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miércoles, 18 de agosto de 2021

EL PAÍS DE LOS SUEÑOS DESTRUÍDOS (2020)

El primer largometraje de la directora, guionista, productora y artista franco-libanesa Chloé Mazlo es toda una arriesgada aventura en tierras libanesas. “Bajo los cielos del Líbano” nos descubre una historia muy diferente dentro de los patrones del género dramático a la vez que la cineasta, en colaboración con la guionista Yacine Badday, nos acompaña en una revisión de la memoria histórica a lo largo de casi 30 años de recuerdos y vivencias a través de Alice (Alba Rohrwacher), una joven que decide abandonar su país natal, Suiza, para encontrarse a sí misma. Estamos en la década de los 50 cuando se traslada a vivir a Beirut, en donde logra su primer trabajo y también toma contacto con Joseph (Wajdi Mouawad) en una cafetería. El paso de los días hace que, poco a poco, sus mesas cada vez estén más cerca entre ellas hasta que, por fin, ambos inician una relación. Joseph es un astrofísico que ha iniciado un proyecto de investigación para enviar el primer cohete libanés al espacio. Parece un plan ambicioso, pero en realidad vendría a demostrar que el Líbano se posicionaría en el panorama internacional con una población inmersa de lleno en la modernidad.

Así es como la obra de Mazlo inicia su andadura en tiempos de paz junto a una pareja que irá evolucionando con total normalidad y sin sobresaltos, momentos de felicidad que suceden dentro del matrimonio hasta que el tiempo se detiene en el peor instante posible: estalla la Primera Guerra del Líbano en 1982. A partir de entonces, todo cambia. Alice ve cómo sus amistades pierden sus hogares y se ve forzada a realojarlos en la suya. En las calles, se producen enfrentamientos, mientras la familia se cobija entre cuatro paredes, intentando mantener la normalidad pese a todo. Definitivamente, “La Suiza de Medio Oriente”, como se conocía al país, había quedado reducida a cenizas y, aun teniendo este panorama frente a ellos, Alice se niega a abandonar su casa porque no concibe que sus vidas pueden correr peligro. Aunque bien pareciera que el contexto planteado podría inyectar ese dramatismo con el que se ha categorizado la película, lo cierto es que la sátira domina en todo momento la cinta, pero no por ello se pierde la importancia de los hechos que acontecen durante estos años.

lunes, 30 de septiembre de 2019

A LA SOMBRA DEL MITO (2019)


15 de agosto de 1969. Un grupo de inversores comienzan el supuesto negocio de sus vidas. Una idea planificada al detalle para sacar partido al espacio cedido por un vecino de Bethel, condado de Sullivan, estado de Nueva York. La granja, de 240 hectáreas, serviría de lugar de diversión durante dos días. Ya se intentó en el pueblo de Wallkill (condado de Orange, Nueva York), pero, tras la oposición de la población, tuvieron que buscar un nuevo recinto en el que llevar a cabo su celebración. Todo estaba aparentemente controlado, grupos contratados, seguridad planificada y público limitado, pero la misma mañana del día 15 se dieron cuenta de que aquella cita se iría irremediablemente de las manos. 

El Festival de Woodstock fue mucho más que estas simples líneas. Esa inmensa reunión del movimiento hippie pasaría a formar parte de la historia, recordada tanto por asistentes como por varias generaciones posteriores como símbolo de juventud, de una posibilidad de cambio cuando realmente sí se está dispuesto a ello. El cine también ha seguido recordando tal evento, ya sea a partir de ficciones como la versión libre del popular director taiwanés Ang Lee, “Destino: Woodstock” (2009); de documentales tan importantes como el premiado “Woodstock, 3 días de paz y música” (Michael Wadleigh, 1970), que sigue siendo prácticamente una cinta de culto para los más nostálgicos; o de especiales únicos como aquel extenso metraje para la televisión en conmemoración por su 25º aniversario, “Woodstock Diary” (Chris Hegedus, Erez Laufer, D.A. Pennebaker, 1994). A esta pequeña lista con títulos esenciales se suma otra aportación más que capta indudablemente nuestra atención, “Woodstock: Three Days that Defined a Generation”, el documental del director, productor y guionista estadounidense Barak Goodman.

viernes, 20 de julio de 2018

LA CONMOCIÓN DEL PASADO (2017)


La historia contemporánea de Europa registra una gran cantidad de acontecimientos importantes a lo largo del siglo XX, desde las guerras mundiales, las tensiones diplomáticas, la falta de seguridad internacional, la restructuración constante del mapa continental, etc. Sin embargo, las ambiciones que respaldaban la revolución de Mayo del 68 eran diferentes. Un suceso que trataba de marcar un antes y un después en las vidas del pueblo y que comenzó a través de la movilización de varios movimientos estudiantiles en París. En tan solo dos meses, lograron el apoyo de una gran parte de la población, llegando a producirse la mayor huelga general en la historia de Francia. Sin embargo, estos hechos eclipsaron por completo otros de similares características en diversos puntos candentes del mapa mundial. Todos ellos reunían características comunes, motivaciones similares, protagonistas idénticos y gobiernos que no estaban preparados para hacer frente a la fuerza conjunta de la ciudadanía. 

