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martes, 1 de marzo de 2022

LAS VOCES QUE HAN SIDO SILENCIADAS (2020)

La directora y guionista Yukiko Sode inició su andadura con el cortometraje “Cosplayer” (2004), seleccionado por el Festival de PIA. Sin embargo, saltó al panorama internacional a través del Festival de Vancouver gracias a su premiado primer largometraje “Mime-Mime” (2008), un relato que nos introduce en el seno de una familia por medio de las vivencias de Makoto, una joven que necesita experimentar un cambio en su vida tras el segundo matrimonio de su madre, tener una fuerte discusión con su hermana y escuchar los sermones de su cuñado. Esta obra se ha convertido en una pieza clave en su autoría, puesto que, desde el primer momento, Sode comenzó a trabajar con retratos femeninos muy personales que, a su vez, presentan el contexto actual de la mujer japonesa contemporánea. Su segundo cortometraje, “Underwear Affair” (2010), nos puso en la piel de un ama de casa con un hijo de cinco años a cargo que trata de salir adelante tras separarse de su marido. La cineasta se ha volcado cada vez más en retratar ese ancla social con el que deben cargar las mujeres en una sociedad excesivamente conservadora.

Por su parte, su segundo largometraje, “Good Stripes” (2015), indagaba en el camino tomado por una pareja joven dominados por la inercia. En este sentido, es la primera vez que Sode experimenta con la maternidad, aunque, como excepción, no le llevara a recorrer el circuito de festivales. Pero, sin duda, es con “Aristocrats” con la que observamos una mirada más madura de la autora. Este tercer trabajo se divide en las vivencias de dos mujeres unidas por un hombre. Hanako (Mugi Kadowaki) se ha criado en el seno de una familia acomodada. Como mujer, debe casarse antes de perder su juventud, pero sus relaciones no han funcionado. Sus amigas ya celebran sus embarazos cuando tanto ella como su mejor amiga Itsuko (Shizuka Ishibashi) siguen siendo solteras. Por ello, su familia busca al mejor candidato, aquel que provenga de una familia con buena reputación. Sin embargo, Hanako no siente atracción por ninguno de ellos hasta que, por medio de su cuñado, conoce a Koichiro Aoki (Kengo Kôra), un joven que proviene de una larga saga de reputados políticos. Desde el primer momento, Hanako y Koichiro mantienen una buena relación hasta que ella descubre un mensaje de Miki Tokioka (Kiko Mizuhara) en el móvil de su futuro marido.

jueves, 27 de enero de 2022

EVASIÓN DE POSGUERRA (1943)

El productor, guionista y director catalán Ignacio F. Iquino posee una extensa filmografía que recorre nada menos que 50 años de historia del cine español. Su primer trabajo, “Sereno… y tormenta”, que data de 1934, es un pequeño metraje en clave de comedia que dio paso a un gran número de proyectos continuados y que contaba con la participación de un elenco que se terminó convirtiendo en nombres indispensables. Sin ir más lejos, Paco Martínez Soria colaboró con el cineasta en incontables ocasiones desde sus primeros pinitos en la industria. Por aquel entonces, el actor era tan solo un extra en sus comedias, pero, con una guerra civil de por medio, su debut en el teatro tuvo que retrasarse hasta 1938, año en el que también recibió su primer papel cinematográfico gracias a Iquino y su mediometraje “Paquete, el fotógrafo público número uno”.

En las obras de esta cineasta, hemos visto desfilar grandes rostros populares como Mary Santpere, Amparo Rivelles, Pepe Isbert, Fernando Fernán Gómez, Mercedes Vecino, Ana Mariscal, Tony Leblanc, Isabel de Castro, Marujita Díaz, Julia Caba Alba, José Luis Ozores, Carmen Sevilla, José María Caffarel, Nuria Espert, Ismael Merlo, Encarnita Polo, Isabel Garcés, Mirta Miller, Máximo Valverde, Nadiuska, Esperanza Roy, Fedra Lorente, Fernando Guillén, Lydia Bosch y una lista de lo más extensa con otros muchos nombres. Desde luego, revisar la filmografía de Iquino es conocer de primera mano las etapas más importantes por las que ha pasado la industria cinematográfica española, desde el impulso de la comedia popular, el drama costumbrista, el melodrama con influencias del cine negro hollywoodiense, la presencia de la religión en el cine, el western con marca nacional, el destape e, incluso, el cine de terror.

