Mostrando entradas con la etiqueta Festivales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Festivales. Mostrar todas las entradas

martes, 1 de marzo de 2022

LAS VOCES QUE HAN SIDO SILENCIADAS (2020)

La directora y guionista Yukiko Sode inició su andadura con el cortometraje “Cosplayer” (2004), seleccionado por el Festival de PIA. Sin embargo, saltó al panorama internacional a través del Festival de Vancouver gracias a su premiado primer largometraje “Mime-Mime” (2008), un relato que nos introduce en el seno de una familia por medio de las vivencias de Makoto, una joven que necesita experimentar un cambio en su vida tras el segundo matrimonio de su madre, tener una fuerte discusión con su hermana y escuchar los sermones de su cuñado. Esta obra se ha convertido en una pieza clave en su autoría, puesto que, desde el primer momento, Sode comenzó a trabajar con retratos femeninos muy personales que, a su vez, presentan el contexto actual de la mujer japonesa contemporánea. Su segundo cortometraje, “Underwear Affair” (2010), nos puso en la piel de un ama de casa con un hijo de cinco años a cargo que trata de salir adelante tras separarse de su marido. La cineasta se ha volcado cada vez más en retratar ese ancla social con el que deben cargar las mujeres en una sociedad excesivamente conservadora.

Por su parte, su segundo largometraje, “Good Stripes” (2015), indagaba en el camino tomado por una pareja joven dominados por la inercia. En este sentido, es la primera vez que Sode experimenta con la maternidad, aunque, como excepción, no le llevara a recorrer el circuito de festivales. Pero, sin duda, es con “Aristocrats” con la que observamos una mirada más madura de la autora. Este tercer trabajo se divide en las vivencias de dos mujeres unidas por un hombre. Hanako (Mugi Kadowaki) se ha criado en el seno de una familia acomodada. Como mujer, debe casarse antes de perder su juventud, pero sus relaciones no han funcionado. Sus amigas ya celebran sus embarazos cuando tanto ella como su mejor amiga Itsuko (Shizuka Ishibashi) siguen siendo solteras. Por ello, su familia busca al mejor candidato, aquel que provenga de una familia con buena reputación. Sin embargo, Hanako no siente atracción por ninguno de ellos hasta que, por medio de su cuñado, conoce a Koichiro Aoki (Kengo Kôra), un joven que proviene de una larga saga de reputados políticos. Desde el primer momento, Hanako y Koichiro mantienen una buena relación hasta que ella descubre un mensaje de Miki Tokioka (Kiko Mizuhara) en el móvil de su futuro marido.

miércoles, 6 de octubre de 2021

LA CULPABILIDAD ANTE LA OPRESIÓN (2021)

Desde 2014, el nombre de Ferit Karahan ya no suena tan desconocido dentro del circuito internacional de festivales de cine. El director y guionista turco, que cuenta con gran experiencia en el mundo de la publicidad, saltó al panorama global a través de su primer largometraje, “Cennetten Kovulmak” (2014), una película que llegó tras probar suerte en la ficción con los cortometrajes “Berîya Tofanê” (2010) y “Xewna Yûsiv” (2012) y que le aportó cierto reconocimiento en los festivales de Ankara, en donde obtuvo tres premios; y Pesaro, en el que logró una mención especial. Este drama social sobre el pueblo kurdo y la violencia en la que conviven en ciertas zonas impulsó totalmente su trayectoria profesional, llevándole a una segunda obra un tanto fallida, “Eski köye yeni adet” (2018), que le permitió trabajar con la comedia a cambio de permanecer dentro del mercado local.

A pesar de este pequeño bache, Karahan dio a conocer su nombre dentro de Turquía, preparándose para su tercera película, “Mi mejor amigo” (2021), un drama que le encaminó nuevamente a la competición internacional a través de uno de los escaparates cinematográficos más importantes del mundo: el Festival de Berlín. Así es, la capital alemana le premió dentro de su sección Panorama, seguido de galardones muy variados en Cinema Jove Valencia, Fajr, Haifa, Ourense, Palic, Kazan e, incluso, el premio de la crítica del Atlántida Film Fest. En esta ocasión, su conmovedora historia nos traslada a un lugar remoto, las montañas del este de Anatolia. Allí, en un internado, Yusuf (Samet Yildiz) y su mejor amigo Memo (Nurullah Alaca), dos niños de apenas 12 años de edad, tratan de sobrevivir a la dura, opresiva y autoritaria rutina a la que son sometidos los estudiantes. Tras recibir un duro castigo por parte del profesor Hamza (Cansu Firinci), según el cual deben ducharse con agua fría, los amigos se marchan a dormir. A la mañana siguiente, Memo amanece enfermo, prácticamente inconsciente, por lo que Yusuf trata de avisar a los profesores. Una vez que le acompaña a la enfermería del centro, el tiempo se ralentiza ante la desesperación. Memo no mejora y los adultos no saben qué hacer con la fuerte y repentina nevada que les ha bloqueado el paso hasta el pueblo. Sin capacidad para actuar, las culpas supuran antiguos rencores, secretos ocultos y silencios incómodos, mientras Memo yace en una triste camilla.

martes, 21 de septiembre de 2021

LA TERRIBLE AMARGURA DEL ABISMO (2020)

En 2015, los medios de comunicación sacaron a la luz un escándalo que salpicó de lleno a la popular compañía alemana Volkswagen y que generó una importante crisis que supuso un forzoso punto y aparte en la empresa. El detonante fue la alteración ilegal de los resultados de los controles de emisiones contaminantes en sus coches diésel para superar las exigencias de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. Este fraude, por el que llegó a ser, incluso, premiada, le llevó a tener que compensar a los compradores con una cifra astronómica, además de una multa que obligó a la directiva de Volkswagen a tomar medidas drásticas entre litigios. Es, precisamente, esta controversia, que recibió el nombre de “dieselgate”, la que inspiró a la directora y guionista suiza Sabine Boss para su largometraje “Temporada de caza”, un trabajo que combina thriller y drama en su empeño por representar algunas curiosas similitudes con este hecho a través de la figura de un único personaje. 

