jueves, 29 de diciembre de 2016

LA IMAGEN DE LA INDIFERENCIA (1942)



“Listen to Britain” parece un simple documental sobre la rutina de la población y el ejército inglés durante la Segunda Guerra Mundial, aunque, en realidad, fue encargado oficialmente por el Ministerio de Información del Gobierno británico a los directores Humphrey Jennings y Stewart McAllister. Nominado, un año más tarde, por la Academia de Cine de Reino Unido, se trata más bien de una de las piezas propagandísticas más importante de la época, aunque posea una mayor sutileza que otras obras más conocidas. A diferencia de éstas, en esta curiosa cinta no se desarrolla una historia, tal y como se realizaba en el cine clásico hollywoodiense, sino que más bien despliega una idea, un concepto, que lleva a cabo de principio a fin.

De los dos autores, Jennings se convirtió en todo un referente para movimientos cinematográficos como el Free Cinema, que comenzaría a dar sus primeros pasos una década después, aportando una estética realista a los metrajes de ficción y promoviendo, en definitiva, esa visión antihollywoodiense tan reaccionaria y propia de Europa, que no hace sino enriquecer la historia del cine y su experiencia. Igualmente, este trabajo se ganó cierta consideración poética, aunque, en verdad, ambos cineastas hagan uso del toque experimental y artístico únicamente para calar más hondo en sus conciudadanos y evitar, por tanto, que detecten fácilmente cualquier motivo ideológico que se esconda en su interior. Simplemente, a través del simbólico montaje no lineal se nos muestra un mensaje persuasivo como tal, pero, a su vez, representa la modernidad del cine, apoyada por la introducción del sonido, en lugar de una voz en off como estamos acostumbrados a ver en este género documental. Precisamente, éste aporta un toque atípico comparado con otros metrajes de la década, puesto que identifica cada imagen con su propio sonido o canción, como si la voz de la cultura fuera acallada constantemente por los gritos de la guerra.

jueves, 22 de diciembre de 2016

UNA ENSOÑACIÓN DISTORSIONADA (1928)



Dentro del expresionismo más experimental, pocos conocen uno de los cortos más indispensables del cine no narrativo, “La Caída de la Casa Usher”, de los cineastas estadounidenses James Sibley Watson y Melville Webber. Esta vanguardia clásica, que engloba, además, corrientes tan exquisitas como el surrealismo, el dadaísmo o el impresionismo, entre otras, es un pilar fundamental para estudiar la evolución de la estética cinematográfica y artística. Por el contrario, aún siguen existiendo metrajes que son todo un misterio para el público convencional, a pesar de su esencial labor para crear el cine tal y como hoy lo conocemos, como es el caso de este cortometraje.

Webber y Watson prácticamente han permanecido a la sombra en la historia del cine a causa de una misma versión de la siniestra obra de Edgar Allan Poe realizada por el francés Jean Epstein, “La Caída de la Casa Usher (El Hundimiento de la Casa Usher)” (1928), que contó con la colaboración de Luis Buñuel como ayudante de dirección. Una corta participación la de éste, ya que se marchó un tanto airado del rodaje por desavenencias con el realizador. Webber y Watson llevaron a cabo muy dignamente su propia visión de tan atormentada historia, en la que, recordemos, Allan (Melville Webber), un viajero, visita la mansión de su amigo, Usher (Herbert Stern), el cual está realizando un retrato de su esposa, Madelaine (Hildegarde Watson). Sin embargo, cuanto más avanza el lienzo, más desfallecida se encuentra su mujer. Bien es cierto que, en pleno 1928, este trabajo podría parecer un tanto anticuado en su presentación y, quizá, ésta fuese una de las causas por las que el metraje cayó en el olvido frente a la presencia del de Epstein. No obstante, hay que tener en cuenta que ambos cineastas fueron quienes introdujeron en Estados Unidos las corrientes estilísticas de vanguardia que habían dominado Europa por completo.

jueves, 15 de diciembre de 2016

LAS PEORES BAJEZAS DEL SER HUMANO (2016)



Con varios premios a sus espaldas en los festivales de Fantasia de Montreal, de Melbourne y de Sitges, entre otros, “Train To Busan” se convertió en una de las sensaciones del año 2016 y todo un perfecto embajador del potencial cinematográfico de Corea del Sur. El director Yeon Sang-Ho logró labrarse un merecido hueco en la industria del país, sobre todo, tras sus anteriores trabajos de animación, “The Kings of Pigs” (2011), “The Fake” (2013) y, especialmente, “Seoul Station” (2016), en la que podemos visualizar los hechos acontecidos en la céntrica estación de la capital como una especie de preámbulo de lo que nos espera en “Train To Busan”. La fría crueldad que narran sus obras se mantiene como hilo conductor de su trayectoria, en donde prima una sociedad prácticamente apocalíptica, que provoca e invoca constantemente a las peores bajezas del ser humano.

Es más que evidente el buen estado en el que se encuentran las películas de infestados, no sólo por su revisión en cuanto a narrativa y estética, que, obviamente, acompaña a las mejoras tecnológicas que el séptimo arte pone a disposición, sino que, además, su notable inserción en el circuito de festivales internacionales lleva a pensar que el género de zombies sigue latente y con fuerza. En esta ocasión, Seok Woo (Yoo Gong) es un ocupado empresario que apenas tiene tiempo para dedicárselo a su hija Soo-An (Kim Soo-An). Recién separado, su mente se encuentra totalmente inmersa en los negocios, pero, como regalo de cumpleaños de la pequeña, deciden tomar un tren de alta velocidad para visitar a la madre de ésta en Busan, al sur del país. Lo que bien pudiera haber sido un viaje tranquilo en el que, por desgracia, tener que ver a su exmujer, se convierte en un día decisivo en sus vidas, en una lucha por la supervivencia más descarnada por culpa de un extraño virus que se expande a gran velocidad por Corea del Sur.

viernes, 25 de noviembre de 2016

LA LUCHA POR LA INDEPENDENCIA (2015)



El director y guionista surcoreano Choi Dong-Hoon se ha convertido en uno de los cineastas más populares del país gracias la cinta “The Thieves” (2012), que logró revolucionar la taquilla nacional con más de 13 millones de espectadores, rompiendo con el récord obtenido por otro de los pilares de la industria cinematográfica de Corea del Sur, el monstruoso thriller “The Host” (2006), del afamado Bong Joon-Ho. Con un triunfo de tal envergadura, su siguiente trabajo, “Asesinos”, partía de expectativas prácticamente imposibles de alcanzar. Presentado en la sección oficial del Festival de Sitges de 2015, llegó a España tras sembrar una fuerte polémica. En agosto de ese mismo año, el autor era demandado por plagio junto a la productora Caper Film y la distribuidora Showbox. El novelista Choi Jong-Rim encontró demasiadas similitudes con respecto a su libro “Korean Memories”, publicado en 2003. Por suerte, en poco más de una semana se rechazó la solicitud del escritor, alegando que tanto los protagonistas como la trama son totalmente diferentes y que, en concreto, los personajes de Kim Koo y Kim Won-Bong no pueden ser comparados en ambas obras, puesto que son figuras históricas reales.

Así pues, y aunque su premisa posee cierto matiz real en cuanto a su contexto, hay que puntualizar que el largometraje no está basado en hechos reales. La trama nos remite al año 1933, cuando la península coreana se convirtió en una colonia del imperio japonés en una época turbulenta de la historia de Asia. La resistencia planea atentar contra el comandante Mamoru Kawaguchi (Shim Cheol-Jong) y su subordinado Kang In-Gook (Lee Geung-Young). Para ello, Yeom Seok-Jin (Lee Jung-Jae) debe crear un equipo con dos coreanos apresados en una cárcel japonesa, Sok-Sapo (Cho Jin-Woong), conocido como Big Gun, y Hwang Deok-Sam (Choi Deok-Moon). A ellos se une An Ok-Yun (Jun Ji-Hyun), la mejor francotiradora coreana que lucha en favor de la independencia, pero la misión se complica entre conspiraciones, traiciones, intereses y un pasado demasiado truculento.

jueves, 17 de noviembre de 2016

TRILOGÍA DE LA MUERTE, TRILOGÍA DE LA VIDA (1990-1998)


Como pionero del "nuevo género de terror-fantástico" en España, el director y guionista catalán Nacho Cerdá reunió en tres cortometrajes lo que ahora son el referente para muchos autores del género. Tres obras monumentales, rodadas con mucha dificultad y con escaso presupuesto, pero que vieron la luz en grandes festivales, en donde su esfuerzo fue merecidamente reconocido. Y, en esta ocasión, recordamos aquí estas tres grandes historias.