miércoles, 21 de abril de 2021

LA REFORMA DE LOS IDEALES (1935)

Esta era digital nos permite disfrutar de piezas que, de otra manera, estarían limitadas a determinadas filmotecas mundiales o su acceso sería muy restringido e, incluso, inaccesible. Estamos viviendo una época de privilegios cinematográficos que nos facilita un aprendizaje vertiginoso y que nos hace valorar aún más la historia de nuestro cine mundial. La llegada a nuestras vidas de piezas sumamente valiosas digitalizadas por los archivos cinematográficos nos lleva a tener cada vez más presente la magnífica labor que realizan con obras como “Nuevas mujeres”, la célebre película muda que el director y guionista chino Cae Chusheng realizó en 1935 y que hace pocos años pasó por el proceso de restauración y digitalización llevado a cabo por el Archivo de Cine de China.

Precisamente, esta obra posee un valor incalculable para esta cinematografía debido, no solo a su contexto, sino también a los hechos que acontecieron tras su rodaje. “Nuevas mujeres” vio la luz cuando Chusheng había pasado a formar parte de la Lianhua Film Company, lo que supuso también una nueva etapa en su trayectoria al inclinarse hacia un cine progresista que ya se comenzaría a percibir en sus anteriores cintas “Dawn Over the Metropolis” (1933) o “Song of the Fishermen” (1934), convirtiéndose, así, en uno de los cineastas más importantes del país al contar con el favor del público. Su carrera despegó también a nivel global, puesto que la historia le señala como el primer director chino en ganar un premio en un certamen internacional, concretamente en el Festival de Moscú. No obstante, con el estallido de la revolución cultural china, estas décadas de éxitos terminaron. Chusheng fue perseguido y torturado al igual que otros artistas e intelectuales, falleciendo en 1968 y dejando como legado más de una docena de títulos populares, los cuales han sido reconocidos hasta nuestros días.

miércoles, 29 de julio de 2020

MEMORIAS DE UNA TRAGEDIA (2019)

El director y guionista tunecino Mehdi M. Barsaoui tan solo llevaba cuatro cortometrajes a sus espaldas cuando se lanzó, en 2019, a crear su ópera prima, “A Son” (“Bik Eneich: Un fils”), con la que se ha paseado por la red de festivales internacionales de cine con resultados más favorables de lo esperado. Premiado en Venecia, Hamburgo o El Cairo, entre otros certámenes, el cineasta ha logrado despegar su carrera de la mejor manera posible: llamando la atención. No hablamos de ningún tipo de controversia, sino de un trabajo que ha sabido pulir para ganar méritos fuera de las fronteras de su país. Una coproducción entre Túnez, Francia, Líbano y Catar en la que se tratan cuestiones de gran actualidad e interés, como el tráfico de órganos, el papel de la mujer dentro de la sociedad árabe o el choque entre la ciencia y la cultura.

La vida parece sonreír a la familia Ben Youssef en el verano de 2011. Fares (Sami Bouajila), su esposa Meriem (Najla Ben Abdallah) y su hijo de 11 años Aziz (Youssef Khemiri) celebran, junto a sus amigos, el ascenso de ella en su carrera profesional. Sin embargo, Fares debe marcharse el lunes para mantener su negocio ante una huelga inminente y desea que su familia le acompañe. Durante el trayecto, su coche es atacado por un grupo armado en mitad de la carretera, resultando Aziz herido de un disparo. Ya en el hospital, su diagnóstico es terrible: necesita un trasplante de hígado cuanto antes. Así comienza la búsqueda de un posible donante, pero esto provocará que un secreto se revele y provoque un tremendo vuelco en una situación que transcurre a contrarreloj. En clave dramática, Barsaoui reconstruye el pasado de Túnez a través de una historia íntima recluida, en su mayor parte, en los pasillos de un hospital.

lunes, 13 de abril de 2020

MIRADAS, ROMANCES, PREJUICIOS Y OLORES


El futuro está en manos del talento más joven, de quienes comienzan a experimentar para ofrecer nuevas miradas a nuevas generaciones. Marc Vadillo es uno de ellos. Cosecha de la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Catalunya, cuenta ya con varios cortometrajes a sus espaldas, trabajos que han sido premiados en diversos festivales de cine y que, poco a poco, adquieren el reconocimiento debido. Con este reportaje especial queremos rescatar tres obras simbólicas en su incipiente filmografía, “Miradas que hablan”, “El gran día” y “Huele a ti”.