En esta ocasión, Alexander Maier (Stefan Kurt) encabeza el equipo de finanzas de la compañía automovilística Walser. Su éxito en la empresa es gracias al esfuerzo, la pasión y las muchas horas de sacrificio que ha empleado con el paso de los años, pero esta dedicación no puede ser equiparable a su desastrosa vida privada. Divorciado de Jeanne Fourquet (Anna Tenta), que está tratando de rehacer su vida; y distanciado de su hijo adolescente, Theo (Sean Douglas), Alexander sigue el mismo ritmo que provocó que perdiera a sus seres queridos. Los cambios en la oficina empiezan por la llegada de Hans Werner Brockmann (Ulrich Tukur), un nuevo director ejecutivo de la compañía con el que Maier no logra sentirse cómodo, pese a los constantes acercamientos entre ambos. Tal es así que Maier comienza a sospechar que Brockmann no es el ejecutivo que pretende ser y que sus intenciones son mucho más oscuras, estallando una lucha entre ambos para evitar que la empresa se vea perjudicada y, sobre todo, sus empleados.

lunes, 30 de agosto de 2021

LA MÁGICA OSCURIDAD DE LA MÚSICA (2020)

El halo de misterio que siempre ha poseído y que aún mantiene la figura de David Bowie es precisamente lo que provoca que pocos se atrevan a realizar algún biopic, pese a que su legión de fans a escala global muy probablemente no querría perdérselo. En este sentido, el director y guionista británico Gabriel Range es uno de los pocos cineastas que se han arriesgado a plasmar en pantalla al mítico artista. Distanciándose de todo tipo de ambiciones para quedarse únicamente con el retrato de los inicios transnacionales del cantante. Con un título más que idóneo, “Stardust” nos ofrece la primera gira estadounidense que llevó a cabo David Bowie (Johnny Flynn) durante 1971 y cómo resultó todo un viaje iniciático que supuso un punto de inflexión no solo en su camino al estrellato, sino también en él mismo. Se trata, por tanto, de un momento sumamente crucial, puesto que estamos ante el nacimiento de Ziggy Stardust en los suburbios londinense y en compañía de The Spiders from Mars.

La trayectoria profesional de Range comenzó a llamar la atención a partir de su obra “Muerte de un presidente” (2006), un falso documental que jugaba con la hipótesis de un posible asesinato de George W. Bush y que se alzó con varios premios, destacando el galardón obtenido en Toronto. El autor siempre ha intentado mantenerse muy cerca de la realidad independientemente del género que maneje, como la historia de los ladrones que quisieron robar el diamante más grande del mundo en el Millennium Dome en “The Great Dome Robbery” (2002), el posible colapso del sistema de transporte británico en “The Day Britain Stopped” (2003), una recesión de Reino Unido y Estados Unidos bajo el efecto dominó generado por un ataque terrorista en “The Man Who Broke Britain” (2004), una mirada al pasado para plasmar el comercio de esclavos en Londres en “I Am Slave” (2010) o la tauromaquia en la infancia con “Little Matador” (2012). Tampoco es la primera vez que se aventura a profundizar en la vida de alguien destacado, como en “Falso profeta” (2014), sobre el líder fundamentalista mormón Warren Jeffs; o “Supersleuths: The Menendez Murders” (2003), en torno al impactante caso de los hermanos Lyle y Erik Menéndez.

miércoles, 18 de agosto de 2021

EL PAÍS DE LOS SUEÑOS DESTRUÍDOS (2020)

El primer largometraje de la directora, guionista, productora y artista franco-libanesa Chloé Mazlo es toda una arriesgada aventura en tierras libanesas. “Bajo los cielos del Líbano” nos descubre una historia muy diferente dentro de los patrones del género dramático a la vez que la cineasta, en colaboración con la guionista Yacine Badday, nos acompaña en una revisión de la memoria histórica a lo largo de casi 30 años de recuerdos y vivencias a través de Alice (Alba Rohrwacher), una joven que decide abandonar su país natal, Suiza, para encontrarse a sí misma. Estamos en la década de los 50 cuando se traslada a vivir a Beirut, en donde logra su primer trabajo y también toma contacto con Joseph (Wajdi Mouawad) en una cafetería. El paso de los días hace que, poco a poco, sus mesas cada vez estén más cerca entre ellas hasta que, por fin, ambos inician una relación. Joseph es un astrofísico que ha iniciado un proyecto de investigación para enviar el primer cohete libanés al espacio. Parece un plan ambicioso, pero en realidad vendría a demostrar que el Líbano se posicionaría en el panorama internacional con una población inmersa de lleno en la modernidad.