THE AWAKENING (1990):


El tiempo se detiene tras quedarse dormido, pero las cosas no resultan tan sencillas como parece y, en ese más allá, “The Awakening” nos despierta en lo que sería una experiencia extracorporal. Sin pretensiones ni rodeos, nos traslada al instante en el que una indolora muerte hace su presencia desde un punto de vista espiritual, con la incomprensión que esto podría generar a cualquiera. Al respecto, hay que destacar que Nacho Cerdá comenzaba esta trilogía con cierto aire amateur bastante irremediable debido, principalmente, a esa escasez de medios. Su sencillez y originalidad narrativa no obvia ciertos fallos más evidentes de lo deseado, pero en su intención se transforma un buen hacer al crear una dosificada atmósfera altamente opresiva que se incrementa durante el transcurso de sus escasos 8 minutos de duración. Un primer cortometraje de corte surrealista y expuesto en un simple blanco y negro, que en su esencia aguarda una gran idea, un estupendo argumento y un trabajo sobradamente sólido que logra captar nuestra atención por los méritos que el director se ha ganado. Alma y cuerpo se despojan de su sentido más amplio para forjar un ejercicio de estilo de lo más interesante, sobre todo, a nivel sugestivo. Su uso de la intriga y el terror en un ambiente surrealista hacen de esta obra un metraje indispensable para todos los amantes del género.


jueves, 10 de noviembre de 2016

TRAS LA PSIQUE DEL ALMA (1997)



Es indiscutible que el director estadounidense Martin Scorsese es uno de los realizadores más importantes de la postmodernidad cinematográfica y que sus obras más indispensables permanecen en la retina de muchas generaciones, un logro que muy pocos consiguen. “Taxi Driver” (1976), “Toro Salvaje” (1980), “Uno de los Nuestros” (1990), “El Cabo del Miedo” (1991), “Casino” (1995), “Gangs of New York” (2002) o “Shutter Island” (2010), entre otros muchos títulos que podrían venir a la mente de cualquier en tan sólo un instante. Sin embargo, algunos de sus trabajos han quedado ensombrecidos con la popularidad de otros. Probablemente, “Kundun” sea una de las obras que menor protagonismo adquiere en una filmografía repleta de éxitos, a pesar del interés del autor por crear una resumida biografía de una de las personas más emblemáticas de nuestra historia contemporánea, el Dalai Lama. Contando con la presencia y supervisión de éste, el autor nos traslada al exotismo oriental de la mano de una figura clave, de sus deseos, esperanzas y tragedias adornadas por anécdotas que él mismo aportó al cineasta.

Scorsese inicia su retrato desde la infancia para realizar un recorrido por un contexto realmente conflictivo como supuso la invasión del Tíbet por parte de la China comunista gobernada por el dirigente Mao Tse Tung. En 1937, nacía el futuro líder espiritual en el seno de una familia rural. Tras diversas comprobaciones a lo largo de un profundo proceso de carácter divino, resulta irrefutable que el Buda de la Compasión se ha reencarnado por decimocuarta vez en el pequeño, el cual será educado para convertirse en fuente de inspiración y consuelo de un pueblo al que espera un trágico destino. Sin embargo, en 1950, sin apoyos internacionales ante la ocupación china y teniendo siempre presente su labor pacifista, abandonó el país que le vio crecer para mantenerse en el exilio de por vida.

jueves, 27 de octubre de 2016

EL SABOR DE LA CATÁSTROFE (2009)



El cine no puede más que rendirse a esta época de híbridos que nadan entre diversos géneros y, precisamente, de esto entiende perfectamente la industria de Corea del Sur, aunque no siempre surte el efecto deseado fuera de sus fronteras. Tal es el caso, entre otros cuantos, de “Tsunami” (“Haeundae”), en donde la fusión del cine de catástrofes y la comedia no termina de involucrar al espectador como debiera ser necesario. No obstante, resulta curioso ver cómo en la taquilla nacional logró vender más de 11 millones de entradas, pero, en cambio, apenas ha tenido la presencia internacional esperada. La producción del director Yoon Je-Kyun (JK Youn) pasó totalmente desapercibida, luchando a duras penas gracias al boca a boca que en otras ocasiones tanto funciona.

“Tsunami” nos traslada a la segunda capital más importante del país, Busan. Una ciudad costera con gran potencia industrial, sobre todo, marítima y un punto clave en el turismo de la nación en donde el pescador Choi Man-Sik (Sol Kyung-Gu) sufrió la pérdida de uno de sus compañeros de trabajo por culpa de un tsunami. Cuatro años más tarde, es empleado de una pequeña tienda de sushi en el distrito de Haeundae, aunque no puede olvidar el incidente. A su vez, el experto en geología Kim Hwi (Park Joong-Hoon) detecta una actividad similar que se aproxima a las inmediaciones de la ciudad, pero, pese a sus advertencias, los agentes y la alcaldía no consideran que tenga demasiada importancia. Para cuando descubran la magnitud de tal desastre, ya será demasiado tarde.

La cinta de JK Youn posee una clara división entre la comedia, el drama y los efectos catastróficos que se avecinan. Así pues, su primera mitad se vuelca en la presentación de la gran variedad de personajes desde un punto de vista hilarante, que, a pesar de afectar enormemente a la posible empatía que se pudiera despertar en el espectador, favorece su estupendo dinamismo a un ritmo que transcurre con fortaleza y agilidad. Sin embargo, la trama sólo está cogiendo impulso para llegar a una segunda mitad mucho más impactante y sin respiro. La espectacularidad de las imágenes adquiere un mayor protagonismo por encima de la narración o de la emotividad a la que se apela y que no logra traspasar los muros en su visualización.

jueves, 20 de octubre de 2016

UN RECUERDO ENTRE EL OLVIDO (1998)



La muerte sigue siendo una de las mayores incógnitas a las que debe enfrentarse el ser humano. Independientemente de cómo sea plasmada a nivel científico o religioso, esta cuestión siempre ha estado presente en las artes y cada autor tiene su punto de vista a la eterna pregunta, ¿qué hay después de la muerte? El aclamado director y guionista japonés Hirokazu Kore-eda es uno de esos cineastas que son capaces de arriesgar y mirar más allá de lo que a simple vista se nos presenta. Considerado prácticamente un poeta cinematográfico, su inquietud por ver la esencia de sus personajes, el interior de su alma, le ha llevado a ser uno de los cineastas más indispensables no sólo del séptimo arte nipón, sino también del este asiático. Con un gusto exquisito a la hora de expresar la intimidad del hombre, aun en su vertiente más cruel, Kore-eda realizó una de las obras más indispensables en su filmografía, “After Life” (“Wandafuru Raifu”), a través de la cual lanza una simple pregunta al espectador: ¿qué único recuerdo de tu vida te llevarías al cielo?

En la cinta, se plantea la existencia del cielo, ese “más allá” que al que supuestamente nos desplazamos tras haber conocido la muerte, pero antes de disfrutar de esta estancia, todos deben pasar por una especie de “limbo” en el que cada alma es entrevistada por los guías durante tres días. El recién llegado debe reflexionar sobre su vida, examinar los instantes más importantes y escoger un único recuerdo que desee llevarse a su eterno descanso. Una vez tomada la decisión, estos guías se encargan de grabarlo en forma de una película para que el fallecido pueda revisionarla en todo momento. Las dudas, los fallos de memoria y la indecisión inundan la ardua tarea de tener que seleccionar un solo un capítulo de su estancia en la tierra.

jueves, 13 de octubre de 2016

LOS LÍOS DE ANTOINE (1968)



Año 1968. Francia se dispone a cambiar su situación, una vez más, gracias a las reivindicaciones sociales. En esta ocasión, son los estudiantes los que comienzan a levantarse en contra del sistema de consumo imperante, a los que se unirán poco después los obreros y sindicatos, convirtiéndose en una año clave para la historia francesa. En plena convulsión revolucionaria, el famoso director François Truffaut se encuentra inmerso en el rodaje de su nueva película, “Besos Robados”, que se estrenaría pocos meses después del estallido. El séptimo largometraje del cineasta, que logró hacerse con una nominación a los Oscars en su categoría de lengua no inglesa, supone la tercera entrega de las aventuras de Antoine Doinel, a quien los espectadores han visto crecer desde su obra cumbre, “Los 400 Golpes” (1959).

