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martes, 31 de mayo de 2022

LA LIBERTAD Y FLUIDEZ DEL TRAZO (1969)

La Filmoteca Española guarda entre sus muros importantes colecciones cinematográficas y obras de incalculable valor como es el caso de “Homenaje a Tarzán: La cazadora inconsciente”, el primer cortometraje del extraordinario artista y pintor vasco Rafael Ruiz Balerdi, que fue proyectado por primera vez en el XI Certamen Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao en noviembre de 1969. Una cita que le premió con el Txisu de Plata, el galardón a la mejor película internacional experimental. Este trabajo no narrativo de apenas cuatro minutos y medio de duración posee un valor añado al haberse tratado de forma artesanal por la mano de este emblemático pintor de estilo abstracto que es recordado, además, por ser cofundador del grupo Gaur. Tras obtener reconocimiento gracias a premios locales que le facilitaron una pasarela internacional a encuentros jóvenes como la XXIX Bienal de Venecia y a continuos viajes que le llevaron a profundizar en su plano artístico, Ruiz Balerdi se propuso investigar las cualidades del séptimo arte con esta pieza rodada en 16 mm. Su imagen, extraída de una película clásica de Tarzán, conforma un collage atípico, puesto que su especial valor reside en el dibujo llevado a cabo por el artista y trazado, muy pacientemente, fotograma a fotograma.

jueves, 10 de febrero de 2022

EL OBSESIVO DESEO ENTRE LA REPRESIÓN (1967)

Sin duda, no hace falta ser un gran cinéfilo para conocer el nombre de Carlos Saura. El director y guionista aragonés, que bien podría haber sido un ingeniero industrial más, tomó la acertada decisión de estudiar en la Escuela Oficial de Cinematografía (EOC) de Madrid para pasar a la historia como uno de los cineastas más importantes e indispensables en la historia del séptimo arte español. Desde sus primeras obras y bajo el contexto en el que se encontraba inmerso el país, fue reconocido en Europa a través del circuito de festivales internacionales, dando sus primeros pasos en él con el mediometraje documental “Cuenca” (1958), su tercer trabajo tras “El pequeño río Manzanares” (1956) y “La tarde del domingo” (1957) con el que fue premiado en el Festival de San Sebastián. A este le siguió el largometraje “Los golfos” (1960), con el que participó en la sección oficial del Festival de Cannes; y “Llanto por un bandido” (1964), que le llevó al Festival de Berlín, pero, sin duda, su obra cumbre llegó en 1966. “La caza” le permitió alzarse con un Oso de Plata a mejor director en la Berlinale con una historia de especial crudeza que rescataba la memoria histórica nacional. Desde ese momento, Saura se convirtió en un autor de referencia.

Mientras cosechaba este reconocimiento, el cineasta se embarcó en un nuevo proyecto con la productora de Elías Querejeta, empresa con la que comparte su mejor etapa. En compañía nuevamente del guionista madrileño Angelino Fons tras su experiencia en “La Caza”, trabajaron en “Peppermint Frappé”, propuesta a la que también se unió el guionista riojano Rafael Azcona. Este drama nos introduce en vivencias muy obsesivas y peligrosas. Pablo (Alfredo Mayo) se casa con la joven Elena (Geraldine Chaplin), una extranjera que le ha conquistado inmediatamente. Su mejor amigo, Julián (José Luis López Vázquez), se acerca a ella para conocer su delicadeza y sofisticación, obsesionándose poco a poco en una tímida chica que empieza a tener más confianza en sí misma. Julián sueña con estar junto a ella, por lo que siente el impulso de cortejarla, pero, a su vez, trata de cambiar su aspecto físico, viéndose cada vez más atrapado psicológicamente por el encanto de Elena.

jueves, 27 de enero de 2022

EVASIÓN DE POSGUERRA (1943)

El productor, guionista y director catalán Ignacio F. Iquino posee una extensa filmografía que recorre nada menos que 50 años de historia del cine español. Su primer trabajo, “Sereno… y tormenta”, que data de 1934, es un pequeño metraje en clave de comedia que dio paso a un gran número de proyectos continuados y que contaba con la participación de un elenco que se terminó convirtiendo en nombres indispensables. Sin ir más lejos, Paco Martínez Soria colaboró con el cineasta en incontables ocasiones desde sus primeros pinitos en la industria. Por aquel entonces, el actor era tan solo un extra en sus comedias, pero, con una guerra civil de por medio, su debut en el teatro tuvo que retrasarse hasta 1938, año en el que también recibió su primer papel cinematográfico gracias a Iquino y su mediometraje “Paquete, el fotógrafo público número uno”.