Así es como la obra de Mazlo inicia su andadura en tiempos de paz junto a una pareja que irá evolucionando con total normalidad y sin sobresaltos, momentos de felicidad que suceden dentro del matrimonio hasta que el tiempo se detiene en el peor instante posible: estalla la Primera Guerra del Líbano en 1982. A partir de entonces, todo cambia. Alice ve cómo sus amistades pierden sus hogares y se ve forzada a realojarlos en la suya. En las calles, se producen enfrentamientos, mientras la familia se cobija entre cuatro paredes, intentando mantener la normalidad pese a todo. Definitivamente, “La Suiza de Medio Oriente”, como se conocía al país, había quedado reducida a cenizas y, aun teniendo este panorama frente a ellos, Alice se niega a abandonar su casa porque no concibe que sus vidas pueden correr peligro. Aunque bien pareciera que el contexto planteado podría inyectar ese dramatismo con el que se ha categorizado la película, lo cierto es que la sátira domina en todo momento la cinta, pero no por ello se pierde la importancia de los hechos que acontecen durante estos años.

viernes, 13 de agosto de 2021

EL SUEÑO DE UN MENSAJE IMPOSIBLE (1987)

Esta contemporaneidad en la que el contenido digital, los cambios y la inmediata actualidad mandan, no nos impide que podamos recatar el pasado desde su fisicidad entre tantas cuentas pendientes. El salto del analógico al digital provocó, entre otras consecuencias, que muchas películas independientes quedaran en el olvido durante décadas, como fue el caso de “Friendship’s Death”, cuya restauración corrió a cargo del British Film Institute. El primer largometraje en solitario del director, guionista y teórico británico Peter Wollen supone una obra realmente valiosa al ser la última película que el cineasta realizara antes de retirarse para dedicar sus esfuerzos a la investigación académica en la Universidad de California. Para muchos, es una cinta totalmente desconocida que reclama nuestra atracción por su actriz protagonista, una jovencísima Tilda Swinton que intentaba abrirse paso en el mundo de la interpretación con su sexto trabajo, tal vez, el que más atención generó en su momento.

El British Film Institute no pudo dejar pasar la oportunidad de ofrecer esta obra a los cinéfilos tras las incalculables colaboraciones con el centro que Wollen realizó en formato libro con investigaciones sobre Orson Welles, Howard Hawks, Andy Warhol o clásicos del cine como “Cantando bajo la lluvia” (Stanley Donen y Gene Kelly, 1952), entre otros escritos sobre sociología y semiótica. En esta ocasión, el director escribió un guion sumamente intimista al encerrar a sus dos personajes en una habitación de hotel de la que no saldremos en los apenas 78 minutos de duración. Un robot (Tilda Swinton) es enviado a la Tierra para traer un mensaje de paz a los seres humanos. Diseñado con el único objetivo de ir al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) para acceder a las Naciones Unidas, llega por error a Amman, en Jordania, precisamente cuando el país se encuentra golpeado por los disturbios del Septiembre Negro de 1970. A causa de esto, el corresponsal británico Sullivan (Bill Paterson) debe informar de la actualidad desde su habitación del hotel, coincidiendo con el robot. Ella le confiesa su propósito, mientras él pone en cuestión su testimonio.

lunes, 9 de agosto de 2021

¡LADRONES DE TIENDAS DEL MUNDO, UNÍOS!

12 de septiembre de 1987. Se trata de una fecha inolvidable en el mente de muchos. En las radios de medio mundo se anunciaba una noticia que marcaba un antes y un después en las vidas de sus seguidores. The Smiths había tomado la decisión de separarse definitivamente. Así es, Patrick Morrissey y Johnny Marr tenían tanta tensión entre ellos que, al final, la banda de Manchester “pasó a mejor vida”, pero sus himnos han sobrevivido al paso del tiempo, siendo vitoreados y admirados generación tras generación. Todavía resuenan las notas de “This Charming Man”, alguno aún conservará aquellas pegatinas que exclamaban “Meat Is Murder”, en honor a su segundo álbum de estudio, con el especial “How Soon is Now?” y, cuando ya tocaban la corona británica de la música, la historia se apoderó de “There Is a Light That Never Goes Out”, “Bigmouth Strikes Again” o “Panic” en las calles londinenses con su pegadizo “Hang the DJ”.

El director y productor estadounidense Stephen Kijak aún recuerda aquellos tiempos y es por eso que su segundo largometraje de ficción rinde un homenaje a tan emblemática formación. Tras ocho documentales a sus espaldas y su participación en 2014 en la serie documental “La galerie France 5”, con el episodio “Rolling Stones, La French Connection”, el cineasta se mantiene dentro de su pasión, el mundo de la música, retratando lo que supuso aquel fatídico día para toda la legión de fans de The Smiths. “Shoplifters of the World” se sitúa en Denver para contar el ultimo día de cuatro jóvenes amigos, Cleo (Helena Howard), Sheila (Elena Kampouris), Patrick (James Bloor) y Billy (Nick Krause), que tomarán caminos distintos para seguir con sus vidas, ya sea la universidad, una carrera militar o un viaje sin destino. Cuando Helena se despierta ese 12 de septiembre, descubre que su grupo favorito se disuelve y, con ello, una era completa. Ya nada volverá a ser lo mismo. Su visión es compartida por Dean (Ellar Coltrane), el dependiente de la tienda de discos que la permite robar libremente porque está enamorado de ella. A partir de ese momento, los cuatro amigos disfrutarán de las horas que quedan para comenzar un nuevo capítulo.

martes, 3 de agosto de 2021

EXTRAÑOS RECUERDOS DEL HORROR (2019)