Por eso mismo, “No Intenso Agora”, el documental del guionista y director brasileño João Moreira Salles, se vuelca por completo en presentar diferentes perspectivas a través de un metraje de 127 minutos, por el que recibió premios por parte de la Asociación de Críticos de São Paulo, el Festival de Cine de Santiago y Cinéma du Réel, sumándose también el premio de la crítica en el Atlántida Film Fest de 2018. No es para menos. El autor reúne un extenso material de archivo que parte de las grabaciones caseras de su madre en su viaje a China durante los años 60. Un inicio personal y muy cercano que le lleva a explicar la atracción que ella sintió ante el exotismo de una tierra tan lejana, por aquellos entonces bajo la batuta del líder de la República Popular China, Mao Tse-Tung. Intercalando tales experiencias de una mujer que surge en pantalla totalmente fascinada por la cultura y sus gentes, el cineasta nos traslada de golpe a Europa para describir los primeros brotes del Mayo francés.

lunes, 20 de noviembre de 2017

LA LLAMA DEL ACTIVISMO SINDICAL (1995)



Jon Tae-Il se convirtió en todo un símbolo de la manera más inesperada. De la noche a la mañana, su cruel y voluntaria muerte conmovió a la población hasta ser recordado hoy en día como uno de los más importantes activistas de Corea del Sur. A finales de la década de los 60, las condiciones laborales en el país eran sumamente precarias, con jornadas de trabajo que se extendían sin fin, empleados afinados en espacios prácticamente inhumanos, niños explotados que abandonaban la escuela para poder ayudar a sus familias, etc. El pueblo se movilizaba bajo la amenaza del gobierno dictatorial de Park Chun-Hee, que sofocaba cada protesta de la peor manera posible. Con este panorama, surgió un joven activista, que trabajaba como sastre, mientras veía cómo se deterioraba la salud de sus compañeros en una pequeña habitación del mercado Pyeonghwa de Dongdaemun, en Seúl. Este es el recuerdo que retrata el que fuera quinto largometraje del cineasta surcoreano Park Kwang-Su, “A Single Spark”, un drama que rinde homenaje a quien llevó un paso más allá la lucha por los derechos, hasta el punto de cambiar por completo el panorama laboral de Corea del Sur.

Con apenas 22 años, Jon Tae-Il (Hong Kyoung-In) trabaja cada día en la penumbra de un pequeño cuarto sin ventilación. Esto provoca que algunos empleados comiencen a mostrar síntomas de tuberculosis, mientras que otros tantos reciben inyecciones de anfetaminas para rendir más horas en el trabajo sin recibir una compensación a cambio. Forma parte de su vida laboral y, como tal, casi todos lo aceptan de forma normalizada. Todos se han habituado a vivir bajo esas condiciones, pero Jon Tae-Il no puede evitar sentir que debe hacer algo por ellos. Es, por eso, que se moviliza junto a otros estudiantes para cambiar su futuro, creando conciencia a su paso, pero la administración nunca le presta atención, alegando que su actitud no ayuda a la evolución del país. Ante tanta impotencia, su única salida es exponer el sufrimiento de todos ellos de la manera más impactante posible, con su muerte.

martes, 31 de octubre de 2017

EL IMPACTO DE LA REALIDAD (2017)



Corea del Sur, 18 de mayo de 1980. La ciudad de Gwangju, al suroeste de la península, se prepara para llevar a cabo un levantamiento contra la dictadura militar de Chun Doo-Hwan, emergiendo desde el núcleo estudiantil y expandiéndose rápidamente por todos los rincones de la urbe. Sus voces a favor de la democracia quedaron apagadas por la represión que se extendió hasta el día 27 de mayo y, posteriormente, por unas heridas que se infringieron a su población y que siguen siendo recordadas a fecha de hoy. El pueblo no olvida lo que se conoce como la masacre de Gwangju, que dejó 165 víctimas de la sanguinaria violencia gubernamental y que quedan retratadas en la obra del director surcoreano Jang Hoon, “A Taxi Driver”, el cuarto largometraje del autor tras su ópera prima, “Rough Cut” (2008), que contaba con Kim Ki-Duk como guionista; el clásico espionaje entre el norte y el sur de “Secret Reunion” (2010) y la popular cinta bélica “The Front Line” (2011).