En las obras de esta cineasta, hemos visto desfilar grandes rostros populares como Mary Santpere, Amparo Rivelles, Pepe Isbert, Fernando Fernán Gómez, Mercedes Vecino, Ana Mariscal, Tony Leblanc, Isabel de Castro, Marujita Díaz, Julia Caba Alba, José Luis Ozores, Carmen Sevilla, José María Caffarel, Nuria Espert, Ismael Merlo, Encarnita Polo, Isabel Garcés, Mirta Miller, Máximo Valverde, Nadiuska, Esperanza Roy, Fedra Lorente, Fernando Guillén, Lydia Bosch y una lista de lo más extensa con otros muchos nombres. Desde luego, revisar la filmografía de Iquino es conocer de primera mano las etapas más importantes por las que ha pasado la industria cinematográfica española, desde el impulso de la comedia popular, el drama costumbrista, el melodrama con influencias del cine negro hollywoodiense, la presencia de la religión en el cine, el western con marca nacional, el destape e, incluso, el cine de terror.

miércoles, 19 de mayo de 2021

ENTRE LAS CENIZAS DEL FUEGO (1912)

Segundo de Chomón pasó a la historia del cine como la primera figura internacional de la cinematografía española y, al mismo tiempo, el precursor de las bases de la industria del cine en Barcelona. Natural de Teruel, el reconocido cineasta está a la altura de los padres del cine narrativo como Georges Méliès o Alice Guy gracias a su talento técnico, que desplegó en todos los sentidos a través del gran número de piezas que nos ha dejado como herencia. Tras descubrir en París el invento que cambió por completo su vida, el cinematógrafo; y crear una patente con el “Pathécolor” para precisar mejor el coloreado de los fotogramas, Chomón se lanzó a trabajar tras las cámaras con obras documentales como “Bajada de Monserrat” (1901) o el retrato de una inolvidable cineasta en “Loie Fuller” (1902), pero no tardaría en realizar una inmersión también en la ficción con los célebres primeros metrajes como “El hada primavera” (1902), “Gulliver en el país de los gigantes” (1904) o su especialmente reconocido “El hotel eléctrico” (1908)

A su vez, Chomón combinó inteligentemente las tendencias cinematográficas parisinas con los avances narrativos de la brillante Escuela de Brighton, adoptando toda novedad, mientras seguía ejerciendo como operador de cámara para Pathé. Entre los trabajos que recordamos hoy, podemos encontrar “Metamorfosis” (1912). No se trata de una de sus obras maestras ni tampoco una de sus piezas menores, pero estamos ante un metraje que facilita acercarse a la figura de Chomón. Esa magia creada a partir de los trucajes, nos revela la destrucción de varios objetos que, al mismo tiempo, vuelven a formarse, forjando un escenario fantástico e inesperado, que tan solo es presentado por una especie bruja o maestra de ceremonias, encarnada por la actriz France Mathieu, a la que pocas veces hemos tenido la oportunidad de ver, salvo muy escasas piezas del cineasta, como “Transformations amusantes” (1909), “Jeux de fées” (1909) y “El iris fantástico” (1912).

miércoles, 10 de junio de 2020

LA RAZÓN DE LA LOCURA (1943)


Es indudable que Rafael Gil fue uno de los directores, guionistas y productores más significativos del cine español del siglo XX. Poco más de cuatro décadas de trabajos que nos dejó en herencia, documentales durante la Guerra Civil para los republicanos, adaptaciones de grandes novelas y éxitos durante el régimen franquista. Sin ir más lejos, es imposible olvidar la comedia “El hombre que se quiso matar” (1942), el primer largometraje que le uniría a la productora valenciana CIFESA; o su remake años más tarde, en 1970, que terminaría protagonizando un desesperadamente divertido Tony Leblanc. También se han convetido en indispensables sus dramas, como “La Calle sin Sol” (1948), “La Gran Mentira” (1956), “La Reina del Chantecler” (1962), “Sangre en el Ruedo” (1968) o “La Duda” (1972), entre otros muchos títulos que engrosan su extensa filmografía. 

Asimismo, por su batuta han desfilado las figuras más reconocidas del cine español, desde los actores y actrices como Alfredo Landa, José Luis López Vázquez, Florinda Chico, Juan Luis Galiardo, Irene Gutiérrez Caba, Alberto Closas, Tony Isbert, Fernando Rey, Francisco Rabal o Arturo Fernández, entre otros muchos; hasta grandes grandes celebridades como Carmen Sevilla, Sara Montiel, Joselito, Pedro Carrasco o Manuel Benítez “El Cordobés”. Sin embargo, antes de llegar a formar parte de la vida de tantas personalidades, no puede pasar desapercibido su cuarto largometraje, “Eloísa está debajo de un almendro”, una comedia que supone la adaptación a la gran pantalla de la novela de título homónimo del escritor y dramaturgo español Enrique Jardiel Poncela. Precisamente, la obra se convertiría en su primer gran éxito, un reconocimiento que, incluso, llegaría con el premio a la mejor película por parte del Sindicato Nacional del Espectáculo en 1944.

lunes, 13 de abril de 2020

MIRADAS, ROMANCES, PREJUICIOS Y OLORES


El futuro está en manos del talento más joven, de quienes comienzan a experimentar para ofrecer nuevas miradas a nuevas generaciones. Marc Vadillo es uno de ellos. Cosecha de la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Catalunya, cuenta ya con varios cortometrajes a sus espaldas, trabajos que han sido premiados en diversos festivales de cine y que, poco a poco, adquieren el reconocimiento debido. Con este reportaje especial queremos rescatar tres obras simbólicas en su incipiente filmografía, “Miradas que hablan”, “El gran día” y “Huele a ti”.