De alguna u otra manera, el cine húngaro que nos llega siempre termina sorprendiendo muy gratamente. No es muy asiduo en nuestra cartelera como otras cinematografías europeas, pero lo cierto es que en nuestra memoria siguen permaneciendo las obras de cineastas tan emblemáticos como Béla Tarr, Miklós Jancsó y el internacional Charles Vidor. A su vez, las nuevas generaciones también están haciéndose un hueco muy importante en la red de festivales internacionales, como fue el caso de László Nemes, cuyo primer largometraje “El hijo de Saúl” (2015) le encumbró de golpe en el panorama global. Entre los más jóvenes, destaca el premiado director, guionista, productor y editor Kristóf Deák, con una carrera muy enfocada al cortometraje tras ocho piezas producidas, en su mayoría, en Reino Unido, siendo “Sing” (2016) la más importante de todas al alzarse con un Óscar al mejor cortometraje de ficción en 2017 con una historia basada en el inquietante secreto que compartían los miembros del coro de un colegio de Budapest.

Su ópera prima, “Cautivos” (2019), nos invita a regresar al pasado, a despertar a la memoria histórica de la Hungría comunista. La década de los 50 se convirtió en un punto de inflexión en un país que se veía arrastrado por el proceso de desestalinización. En este contexto, la película nos presenta a la familia Gaál, residentes en Budapest. Estamos ante las primeras horas del día 4 de junio de 1951, para ser más exactos. Se trata de una fecha clave porque, en cuestión de poco tiempo, todo cambia para Ernõ (Ernõ Fekete), Ilona (Zsófia Szamosi), Eszti (Abigél Dömötör) y el pequeño Peti (Ágoston Sáfrány). Acaba de amanecer en la capital cuando dos autoridades se presentan en su hogar. Sorprendidos por tal visita, dejan pasar a los dos, que cierran con llave la puerta a su paso. Desde ese momento, nadie podrá salir de la casa. Ninguno de ellos sabe qué sucede ni la causa por la que se ven retenidos. Del mismo modo, sus vecinos, extrañados por lo que estará sucediendo en el interior del piso, no retiran la mirada del piso. Pronto comprobarán que todo el que llama a la puerta, no vuelve a salir.

martes, 15 de septiembre de 2020

LA NECESIDAD DE UNA EXPLICACIÓN (2019)

Algunos tuvimos el inmenso placer de conocer al director y guionista Martti Helde y, a su vez, sentirnos atraídos por los nuevos aires dentro del cine de Estonia, gracias a su ópera prima, “In the Crosswind”, una excelente obra experimental que suponía un homenaje a los ciudadanos de Europa del Este que, en 1941, fueron expulsados de sus tierras y destinados a distintas zonas de Siberia por mandato de Stalin. Este claro obsequio compuesto por retratos más vivos de lo que jamás hubiéramos pensado, dio paso a dos cortometrajes más, “Superbia” (2014) y “Tuult püüdes” (2015), que se suman a las otras piezas con las que el cineasta inició su carrera. Sin embargo, tuvimos que esperar cuatro años más para poder disfrutar de su esperado segundo largometraje, “Scandinavian Silence”, un drama que no se desprende de esa experimentalidad de la que partía Helde en sus primeros trabajos. 

Tom (Reimo Sagor) acaba de salir de la cárcel. A mitad de camino, un coche se detiene a pocos metros de él. Es su hermana Jenna (Rea Lest). Una vez que monta en el vehículo, ambos entran en un viaje experimental que pone a prueba sus sentimientos. El pasado sigue persiguiéndolos, el castigo permanece en sus vidas y los silencios se vuelven necesarios, puesto que, hasta entonces, ninguno de los dos había escuchado al otro. Un hecho fatídico cambió su destino y, como es lógico, tienen un punto de vista diferente en función de su experiencia y los lazos que les unían a sus padres. La violencia y los abusos han construido un muro entre los dos, cuando lo cierto es que se necesitan mutuamente, más que nunca, y nadie podrá cambiarlo. Es difícil superar los nueve premios que obtuvo con “In the Crosswind”, pero lo cierto es que esta historia no pasó tampoco desapercibida, puesto que logró alzarse con cuatro galardones, destacando especialmente su reconocimiento en nada menos que Karlovy Vary.

jueves, 27 de agosto de 2020

LA NATURALEZA REPRIMIDA (2019)

Desde los años 60 y por más de dos décadas, Sudáfrica mantuvo una encarnizada lucha en contra de la insurgencia del sur de África, en lo que terminó por denominarse la Guerra de la frontera de Sudáfrica. El conflicto con Namibia, Zambia y Angola se avivó especialmente en su recta final, durante los primeros años de la década de los 80. Para entonces, los jóvenes a partir de 16 años se incorporaban a la actividad militar, cuya formación se extendía por dos años, y a la que se sumaban otros diez o doce mientras permanecían en la reserva. Testigo de ello fue el escritor André-Carl Van der Merwe, que, para entonces, era tan solo un muchacho sudafricano que, en 1981, tuvo que pasar por la misma experiencia, la cual terminó convirtiéndose en su primer libro, una autobiografía basada en sus propios diarios. Su propio apodo, “Moffie”, además, se transformó en una película, que supone el cuarto largometraje del director y guionista sudafricano Oliver Hermanus.