El nuevo cine surcoreano sigue revisando su propio pasado que, aunque en un primer momento se centró en el conflicto norte/sur, poco a poco se ha ido enfocando en otras cuestiones como la invasión japonesa de principios del siglo XX o diferentes hechos acontecidos durante los gobiernos militares que se sucedieron tras la guerra de Corea. El cineasta recurre a una historia íntima como excusa para presentar todo un merecido homenaje al Movimiento Democrático de Gwangju. Kim Man-Seob (Song Kang-Ho) es un taxista de Seúl que intenta vivir prácticamente al día por la gran cantidad de gastos que posee. Es viudo, por lo que mantiene a su hija lo mejor que puede, pero la mayor parte del día se encuentra sola, muchas veces al cuidado de su vecina y casera. En el bar, escucha que un extranjero necesita un taxi para una misión especial a cambio de mucho dinero. Así es como Man-Seob le roba a su compañero el cliente, Peter (Thomas Kretschmann), un periodista que desea llegar a Gwangju para grabar los incidentes que se están produciendo allí y poder mostrar las imágenes al mundo. Sin embargo, Man-Seob desconoce lo que está ocurriendo y mucho menos que el ejército, que él tanto defiende, ha tomado la ciudad.

martes, 25 de julio de 2017

VÍCTIMAS DE LA TRAGEDIA (2016)



Con el transcurso de los años, la mente tiende a desprenderse de ciertos detalles que tarde o temprano acabamos por echar de menos. Sin embargo, siempre permanece en nuestra retina imágenes que nos llegaron a impactar de tal forma que jamás se podrán olvidar. Para muchos de nosotros, el desastre de Chernobyl es imborrable independientemente de la edad que tengamos. Un hecho que marcaría un antes y un después desde 1986, especialmente, por las tremendas consecuencias que acarreó y cuya población sigue arrastrando con el tiempo. Más de 30 años después de aquella histórica catástrofe en la central nuclear de Vladimír llich Lenin, la ciudad de Pripyat, en Ucrania, sigue siendo un paraje fantasmal del que escaparon sus ciudadanos dejando atrás todas sus pertenencias. Considerado como uno de los sucesos más graves de finales del siglo XX, todavía continúan llevándose a cabo medidas de aislamiento de una zona en la que la radiación campa a sus anchas.

El director, productor y guionista Pol Cruchten, natural de Luxemburgo, retrata a las víctimas de tan terrible desgracia en el documental “Voces de Chernobyl”, una producción de apenas 90 minutos basada en el libro homónimo de la Nobel de Literatura del año 2015, Svetlana Alexievich. Familias devastadas que vieron rotas sus vidas quedan plasmadas en boca de actores como Dinara Drukarova, a la que se suman los testimonios de científicos, educadores y periodistas, que colaboran en la narración de una especie de viaje a los infiernos en el que silencio está presente en cada rincón y la muerte prematura se adueña de quienes fueron testigos de tal calamidad. Una crítica mordaz que evidencia más si cabe la gran negligencia del gobierno soviético y la despreocupación que ha mostrado siempre ante los que sufren las consecuencias más espeluznantes.

jueves, 10 de noviembre de 2016

TRAS LA PSIQUE DEL ALMA (1997)



Es indiscutible que el director estadounidense Martin Scorsese es uno de los realizadores más importantes de la postmodernidad cinematográfica y que sus obras más indispensables permanecen en la retina de muchas generaciones, un logro que muy pocos consiguen. “Taxi Driver” (1976), “Toro Salvaje” (1980), “Uno de los Nuestros” (1990), “El Cabo del Miedo” (1991), “Casino” (1995), “Gangs of New York” (2002) o “Shutter Island” (2010), entre otros muchos títulos que podrían venir a la mente de cualquier en tan sólo un instante. Sin embargo, algunos de sus trabajos han quedado ensombrecidos con la popularidad de otros. Probablemente, “Kundun” sea una de las obras que menor protagonismo adquiere en una filmografía repleta de éxitos, a pesar del interés del autor por crear una resumida biografía de una de las personas más emblemáticas de nuestra historia contemporánea, el Dalai Lama. Contando con la presencia y supervisión de éste, el autor nos traslada al exotismo oriental de la mano de una figura clave, de sus deseos, esperanzas y tragedias adornadas por anécdotas que él mismo aportó al cineasta.