“MIRADAS QUE HABLAN” (2018)

Solo hacen falta 4 minutos para presentar una historia sobre el enamoramiento fugaz de cualquier persona en el transporte público. Vadillo trabaja una narración que, en sí misma, supone un extraño flechazo que le tendió una pasarela al Seoul Metro International Subway Film Festival, en Corea del Sur, gracias a su galardón en Subtravelling, el Festival Internacional de Cine Corto de Transportes Metropolitanos de Barcelona, organizado por la Fundación TMB. Pocas veces resulta tan emocionante viajar en el metro como para sus protagonistas, dos jóvenes que, en su rutina, se adentran en un vagón a la espera de llegar a su destino de siempre. Pero en su camino se topa la aventura, un pequeño desvío de todo hábito. En el silencio, queda una historia que se repite cada día cientos de veces, un vuelco al corazón que se escapa con el paso de los minutos y que nos deja un poso frustrante. Las miradas delatan el deseo a través de un imaginario que comparten solo ellos dos, los protagonistas de un amor entorpecido por el tiempo, pero capaz de transmitir los más intensos sentimientos.

martes, 9 de julio de 2019

ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE (2019)


Hay ciertas profesiones que no todo el mundo puede ejercer, puesto que requieren de una sensibilidad especial. Personas como el celador de mortuorio, el tanatopractor, el personal de seguridad, jardinería y mantenimiento de un cementerio o el agente comercial de una funeraria forman parte de aquellos que más cercan ven la muerte a diario. Permanentemente en las sombras, son quienes se encargan de nuestros familiares en los peores momentos. Sin embargo, precisamente porque nos vemos en una situación delicada, no solemos prestar atención a sus servicios y trato. Es por eso que “Ciudad de los Muertos”, el documental realizado por el director, productor, guionista y editor madrileño Miguel Eek, resulta un claro homenaje no sólo a la muerte, sino también a todos los trabajadores que deben enfrentarse con este tema durante su rutina. Esta convivencia entre vivos y muertos, que se estrena a través del Atlántida Film Fest, es la clave para comprender el funcionamiento de esta sosegada urbe tan diferente.

En el cementerio y tanatorio de Palma trabajan Gabi, el vigilante; José, el agente comercial; David y Sergio, los tanatopractores; Jaume y Mohammed, los jardineros; José Luis, encargado del horno del crematorio; y Manuela, la señora de la limpieza. Todos ellos parecen vivir en un mundo muy diferente en el que la muerte no es un extraño tabú, sino que, a través de sus relaciones, asistimos a diferentes visiones de esta cuestión. Unos miran al futuro con esperanza, otros se enfrentan a tan duro momento con la comicidad, con el silencio, con el respecto o con la reflexión. Cada punto de vista es valioso mientras descubrimos sus historias personales, sus preferencias para cuando llegue la hora o las memorias que se guardan como un tesoro preciado tras las lágrimas.

lunes, 11 de febrero de 2019

LA ESPAÑA DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX (1905)


Hasta hoy, la historia del cine ha dejado a un lado el papel de la mujer a lo largo del siglo XX, especialmente si su rol se encontraba tras las cámaras, ámbito en el que simplemente ha sido ignorada y sustituida. Sin ir más lejos, hemos asimilado que entre los padres del cine narrativo se encontraban nombres como Georges Méliès o D.W. Griffith, a quienes se les ha adjudicado un valor que, en realidad, debe ser compartido con otras muchas más personalidades de la época que también llegaron a aportar su “grano de arena”. Precisamente, gracias a publicaciones como la realizada por la profesora e investigadora Alejandra Val Cubero, hemos descubierto en los últimos años que la vida de Alice Guy ha sido mucho más importante de lo que nos han hecho creer. Su libro, “Vida de Alice Guy Blaché” (2016), desgrana su estimable labor cinematográfica basándose en un preciado material personal facilitado por sus descendientes. Olvidada por los historiadores de cine, quienes, con desprecio, relegaron su valía a secretaria y posible amante del productor y empresario Léon Gaumont, esta mujer ha realizado una gran aportación al séptimo arte y sólo en estos últimos años se está comenzando a valorar, aunque parte de su extensa filmografía sigue perdida y otro tanto aún no haya visto la luz.

martes, 18 de diciembre de 2018

TÍTERES DE LA INDUSTRIA (1956)


La indispensable filmografía del productor, director y guionista madrileño Rafael Gil se extiende por más de 45 años de historia del cine español con películas inolvidables con las que iniciaba su carrera, como el intrigante drama romántico “Huella de Luz” (1943) o “Eloisa está debajo de un Almendro” (1943), adaptación de Enrique Jardiel Poncela, que contaba con Rafael Durán y Amparo Rivelles. Ambos actores no tardaron en repetir experiencia bajo las órdenes del cineasta con “El Clavo” (1944), otra adaptación, esta vez, de la obra de Pedro de Alarcón. Tampoco podemos olvidar “La Calle sin Sol” (1948), para muchos considerada una de sus grandes creaciones; o la comedia “El Hombre que se Quiso Matar” (1942) y que él mismo se encargó de llevar a cabo un remake en 1970. 