A pesar de no ser considerada como uno de los mejores trabajos del autor, su lado más romántico y soñador queda reflejado a través de la vida del protagonista, un joven que poco a poco se convirtió en el alter ego de Truffaut y que, en esta ocasión, deja atrás los novillos en el colegio para enamorarse. Recién expulsado del ejército, el despreocupado Antoine (Jean-Pierre Léaud) sigue siendo inmaduro para hacer frente al mundo laboral. Vigilante, o técnico, es indiferente. El protagonista tiene tan mala suerte que de todos ellos ha sido despedido, hasta que un día se encuentra con un detective para el que conseguirá trabajar. En uno de sus primeros retos, debe encarnar el papel de un dependiente de una tienda de zapatos, en donde conocerá a Fabienne (Delphine Seyrig), la esposa del infiel dueño, Georges Tabard (Michael Lonsdale). La mala fortuna le sigue persiguiendo y su idealismo prácticamente adolescente le lleva a permanecer entre la idealizada imagen que posee de Fabienne y su amiga Christine (Claude Jade).

jueves, 6 de octubre de 2016

DE VÍCTIMA A VILLANO (2010)



El cine nos ha mostrado tal cantidad de superhéroes que es imposible no sentir cierta debilidad por alguno de ellos o, incluso, haber deseado en algún momento puntual poseer su mismo poder. Tal vez, el mundo sería muy distinto a como lo conocemos si existiera realmente el héroe creado por la ciencia ficción, pero, de ser así, también debería acompañarle en su trayectoria su némesis, un villano con el que se encontraría en constante lucha como representación del bien y del mal. Sin embargo, con el transcurso de los años, ambos personajes presentan cada vez más un mayor número de debilidades, dejando atrás esa imagen de seres imbatibles. Probablemente, la heroicidad esté sobrevalorada en estos tiempos o tal vez sea que el superhéroe como tal no es más que un humano más. En cualquier caso y como un ejemplo más de esta vaga idea, el director y guionista surcoreano Kim Min-Suk quiso sumarse al género con su ópera prima, “Haunters”, un largometraje que cumple con los patrones de este tipo de películas y que le puso en el punto de mira global tras desfilar por el circuito de festivales internacionales en los que obtuvo críticas de lo más dispares.

Las expectativas estaban demasiado elevadas. De repente, el taquillazo del año 2010 en Corea del Sur decidía exponerse a la mirada mundial junto a su novel autor que tan sólo había colaborado como coguionista y ayudante de dirección en otra producción nacional de renombre, “El Bueno, el Malo y el Raro” (Kim Jee-Woon, 2008). En esta primera toma de contacto, Kim Min-Suk se centra en esa premisa del bien contra el mal. La dramática historia de Cho-In (Kang Dong-Won) se nutre de una infancia llena de maltrato, rechazo y desprecios por parte de una familia desestructurada. Se trata de un niño muy especial que posee un poder prácticamente ilimitado, controla la mente de quienes le rodean tan sólo con la mirada. El dolor genera odio y resentimiento, convirtiéndole en un hombre despechado, en el antagonista de una trama en la que realmente es una víctima. Consciente del alcance de su habilidad sobrenatural, no duda en utilizarlo egoístamente para robar o asesinar. Un día, Cho-In se encuentra con Im Gyoo-Nam (Soo Go), un empleado de una casa de empeños que misteriosamente no cae bajo el dominio de su voluntad.

viernes, 30 de septiembre de 2016

SUEÑOS SIN FRONTERAS (2016)



La moda de los 80 continúa con su estela atravesando, sin piedad, todo ámbito cultural. Para toda una extensa generación de espectadores, esta nueva ola estética y narrativa supone casi un lujo a la hora de volver a disfrutar con la esencia de una infancia que siempre se mira desde la lejanía. Parece que la fórmula funciona sobradamente y sólo hay que ver el furor causado por la serie creada por Netflix, “Stranger Things” (Matt y Ross Duffer, 2016),  que maneja todos los elementos más representativos de la década para profundizar en la emoción de un público que tiene el poder de convertir este tipo de producciones en viral. De la misma manera se vio impulsado el mediometraje “Kung Fury” (David Sandberg, 2015), realizado por y para nostálgicos que, a través del boca a boca, llego a ser todo un fenómeno social que, según su autor, acabará siendo transformado en un largometraje.

No es de extrañar que otros apliquen esta aparentemente "fórmula mágica incansable" para sus trabajos, como es el caso del director irlandés John Carney, que tras saborear las mieles del éxito con lo que bien podría ser ya su sello de identidad, el género musical, vuelve a explotar lo que mejor sabe hacer para crear “Sing Street”, una comedia romántica de lo más fresca y juvenil que recuerda a sus más populares obras, como la premiada “Once” (2006) o su primera producción estadounidense “Begin Again” (2013). Atrás quedan los tiempos del mundo televisivo y el drama, género con el que debutó, siendo indudable que el que fuera bajista de The Frames tiene un talento innato para hacer cantar a sus personajes para quitarse sus pesares de encima.

En plena década de los 80, Irlanda se encontraba inmersa en una crisis económica que obligó a muchos de sus ciudadanos a coger sus pocos ahorros y lanzarse al mar para buscar un futuro mejor en Gran Bretaña, aunque no en todos los casos fue la solución. Connor (Ferdia Walsh-Peelo) es un adolescente que ve cómo su familia se desmorona a pasos agigantados. Sus padres, Penny (Maria Doyle Kennedy) y Robert (Aidan Gillen) discuten constantemente por los problemas económicos que les ahogan y, como primera medida para ahorrar, deciden que su hijo se traslade a un instituto católico. Comienza así con una nueva etapa de nuevas amistades, abusones como Larry (Conor Hamilton) y, en definitiva, supervivencia escolar. No tardará en conocer a Raphina (Lucy Boynton), una joven adolescente de la que se enamora y a la que trata de convencer para que trabaje en el videoclip de su banda. Así es como Connor corre a formar un grupo de pop junto al pelirrojo Darren (Ben Carolan), su mano derecha Eamon (Mark McKenna), Ngig (Percy Chamburuka) y Garry (Karl Rice), siempre bajo la influencia y los consejos de su hermano mayor Brendan (Jack Reynor). 

lunes, 26 de septiembre de 2016

GOLPE A LA CÚPULA DEL PODER (2015)



Casi nos habíamos acostumbrado a disfrutar de los thrillers con unos protagonistas siempre corruptos, con vidas demasiado complicadas y que constantemente se tambalean entre el bien y el mal. Esa indecisión que prácticamente humanizaba al héroe nos distancia del séptimo arte más clásico y sus personajes moralmente impolutos. Sin embargo, hay quienes prefieren retomar esa tradicional esencia con la que se corren inoportunos riesgos de cara al público, aunque no siempre tiene que funcionar mal en el cine contemporáneo y, como ejemplo de ello, el director y guionista surcoreano Ryoo Seung-Wan retoma con fundamento lo políticamente correcto a través de “Por Encima de la Ley” (“Veteran”), todo un fenómeno a nivel taquilla que logró recaudar más de 92 millones de dólares, llegando a posicionarse como la cuarta película más exitosa de la industria cinematográfica de Corea del Sur.