Scorsese inicia su retrato desde la infancia para realizar un recorrido por un contexto realmente conflictivo como supuso la invasión del Tíbet por parte de la China comunista gobernada por el dirigente Mao Tse Tung. En 1937, nacía el futuro líder espiritual en el seno de una familia rural. Tras diversas comprobaciones a lo largo de un profundo proceso de carácter divino, resulta irrefutable que el Buda de la Compasión se ha reencarnado por decimocuarta vez en el pequeño, el cual será educado para convertirse en fuente de inspiración y consuelo de un pueblo al que espera un trágico destino. Sin embargo, en 1950, sin apoyos internacionales ante la ocupación china y teniendo siempre presente su labor pacifista, abandonó el país que le vio crecer para mantenerse en el exilio de por vida.

jueves, 15 de septiembre de 2016

EL REFUGIO DEL PUNK Y LA NEW WAVE (2013)



Mucho antes de que “CBGB”, la película del director y guionista norteamericano Randall Miller, viera la luz, ya se habían generado un sinfín de expectativas difíciles de cumplir. Sin duda, se trataba de un proyecto realmente peliagudo que recibiría todo tipo de críticas. Y es que, hasta entonces, no había suficientes homenajes a un hombre que marcaría un antes y un después en la historia de la música sin proponérselo. Hilly Kristal fue todo un visionario en el campo, precisamente en plena década de los 70, una época bañada por una crisis económica mundial. Con muchos problemas económicos, constantemente endeudado, abrió un bar en Bowery, una de las zonas neoyorquinas con mayor índice de criminalidad. Un tugurio que, con el paso del tiempo, reuniría a los músicos más influyentes del panorama, favoreciendo una especie de cobijo para quienes, tarde o temprano, saltarían a la fama y serían recordados hasta nuestros días.

Blondie, The Clash, The Misfits, Joan Jett, Patti Smith, The Ramones, The Police, Iggy Pop, The Jam, The Dead Kennedys, The Runaways, Television, Talking Heads, The Damned, Sex Pistols y un largo etcétera, una lista inmensa de bandas imprescindibles que pisaron el suelo de uno de los núcleos que favorecieron el desarrollo de la escena punk y new wave en Estados Unidos. Kristal ni siquiera pretendía dar cabida a esos nuevos estilos, sino que su antro, en un principio, se iba a centrar en el Country, Bluegrass y Blues, de ahí el nombre que acabaría dando a su negocio, CBGB. Sin embargo, los grupos que se presentaban a tocar en su minúsculo escenario formaban parte de una nueva ola musical, por lo que decidió agregar el sobrenombre de OMFUG, Other Music For Uplifting Gormandizers (Otra Música Para Nacientes Consumidores).

viernes, 29 de julio de 2016

ROMANTICISMO IDEOLÓGICO (2015)



Año 1899, Tercera República Francesa, París. Nos encontramos en una época totalmente inestable, en la que el idealismo político colapsa las portadas de los periódicos locales, ya sea retratando la profunda crisis en la que se ve inmerso el socialismo (corriente que poco a poco se irá transformando en un partido social-liberal que se mantiene en la actualidad) o bien mostrando los últimos atentados del anarquismo que bañan de sangre la capital. Los incesantes disturbios propiciados por el aumento masivo del proletariado y el consiguiente nacimiento de estos nuevos pensamientos y vertientes, se expanden por Europa con asombrosa rapidez, provocando incesantes batallas entre las autoridades y los obreros, jóvenes y primeros sindicatos. En recuerdo de este turbulento periodo de nuestra historia surge “Los Anarquistas”, el segundo largometraje del director francés Elie Wajeman, que sirvió de apertura de la 54ª Semana de la Crítica del Festival de Cannes y que generó grandes expectativas tras su excelente debut con el drama “Alyah” (2012).

Jean Albertini (Tahar Rahim) es un policía que se mantiene al margen de todo movimiento político. Es un hombre sin familia, acostumbrado a la soledad y hastiado de la rutina en su trabajo. Un día, Gaspard (Cédric Kahn), el inspector jefe, le encarga la misión de espiar a uno de los grupos de jóvenes anarquistas que forma parte de los constantes altercados que siguen teniendo lugar a las puertas del cambio de siglo. Para ello, consigue trabajo dentro de la industria, lo que le facilita poder acercarse a los compañeros más concienciados con la causa. No tardará abandonar su antigua vida en un pequeño apartamento para trasladarse a un acomodado piso propiedad de los padres de Marie-Louise Chevandier (Sarah Le Picard), una desencantada burguesa que apoya a la revolución. Allí convivirá con Marcel Deloche, apodado Biscuit (Karim Leklou), más preocupado por los encantos del género femenino; el líder y contacto directo con otros anarquistas, Elisée Mayer (Swann Arlaud), el enfermizo Eugène Levèque (Guillaume Gouix) y su atractiva y decidida novia Judith Lorillard (Adèle Exarchopoulos), una futura maestra por la que sentirá una atracción prohibida. Albertini será testigo directo del pensamiento idealista del grupo, sus inquietudes, las causas por las que luchan y la forma en la que se financian.