El cineasta cuenta con experiencia en el género del drama. Es más, sus anteriores obras le han encumbrado no solo dentro de la industria cinematográfica, sino también en el circuito de festivales internacionales de cine. No es baladí que Hermanus haya recibido un gran reconocimiento por “Shirley Adams” (2009) en Amiens o “Beauty (Skoonheid)” (2011) en Cannes y Durban. Por supuesto, este cuarto trabajo tampoco se quedó atrás, aglutinando premios en Dublín o Tesalónica, además de abrirle las puertas del Festival de Venecia. Su historia comienza en la última noche de Nicholas van der Swart (Kai Luke Brummer) junto a su familia. El joven se despide para tomar el tren al día siguiente. Allí conoce a Michael Sachs (Matthew Vey), otro adolescente que se prepara para recibir la instrucción. Una vez llegan a la base militar, el instructor les inicia en los primeros pasos de dos años de insufrible entrenamiento. La debilidad, la desobediencia o la homosexualidad son castigadas con brutalidad. Nicholas lo comprueba desde los primeros días y más cuando él es homosexual.

lunes, 24 de agosto de 2020

LA CLAVE ESTÁ EN LOS RECUERDOS (2019)

Las cintas de VHS, las primeras videocámaras digitales, los videoclubs, la primera Playstation o la Súper Nintendo, el “Street Fighter”, el discman, el casette recalentado dentro de la radio del coche, el grunge, el brit pop… los 90. Vivimos en tiempos de nostalgia, de ver que las películas con las que crecimos se han convertido en “clásicos”. Muchos nos negamos a volver a ver aquellas cintas caseras que grabábamos con la pesada cámara de nuestros padres. Quizás ya ha pasado demasiado tiempo o no ha llegado el momento adecuado para revivir el pasado. Sin embargo, para Max (Max Boublil) sí es la hora. Aún conserva una cantidad ingente de cintas de VHS en donde guarda las memorias de cada año desde una temprana edad. De hecho, a los 13 años, sus padres le regalaron una cámara último modelo y, desde entonces, no se ha separado de ella. Más de dos décadas después, puede revivir sus mejores momentos y encontrar el sentido de su existencia.

Una vez que nos adentramos en sus grabaciones, vemos a un adolescente Max (Mathias Barthélémy) junto a sus mejores amigos, Mathias (Jules Porier) y Arnaud (Thomas Aprahamian) y cómo conocieron a Olivia (Marie Narbonne) y Emma (Camille Richeux), la chica a la que jamás le había confesado sus sentimientos. ¡Cómo es la vida! Tantos años juntos y nunca había sentido la necesidad de explicar nada ni de mostrar sus emociones. Los bonitos recuerdos a veces se ensombrecen con algunos episodios que le han marcado para siempre, pero al menos quedan las bromas, las risas, las fiestas, su viaje a Barcelona, que marcaría un punto de inflexión en su juventud; las borracheras, las drogas, la música, las parejas, los compromisos, etc. En todo este tiempo han sucedido demasiadas cosas como para recordar cada detalle y, sin embargo, todo ha quedado registrado en cintas para que un día Max pudiera revivir todo aquellos emblemáticos instantes.

lunes, 17 de agosto de 2020

TRAS EL ANONIMATO (2020)


Banksy es una de las figuras artísticas más influyentes del mundo en la actualidad. Tan solo él mueve por sí solo cantidades ingentes de dinero y personas porque, allá en donde hay una obra suya, siempre hay espacio para la admiración, el reto, la comprensión, la reflexión y las nuevas tecnologías, pero también para la ambición y las ansias de riqueza a costa de los demás. Así es, Banksy supone muchas más cosas de las que no solemos percatarnos a simple vista. Tal vez, con esa idea surgiera el documental de los directores y guionistas franceses Seamus Haley, Laurent Richard y Aurélia Rouvier. “Banksy Most Wanted” supone su primer trabajo cinematográfico, aunque Haley ya participara en la serie documental para televisión “Le monde en fase” (2017) con el capítulo “Les enfants de Daech”. Los tres lanzaron su debut cinematográfico nada menos que a través del Festival de Cine de Tribeca, siendo conscientes de la curiosidad que despierta tan enigmática celebridad. 

Efectivamente, “Banksy Most Wanted” posee una visión bastante acertada y provocativa. Aprovechando la gran expectación que genera el artista británico, esta producción estadounidense deambula, en un principio, por las calles de la ciudad de Bristol, lugar en el que ha crecido Banksy. La urbe se ha convertido en una galería de arte urbano para el que, incluso, se realizan visitas guiadas. Autor de imágenes que han recorrido el mundo, que han generado expectación o que han sorprendido inesperadamente a la industria, también se ha atrevido con metrajes cinematográficos que han obtenido una gran acogida, como las piezas documentales “Welcome to Gaza” (2015), “The Antics Roadshow” (2011), una cinta para televisión en la que colaboraría Jaimie D'Cruz; o “Exit Through the Gift Shop” (2010), que recibió una nominación en los Oscars. Su huella permanece en nuestra retina de una u otra manera y él sabe perfectamente cómo provocarlo. 

miércoles, 12 de agosto de 2020

EL ESTALLIDO DEL HORROR (2019)


Sabemos que una supernova es una explosión estelar y que genera una gran onda capaz de arrastrar materia. Siguiendo esta idea, el director y guionista polaco Bartosz Kruhlik ha construido un primer largometraje que traslada dicha explosión a la Tierra. Tras varios cortometrajes con los que inició su trayectoria cinematográfica, ofrece una tragedia que, por desgracia, es más normal de lo que nos gustaría. Pero, aunque a simple vista parezca una historia convencional, lo cierto es que cada uno de sus personajes prepara el terreno para formar, poco a poco, una bomba imparable que provoca un estallido atronador en un escenario que es testigo de tal destrucción. Así es, la ópera prima de Kruhlik deja el camino allanado para una carrera que posiblemente le coseche más de un triunfo. De hecho, su circulación en el circuito de festivales internacionales no pasço en absoluto desapercibida. Aparte de los galardones nacionales que tanto la crítica como el Festival de Polonia le concedieron, el cineasta se llevó un premio extra en Dublín.