Sara Montiel, Fernando Rey, Jorge Negrete, José Isbert, Rafaela Aparicio, Paquita Rico, Arturo Fernández, Carlos Larrañaga, Vicente Parra, Joselito, José Luis López Vázquez, Sancho Gracia, Carmen Sevilla, Alberto Closas, José Sacristán, Tony Leblanc, Emma Cohen, Charo López, Juan Luis Galiardo, Alfredo Landa o Francisco Rabal, entre otros muchos, formaron parte de su trayectoria profesional en mayor o menor medida. Precisamente, éste último protagonizó, junto a Madeleine Fischer, “La Gran Mentira” en 1956. Su historia, elaborada por Vicente Escrivá y Ramón D. Faraldo, retrata el lado más efímero del estrellato. El actor César Neira (Francisco Rabal) ha perdido su fama, quedando en el olvido a pesar de su tan joven carrera y siendo rechazado, incluso, por su novia, la actriz del momento Sara Millán (Jacqueline Pierreux). Hace tiempo que ya no le ofrecen trabajos, pese a los incansables intentos de su representante, César (Manolo Morán). Ya sólo le queda formar parte del jurado de un concurso de belleza que realiza la radio. Su elección es una bonita muchacha llamada Teresa Campos (Madeleine Fischer), quien resultará finalmente ganadora. Cuando el locutor (Bobby Deglané) se pone en contacto con la joven, ésta, entre lágrimas, rechaza el premio, pero César Neira ve en ella una oportunidad única para recuperar la popularidad.

martes, 20 de noviembre de 2018

VIVOS Y MUERTOS, RICOS Y POBRES (1987)


Cinco premios Goya a mejor película, actor, guion, música y diseño de vestuario, además de un galardón en Fantasporto y una mención especial en el Festival de San Sebastián, sin contar con las nominaciones en los Premios de Cine Europeo. “El Bosque Animado” se convirtió en unas de las películas españolas más importantes de la década de los 80, pero la historia del cine se portó de diferente manera y permitió que, para gran parte de la audiencia actual, quedara prácticamente en el olvido. Tras varias películas para televisión, algún que otro coqueteo con las series y una ópera prima, “Pares y Nones” (1982), bastante fría sobre las relaciones entre parejas de hecho; el segundo largometraje del cineasta español José Luis Cuerda se detiene en los toques fantásticos de las famosas supersticiones gallegas bajo la frescura de la tragedia y la comedia, ambas potenciadas por el guionista y escritor español Rafael Azcona.

Basada en la publicación del novelista gallego Wenceslao Fernández Flórez, la cinta compone una historia coral con Malvís (Alfredo Landa), un hombre que desea ganar dinero rápido y se convierte en el desventurado bandido Fendetestas, a pesar de los intentos de Geraldo (Tito Valverde) por hacerle ver que trabajar de pocero tampoco es tan terrible. Poco tarda en desistir, especialmente, porque ahora su mente y corazón pertenecen a Hermelinda (Alejandra Grepi), una muchacha de la aldea que vive con su amargada y severa tía Juanita Arruallo (Encarna Paso), la cual no duda en maltratar a su sobrina, mientras realiza los quehaceres del hogar. Todo cambia cuando Hermelinda se harta de las vejaciones y decide marcharse a la ciudad, dejando su vacante a la pequeña Pilara (Laura Cisneros), una imprudente niña cuyas hazañas marcaran para siempre las vidas de los habitantes de la fraga de Cecebre.

martes, 7 de agosto de 2018

10 CLÁSICOS INDISPENSABLES DEL CINE ESPAÑOL


La historia del cine español está compuesta por un gran número de títulos inolvidables. Cintas que, por mucho que pasen los años, siguen siendo recordadas con el cariño que se merece cualquier obra maestra que se precie. La lista podría ser interminable con la riqueza de este cine clásico, pilar fundamental del que disfrutamos hoy en día y que, por supuesto, engrandece una cinematografía que sigue reinventándose y adaptándose a los nuevos tiempos. Creadores de una marca nacional con la popular “españolada”, surgida de aquella comedia costumbrista y que arrastramos después de tanto tiempo, lo cierto es que seguimos redescubriendo un cine clásico español de gran valor, aunque, por desgracia, una gran parte de él se perdiera durante la Guerra Civil.