martes, 12 de julio de 2016

RETRATOS CON ALMA (2014)



No son pocas las películas que se han dedicado a retratar lo acontecido durante la Segunda Guerra Mundial desde diferentes puntos de vista, pero es verdad que todas ellas abarcan una parte de la historia que todavía es cercana en el tiempo y que de una u otra manera nos ha obligado a tener presentes los límites de violencia y crueldad que traspasó el ser humano. Con el holocausto judío y la presencia del nazismo en el centro de Europa y parte del este, hemos conocido tremendas barbaries, pero pocos testimonios nos han llegado más allá de esas fronteras. En 1941, Estonia vio como sus ciudadanos eran expulsados de sus tierras y destinados a distintas zonas de Siberia por mandato de Stalin y con el único fin de controlar revueltas de la zona. Los campos de trabajo forzaron a la población hasta la extenuación, dando lugar al genocidio soviético que ha permanecido a la sombra de la figura de Hitler.

Sin duda, estos hechos apenas han sido representados a través del cine, pero para autores como el debutante Martti Helde es la mejor opción para reclamar un maravilloso homenaje a las más de 40.000 víctimas de tal desgracia y todo ello gracias a su primer largometraje, “In The Crosswind”. Tras varios cortos en su carrera, arriesga con un trabajo de excelente potencial en el que retrata el suceso a partir de los recuerdos de Erna Tamn, una mujer que experimentó en su propia piel tal calvario y que pudo expresarlo con la palabra escrita. Tal registro de cartas compone una especie de sinfonía poética para describir la tragedia. Ese pasado llega a nuestros días con Erna (Laura Peterson), una joven estudiante de filosofía que está felizmente casada con Heldur (Tarmo Song), con el que tiene una hija, Eliide (Mirt Preegel). Su tranquilidad se ve perturbada cuando el ejército soviético obliga a la familia a exiliarse a Siberia. Para ello, son separados y transportados en trenes hacia lo desconocido. La supervivencia cada vez es más complicada, pero Erna mantiene la esperanza de regresar a su hogar y poder ver a su esposo.

viernes, 8 de julio de 2016

A LA SOMBRA DE LA HISTORIA (2015)



En 2009, el director alemán Werner Herzog decidió tomarse un respiro de la ficción y volver al género documental con “Happy People: A Year in the Taiga” (2010), un bello retrato helado de los cazadores siberianos que daría paso a 5 piezas más, cada una de ellas enfocada a cuestiones como el arte pictórico rupestre, las penas en una cárcel de máxima seguridad, que, incluso, daría para una miniserie de 4 episodios; o sobre las consecuencias del teléfono móvil. Una etapa que se cierra nuevamente con la creación del biopic de Gertrude Bells, “La Reina del Desierto”, una obra presentada en el Festival de Berlín de 2015 que supone, para el autor, la primera incursión de una protagonista femenina en una de sus películas.

No se trata de una mujer cualquiera. En esta ocasión, la heroína fue una importante escritora, antropóloga y exploradora que formaría parte de la historia del siglo XX, a pesar de mantenerse a la sombra del famoso Lawrence de Arabia. La película centra su trama en la toma de conciencia y el impulso de libertad que siente la joven, momento en el que Gertrude (Nicole Kidman) decide visitar los últimos resquicios del Imperio Otomano y cruzar el desierto para conocer de cerca a los beduinos, una idea impulsada por su primer amor, el secretario de la embajada británica en la antigua Persia, Henry Cadogan (James Franco); respaldada por el coronel Charles Doughty-Wylie (Damian Lewis), con quien tendrá un pequeño affair; y admirada por el pretencioso militar Thomas Edward Lawrence (Robert Pattinson).

Pese a las exquisitas aventuras que se desprenden de la vida de tan única mujer, el autor no logra transmitir un mínimo atractivo por la trama, que, por desgracia, cae en las redes del melodrama, cediendo el mayor tiempo al romance y sentimentalismo y dejando a un lado lo que realmente podría haber proporcionado más encanto y fascinación a la mente del espectador, como es su apetecible viaje por tan áridas tierras y las experiencias que de él se desprendieron. Los forzados momentos entre Bells, Cadogan y, en especial, Doughty-Wylie hacen que el ritmo caiga por completo, a pesar de que el amor sea una pieza clave en las decisiones que tomó la exploradora. La falta de riesgo por parte de Herzog le pasa factura en una historia que, de haberse aprovechado en condiciones, podría haberle sacado un gran potencial.