Esa explosión estelar de la que hablamos pone título a su cinta, “Supernova”, cuyo cartel deja entrever, ya de por sí, que estamos ante una historia muy agitada. En una carretera de segunda de un lugar y un día indeterminado, Michal Matys (Marcin Zarzeczny), en estado de embriaguez, persigue a su mujer Iwona (Agnieszka Skibicka) y sus dos hijos, que huyen de él. Un coche se acerca a Michal para solicitar indicaciones, pero este se encuentra muy perjudicado, apenas puede hablar, por lo que vomita dentro del lujoso automóvil. El joven político Adam Nowak (Marcin Hycnar), asqueado por la situación dentro del vehículo, decide arrancar y acelerar para dejar atrás tal situación. Mientras observamos la mirada perdida de Michal, escuchamos un terrible estruendo: Nowak ha atropellado a Iwona y sus hijos. Sin pensarlo, el agresor decide escapar a pie y adentrarse en el bosque más próximo, pero en la carretera ya hay testigos. No tardará en llegar a la escena del crimen el policía Slawek Makowski (Marek Braun), en donde quedará totalmente en shock por tal macabra escena. 

jueves, 6 de agosto de 2020

EL CAMINO DE LA SUPERACIÓN (2020)


En la historia han quedado inscritas relaciones de amistad un tanto extrañas, a veces, incluso, inverosímiles, como es, en este caso, la de una pintora y un ladrón de cuadros. Resulta imposible pensar en la posibilidad de que surja una conexión cuando el segundo afecta económica y emocionalmente a la primera. En nuestra mente, esto es inviable y, de no ser así, lo más seguro es que fracase tarde o temprano. Pero la amistad, ante todo, no es racional, sino que se deja llevar por impulsos o por el instinto que, en esta ocasión, demuestra la pintora hiperrealista checa Barbora Kysilkova. Su curiosa experiencia queda retratada en el documental “La Pintora y el Ladrón”, el segundo trabajo del director, guionista y productor noruego Benjamin Ree tras el éxito cosechado con “Magnus” (2016), su reconocida ópera prima que le catapultó directamente al circuito de festivales internacionales de cine. 

Sin embargo, su logro más destacado llegó con su triunfo en Sundance con el premio especial del jurado gracias a Kysilkova y su querido y enigmático amigo. Pero, ¿cómo surge esta relación? La premisa no puede ser más atractiva, por lo que desde los primeros minutos del metraje esperamos con ansias que se produzca el encuentro entre los dos. Barbora posee un don maravilloso, pero es difícil llegar a final de mes manteniendo un atelier para alojar sus creaciones y disfrutar de un espacio para ella sola. Tampoco es sencillo encontrar una sala para exhibir sus últimas obras, pero, por suerte, consigue alojar algunas de ellas en una galería de arte en Oslo. Al día siguiente, aparece en las noticias el extraño robo de dos de sus cuadros, siendo uno de ellos de un valor muy significativo para Barbora. Gracias a las grabaciones de las cámaras de seguridad, no tardan en coger a uno de los dos ladrones, Karl-Bertil Nordland, con quien tendrá que verse en el juicio. Justo antes de que empiece la audiencia, la artista siente la necesidad de acercarse a él para conocerle y, sobre todo, para conocer el por qué había robado precisamente esos dos cuadros.

lunes, 3 de agosto de 2020

LOS LÍMITES DEL VACÍO (2019)


No son pocas las películas sobre la Segunda Guerra Mundial y el holocausto nazi. Todas recuerdan una de las mayores tragedias de la historia, pero pocas realizan un homenaje tanto a los que después regresaron a sus casas como a los que no estaban y deberían haber estado. Ese es el objetivo del director, guionista, actor y productor independiente Barnabás Tóth. Aunque nació en Francia, lo cierto es que ha crecido en Hungría, en donde ha desarrollado también toda su carrera profesional. Iniciada en el mundo del cortometraje con la comedia “Az ember, akit kihagytak” (2000), codirigida junto al cineasta húngaro Gergely Litkai; aterrizó en la televisión a través de “Született lúzer” (2007), una serie compuesta por pequeñas piezas en la que colaboraría con tres trabajos. Desde entonces, Tóth ha combinado ambos mundos hasta la llegada de su ópera prima “Rózsaszín sajt” (2009), una comedia dramática en torno a las relaciones paternofiliales que logró una nominación en el Festival de Cine de India en 2010.

