Parece
que siempre seguimos el mismo patrón, pequeños presupuestos para unas grandes
mentes creativas que no reciben ayudas institucionales de ningún tipo y que
funcionan con medios limitados. Uno de los ejemplos más claros es el de “La
Noche del Ratón”, la ópera prima del director vasco David R. Losada
y su equipo. Un llamativo thriller
que cosechó notables éxitos a través de la red de festivales internacionales por
la que circuló y que logró meterse en el bolsillo tanto al público como a la
crítica. Las cuestiones sobre difusión ya son punto y a parte, ya que, como por
desgracia sabemos, este tipo de cintas no encuentran hueco entre las grandes
salas, sino que suelen verse más bien en las más pequeñas, en los cines de
barrio de escasas ciudades y por muy poco tiempo. Una lástima que sólo tengan
cabida en los festivales y que, pese a la gran acogida en éstos, aún les cueste
encontrar su sitio a la hora de ser exhibidas al gran público.
Independientemente
de esta falta de apoyo, nos centramos en la fantástica historia que este
largometraje nos presenta. Sandra (Miriam Cabeza) debe salir a trabajar en
plena madrugada, dejando a Álvaro (Mikel Martínez), su pareja, solo en casa y
enfadado por la situación, puesto que, para colmo, Jorge (Unai García), su compañero de
trabajo, viene a recogerla. El largo trayecto hasta el trabajo se llena de
conversaciones, risas, discusiones, mensajes que Álvaro envía al móvil de Sandra y
silencios incómodos entre los dos amantes. Su relación es secreta, pero,
mientras Jorge
se desespera por tener que esconderse siempre o verse obligado a dar una vuelta
a la manzana para poder besarla, Sandra parece no tener prisa en destaparlo, aunque
no soporta que su novio no trabaje y simplemente se quede fumando en el balcón
durante horas. Un alto en el camino para repostar en una gasolinera hará que su
apacible viaje se convierta en una auténtica pesadilla con la llegada de un
tercer personaje que les impedirá llegar a la reunión.