martes, 7 de junio de 2016

JUSTICIA SIN CASTIGO (2013)



En la última década, Corea del Sur ha estado haciendo revisiones de los errores cometidos en el pasado, algo que se hizo aún más evidente con el gran éxito que el drama televisivo “Respond 1997 (Reply/Answer Me 1997)” (Shin Won-Ho, 2013) cosechó en el canal nacional y que propició dos secuelas más, situadas en los años 1994 y 1988, cada una de ellas profundizando aún más en hechos históricos que marcaron la sociedad de la época. Por supuesto, el cine no iba a ser menos, destacando una fulgurante corriente que ahonda en este tipo de cuestiones y que cobra aún más peso en su formato documental. Las reflexiones sobre ciertos episodios devastadores confluyen en el vertiginoso desarrollo que ha experimentado el país en los últimos tiempos, pero no todas logran abstraer al espectador y cautivarle hasta dejar ese poso necesario para recordar este tipo de calamidades e impedir que se repitan en un futuro.

Tras sufrir diversas invasiones, una guerra civil devastadora que dividió a su pueblo en dos, diversos regímenes militares a cuál más opresivo y una democracia que abogaba por la libertad de quienes han soñado con ella desde hacía demasiados años, el país se vio envuelto en una época de inestabilidad que desembocó en una fuerte crisis económica solventada rápidamente a duras penas. Más de un siglo de constante lucha y de capítulos que se han querido olvidar pero que, en cambio, cineastas como el debutante Jung Yoon-Suk, reclaman una revisión de un pasado que se debe tener presente en todo momento para evitar caer en los mismos fracasos. “Non Fiction Diary” es un fascinante ensayo sobre graves sucesos que han asolado a la historia moderna de Corea del Sur y las consecuencias que se desprendieron de ellos, que, en alguna ocasión, llegaron a ser extrañamente bondadosas. Cuando se trata de la pérdida de un incontable número de víctimas, a veces, su final puede llegar a ser muy distinto al esperado.

jueves, 10 de diciembre de 2015

EL PLACER DE LA HISTERIA (2011)

No hay nada como extraer curiosidades de la historia para escribir un guion y, precisamente, nuestro pasado está lleno de ellas, de acontecimientos desconocidos, de proezas que quedaron sobre papel mojado y de personalidades que nos ayudaron a evolucionar y que, sin embargo, no se les recuerda. Precisamente, la directora estadounidense Tanya Wexler realizó un tercer y, hasta ahora, último trabajo, “Hysteria”, para sacar a la luz la labor llevada a cabo por el doctor Joseph Mortimer Granville, considerado el padre del vibrador eléctrico. 

Nos trasladamos a Londres, año 1880, la época victoriana. La sociedad no tiene ni un solo conocimiento sobre la sexualidad femenina, considerada, sobre todo, como una enfermedad nerviosa en vez de un aspecto lógico de la naturaleza. Se denomina histeria a todo aquello que haga que la mujer se sienta agresiva, indomable, rebelde, es decir, todo lo que le provoque salir de su rol sumiso. No había medicación ni se buscaba una cura, puesto que el interés en este campo no llegaría hasta una década después. No obstante, existía el “masaje pélvico”, técnicamente denominado “paroxismo histérico”, que provocaba un orgasmo y, por tanto, la relajación y ausencia de ansiedad en la paciente. 

La cinta de Wexler nos lleva a la clínica del doctor Dalrymple (Jonathan Pryce), que se ha creado fama entre las mujeres de las clases más altas por sus técnicas de alivio. Él es un ejemplo de esos científicos conservadores que consideran la histeria como una enfermedad que crea agresividad entre féminas que deberían ser adiestradas. En la misma casa del médico, también conviven sus dos hijas, la cándida Emily (Felicity Jones) y Charlotte (Maggie Gyllenhaal), más independiente que su hermana y toda una luchadora por el progreso de la feminidad. En la consulta también trabaja el joven Mortimer Granville (Hugh Dancy), que empieza a notar los síntomas de utilizar demasiado su brazo para realizar la terapia, por lo que necesita buscar una alternativa para que no se resienta su salud ni el negocio de su jefe.

jueves, 19 de noviembre de 2015

LA INMORTALIDAD DE UN ARTISTA (2002)

Nos adentramos en el siglo XIX, la última etapa de la dinastía Joseon, para conocer a Jang Seung-Eop, un pintor coreano conocido por el seudónimo Ohwon, que es toda una leyenda en la actualidad. Un revolucionario artista con el pincel que llegó a ser solicitado por el monarca y admirado por las clases más altas. Sin embargo, por su temperamento era difícil de tratar y sus vicios le impedían concentrarse, a pesar de que él mismo exigía sexo y alcohol para poder trabajar. Seung-Eop era un alma libre, inaudita e insustituible que no se doblegaba ante nadie fuese de la clase que fuese. Perfeccionista hasta rozar la locura, pero con una sensibilidad ante la belleza paisajística que no tiene parangón.