Durante su recorrido por el circuito de festivales más importantes, la cinta se alzó con un sinfín de premios, entre los que destaca el galardón Casa Asia en el Festival de Sitges, certamen que parece indispensable para el autor, quien recibió en 2011 el mismo reconocimiento por su anterior largometraje “The Unjust”. Seung-Wan ya es todo un veterano (como reza el título original de su trabajo) en cuanto al género de acción se refiere y más con largometrajes que han traspasado las fronteras como “The Berlin File” (2013), que también logró despuntar en cartelera. Para esta ocasión, el cineasta recurre a uno de los filones más poderosos del thriller surcoreano como son las historias policíacas. Seo Do-Cheol (Hwang Jung-Min) es un noble detective con ciertos brotes violentos que pertenece a la brigada de delincuencia metropolitana de Seúl. Se encuentra investigando a una red de contrabando de coches que se extiende más allá de las fronteras de Corea del Sur y que desemboca en una espectacular y humorística escena en los famosos muelles de Busan a modo de laberinto de contenedores muy propia del cine de gángsters.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

TRAS LAS GIRAS DE LOS BEATLES (2016)



A día de hoy, queda poco por decir de un grupo tan mítico e indispensable como The Beatles y mucho menos por sorprender a sus innumerables seguidores. Sin duda, su carrera supuso un antes y un después en la historia de la música, a pesar de llegar en una década complicada para el panorama cultural. Los inicios de los años 60 trajeron consigo la lucha encarnizada de la Guerra Fría o los últimos juicios que intentaban cerrar un capítulo vergonzoso del siglo XX, como fue el holocausto nazi. El mundo se enfrentaba a una nueva crisis económica, pero también a un fuerte cambio de mentalidad en la sociedad, en la que los jóvenes comenzaban a reclamar protagonismo a través de los primeros brotes del movimiento “hippie” o de una segunda oleada de feminismo, símbolo del deseo por una evolución, por dejar atrás el conservadurismo reinante y asfixiante. El “baby boom” engrosaba a una población más fortalecida, fruto de dos conflictos mundiales que habían devastado todo a su paso. Y en ese momento tan inestable, que escondía una gran necesidad de transformación, John, Paul, George y Ringo crearon una banda que acabó convirtiéndose en uno de los fenómenos más importantes del último siglo.

El oscarizado director estadounidense Ron Howard sabía perfectamente a lo que se enfrentaba cuando comenzó con un proyecto de lo más ambicioso, “The Beatles: Eight Days a Week”, el único documental hasta la fecha que cuenta con el beneplácito de no sólo los integrantes supervivientes del cuarteto de Liverpool, Paul McCartney y Ringo Starr, sino también de Yoko Ono y Olivia Harrison, las viudas de los desaparecidos John Lennon y George Harrison. La cinta recapitula en líneas generales la trayectoria del grupo, su rápido ascenso al estrellato entre 1962 y 1966, centrándose principalmente en las extenuantes giras de conciertos que les obligó a tener un trepidante ritmo de vida. Desde sus inicios en The Cavern y su primera aparición en televisión a través del show de Ed Sullivan hasta su último directo realizado en San Francisco ante la locura exacerbada de miles de seguidores.

jueves, 15 de septiembre de 2016

EL REFUGIO DEL PUNK Y LA NEW WAVE (2013)



Mucho antes de que “CBGB”, la película del director y guionista norteamericano Randall Miller, viera la luz, ya se habían generado un sinfín de expectativas difíciles de cumplir. Sin duda, se trataba de un proyecto realmente peliagudo que recibiría todo tipo de críticas. Y es que, hasta entonces, no había suficientes homenajes a un hombre que marcaría un antes y un después en la historia de la música sin proponérselo. Hilly Kristal fue todo un visionario en el campo, precisamente en plena década de los 70, una época bañada por una crisis económica mundial. Con muchos problemas económicos, constantemente endeudado, abrió un bar en Bowery, una de las zonas neoyorquinas con mayor índice de criminalidad. Un tugurio que, con el paso del tiempo, reuniría a los músicos más influyentes del panorama, favoreciendo una especie de cobijo para quienes, tarde o temprano, saltarían a la fama y serían recordados hasta nuestros días.

Blondie, The Clash, The Misfits, Joan Jett, Patti Smith, The Ramones, The Police, Iggy Pop, The Jam, The Dead Kennedys, The Runaways, Television, Talking Heads, The Damned, Sex Pistols y un largo etcétera, una lista inmensa de bandas imprescindibles que pisaron el suelo de uno de los núcleos que favorecieron el desarrollo de la escena punk y new wave en Estados Unidos. Kristal ni siquiera pretendía dar cabida a esos nuevos estilos, sino que su antro, en un principio, se iba a centrar en el Country, Bluegrass y Blues, de ahí el nombre que acabaría dando a su negocio, CBGB. Sin embargo, los grupos que se presentaban a tocar en su minúsculo escenario formaban parte de una nueva ola musical, por lo que decidió agregar el sobrenombre de OMFUG, Other Music For Uplifting Gormandizers (Otra Música Para Nacientes Consumidores).

lunes, 12 de septiembre de 2016

EL ARTE DE LA DESTRUCCIÓN (1998)



Es curioso ver cómo, en ocasiones, la realidad puede llegar a superar con creces a la ficción y, posiblemente, el género biográfico sea uno de los testigos más directos de este tipo de hechos, junto, por supuesto, al documental. Los vicios y adicciones, los amores imposibles y las infidelidades, los dones casi sobrenaturales, las atormentadas mentes, los miedos y obsesiones, en definitiva, suponen un descubrimiento que muchas veces nos lleva a replantearnos si una vida así ha tenido lugar en este mundo o tan sólo es uno más de los adornos ficcionales que el cine puede llegar a aportar. La sensibilidad y el dramatismo de algunos personajes nos pueden dejar sin aliento, mientras vemos pasar delante de nuestros ojos un tiempo de controversia por la que alguien no quiso o no pudo pasar desapercibido.

Al respeto, resulta francamente inteligente e inquietante la aportación del director y guionista británico John Maybury, que, a través de “El Amor es el Demonio”, uno de sus primeros largometrajes, profundizó en el corazón y la mente del famoso y polémico pintor irlandés Francis Bacon, uno de los más enigmáticos artistas que nos ha dado el siglo XX. Entender y analizar un genio de tal envergadura es complicado cuando las opiniones son tan dispares y es que, mientras que muchos seguidores se deleitan con el amargo sabor de sus lienzos, otros tantos le consideran un auténtico fraude y una perversa locura. Sea como fuere, Bacon no permite dejar a nadie indiferente y esa esencia es la que se aloja en el relato de Maybury, una narración que simplemente se centra en un fragmento de vida, tratando de desenmarañar el curioso mundo del tormento y el dolor.

La cinta, realizada para ser emitida en la cadena de televisión británica BBC en 1998 y premiada en diversos festivales de talla internacional, se sitúa en París, en 1971, en plena época dorada de su trayectoria. Pese a contar con la popularidad y el reconocimiento de su trabajo, su intimidad se torna cada vez más caótica e insufrible. La llegada de su amante, el escritor Georg Dyer (Daniel Craig), a su vida, torna los días en un apocalipsis de autodestrucción entre pastillas y alcohol, un cóctel nocivo que nutre a tan tortuosa relación de pareja. Dyer, que tan sólo pretendía acostarse con Bacon (Derek Jacobi) y robar en su estudio, prolongará su desdicha durante más de 7 años como si viniera dictado por un caprichoso destino. Un cruel laberinto sin salida que, a su vez, irá retratando a la perfección el interior del pintor, sus calamidades y su eterna soledad e incomprensión.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

LAS COMPLEJIDADES DEL AMOR (2014)



Los contrastes entre culturas siempre han dado que hablar y, por supuesto, el cine no iba a ser el único en reflejar este tipo de realidades. La unión entre tradiciones y costumbres prácticamente contrarias puede suponer un mayor obstáculo a la hora de encarar una simple relación de pareja, pero, aunque los géneros del drama y la comedia siempre han tratado de acentuar estas diferencias como punto de atracción en las historias, a la vista está que, en verdad, no tiene por qué ser algo complicado ni imposible. A este tipo de temáticas se suma el trabajo realizado por el cineasta belga Stefan Liberski en “Romance en Tokio”, la adaptación de la obra semiautobiográfica de la premiada escritora Amélie Nothomb que fue publicada en 2007 bajo el título “Ni de Eva ni de Adán”. Precisamente, la autora, que residió en la capital nipona cinco años tras licenciarse en la universidad, narra un relato maquillado en forma de comedia romántica en el que el director trata de aportar su propia visión.