Su semilla en la red de festivales ya estaba plantada, por lo que no es de extrañar que su segundo largometraje, “Those Who Remained”, cinta presentada a los Oscar; se alzara con varios reconocimientos destacados en Hungría al igual que algunos premios internacionales más en los certámenes de Sofía o Jerusalén. Y no es para menos, puesto que este drama de época centrado en los primeros instantes de la posguerra húngara guarda en su interior una revisión de la memoria histórica del país a través de la mirada íntima de un ginecólogo, Aladár Körner (Károly Hajduk) y una adolescente de 16 años, Klára Wiener (Abigél Szõke). La joven, que vive con su tía Olgi (Mari Nagy), con la que no logra entenderse, ha perdido a unos padres que supuestamente siguen siendo prisioneros de guerra. Su sentimiento de abandono le lleva directamente a Aladár, quien ahora guarda en su interior el recuerdo de una familia mientras debe vivir solo en un pequeño apartamento. Casi de forma inevitable, Klára se marcha a vivir con él bajo el consentimiento de su tía como si de una adopción se tratase, pero los límites resultan ambiguos y la relación entre ambos se presenta cuanto menos difusa.

miércoles, 29 de julio de 2020

MEMORIAS DE UNA TRAGEDIA (2019)

El director y guionista tunecino Mehdi M. Barsaoui tan solo llevaba cuatro cortometrajes a sus espaldas cuando se lanzó, en 2019, a crear su ópera prima, “A Son” (“Bik Eneich: Un fils”), con la que se ha paseado por la red de festivales internacionales de cine con resultados más favorables de lo esperado. Premiado en Venecia, Hamburgo o El Cairo, entre otros certámenes, el cineasta ha logrado despegar su carrera de la mejor manera posible: llamando la atención. No hablamos de ningún tipo de controversia, sino de un trabajo que ha sabido pulir para ganar méritos fuera de las fronteras de su país. Una coproducción entre Túnez, Francia, Líbano y Catar en la que se tratan cuestiones de gran actualidad e interés, como el tráfico de órganos, el papel de la mujer dentro de la sociedad árabe o el choque entre la ciencia y la cultura.

La vida parece sonreír a la familia Ben Youssef en el verano de 2011. Fares (Sami Bouajila), su esposa Meriem (Najla Ben Abdallah) y su hijo de 11 años Aziz (Youssef Khemiri) celebran, junto a sus amigos, el ascenso de ella en su carrera profesional. Sin embargo, Fares debe marcharse el lunes para mantener su negocio ante una huelga inminente y desea que su familia le acompañe. Durante el trayecto, su coche es atacado por un grupo armado en mitad de la carretera, resultando Aziz herido de un disparo. Ya en el hospital, su diagnóstico es terrible: necesita un trasplante de hígado cuanto antes. Así comienza la búsqueda de un posible donante, pero esto provocará que un secreto se revele y provoque un tremendo vuelco en una situación que transcurre a contrarreloj. En clave dramática, Barsaoui reconstruye el pasado de Túnez a través de una historia íntima recluida, en su mayor parte, en los pasillos de un hospital.

lunes, 13 de abril de 2020

MIRADAS, ROMANCES, PREJUICIOS Y OLORES


El futuro está en manos del talento más joven, de quienes comienzan a experimentar para ofrecer nuevas miradas a nuevas generaciones. Marc Vadillo es uno de ellos. Cosecha de la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Catalunya, cuenta ya con varios cortometrajes a sus espaldas, trabajos que han sido premiados en diversos festivales de cine y que, poco a poco, adquieren el reconocimiento debido. Con este reportaje especial queremos rescatar tres obras simbólicas en su incipiente filmografía, “Miradas que hablan”, “El gran día” y “Huele a ti”.



“MIRADAS QUE HABLAN” (2018)

Solo hacen falta 4 minutos para presentar una historia sobre el enamoramiento fugaz de cualquier persona en el transporte público. Vadillo trabaja una narración que, en sí misma, supone un extraño flechazo que le tendió una pasarela al Seoul Metro International Subway Film Festival, en Corea del Sur, gracias a su galardón en Subtravelling, el Festival Internacional de Cine Corto de Transportes Metropolitanos de Barcelona, organizado por la Fundación TMB. Pocas veces resulta tan emocionante viajar en el metro como para sus protagonistas, dos jóvenes que, en su rutina, se adentran en un vagón a la espera de llegar a su destino de siempre. Pero en su camino se topa la aventura, un pequeño desvío de todo hábito. En el silencio, queda una historia que se repite cada día cientos de veces, un vuelco al corazón que se escapa con el paso de los minutos y que nos deja un poso frustrante. Las miradas delatan el deseo a través de un imaginario que comparten solo ellos dos, los protagonistas de un amor entorpecido por el tiempo, pero capaz de transmitir los más intensos sentimientos.

martes, 10 de septiembre de 2019

CAPRICHOS, RETOS Y FIESTAS DE LENTEJUELAS (2019)



Algunos ya conocerán a la familia Ionesco. Por un lado, la fotógrafa francesa Irina Ionesco, siempre relacionada con el dramaturgo y escritor franco-rumano Eugène Ionesco, aunque poco tuvieran que ver más allá de su apellido. A través de su famosa Nikon, realizaba retratos de semidesnudos cargados de un extraño erotismo entre su eterno blanco y negro con los que profundizaba en cuestiones existenciales como la muerte o la violencia. Por otro lado, su hija, Eva Ionesco, que acabaría desarrollando su carrera profesional como actriz en la televisión y el cine. Su estreno en este mundo llegó de la mano de Roman Polanski y una de sus obras cumbre, “El Quimérico Inquilino” (1976), en donde figuraba con un papel muy pequeño como era el de la hija de Madame Gaderian. Posteriormente, ha trabajado de forma casi constante con destacados cineastas franceses como Jean-Philippe Toussaint, Virginie Thévenet o Arnaud y Jean-Marie Larrieu. En su carrera también surgen directores extranjeros como la italiana Valeria Bruni Tedeschi. Ionesco, actriz enclaustrada como la eterna secundaria, finalmente se lanzaría a la dirección de cine con “La Loi de la Forêt” en 2006, que pasaría sin pena ni gloria. No sería hasta su segundo largometraje, “My Little Princess” (2011), cuando recibiría algunas recompensas en forma de nominaciones en el Festival de Cannes o los premios César y otros tantos galardones, como los del Festival de Bombay, que se sumarían, por fin, al reconocimiento de toda su trayectoria.