Corea vivía en plena crisis. La economía rural se derrumbó, dando paso a un periodo en el que los campesinos se veían explotados severamente. El catolicismo era perseguido por ser el principal enemigo del estado, de tradiciones, enseñanzas y costumbres confucionistas. Desorden, corrupción, levantamientos populares y constantes cambios en el gobierno, repartido entre las, cada vez más, facciones ideológicas. La península se encontraba herméticamente cerrada al exterior, de ahí que se le conociera como “país ermitaño”, pero pronto se acabaría con la firma de una serie de tratados con los que Japón aprovecharía para invadirles.

Una época tumultuosa que, una vez más, retrata el veterano director surcoreano Im Kwon-Taek, a sabiendas de su pasional interés por el mundo artístico y tradicional de su país, a través de su obra “Ebrio de Mujeres y Pintura”, con la que obtuvo la Palma de Oro al Mejor Director en el Festival de Cannes de 2002, premio que compartió junto al cineasta californiano Paul Thomas Anderson por “Embriagado de Amor” (2002). La cinta es un biopic que comienza a mediados del siglo XIX, cuando un jovencísimo Jang Seung-Eop, huérfano y mendigo, es salvado por el artista Kim Byung-Moon (Ahn Sung-Kee) de recibir una paliza por un vagabundo. Como agradecimiento, el niño le regala uno de sus dibujos a través del cual se aprecia el gran potencial que tiene.

martes, 17 de noviembre de 2015

EL ESPÍRITU DE LA TRADICIÓN (2011)

Hanji es el nombre que recibe el papel tradicional de Corea del Sur. Un producto artesanal que perdura con el paso del tiempo, incluso, de 1.000 años. Obtenido de la parte interna de la corteza de la morera, un árbol que se puede encontrar en las zonas montañosas de la península, este tipo de artesanía resulta ser todo un fantástico arte que se aprecia no sólo en cuadernos y libros de época, sino también como revestimientos de las puertas y ventanas del hogar para mantener el calor dentro de las viviendas, impedir la entrada de viento y permitir el paso de la luz. Debido a su gran resistencia, el ejército coreano fabricaba sus armaduras con este material, pero, en la actualidad, podemos verlo en muebles, en pequeños objetos caseros, como juegos de té u orinales, o, incluso, en coloridos muñecos. Toda una tradición que en occidente es prácticamente una desconocida y que, en muchos casos, es confundida con el papel washi de origen japonés.

Visto el valor de este tipo de arte, no era de extrañar que el afamado director surcoreano Im Kwon-Taek le dedicara alguno de sus trabajos que, en este caso, es el número 101 de su extensa trayectoria. Hablamos de “Hanji”, una producción que cuenta con el apoyo del Festival Internacional de Cine de Jeonju y que vuelve a poner en evidencia cómo el autor es un gran amante y perfecto embajador de las diversas expresiones artísticas de Corea del Sur, como la pintura, en el caso de “Ebrio de Mujeres y Pintura” (2002), o del hipnotizante canto del pansori, en “La Cantante de Pansori” (1993). 

Pil-Yong (Park Joong-Hoon) es un funcionario medio que forma parte del equipo encargado de restaurar los anales de la Dinastía Joseon, impresos en hanji. El plan incluye a los principales maestros en este campo con el fin de reactivar la pequeña industria a un precio más económico. Durante este proceso, la directora de cine Ji-Won (Kang Soo-Yeon) se encargará de realizar un documental, que recibe el mismo nombre, “Hanji”, en donde quede plasmado no sólo este nuevo plan, sino también todo lo que implica esta tradición en la actualidad. Pil-Yong debe lidiar con cada artesano, los cuales no dudan en presionar para recibir halagos y adelantos de un presupuesto que recibe cortes constantemente. A su vez, el protagonista debe cuidar de su mujer Hyo-Kyung (Ye Ji-Won), que intenta recuperarse a duras penas de las secuelas que le ha dejado un reciente derrame cerebral. 

lunes, 16 de noviembre de 2015

TIEMPOS DE CORRUPCIÓN (2004)

El siglo XX trajo la mayor época de inestabilidad para la península coreana. Tras la ocupación japonesa y la guerra que definitivamente separó a la población, vendrían décadas de gobiernos militares, de corrupción y de una aparente democracia que disfrazaba la realidad autoritaria de los gobernantes del sur. Precisamente, el veterano director surcoreano Im Kwon-Taek, testigo de tantos años de represión, plasma en pantalla lo ocurrido desde 1957 hasta 1972 en su cinta número 99, “Low Life”, que popularmente se conoció como “Raging Years”. En ella, se recogen los últimos años de la 2ª República de Bo-Sun Yun y el mandato de Chong-Hee Park, que se alzó con el poder a través de un golpe de estado militar, sembrando el terror como verdadero dictador mientras hacía despegar, por fin, la economía del país.