“MIRADAS QUE HABLAN” (2018)

Solo hacen falta 4 minutos para presentar una historia sobre el enamoramiento fugaz de cualquier persona en el transporte público. Vadillo trabaja una narración que, en sí misma, supone un extraño flechazo que le tendió una pasarela al Seoul Metro International Subway Film Festival, en Corea del Sur, gracias a su galardón en Subtravelling, el Festival Internacional de Cine Corto de Transportes Metropolitanos de Barcelona, organizado por la Fundación TMB. Pocas veces resulta tan emocionante viajar en el metro como para sus protagonistas, dos jóvenes que, en su rutina, se adentran en un vagón a la espera de llegar a su destino de siempre. Pero en su camino se topa la aventura, un pequeño desvío de todo hábito. En el silencio, queda una historia que se repite cada día cientos de veces, un vuelco al corazón que se escapa con el paso de los minutos y que nos deja un poso frustrante. Las miradas delatan el deseo a través de un imaginario que comparten solo ellos dos, los protagonistas de un amor entorpecido por el tiempo, pero capaz de transmitir los más intensos sentimientos.

miércoles, 25 de marzo de 2020

LA FRUSTRACIÓN DEL DESEO (2019)

Qué triste es ser conscientes de que aún existe la censura cinematográfica en muchos países y lo peor es que, en casos como el de China, esta situación va a continuar durante mucho tiempo más. Poner trabas al arte en pleno siglo XXI es un auténtico sacrilegio y cintas como “Un Perro Ladrando a la Luna” engrosan una lista eterna que parece no tener fin. El primer largometraje de la directora y guionista china Lisa Zi Xiang se convirtió en una coproducción por supervivencia, puesto que, para sortear el temible “tijeretazo” gubernamental, tuvo que pasar por manos españolas en su fase de postproducción. Al contrario de lo esperado, en lugar de ganar popularidad por su controversia dentro de la red de festivales internacionales de cine o, incluso, eclipsar el trabajo, como ha ocurrido en multitud de ocasiones; se quedó en un frágil eco anecdótico que, al menos, permitió que permaneciera intacta la idea original de Zi Xiang. 

Huang Xiaoyu (Gaowa Siqin) es una joven embarazada que regresa desde Estados Unidos a China en compañía de su marido, Benjamin (Thomas Fiquet). Desea visitar a sus padres, Li Jiumei (Renhua Na) y Huang Tao (Wu Renyuan), pero su viaje abre la caja de Pandora de los recuerdos, desatando todos los nudos que sustentan su relación. Su padre ha decidido separarse y vivir, por fin, su realidad, mientras que su madre trata de convencer a los demás y, sobre todo, a sí misma de que se marido volverá al cauce correcto. De nuevo, ha encontrado un nuevo rayo de esperanza al albor de los extraños dictámenes de una secta budista que promete curar la raíz del problema que ha hecho fracasar su matrimonio: la homosexualidad de su esposo. Con la creencia de que se trata de una enfermedad mental que puede llegar a tener curación, Li Jiumei se ha transformado en una mujer frágil por culpa de su desesperación. No es consciente del daño que provoca en su familia y constantemente paga su frustración con su hija, a la que dirige palabras verdaderamente duras desde su adolescencia. 

martes, 6 de noviembre de 2018

EL MANIPULADOR MANIPULADO (2012)


Actualmente, François Ozon es uno de los directores y guionistas franceses que goza de mayor popularidad en Europa. Su grandes esfuerzos por abrirse camino en un mundo en el que es difícil resaltar ya se apreciaban desde sus primeros cortometrajes, la mayoría seleccionados en los festivales internacionales más importantes. Por eso, no fue descabellado encontrar su segundo largometraje, “Sitcom”, entre la programación del Festival de Cannes de 1998. Tan sólo cuatro años después, con la presentación de la comedia musical “8 Mujeres” (2002), se alzaría con 11 galardones de nada menos que 30 nominaciones en el circuito de festivales internacionales y premios cinematográficos. Todo un logro que, obviamente, parte de su espectacular elenco, con nombres como Catherine Deneuve, Emmanuelle Béart o Isabelle Huppert, entre otras.