La risueña Amélie (Pauline Etienne) es una joven que desea vivir en Japón a toda costa para saciar una de sus más grandes obsesiones. A pesar de que nació allí, se trasladó con su familia a Bélgica, por lo que ahora que cumple veinte años, desea conocer su tierra natal en profundidad. Una vez en Tokio, decide dar clases particulares de francés a Rinri (Taichi Inoue), un misterioso muchacho de su edad con el que entablará una floreciente amistad como preludio a una curiosa relación romántica. Así es como empieza su aventura, conociendo una realidad a la que lleva idealizando demasiado tiempo. Un camino de autodescubrimiento, de experiencias inesperadas, de celos, pasiones, extrañezas e incomprensiones. En definitiva, sentimientos a la deriva en plena independencia juvenil de los que el espectador es testigo a través del romanticismo humorístico ofrecido por Liberski.

viernes, 2 de septiembre de 2016

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN (2013)



Las leyendas son una fuente más para nutrir historias con ciertos toques de fantasía. Si, además, provienen de Asia Oriental, muy probablemente nos enfrentemos a un terrorífico mundo de mujeres fantasmas martirizadas en vida. Siguiendo, en cierta medida, esta base, el director tailandés Banjong Pisanthanakun recupera una de las creencias más extendida del país para crear “Pee Mak”, una simpática comedia de terror que proyecta pocas expectativas en su inicio, pero que consigue entretener de principio a fin con asombrosa facilidad. No es la primera vez que se pretende adaptar el tradicional mito de “Mae Nak Phra Khanong”, ya sea siguiendo al pie de la letra el cuento popular o bien proporcionando dosis de modernidad y experimentación para completarlo, pero lo que es cierto es que, en esta ocasión, el cineasta aporta una mayor diversión en los que, en un principio, aparentan ser 115 excesivos minutos de metraje.

Mak (Mario Maurer) es un soldado que ha sido herido en un combate al comienzo de la dinastía Rattanakosin y que decide regresar a su casa junto a su esposa, Nak (Davika Hoorne), y su hijo recién nacido. Junto a él, sus compañeros de batalla Ter (Nattapong Chartpong), Puak (Pongsatorn Jongwilak), Shin (Wiwat Kongrasri) y Aey (Kantapat Permpoonpatcharasuk) deciden acompañarle en su camino y pasar unos días en el pueblo natal de Mak. Todo resulta más que idílico, pero los amigos se percatan de que algo extraño está sucediendo. ¿Es posible que Nak esté realmente muerta tal y como los rumores dicen o son ellos los verdaderos fantasmas?

El autor recupera ciertas pinceladas del género que le vio nacer y que le ha ensalzado como uno de los cineastas más populares de Tailandia. Su prolífico debut con la famosa cinta de terror “Shutter” (2004), que llegó incluso a hacerse hueco en la cartelera española, marcó una trayectoria de tintes sobrenaturales en la que únicamente existe una sola excepción, “Hello Stranger”, una comedia romántica que tampoco salió mal parada. Sin embargo, y pese a su estable éxito, “Pee Mak” le ha reportado grandes alegrías convirtiéndose en una de las películas nacionales de mayor recaudación. A pesar de ello, se trata de una producción no tan exportable como aparenta ser, ya que el tradicionalismo que posee su historia hace que, a ojos occidentales, se convierta en un largometraje entretenido que, por desgracia, apenas destacaría entre la oferta cinematográfica. 

viernes, 12 de agosto de 2016

ABANDONO SIN ESCRÚPULOS (2015)



Mientras el fenómeno de “Train to Busan” (2016), seguía arrasando como un huracán, ya sea en festivales internacionales como en taquilla, el género del thriller se exponía a una de sus tantas revisiones con uno de los títulos que compartió protagonismo junto a los zombies de Yeon Sang-Ho. Hablamos de “Coin Locker Girl”, el largometraje con el que debuta su director y guionista novel Han Jun-Hee. Pese a ser su ópera prima, aspecto que a muchos les hace andar con pies en polvorosa, lo cierto es que el cineasta realiza un notable trabajo más que destacable y de gran calidad en el que no faltan las escenas de emocionante acción, una crítica a la sociedad actual y uno de los temas que más páginas llenan en los medios de comunicación asiáticos, como es el tráfico de órganos.

En 1996, un bebé recién nacido es abandonado en la taquilla número 11 de una estación de tren. Sus llantos despiertan la curiosidad de uno de los vagabundos que pernoctan en la terminal, que, al verla tan indefensa, decide quedarse con ella. Con el paso de los años, la pequeña permanece junto él hasta que unos matones deciden expulsar a los mendigos de la zona, percatándose de la presencia de ella. La niña acaba en el interior de una maleta para ser entregada a una mujer de mediana edad a la que todos llaman “Madre” (Kim Hye-Soo) como una especie de moneda de cambio. Il-Young (Kim Go-Eun) crece en un ambiente hostil junto a sus hermanos adoptivos, el protector Woo-Gon (Um Tae-Goo), la presumida Ssong (Lee Soo-Kyung) y Hong-Joo (Cho Hyun-Chul), que padece una discapacidad mental, por lo que siente una mayor dependencia hacia la protagonista. Il-Young se encarga de recoger el dinero de los deudores, ya sea por las buenas o por las malas, pero todo se complicará con la llegada a su vida de Seok-Hyun (Park Bo-Gum), un comprensivo joven cuyo padre huyó a Filipinas, dejándole a él con el lastre de una deuda millonaria.

martes, 9 de agosto de 2016

10 PELÍCULAS CON ESENCIA VERANIEGA



Pensar en el verano es recordar irremediablemente películas tan famosas como bien podría ser “Vacaciones en Roma” (William Wyler, 1953), con una encantadora Audrey Hepburn y el inolvidable Gregory Peck enseñándonos la ciudad, la misma que servía de escenario años más tarde para otra obra maestra que evoca a la estación más calurosa y ociosa del año, “La Dolce Vita” (1960), del aclamado director italiano Federico Fellini, que nos daba a conocer la lujosa vida de los más pudientes entre fiestas, risas y resacas. Sin embargo, hemos querido dar cabida a otras cintas que también pueden ofrecernos un estupendo entretenimiento, viajar a lugares desconocidos, aportarnos una pizca de libertad, incitarnos a alguna que otra reflexión como el buen séptimo arte suele hacer, y, en alguna ocasión, generar críticas a la sociedad actual, al comportamiento del ser humano. Tal vez no sean una cita indispensable dentro de su género, pero su visionado no está de más para descubrir historias diferentes a la luz del caluroso verano.



1. “HACIA RUTAS SALVAJES”, de Sean Penn (2007)

Cada vez son más los que optan por disfrutar de sus vacaciones en soledad y ni qué decir que prefieran dedicar sus días de ocio a entrar en contacto con la naturaleza y todo aquéllo que nos rodea, pero no siempre se corre la misma suerte. Christopher McCandless (Emile Hirsch) decide coger su mochila y embarcarse en una auténtica aventura de supervivencia por la remota Alaska. Un viaje de autodescubrimiento situado a principios de los 90 en el que el propio director, Sean Penn, adapta la novela del escritor y montañero estadounidense Jon Krakauer, que, a su vez, parte de las anotaciones del propio McCandless. Con unos escenarios idílicos y majestuosos, a cada cual más atractivo e impactante, y una banda sonora indispensable y cautivadora como pocas, creación del líder de Pearl Jam, Eddie Vedder, el largometraje se erige como una de los mejores trabajos tanto de Hirsch como del propio actor y cineasta, Penn, obviando pequeñas imperfecciones sin importancia. Sumamente enriquecedora y personal, realiza un retrato conmovedor que se desarrolla a fuego lento, deteniéndose en los pequeños detalles y captando la magnífica profundidad psicológica del protagonista y toda su apabullante evolución. Una obra con alma, con un clímax inigualable y, en definitiva, con una imagen de la libertad rodeada de naturaleza salvaje que cobra un significado muy diferente al ser llevada hasta sus últimas consecuencias.

jueves, 4 de agosto de 2016

SENSUALIDAD CONTENIDA (2014)



No hay nada como lograr impactar al público sin necesidad de grandes recursos, a pesar de que muchos sigan insistiendo en que el cine ya ha reflejado todo tipo de realidades y que pocos trabajos ofrecen algo nuevo. Y aunque en muchos casos esto se cumple, por desgracia, a rajatabla, aún es posible formar parte de la memoria de un espectador, grabar en sus retinas una escena enfocada de una manera muy diferente o un diálogo que consiga calar más allá del visionado. El director japonés Ryuichi Hiroki arriesgó dentro de la sencillez de “Her Granddaughter” y logró atraer a sus conciudadanos con lo que pareciera una nimiedad en occidente. Lamer un pie le trajo consigo un aumento de su popularidad con innumerables críticas de su obra, tanto negativas como positivas. Casi pareciera un efecto inesperado, pero el autor no dudó en incluir un suculento fotograma de ese instante en el propio cartel de la película y, obviamente, alcanzó el objetivo esperado, que la gente hable de su trabajo.