Las primeras escenas de la película nos remiten a Choi Tae-Woong (Jo Seung-Woo), que visita una escuela rival con navaja en mano. Sin embargo, de forma inesperada, el arma acaba clavada en su muslo por culpa de Seung-Moon (You Ha-Jun). El protagonista acude a la casa de éste para pedirle responsabilidades y termina siendo adoptado por el padre de su contrincante, Park Il-Won, que se presenta a legislador independiente en la Asamblea Nacional. El día en el que se presentan los candidatos a las elecciones, un grupo de mafiosos, apoyados por el partido opositor, llevan a cabo actos de violencia en los que se ve inmiscuido Tae-Woong, dando paso a una vida rebelde como gangster junto a su jefe Sang-Pil Oh (Kim Hak-Jun) y a Park Hye-Ok (Kim Gyu-Ri), su hermana mayor adoptiva y posteriormente esposa.

A lo largo de sus 105 minutos, vemos a un hombre que empieza a escalar socialmente a través de la ambición y corrupción en una época en la que se facilitaban este tipo de conductas, en donde el ejército se echaba a las calles a la más mínima movilización de los estudiantes y de la clase trabajadora, y en donde forzosamente existía el toque de queda entre otros muchos instrumentos de represión. Un drama de época que recoge algunas de las memorias de Kwon-Taek, que, en este caso, también se encarga de un guion en el que se aprecia el esfuerzo del realizador para poder compilar tantos hechos históricos en tan poco tiempo. Quizá por esto mismo, la narración se resiente constantemente con los trepidantes saltos temporales que se presentan, llevando al caos a un espectador que ya ni sabe en qué época se produce cada acción, al menos hasta la llegada del levantamiento ciudadano del 19 de abril de 1960 y el golpe de estado del 16 de mayo de 1961 gracias al rótulo que acompaña a las imágenes por ser hechos de gran relevancia histórica a pesar de que el personaje principal no tiene nada que ver directamente con ideologías o cuestiones políticas. 

jueves, 5 de marzo de 2015

LA UTÓPICA IGUALDAD (2014)


Nuestra historia bien se podría escribir a través de las luchas entre pueblos, independientemente de la causa que les lleve a ello. No obstante, todos sabemos que lo más deseado y valorado por todos es la igualdad. Y lo sitúo en primer lugar en vez de nombrar nuestra propia vida porque miles de personas han sacrificado este tesoro, el más valioso, por conseguir ser como los demás ante la ley. No importa a qué raza, país o colectivo nos refiramos, a lo largo de los siglos todos han tenido el anhelo de sentir la libertad que ese derecho conlleva. Sin embargo, después de tanto tiempo, a día de hoy sigue sin haber justicia. Puede que ciertas democracias lo faciliten, puede que las religiones lo promuevan, puede que la educación lo enseñe, pero todos sabemos que no somos iguales aún, porque, por desgracia, no lo somos ante nuestros propios ojos. Todavía existe el racismo, la xenofobia, la homofobia, etc. Decenas de corrientes que impiden que algún día consigamos tratarnos como personas. Hay demasiados intereses de por medio, en su mayoría de tipo económico y, no nos engañemos, el poder es un gran obstáculo que no nos permite mirar más allá de nuestras narices.

El séptimo arte tiene ese pequeño don de ablandar corazones, de ilustrar a los espectadores y, sobre todo, de seguir concienciando. Es por eso que, de vez en cuando, surgen “piezas” como “Selma”, de la directora estadounidense Ava DuVernay. Sí, en este caso, es mejor pronunciar la palabra “pieza”, puesto que este tipo de películas forman parte de un todo, de ese conjunto de cintas que siguen recordando parte de nuestra historia. No se trata de un biopic sobre la figura del político y activista Martin Luther King (David Oyelowo), sino un pequeño extracto de lo sucedido en la marcha que se produjo de Selma a Montgomery, Alabama, en 1965. Un acto que consiguió un paso adelante en esta lucha, cuando el presidente Lyndon B. Johnson (Tom Wilkinson) terminó aprobando una ley a favor del derecho al voto para la comunidad negra.