Diez años después, repetiría un éxito muy similar con “En la Casa”, un drama psicológico basado en la obra de teatro “El Chico de la Última Fila”, del dramaturgo madrileño Juan Mayorga. Una historia truculenta e hipnótica protagonizada por Germain Germain (Fabrice Luchini), un profesor de literatura francesa con muchos años de experiencia. Sin embargo, las clases en el instituto son cada vez más desalentadoras, puesto que sus alumnos no terminan de implicarse. Ninguno es capaz de sorprenderle con sus redacciones hasta que descubre al joven Claude Garcia (Ernst Umhauer), una mente creativa con gran potencial. Tal es así que Germain no duda en alentarle para que escriba una novela que, por supuesto, espera leer. Claude comienza a seguir sus consejos, creando un relato sobre su familia y conocidos, pero el profesor, totalmente enganchado a sus palabras, no consigue distinguir entre lo que verdaderamente es real y lo que es ficción.

viernes, 10 de noviembre de 2017

LA FUGACIDAD DE LO COTIDIANO (1949)



Tradicionalmente, el cine japonés se ha distanciado, en parte, de los géneros cinematográficos que Hollywood desarrolló a principios de siglo XX ya desde su etapa más temprana. Sin embargo, su conocimiento en Occidente no llegaría hasta los años 50, momento en el que maestros del “clasicismo”, como Akira Kurosawa, Kenji Mizoguchi o Yasujiro Ozu, eclipsaron al cine mundial por, contrariamente, su modernismo en el séptimo arte.  Su novedosa visión artística plasmada en la gran pantalla provocó que, desde entonces, muchos autores se vieran totalmente influidos por esta cinematografía, un aspecto que evidentemente sigue ocurriendo a día de hoy. 

A diferencia de Kurosawa o Mizoguchi, Ozu dedicó su trayectoria a plasmar lo cotidiano. Sus películas, de ambientación contemporánea, suelen narrar la rutina y los problemas domésticos de las familias japonesas, poniendo sumo cuidado en los pequeños detalles, los cuales también dieron nombre a algunas de sus magníficas obras, como “El Sabor del Té Verde con Arroz” (1952) o “El Sabor del Sake” (1962), aunque indudablemente siempre será recordado por la obra maestra “Cuentos de Tokio” (1953). Por su parte, el transcurso del tiempo a través de los días y las estaciones del año también adquirió gran importancia a lo largo de su carrera. Primero fue “Primavera Tardía” (1949) para poco después continuar con “El Comienzo del Verano” (1951), “Primavera Precoz” (1956), “Crepúsculo en Tokio” (1957), “Flores de Equinoccio” (1958), “Otoño Tardío” (1960) y, finalmente, “El Último Verano” (1961).

De su éxito también disfrutó la famosa actriz japonesa Setsuko Hara, que acabó desempeñando el papel de musa de Ozu durante una larga temporada. Tal oportunidad llegaría con “Primavera Tardía”, en la que encarna a Noriko Somiya, una joven veinteañera que se encarga de cuidar de su padre, Shukichi Somiya (Chishû Ryû). El hombre, que quedó viudo hace varios años, empieza a plantearse la posibilidad de que su hija contraiga matrimonio y siga con su vida. Shôishi Hattori (Jun Usami), amigo de la familia, es un perfecto candidato con el que, incluso, Noriko mantiene una estrecha relación, pero éste tiene planes para casarse con la mejor amiga de ella. Al mismo tiempo, la tía Masa (Haruko Sugimura) busca un buen partido para su sobrina, mientras que piensa una solución para combatir la futura soledad de su hermano Shukichi.

miércoles, 2 de agosto de 2017

UN TEATRO DE MÁSCARAS (2016)



Hay un sentimiento un tanto suculento y morboso, pero también macabro, en disfrutar del encierro de otros. Observar en silencio a unos personajes encerrados en una habitación o una vivienda y que, a lo largo de un metraje, salgan trapos sucios, disputas, secretos, reconciliaciones, penurias y, evidentemente, lo más bajo del ser humano. Este lado más voyeur del cine nos lleva a pensar en títulos como el clásico “El Ángel Exterminador” (1962), de Luis Buñuel; o, mucho más reciente, “Un Dios Salvaje” (2011), de Roman Polanski. Sin necesidad de poner un pie en el exterior, los minutos transcurren entre la vergüenza ajena y la curiosidad, a la espera de saber si solucionarán sus problemas en una conversación que siempre acaba siendo exacerbada o tal vez prefieran terminar destruyendo sus vidas, en el peor de los casos.