Con más de 20 años de trayectoria, el autor vuelve a volcarse en la profundidad de sus personajes a través de la historia de Tsugumi Dozomo (Nana Eikura), una treintañera que decide tomarse un año sabático de su trabajo para ir a su pueblo natal, Tsurumi, una pequeña localidad de Kagoshima, al sur de la prefectura de Kyushu. Con el fallecimiento de su querida abuela Towa Shimoyashiki (Chiharu Konno), trata de permanecer en la casa que tantos recuerdos de su familia guarda para dejar atrás no sólo su empleo, sino también a su antiguo amor, Toshio Nakagawa (Osamu Mukai). El silencio y la soledad inundan un espacio que utiliza para reflexionar sobre su vida, pero que pronto recibe la visita de un misterioso hombre de 52 años, Jun Kaieda (Etsushi Toyokawa), que dice ser profesor de filosofía en la universidad y un conocido de su abuela, por lo que posee una copia de la llave de la casa y, por tanto, el derecho a quedarse en ella. Tsugumi se verá obligada a compartir la vivienda, mientras intenta averiguar quién es realmente Kaieda.

viernes, 29 de julio de 2016

ROMANTICISMO IDEOLÓGICO (2015)



Año 1899, Tercera República Francesa, París. Nos encontramos en una época totalmente inestable, en la que el idealismo político colapsa las portadas de los periódicos locales, ya sea retratando la profunda crisis en la que se ve inmerso el socialismo (corriente que poco a poco se irá transformando en un partido social-liberal que se mantiene en la actualidad) o bien mostrando los últimos atentados del anarquismo que bañan de sangre la capital. Los incesantes disturbios propiciados por el aumento masivo del proletariado y el consiguiente nacimiento de estos nuevos pensamientos y vertientes, se expanden por Europa con asombrosa rapidez, provocando incesantes batallas entre las autoridades y los obreros, jóvenes y primeros sindicatos. En recuerdo de este turbulento periodo de nuestra historia surge “Los Anarquistas”, el segundo largometraje del director francés Elie Wajeman, que sirvió de apertura de la 54ª Semana de la Crítica del Festival de Cannes y que generó grandes expectativas tras su excelente debut con el drama “Alyah” (2012).

Jean Albertini (Tahar Rahim) es un policía que se mantiene al margen de todo movimiento político. Es un hombre sin familia, acostumbrado a la soledad y hastiado de la rutina en su trabajo. Un día, Gaspard (Cédric Kahn), el inspector jefe, le encarga la misión de espiar a uno de los grupos de jóvenes anarquistas que forma parte de los constantes altercados que siguen teniendo lugar a las puertas del cambio de siglo. Para ello, consigue trabajo dentro de la industria, lo que le facilita poder acercarse a los compañeros más concienciados con la causa. No tardará abandonar su antigua vida en un pequeño apartamento para trasladarse a un acomodado piso propiedad de los padres de Marie-Louise Chevandier (Sarah Le Picard), una desencantada burguesa que apoya a la revolución. Allí convivirá con Marcel Deloche, apodado Biscuit (Karim Leklou), más preocupado por los encantos del género femenino; el líder y contacto directo con otros anarquistas, Elisée Mayer (Swann Arlaud), el enfermizo Eugène Levèque (Guillaume Gouix) y su atractiva y decidida novia Judith Lorillard (Adèle Exarchopoulos), una futura maestra por la que sentirá una atracción prohibida. Albertini será testigo directo del pensamiento idealista del grupo, sus inquietudes, las causas por las que luchan y la forma en la que se financian.

martes, 26 de julio de 2016

SEXO INCONTROLADO (2015)



Hace unos años que surgieron varias noticias sobre cómo grupos de adolescentes habían realizado orgías como si de una moda momentánea se tratase. Sin embargo, no es algo que sólo haya ocurrido en la última década, sino que siempre ha existido este tipo de situaciones en las que los jóvenes comienzan a dar pasos directos hacia el autodescubrimiento y la liberación como simples actos de rebeldía. La directora y actriz francesa Eva Husson partió de esta sencilla idea, tal y como hicieron otros cineastas en sus épocas, para llevar a cabo un retrato de la juventud moderna bajo el título de “Bang Gang (A Modern Love Story)”. Un crudo retrato de lo prohibido que ya hemos explorado en anteriores ocasiones, pero que viene a ser una actualización de nuestro mundo. Su salto al largometraje apenas viene precedido de un par de cortos, pero ha logrado hacerse con una gran cantidad de opiniones dispares, pues, al fin y al cabo, no hay nada como impedir la indiferencia ante un primer trabajo.

La película da sus primeros pasos con un flashforward de decenas de jóvenes desnudos en el interior de una vivienda a modo de una onírica fiesta sin límites e inmediatamente la historia retrocede dos meses atrás a través de cinco personajes que se darán cita en una desmedida locura. Georges (Marilyn Lima) y Laetitia (Daisy Broom) son dos amigas con personalidades muy diferentes. Mientras que la primera juega al desenfreno con los chicos, la segunda conserva su virginidad intacta, pero todo cambiará cuando conozcan a Alex (Finnegan Oldfield), un desinhibido compañero del instituto que vive solo en una gran casa de campo en la que se reúne con Nikita (Fred Hotler), un pelirrojo sucumbido por el placer de las drogas. Los cuatro entrarán en una rutina sexual entre celos y ambición, arrastrando a otros al clásico juego de verdad o atrevimiento, pero desvirtuado por completo hasta convertirse en un “bang gang”, en el que también se verá envuelto Gabriel (Lorenzo Lefebvre), el reservado vecino de Laetitita. Todos se rinden al momento, pero ninguno de ellos medirá las consecuencias de sus actos.

lunes, 25 de julio de 2016

LIEBSTER AWARDS (2016)



Por primera vez, ha llegado a nosotros el Liebster Award y todo ello gracias a La Guarida del Cine al incluirnos en su lista de nominados. Sin duda, estamos ante una iniciativa de lo más interesante al facilitar el acercamiento entre blogs y, sobre todo, dar a conocer a todos aquéllos que acaban de empezar. Un fantástico empujón para seguir afrontando con ilusión este proyecto y ofreciendo lo mejor de lo mejor.



martes, 19 de julio de 2016

RECUERDOS DEL AYER (2015)



Que una cámara pueda registrar tu propia historia, volver a repetir ciertos capítulos de tu vida hasta la extenuación, rememorar los hechos tal cual sucedieron, suena a una mágica herramienta de doble filo. El torbellino de emociones que se manifiestan al repasar nuestros recuerdos convierten cada experiencia en irrepetible, pero, con el paso del tiempo, la nostalgia cada vez está más presente en nuestra memoria. Explorar en el presente para evocar el pasado es una de las ideas que fluía en la mente de la directora noruega Aslaug Holm cuando decidió ser una espectadora más de las vidas de sus dos hijos durante 8 años de rodaje para finalmente crear su obra “Brothers”. Lo que simplemente partió como una excusa para atrapar lo que en un futuro serían recuerdos, no tardó en convertirse en un proyecto simplemente observacional que desprende existencialismo a cada instante.

El transcurso del tiempo se refleja en Markus Holm Buvarp y su hermano pequeño, Lukas, en los constante cambios, no sólo físicos, que les lleva a modificar su personalidad y gustos, en ocasiones, de forma radical, pero siempre permaneciendo intacta esa fuerte conexión fraternal que se respira entre ambos. El primer día de colegio, las travesuras, los amigos, el fútbol, la música, las decisiones, los deseos, la estética, el primer beso, las risas, los enfados y su madre, siempre a su lado con cámara en mano hasta, incluso, llegar al hartazgo. Su inocencia poco a poco se va apagando para dar paso a una madurez en la que la autora ve cómo irremediablemente se distancian de ella. Durante los casi 110 minutos de metraje, Holm nos invita a experimentar con la observación para crear nuevos pensamientos, reflexiones sobre nuestra propia vida enfocadas a través de la juventud de dos niños y acompañadas por su propia voz en off.

viernes, 15 de julio de 2016

MEMORIA E IDENTIDAD (2015)



Una de las misiones que posee el género documental y que, por tanto, le convierten en un tipo de cine más cercano y especial, es la de dar voz a quienes no la poseen, hacer visible todo lo que desconocemos, las realidades que se esconden tras la información generalizada de los medios de comunicación. Una plataforma que sigue conquistando lentamente, a pesar de merecer un mayor espacio en las carteleras nacionales. “District Zero” es un ejemplo más de ello, una pequeña ventana que nos ofrece una mirada a lugares que siguen resultando lejanos, pero que guarda una meta de gran valor. La pieza, estrenada en el Festival de San Sebastián en 2015 y realizada por los directores Jorge Fernández Mayoral, Pablo Tosco y Pablo Iraburu, forma parte de “EUsaveLIVES-You Save Lives”, una iniciativa llevada a cabo por la Dirección General de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea y Oxfam Intermón en la que se muestra el día a día del segundo campo de refugiados más grande, el de Zaatari, situado en Jordania.