Junto a estas dos mujeres tan artísticas, se une a la saga familiar Lukas Ionesco, hijo de Eva, que ejerce de modelo y actor gracias al furor causado en Francia por su porte aniñado. El joven se estrenó en el mundo actoral a través de la citada “My Little Princess”. Con su siguiente trabajo ya había conseguido el protagónico en una de las películas de nada menos que el popular cineasta independiente Larry Clark, “The Smell of Us” (2014). Después de este importante paso en su carrera, regresó bajo la dirección de su madre con “Golden Youth” (“Une jeunesse dorée”), una coproducción franco-belga que cuenta con la colaboración del escritor y periodista Simon Liberati como guionista.

viernes, 2 de agosto de 2019

UNA ESPIRAL DE INTERESES (2019)


Ninguna investigación tiene un camino directo. Todas ellas tienen multitud de callejones sin salida, muchos de ellos oscuros y peligrosos, pero sólo uno supone la vía correcta para desenmarañar las incógnitas del objeto a estudiar. Sin embargo, la exploración de todo un laberinto supone destapar hechos paralelos, nuevas calles sin transitar que pueden conducirnos a finales insospechados. Así es como han sido los seis años que ha tardado el director, productor y guionista danés Mads Brügger en desvelar parte de sus objetivos, plasmados en parte a través del documental “La muerte de Hammarskjöld”, la cual ha obtenido varios premios en festivales internacionales, siendo destacable el recibido en Sundance.

Brügger inició su proyecto con el fin de recopilar información en torno a la muerte de Dag Hammarskjöld, el que fuera secretario general de la Organización de las Naciones Unidas entre 1953 y 1961, año en el que también recibió el Premio Nobel de la Paz. Su viaje a Ndola terminó en un accidente de avión en Rhodesia del Norte (Zambia), en el que murieron todos los pasajeros, pero no todos los datos que se ofrecen apuntan a esta hipótesis, sino que, en realidad, bien pudiera haber sido un asesinato. En 2017 salió a la luz una nueva variable en este puzle por la que se consideraba la posibilidad de que el avión hubiera sido derribado por otro. Sin duda, la actitud pacifista de Hammarskjöld, especialmente en el continente africano, en donde se acumulaban un gran número de intereses económicos y políticos por parte de las potencias occidentales, le podría haber costado la vida. Brügger, acompañado en todo momento por el investigador privado sueco Göran Björkdahl, hijo de un oficial sueco de la ONU, persigue esclarecer este suceso, mientras otras cuestiones paralelas de gran magnitud se presentan ante él.

jueves, 1 de agosto de 2019

DERRIBANDO MUROS IMPOSIBLES (2019)



Resulta más sencillo de lo esperado sumergirnos en el segundo largometraje del director serbio Miroslav Terzić. “Desaparecidos” (“Šavovi”) es un drama con tintes de suspense en el que se trabaja con un hecho deleznable que se ha producido, incluso, en España. Desde hace ya unos cuantos años, las noticias sobre bebés robados en el pasado han formado parte de la agenda de los medios de comunicación. Esas inocentes víctimas que han tenido que esperar décadas para poder reencontrarse con sus familiares por culpa de la ambición de unos pocos. Entre favores y con ánimo de lucrarse, se dedicaron a destruir hogares para reconstruir otros con mayor poder adquisitivo a través de la falsificación de documentación para robar niños recién nacidos a mujeres a las que informaban del fallecimiento de sus hijos. Una cuestión sumamente delicada cuyas consecuencias seguimos observando en el presente y que el cineasta ha querido plasmar en su segunda obra.

Han tenido que pasar nada menos que siete años desde su ópera prima, “Redemption Street” (2012), que fue premiada en el Festival de Sarajevo tras apostar también por un thriller dramático sobre los crímenes de guerra en Belgrado. No se ha distanciado demasiado de esta premisa, puesto que sigue dispuesto a revisar la memoria histórica de Serbia. Basado en hechos reales, “Desaparecidos” se centra en el caso de Ana (Snezana Bogdanovic), una mujer de mediana edad que sigue empeñada en que robaron a su hijo cuando dio a luz hace 18 años. Su incesante búsqueda le ha llevado a un tremendo desgaste psicológico, pero nunca ha cesado de presionar para obtener información. En cambio, su marido Jovan (Marko Bacovic), su hija mayor Ivana (Jovana Stojiljkovic) y su hermana Marija (Vesna Trivalic) ya se han dado por vencidos. No consiguen convencerla de que continúe con su vida y deje de anclarse en el pasado. Es más, ha tenido que ser internada en el psiquiátrico, pero parece un caso perdido. Todo está estancado. Ana no para de chocar contra muros imposibles de derribar hasta que descubre una pista entre los documentos que le proporciona una funcionaria del gobierno. ¿Es posible que su hijo haya sido realmente robado?