Con mayor benevolencia, “It’s Not the Time of My Life”, la obra del director y guionista húngaro Szabolcs Hajdu, camina por estos derroteros mucho más teatrales de lo acostumbrado, pero manteniendo ese toque claustrofóbico en un antiguo piso cuidadosamente decorado. Ezster (Orsolya Török-Illyés), su marido Farkas (Szabolcs Hajdu) y su inquieto hijo Brúnó (Zgismond Hajdu) son una familia acomodada que recibe la inesperada visita de unos parientes por un tiempo indeterminado. La hermana de Ezster, Ernella (Erika Tankó), su marido Albert (Domokos Szabó) y su hija Laura (Lujza Hajdu). Tras varios fracasos laborales en Escocia, retornan a su país sin un lugar en el que vivir con la esperanza de reiniciar sus vidas. El distanciamiento entre los miembros sale a flote de la forma más inesperada, cubierto de reproches, heridas del pasado, frustraciones y envidias.

La cámara pasea tranquilamente entre las habitaciones de un laberíntico apartamento por el que deambulan los personajes, construyendo la trama simplemente a partir de los diálogos y las acciones que ocurren en el interior de sus muros. No existe una relación idílica, sino desconfianza entre todos los adultos frente a la inocente frescura de unos niños que son testigos de lo más rastrero. En apenas 84 minutos de un austero metraje, a la intimidad de los incómodos silencios, las reflexiones tardías y las miradas inquisitorias, de las que somos conscientes gracias a los constantes primeros planos, resurgen por encima de cualquier acto aparentemente bondadoso. Ciertos toques de humor adornan el drama y dulcifican tan angustiosa tensión entre idas y venidas de la casa, ya que Szabolcs Hajdu permite a sus personajes una libertad que nos es arrebatada, siendo el espectador el único incapaz de cruzar el umbral de la puerta principal.

jueves, 15 de diciembre de 2016

LAS PEORES BAJEZAS DEL SER HUMANO (2016)



Con varios premios a sus espaldas en los festivales de Fantasia de Montreal, de Melbourne y de Sitges, entre otros, “Train To Busan” se convertió en una de las sensaciones del año 2016 y todo un perfecto embajador del potencial cinematográfico de Corea del Sur. El director Yeon Sang-Ho logró labrarse un merecido hueco en la industria del país, sobre todo, tras sus anteriores trabajos de animación, “The Kings of Pigs” (2011), “The Fake” (2013) y, especialmente, “Seoul Station” (2016), en la que podemos visualizar los hechos acontecidos en la céntrica estación de la capital como una especie de preámbulo de lo que nos espera en “Train To Busan”. La fría crueldad que narran sus obras se mantiene como hilo conductor de su trayectoria, en donde prima una sociedad prácticamente apocalíptica, que provoca e invoca constantemente a las peores bajezas del ser humano.

Es más que evidente el buen estado en el que se encuentran las películas de infestados, no sólo por su revisión en cuanto a narrativa y estética, que, obviamente, acompaña a las mejoras tecnológicas que el séptimo arte pone a disposición, sino que, además, su notable inserción en el circuito de festivales internacionales lleva a pensar que el género de zombies sigue latente y con fuerza. En esta ocasión, Seok Woo (Yoo Gong) es un ocupado empresario que apenas tiene tiempo para dedicárselo a su hija Soo-An (Kim Soo-An). Recién separado, su mente se encuentra totalmente inmersa en los negocios, pero, como regalo de cumpleaños de la pequeña, deciden tomar un tren de alta velocidad para visitar a la madre de ésta en Busan, al sur del país. Lo que bien pudiera haber sido un viaje tranquilo en el que, por desgracia, tener que ver a su exmujer, se convierte en un día decisivo en sus vidas, en una lucha por la supervivencia más descarnada por culpa de un extraño virus que se expande a gran velocidad por Corea del Sur.

martes, 9 de agosto de 2016

10 PELÍCULAS CON ESENCIA VERANIEGA



Pensar en el verano es recordar irremediablemente películas tan famosas como bien podría ser “Vacaciones en Roma” (William Wyler, 1953), con una encantadora Audrey Hepburn y el inolvidable Gregory Peck enseñándonos la ciudad, la misma que servía de escenario años más tarde para otra obra maestra que evoca a la estación más calurosa y ociosa del año, “La Dolce Vita” (1960), del aclamado director italiano Federico Fellini, que nos daba a conocer la lujosa vida de los más pudientes entre fiestas, risas y resacas. Sin embargo, hemos querido dar cabida a otras cintas que también pueden ofrecernos un estupendo entretenimiento, viajar a lugares desconocidos, aportarnos una pizca de libertad, incitarnos a alguna que otra reflexión como el buen séptimo arte suele hacer, y, en alguna ocasión, generar críticas a la sociedad actual, al comportamiento del ser humano. Tal vez no sean una cita indispensable dentro de su género, pero su visionado no está de más para descubrir historias diferentes a la luz del caluroso verano.