1. “EL MISTERIO DE LA PUERTA DEL SOL”, de Francisco Elías (1930)

No es sencillo disfrutar del cine español de las primeras décadas, puesto que, como ya hemos indicado, parte del material se perdió con la Guerra Civil. Sin embargo, el caso de “El Misterio de la Puerta del Sol” es algo realmente relevante. Estamos ante la primera película sonora española y, tan sólo por este hecho, merece la pena su visionado, aunque lo cierto es que su estreno en la época fue todo un fracaso por falta de medios. El productor y director catalán Francisco Elías comenzó su andadura laboral bajo la protección de un Paris puntero a nivel cinematográfico. Aprovechando tales conocimientos, no tardó en crear su primer largometraje, “Los Oficios de Rafael Arcos” (1914) y unas cuantas piezas más de cine mudo de incalculable valor. En este caso, la historia, curiosamente a cargo del empresario Feliciano M. Vitóres, nos presenta a Pompeyo Pimpollo (Juan de Orduña) y Rodolfo Bambolino (Antonio Barber), dos jóvenes linotipistas empleados por el periódico El Heraldo de Madrid. Su sueño siempre ha sido convertirse en grandes estrellas del cine, así que, en cuanto se enteran de que el cineasta norteamericano Edward S. Carawa (Jack Castello) está haciendo pruebas para su próxima película, no dudan ni un momento en presentarse al casting. Sin embargo, nada sale como ellos creían, por lo que, desesperados por participar en su filme a toda costa, deciden planificar un falso asesinato que se complica demasiado. Un drama con toques de humor absurdo que obviamente resulta de gran simpleza narrativa, pero que, en cambio, y siempre desde nuestra propia perspectiva, nos atrapa en los años 30 de una capital en plena ebullición entre fragmentos mudos y otros sonoros. Un archivo histórico digno de admirar que pudo rescatarse, por suerte, en 1995 y que supuso todo un experimento cinematográfico para comprender las grandes posibilidades que podía ofrecer el sonido.

jueves, 23 de noviembre de 2017

LOCOS POR LA CULTURA POP (1969)



En 1969, el mítico autor guipuzcoano Iván Zulueta se lanzó de lleno al mundo cinematográfico con su ópera prima “Un, Dos, Tres… Al Escondite Inglés”, tras los cortometrajes “Ágata” (1966) y el controvertido “Ida y Vuelta” (1968), una pieza que serviría como proyecto final de sus estudios y con la que suspendió, aunque le valió un puesto en la productora del popular director y guionista zaragozano José Luis Borau. Así es como termina abandonando la Escuela Oficial de Cinematografía y, sirviéndose de un pequeño coqueteo televisivo al dirigir el magazine “Último Grito”, dio por iniciada su etapa más psicodélica. Influido por los nuevos cines surgidos en Europa desde finales de los años 50, en especial por la nueva ola británica, el cineasta se entregó a la necesitada modernidad con un trabajo disparatado que seguía descaradamente los pasos del realizador Richard Lester, aquél que dedicó parte de su carrera a trasladar a unos jóvenes Beatles a la gran pantalla con las inolvidables “Qué Noche la de Aquel Día” (1964) o “¡Socorro!” (1965), entre divertidas travesuras como “El Knack… Y Cómo Conseguirlo” (1965).

Con muy escaso presupuesto y la colaboración desinteresada tanto de varios artistas y bandas musicales del momento, como Fórmula V, Ismael, Los Mitos, Los Pop Tops o Henry y los Seven; como de amigos del autor, el proyecto se puso en pie sin necesidad tan siquiera de un guion. Con la improvisación por bandera, el equipo de Zulueta tan sólo se reunió la noche anterior al rodaje para marcar ciertas pautas con las que trabajar a cargo del director y guionista madrileño Jaime Chávarri. Así, de una forma tan inesperada, cobró vida la historia de un grupo de jóvenes que intentarán boicotear a toda costa la canción “Mentira, Mentira”, seleccionada para representar a España en el festival internacional Mundocanal. Patty (Patty Shepard), Judy (Judy Stephen), Justa (Mercedes Juste), Rosco (José María Íñigo), Antonio (Antonio Drove), Carlos (Carlos Garrido) y Gasset (Ramón Pons) dedicarán sus esfuerzos a buscar al grupo que pretende entonar tal desfachatez sobre el escenario.

jueves, 29 de junio de 2017

AQUELLOS NOMBRES OLVIDADOS (2017)



Existen tantas atrocidades que aún desconocemos, tantas historias que aún permanecen en la oscuridad y que sólo vienen a demostrar la propia ignorancia del ser humano. Han pasado décadas del fin de la dictadura franquista en España y siguen apareciendo víctimas que han sufrido la persecución, el acoso, el abuso y el odio por ser quienes son. El director español Miguel Eek aporta un nombre más de ese oscuro pasado, el del afamado arquitecto mallorquín Josep Ferragut Pou, y lo hace a través de su quinta pieza documental, “Vida y Muerte de un Arquitecto”, en donde trata de desgranar los hechos que envuelven el siniestro asesinato de una eminencia en su campo y una de las personalidades de mayor talento durante aquella época.