Maamun Al Wadi es un refugiado sirio que posee una pequeña tienda dentro de la zona. En ella vende móviles, tarjetas de memoria, baterías, hace recargas, repara los dispositivos y lleva a cabo todo lo necesario para que esas 82.000 personas puedan estar en contacto con el exterior. Ahora, se plantea la posibilidad de salir del campo y comprar en la ciudad más próxima una impresora fotográfica para que los recuerdos de sus paisanos puedan estar más cerca de ellos. A través de sus ojos, se registran las historias de quienes dejaron atrás a sus seres queridos y se encuentran en una especie de limbo del que sienten no formar parte, pero que necesitan para poner a sus familias a salvo de la propia codicia y odio que el ser humano ha generado.

martes, 12 de julio de 2016

RETRATOS CON ALMA (2014)



No son pocas las películas que se han dedicado a retratar lo acontecido durante la Segunda Guerra Mundial desde diferentes puntos de vista, pero es verdad que todas ellas abarcan una parte de la historia que todavía es cercana en el tiempo y que de una u otra manera nos ha obligado a tener presentes los límites de violencia y crueldad que traspasó el ser humano. Con el holocausto judío y la presencia del nazismo en el centro de Europa y parte del este, hemos conocido tremendas barbaries, pero pocos testimonios nos han llegado más allá de esas fronteras. En 1941, Estonia vio como sus ciudadanos eran expulsados de sus tierras y destinados a distintas zonas de Siberia por mandato de Stalin y con el único fin de controlar revueltas de la zona. Los campos de trabajo forzaron a la población hasta la extenuación, dando lugar al genocidio soviético que ha permanecido a la sombra de la figura de Hitler.

Sin duda, estos hechos apenas han sido representados a través del cine, pero para autores como el debutante Martti Helde es la mejor opción para reclamar un maravilloso homenaje a las más de 40.000 víctimas de tal desgracia y todo ello gracias a su primer largometraje, “In The Crosswind”. Tras varios cortos en su carrera, arriesga con un trabajo de excelente potencial en el que retrata el suceso a partir de los recuerdos de Erna Tamn, una mujer que experimentó en su propia piel tal calvario y que pudo expresarlo con la palabra escrita. Tal registro de cartas compone una especie de sinfonía poética para describir la tragedia. Ese pasado llega a nuestros días con Erna (Laura Peterson), una joven estudiante de filosofía que está felizmente casada con Heldur (Tarmo Song), con el que tiene una hija, Eliide (Mirt Preegel). Su tranquilidad se ve perturbada cuando el ejército soviético obliga a la familia a exiliarse a Siberia. Para ello, son separados y transportados en trenes hacia lo desconocido. La supervivencia cada vez es más complicada, pero Erna mantiene la esperanza de regresar a su hogar y poder ver a su esposo.

viernes, 8 de julio de 2016

A LA SOMBRA DE LA HISTORIA (2015)



En 2009, el director alemán Werner Herzog decidió tomarse un respiro de la ficción y volver al género documental con “Happy People: A Year in the Taiga” (2010), un bello retrato helado de los cazadores siberianos que daría paso a 5 piezas más, cada una de ellas enfocada a cuestiones como el arte pictórico rupestre, las penas en una cárcel de máxima seguridad, que, incluso, daría para una miniserie de 4 episodios; o sobre las consecuencias del teléfono móvil. Una etapa que se cierra nuevamente con la creación del biopic de Gertrude Bells, “La Reina del Desierto”, una obra presentada en el Festival de Berlín de 2015 que supone, para el autor, la primera incursión de una protagonista femenina en una de sus películas.

No se trata de una mujer cualquiera. En esta ocasión, la heroína fue una importante escritora, antropóloga y exploradora que formaría parte de la historia del siglo XX, a pesar de mantenerse a la sombra del famoso Lawrence de Arabia. La película centra su trama en la toma de conciencia y el impulso de libertad que siente la joven, momento en el que Gertrude (Nicole Kidman) decide visitar los últimos resquicios del Imperio Otomano y cruzar el desierto para conocer de cerca a los beduinos, una idea impulsada por su primer amor, el secretario de la embajada británica en la antigua Persia, Henry Cadogan (James Franco); respaldada por el coronel Charles Doughty-Wylie (Damian Lewis), con quien tendrá un pequeño affair; y admirada por el pretencioso militar Thomas Edward Lawrence (Robert Pattinson).

Pese a las exquisitas aventuras que se desprenden de la vida de tan única mujer, el autor no logra transmitir un mínimo atractivo por la trama, que, por desgracia, cae en las redes del melodrama, cediendo el mayor tiempo al romance y sentimentalismo y dejando a un lado lo que realmente podría haber proporcionado más encanto y fascinación a la mente del espectador, como es su apetecible viaje por tan áridas tierras y las experiencias que de él se desprendieron. Los forzados momentos entre Bells, Cadogan y, en especial, Doughty-Wylie hacen que el ritmo caiga por completo, a pesar de que el amor sea una pieza clave en las decisiones que tomó la exploradora. La falta de riesgo por parte de Herzog le pasa factura en una historia que, de haberse aprovechado en condiciones, podría haberle sacado un gran potencial.

martes, 5 de julio de 2016

DESTRUIR PARA CREAR (2015)



Uno nunca sabe cómo evitar los obstáculos de esta vida, cómo no tropezar con las piedras puestas en el camino. El ser humano tampoco está preparado de antemano para superar las desgracias, sino que, una vez suceden, cada persona responde de forma inesperada, ya sea poniéndose en manos de un profesional, acudiendo a sus más allegados para desahogarse o cerrarse en sí mismo con el fin de pasar el mal trago cuanto antes. La muerte es el hecho más seguro, lo que sabemos que sucederá tarde o temprano, pero nadie está capacitado para enfrentarse a ella. Es imposible superar la pérdida de un ser querido, sino que tan sólo nos queda aprender a vivir con su ausencia e ir restaurando la rutina poco a poco.

Con esta premisa se construye "Demolición", del director canadiense Jean-Marc Vallée, que sigue profundizando en la sensibilidad de las emociones, en historias humanas de contenido reflexivo y gran calado. El misticismo romántico de “Café de Flore” (2011) y la oscarizada “Dallas Buyers Club” (2013) dieron paso a una etapa en la que el autor prefiere experimentar con la fortaleza de sus protagonistas. Si con “Alma Salvaje” (2014) veíamos cómo Cheryl Strayed (Reesse Witherspoon) se refugiaba en la naturaleza tras su divorcio y el fallecimiento de su madre, en “Demolición” se pasa el testigo a Davis Mitchell (Jake Gyllenhaal), un ejecutivo de éxito que trabaja para su suegro, Phil (Chris Cooper), y que, inesperadamente, ve cómo su día a día se quiebra en el instante en el que se entera de que su esposa, Julia (Heather Lind), tiene un fatídico accidente de tráfico. Con los sentimientos a flor de piel, acaba peleándose en el hospital con una máquina de refrescos que se queda con su dinero, por lo que decide ponerse en contacto con la compañía y poner una queja. Así es como conoce a Karen (Naomi Watts), que atiende el teléfono de la empresa y que recibe sus cartas de protesta; y a su hijo Chris (Judah Lewis), en quien encontrará una amistad y apoyo que otros no son capaces de brindarle.

viernes, 1 de julio de 2016

YAKUZAS, VIOLENCIA Y CINTAS DE VIDEO (2013)


Bien es sabido que el cine asiático siempre nos ha mostrado algo diferente. Ese toque de bella rareza que hace pensar que no sabes si estás viendo una comedia, un drama o gore. El famoso director japonés Sion Sono resulta ser de esos viejos cineastas que hace lo que les da la real gana independientemente del género en el que se embarque y, a pesar de ello, consigue valiosos premios y una gran atención. Después de todo, ¿quién no ha tenido la tentación de tomar una cámara y hacer películas, tal y como hacen los protagonistas de "Why Don't You Play In Hell?", trabajo con el que el autor logró alzarse con el premio del público en el Festival de Toronto.