En clave de suspense, el metraje da a conocer quién es nuestro protagonista a partir de los testimonios de varios compañeros de profesión. Hombre culto e ilustrado, con gusto por el arte, el cine y la fotografía, logró que la modernidad embargara sus trabajos hasta otorgarle un merecido reconocimiento en el campo de la arquitectura. Más de dos décadas de trabajo y miles de proyectos en sus manos le reportaron grandes beneficios que repartió equitativamente con sus socios, siendo una práctica muy poco común en las empresas. No obstante, su estabilidad y dicha se tambalearon en el momento en que comenzó a luchar contra la corrupción y el desarrollo inmobiliario tan descontrolado en la costa, lo que le llevó a ganarse un gran número de enemistades.

La noche del 26 de febrero de 1968, Ferragut, a sus 52 años, es asesinado por dos delincuentes comunes en un descampado periférico de Palma, pero su caso no fue tan simple. Una vez resuelto, quedaron en el aire los motivos del homicidio, principalmente porque su familia prefería no remover ciertas cuestiones para evitar que se hicieran públicas, como su homosexualidad. Entre los testimonios, aún hay sorpresas ante este hecho, otros siguen con una mentalidad propia de su generación, mientras que los últimos prefieren recalcar el talento del arquitecto por encima de su vida íntima. Sin embargo, Ferragut pasó a pertenecer a esa lista negra del régimen en donde quedaba constancia de aquellos personajes no deseados e incómodos para el franquismo. Tal es así, que pese a ser tan importante en su época, la historia española ha ensombrecido su nombre hasta la fecha, siendo, incluso, ignorado en ciertos eventos.

jueves, 4 de mayo de 2017

EL RECUERDO DE UN ÚNICO DÍA (1962)



En pleno régimen franquista, fueron muchos los que desearon cumplir el sueño de trabajar como director de cine, pero muy pocos lograron encontrar cobijo en el mítico Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC) de Madrid, que comenzaría su andadura en el año 1947 y que, posteriormente, en 1962, sería reconocido como la Escuela Oficial de Cinematografía. Su educación terminaría en 1976, después de casi una década de declive debido a la gran conflictividad que se respiraba dentro de la escuela, considerada como “un nido de rojos”. De ella salieron los mejores cineastas de la historia del cine español, como Juan Antonio Bardem o Luis García Berlanga en su primera etapa, a la que seguirían Víctor Urice, Imanol Uribe, Iván Zulueta, José Luis Borau, Antonio Drove, Carlos Saura o Pilar Miró, entre otros grandes nombres.

Una vez que José Luis Sáenz de Heredia se encarga de la dirección del centro, los alumnos empezaron a exhibir sus propias obras en el Palacio de la Música como parte de sus prácticas de licenciatura. Uno de los afortunados en esta segunda etapa dorada, que dataría de 1959 a 1967, sería el cineasta vallisoletano Francisco Regueiro, que, curiosamente, se desmarcaba de las tendencias cinematográficas con las que sus compañeros experimentaban. Sin embargo, pocos pudieron entender “Sor Angelina, Virgen”. Tanto los alumnos, como la crítica y la administración, que casi dan por suspenso el ejercicio, no comprendieron el por qué realizar un trabajo con una monja como protagonista, un símbolo de los valores conservadores que el régimen tanto había explotado. Tristemente, esta percepción se convirtió en el posible estigma que le perseguiría a lo largo de toda su trayectoria profesional, 30 años en los que sólo vieron la luz 10 largometrajes y algún que otro episodio de ficción para la televisión.

jueves, 17 de noviembre de 2016

TRILOGÍA DE LA MUERTE, TRILOGÍA DE LA VIDA (1990-1998)


Como pionero del "nuevo género de terror-fantástico" en España, el director y guionista catalán Nacho Cerdá reunió en tres cortometrajes lo que ahora son el referente para muchos autores del género. Tres obras monumentales, rodadas con mucha dificultad y con escaso presupuesto, pero que vieron la luz en grandes festivales, en donde su esfuerzo fue merecidamente reconocido. Y, en esta ocasión, recordamos aquí estas tres grandes historias.



THE AWAKENING (1990):


El tiempo se detiene tras quedarse dormido, pero las cosas no resultan tan sencillas como parece y, en ese más allá, “The Awakening” nos despierta en lo que sería una experiencia extracorporal. Sin pretensiones ni rodeos, nos traslada al instante en el que una indolora muerte hace su presencia desde un punto de vista espiritual, con la incomprensión que esto podría generar a cualquiera. Al respecto, hay que destacar que Nacho Cerdá comenzaba esta trilogía con cierto aire amateur bastante irremediable debido, principalmente, a esa escasez de medios. Su sencillez y originalidad narrativa no obvia ciertos fallos más evidentes de lo deseado, pero en su intención se transforma un buen hacer al crear una dosificada atmósfera altamente opresiva que se incrementa durante el transcurso de sus escasos 8 minutos de duración. Un primer cortometraje de corte surrealista y expuesto en un simple blanco y negro, que en su esencia aguarda una gran idea, un estupendo argumento y un trabajo sobradamente sólido que logra captar nuestra atención por los méritos que el director se ha ganado. Alma y cuerpo se despojan de su sentido más amplio para forjar un ejercicio de estilo de lo más interesante, sobre todo, a nivel sugestivo. Su uso de la intriga y el terror en un ambiente surrealista hacen de esta obra un metraje indispensable para todos los amantes del género.


viernes, 15 de julio de 2016

MEMORIA E IDENTIDAD (2015)



Una de las misiones que posee el género documental y que, por tanto, le convierten en un tipo de cine más cercano y especial, es la de dar voz a quienes no la poseen, hacer visible todo lo que desconocemos, las realidades que se esconden tras la información generalizada de los medios de comunicación. Una plataforma que sigue conquistando lentamente, a pesar de merecer un mayor espacio en las carteleras nacionales. “District Zero” es un ejemplo más de ello, una pequeña ventana que nos ofrece una mirada a lugares que siguen resultando lejanos, pero que guarda una meta de gran valor. La pieza, estrenada en el Festival de San Sebastián en 2015 y realizada por los directores Jorge Fernández Mayoral, Pablo Tosco y Pablo Iraburu, forma parte de “EUsaveLIVES-You Save Lives”, una iniciativa llevada a cabo por la Dirección General de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea y Oxfam Intermón en la que se muestra el día a día del segundo campo de refugiados más grande, el de Zaatari, situado en Jordania.

Maamun Al Wadi es un refugiado sirio que posee una pequeña tienda dentro de la zona. En ella vende móviles, tarjetas de memoria, baterías, hace recargas, repara los dispositivos y lleva a cabo todo lo necesario para que esas 82.000 personas puedan estar en contacto con el exterior. Ahora, se plantea la posibilidad de salir del campo y comprar en la ciudad más próxima una impresora fotográfica para que los recuerdos de sus paisanos puedan estar más cerca de ellos. A través de sus ojos, se registran las historias de quienes dejaron atrás a sus seres queridos y se encuentran en una especie de limbo del que sienten no formar parte, pero que necesitan para poner a sus familias a salvo de la propia codicia y odio que el ser humano ha generado.

martes, 14 de junio de 2016

UNA NOCHE DE CAZA SALVAJE (2015)



No hay nada mejor que disfrutar de una película de terror que no cuente con grandes pretensiones, pero que, en cambio, esté bien realizada. Sin embargo, existe una fina línea entre el éxito y el fracaso en este género, posiblemente el más castigado de todos, pero, a su vez, con los seguidores más fieles. Éste bien podría ser el caso de “Summer Camp”, la ópera prima del director, productor y guionista italiano Alberto Marini, que cuenta con el apoyo del popular cineasta leridano Jaume Balagueró, un indispensable en el terror español. Si a ello se suman las estupendas criticas cosechadas en festivales como el de Sitges o el Nocturna de Madrid, en el que consiguió alzarse con el premio Blogos de Oro a la mejor película, tenemos un producto del que es imposible sentirse indiferente.

Cuatro jóvenes voluntarios acuden al norte de España para organizar un campamento de verano un día antes de que lleguen los niños para divertirse y aprender inglés. Tan idílicos planes se truncarán en una noche interminable por culpa de un extraño virus que se está expandiendo en los alrededores y que hace que las personas se vuelvan extrañamente agresivas. Esta premisa no dista de otras muchas del estilo y, en cambio, sorprende en sus escasos 85 minutos de metraje con grandes dosis de diversión. Contra todo pronóstico, y por lo que se revela en su poco atractivo tráiler, la cinta logra dar la vuelta a los clichés más populares, de tal forma que, si en su inofensivo inicio únicamente se presentan a los personajes principales y el contexto en el que se encuentran, su desarrollo se vuelve una auténtica locura en la que los roles se modifican constantemente, provocando que la vertiginosa narración no decaiga en ningún instante.

jueves, 28 de enero de 2016

LA FRIALDAD DE LA ESPERANZA (2015)

Cuando el cine dedica su tiempo a hablar de cuestiones tan delicadas como una enfermedad, se requiere de un tratamiento tan sumamente delicado que puede llegar a ser una verdadera problemática en taquilla. Una historia de estas características puede triunfar ante el público por su realismo, pero también se puede caer en un sentimentalismo melodramático tan repelente que edulcore demasiado el tema y acabe siendo un auténtico esperpento. 

El director español Julio Medem retrata el cáncer en su largometraje “Ma Ma”, centrándose, principalmente, en el personaje de Magda (Penélope Cruz), una profesora y madre recién separada que vive con su hijo Dani (Teo Planell). En una revisión médica, el ginecólogo, Julián (Asier Etxeandia), descubre que la mujer tiene varios bultos en el pecho. Magda debe someterse a una mastectomía y a varias sesiones de quimioterapia para erradicar la enfermedad, pero, antes, debe enviar a su hijo de vacaciones para que no tenga que presenciar la hospitalización. Mientras piensa en los resultados y lo que supone este traspié en su vida, conoce a Arturo (Luis Tosar) en un partido de fútbol de Dani. De repente, el ojeador del Real Madrid recibe una llamada devastadora. Su encuentro les llevará al apoyo mutuo para hacer frente a las desgracias de sus vidas.