Desde hace muchos años existe una gran rivalidad entre Ikegami (Sinichi Tsutsumi) y Muto (Jun Kunimura), pero todo se complica aún más desde que Ikegami se enamoró de la hija de su enemigo, Himizu (Fumi Nikaido). El enredo no se hace esperar, viéndose involucrados el tímido Kouji (Gen Hochino) y Hirata (Hiroki Hasegawa), un director de cine bastante peculiar. Un simple entretenimiento que, con grandes dosis de humor, contiene una mordaz crítica a la industria cinematográfica independiente y todo lo que gira a su alrededor. El autor, que ha tardado nada menos que 20 años en llevar a cabo este proyecto, inicia esta historia con un anuncio publicitario para preparar una premisa trepidante que gira en torno a la comedia, el drama y el romance, pero que contiene litros y litros de sangre y emocionantes peleas con pistolas y katanas en mano que, cómo no, recuerdan al cine ligero de épocas anteriores. 

Son infundadas las comparaciones con otros cineastas contemporáneos como Quentin Tarantino o Takashi Miike porque los trabajos de Sono hace tiempo que tienen un estilo original y eso se aprecia claramente en esos diálogos tan inteligentes en situaciones irreales, con los cuales es imposible no reír. Aunque en algunos momentos no lo parezca, ésta no es una tragedia, porque hacer cine nunca debe de ser un sufrimiento. "Why Don't You Play In Hell?" es un sentido homenaje al séptimo arte por parte de un director imprescindible que es capaz de recrear diferentes texturas, generar vueltas de tuerca constantemente y plasmar los delirios del gore más desenfrenado. 

martes, 28 de junio de 2016

LA DULZURA DEL TALENTO (2013)



La popular figura del samurái siempre ha estado relacionada con historias en las que el honor es el eje principal y lo que subsiste por encima de cualquier aspecto de su vida. No obstante, es realmente curioso ver la gran variedad de guerreros que existían durante la época feudal de Japón. A través del cine, hemos podido disfrutar de su vertiente más dramática para, posteriormente, ser el protagonista de miles de cintas de acción con personajes que mostraban un matiz mucho menos humano y más cruel. La violencia insertada en este tipo de películas acabó por estilizar a los personajes, llegando, incluso, hasta la exageración. Resulta inevitable pensar en el mítico director nipón Akira Kurosawa como uno de los grandes cineastas que, a lo largo de su extensa trayectoria, retrataron con mayor cercanía a estos luchadores. La inquietud que despierta se extiende hasta nuestros días sin pronóstico de agotarse, pero también surgen otro tipo de obras que se centran en otros aspectos menos conocidos, como es el caso de “A Tale of Samurai Cooking: A True Love Story” (“Bushi No Kondate”), el largometraje del realizador Yuzo Asahara que, a pesar de haber pasado desapercibido tras su paso por festivales internacionales como el de Berlín, Hawai y su estreno mundial en el de San Sebastián, desata cuanto menos la curiosidad de quien se encuentra con él.

Junto al guionista Michio Kashiwada, el autor crea una narración que nos traslada al Japón feudal del siglo XVIII. Haru (Aya Ueto) es una joven sirvienta con un don especial para la cocina, que, tras un matrimonio fallido que tan sólo duro apenas un año, recibe la visita de un chef samurái que proviene de una importante saga familiar en la región de Kaga. Sin dudarlo ni un momento, el hombre le propone matrimonio en nombre de su hijo, Yasunobu Funaki (Kengo Kôra), de quien espera que reflexione y ocupe el lugar de su hermano mayor al hacerse cargo del legado en lugar de continuar su carrera luchando como samurái. Considerada como secuela de la historia creada por Michifumi Isoda y el propio Michio Kashiwada para el director Yoshimitsu Morita, “El Ábaco y la Espada” (“Bushi No Kakeibo”, 2010), en el que un guerrero reflexiona sobre la razón trascendental de su existencia, la cinta de Ashara se refugia en un romance aparentemente imposible y en el sacrificio que acarrea su éxito para desvelar la rigidez de antiguas costumbres sociales que, incluso, en más de un caso, se han mantenido en la actualidad.

viernes, 24 de junio de 2016

EL ARTE DEL TERROR VISUAL (2016)



Pese a que el aclamado director malayo James Wan ha hecho una pequeña incursión en el mundo de la acción con la sobrexplotada “Fast & Furious 7” (2015) y que parece haber sentido cierta atracción por la ciencia ficción con el proyecto de “Aquaman” (2018), es indudable que el cineasta posee un talento innato para el género de terror, que, aparte de otorgarle muy satisfactorios resultados, ha logrado que su público le califique como todo un maestro en las artes del horror. Desde su salto a la fama con un cortometraje que al poco tiempo le llevaría a crear la primera parte de la famosa saga “Saw” (2004), se han sumado grandes éxitos en taquilla como “Insidious” (2010), junto a su secuela, y, en esta ocasión, el trabajo realizado en “Expediente Warren: La Conjura” (2013) y su continuación en “Expediente Warren: El Caso Enfield”, uno de los títulos más esperados de 2016.

Con una historia basada en uno de los casos más espeluznantes del mundo paranormal y ayudado en todo momento por los guionistas David Johnson y los hermanos Carey y Chad Hayes, nos dirigimos a la localidad inglesa de Enfield durante la década de los años 70. En un clásico chalet adosado vive Peggy Hodgson (Frances O’Connor), una madre soltera con cuatro hijos, entre los que destaca Janet (Madison Wolfe), la pequeña que, a partir de una travesura, provoca que se sucedan extraños fenómenos cada vez más agresivos que no parecen tener solución. Mientras que el barrio se ve afectado por los terribles acontecimientos, el veterano matrimonio de demonólogos Lorraine (Vera Farmiga) y Ed Warren (Patrick Wilson) se encuentran en Estados Unidos intentando superar una crisis en sus carreras. A través de los medios de comunicación, se ven en la obligación de intentar demostrar que su trabajo no es ninguna clase de negocio fraudulento. En pleno caos, ambos decidirán ir al encuentro de la familia Hodgson para investigar los hechos y poder ayudarles.

martes, 14 de junio de 2016

UNA NOCHE DE CAZA SALVAJE (2015)



No hay nada mejor que disfrutar de una película de terror que no cuente con grandes pretensiones, pero que, en cambio, esté bien realizada. Sin embargo, existe una fina línea entre el éxito y el fracaso en este género, posiblemente el más castigado de todos, pero, a su vez, con los seguidores más fieles. Éste bien podría ser el caso de “Summer Camp”, la ópera prima del director, productor y guionista italiano Alberto Marini, que cuenta con el apoyo del popular cineasta leridano Jaume Balagueró, un indispensable en el terror español. Si a ello se suman las estupendas criticas cosechadas en festivales como el de Sitges o el Nocturna de Madrid, en el que consiguió alzarse con el premio Blogos de Oro a la mejor película, tenemos un producto del que es imposible sentirse indiferente.

Cuatro jóvenes voluntarios acuden al norte de España para organizar un campamento de verano un día antes de que lleguen los niños para divertirse y aprender inglés. Tan idílicos planes se truncarán en una noche interminable por culpa de un extraño virus que se está expandiendo en los alrededores y que hace que las personas se vuelvan extrañamente agresivas. Esta premisa no dista de otras muchas del estilo y, en cambio, sorprende en sus escasos 85 minutos de metraje con grandes dosis de diversión. Contra todo pronóstico, y por lo que se revela en su poco atractivo tráiler, la cinta logra dar la vuelta a los clichés más populares, de tal forma que, si en su inofensivo inicio únicamente se presentan a los personajes principales y el contexto en el que se encuentran, su desarrollo se vuelve una auténtica locura en la que los roles se modifican constantemente, provocando que la vertiginosa narración no decaiga en ningún instante.