El cineasta mantiene ciertos resquicios de su arriesgada autoría, profundizando siempre en la psicología de sus personajes, en sus puntos de vista y en la mirada poética hacia las emociones de éstos. Sin embargo, todo queda ensombrecido por la convencionalidad de la narración, que, en los momentos más intensos, tiende a ser edulcorada y excesivamente correcta, perdiendo cualquier atisbo de frescura y naturalidad. Las buenas intenciones de Medem navegan a duras penas en esta irregularidad con escenas que indican cuándo el espectador es forzado a sumergirse en un mar de lágrimas o cuándo debe sonreír. Una estructura tan planificada que impide sentir total libertad a la hora de enfrentar la trama, la cual queda demasiado previsible a los ojos del público.

martes, 26 de enero de 2016

EL FIEL RETRATO DE LA HIPOCRESÍA (1961)

“Plácido” es, sin duda, una de las obras maestras más importantes del cine español, no sólo por formar parte de esa etapa revolucionaria a la sombra de la dictadura franquista, sino también por mostrar una crítica mordaz que, por suerte, esquivó a la censura, gracias a su tono cómico, en una época en la que dominaba el cine más convencional destinado, única y exclusivamente, a la distracción del público. Así es cómo el director y guionista valenciano Luis García Berlanga se convirtió en un cineasta esencial que favoreció la buena calidad cinematográfica de una industria estancada y la reconstrucción de una realidad social que muchos no se atrevían a plasmar. 

Poco se hubiera imaginado el autor que su largometraje iba a ser nominado, tanto en el Festival de Cannes como en los Oscars, a la mejor película extranjera, entre otros muchos galardones, para convertirse, hoy en día, en una película de culto. Y es que esta producción debería ser una cita indispensable siempre, pero, en especial, en las fiestas navideñas, en las que se inspira “Plácido”, que es como se llama el protagonista de esta historia. Un hombre de clase obrera (Castro Senda “Cassen”) debe pagar la letra de su motocarro, pero vence ese mismo día, justo en plena Nochebuena. Por ello, decide participar en la cabalgata y, en cambio, se ve envuelto en constantes confusiones que interrumpen su trabajo. Una noche que, para colmo, cuenta con la promoción de la campaña franquista “siente a un pobre en su mesa”, patrocinada por la empresa Cocinex, en la que las familias burguesas más acomodadas podrán redimir sus pecados haciendo la buena acción del año.

Con una gran influencia del neorrealismo italiano, Berlanga no tiene escrúpulos a la hora de exponer la hipocresía reinante en la alta burguesía a la par que marca una gran distancia con la clase obrera. No es lo mismo quien se rinde al placer del dinero que quien lucha buscando dinero para su supervivencia y “Plácido”, precisamente, sigue esta premisa al pie de la letra, a ritmo vertiginoso y con suma maestría, dejando plena libertad a los movimientos de sus personajes. Un retrato cruel con altas dosis de egoísmo que viene maquillado por intensas y oscuras carcajadas, pero que deja un rastro verdaderamente desolador.

lunes, 11 de enero de 2016

MEDIDAS ANTICRISIS (2015)

Recordamos la infancia como la época en la que hemos sido más felices, jugando, aprendiendo y apreciando que cada día parecía ser totalmente nuevo. No obstante, también fue un tiempo de ideales, de crear metas para nuestro futuro. Todos hemos construido nuestra vida sobre un castillo de deseos que pocas veces se cumplen. Y así es cómo un buen día despiertas con 30 años y ves que tus sueños de niño han naufragado en un océano de crisis, paro y demás circunstancias personales. Al final, labras un segundo plan dejando la desilusión a un lado para poder seguir adelante y no sentir que el mundo puede contigo.

El director y guionista madrileño Álvaro Fernández Armero rescata a una familia española a través de una serie de historias cruzadas. Luisa (Inma Cuesta) y Alberto (Raúl Arévalo), que son los protagonistas de “Las Ovejas No Pierden El Tren”, sufren precisamente esta situación, por lo que se ven obligados a trasladarse al campo para poder mejorar su calidad de vida. Ambos están pasando por una crisis matrimonial, por lo que ella ha tomado la decisión de quedarse embarazada por segunda vez para poder solucionarla. Mientras tanto, él se encuentra inmerso en la escritura de una nueva novela, pero ni siquiera es capaz de centrarse y mucho menos pasar de la primera página. Junto a ellos, la egocéntrica hermana de Luisa, Sara (Candela Peña), que está desesperada por conseguir una pareja y casarse, y Juan (Alberto San Juan) el hermano de Alberto, un periodista de 45 años que comienza una relación con una joven de 25, Natalia (Irene Escolar).

Armero crea una sencilla y agradable comedia romántica sin grandes aspiraciones centrada principalmente en el desarrollo emocional de estos personajes. Los ligeros toques de comicidad cargan de optimismo un guion que tan sólo invita al espectador a pasar un buen rato sin artificios ni reflexiones posteriores. Un entretenimiento edulcorado en el que el autor no toma riesgos para construir un producto más que convencional al seguir con los clásicos patrones impuestos por el género.