1. “HACIA RUTAS SALVAJES”, de Sean Penn (2007)

Cada vez son más los que optan por disfrutar de sus vacaciones en soledad y ni qué decir que prefieran dedicar sus días de ocio a entrar en contacto con la naturaleza y todo aquéllo que nos rodea, pero no siempre se corre la misma suerte. Christopher McCandless (Emile Hirsch) decide coger su mochila y embarcarse en una auténtica aventura de supervivencia por la remota Alaska. Un viaje de autodescubrimiento situado a principios de los 90 en el que el propio director, Sean Penn, adapta la novela del escritor y montañero estadounidense Jon Krakauer, que, a su vez, parte de las anotaciones del propio McCandless. Con unos escenarios idílicos y majestuosos, a cada cual más atractivo e impactante, y una banda sonora indispensable y cautivadora como pocas, creación del líder de Pearl Jam, Eddie Vedder, el largometraje se erige como una de los mejores trabajos tanto de Hirsch como del propio actor y cineasta, Penn, obviando pequeñas imperfecciones sin importancia. Sumamente enriquecedora y personal, realiza un retrato conmovedor que se desarrolla a fuego lento, deteniéndose en los pequeños detalles y captando la magnífica profundidad psicológica del protagonista y toda su apabullante evolución. Una obra con alma, con un clímax inigualable y, en definitiva, con una imagen de la libertad rodeada de naturaleza salvaje que cobra un significado muy diferente al ser llevada hasta sus últimas consecuencias.

martes, 19 de julio de 2016

RECUERDOS DEL AYER (2015)


Que una cámara pueda registrar tu propia historia, volver a repetir ciertos capítulos de tu vida hasta la extenuación, rememorar los hechos tal cual sucedieron, suena a una mágica herramienta de doble filo. El torbellino de emociones que se manifiestan al repasar nuestros recuerdos convierten cada experiencia en irrepetible, pero, con el paso del tiempo, la nostalgia cada vez está más presente en nuestra memoria. Explorar en el presente para evocar el pasado es una de las ideas que fluía en la mente de la directora noruega Aslaug Holm cuando decidió ser una espectadora más de las vidas de sus dos hijos durante 8 años de rodaje para finalmente crear su obra “Brothers”. Lo que simplemente partió como una excusa para atrapar lo que en un futuro serían recuerdos, no tardó en convertirse en un proyecto simplemente observacional que desprende existencialismo a cada instante.

El transcurso del tiempo se refleja en Markus Holm Buvarp y su hermano pequeño, Lukas, en los constante cambios, no sólo físicos, que les lleva a modificar su personalidad y gustos, en ocasiones, de forma radical, pero siempre permaneciendo intacta esa fuerte conexión fraternal que se respira entre ambos. El primer día de colegio, las travesuras, los amigos, el fútbol, la música, las decisiones, los deseos, la estética, el primer beso, las risas, los enfados y su madre, siempre a su lado con cámara en mano hasta, incluso, llegar al hartazgo. Su inocencia poco a poco se va apagando para dar paso a una madurez en la que la autora ve cómo irremediablemente se distancian de ella. Durante los casi 110 minutos de metraje, Holm nos invita a experimentar con la observación para crear nuevos pensamientos, reflexiones sobre nuestra propia vida enfocadas a través de la juventud de dos niños y acompañadas por su propia voz en off.

lunes, 18 de abril de 2016

LOS LÍMITES DE LA DESTRUCCIÓN (2004)



Asia Argento dejó atrás el sobrenombre de “hija de” hace mucho tiempo y es que resulta realmente difícil desprenderte de ello cuando tu madre es una gran actriz y tu padre es un reputado director consagrado en el género del terror y el slasher. Pese a entrar en el mundo de la interpretación con tan sólo 10 años, las inquietudes por experimentar tras las cámaras no se hicieron esperar. “DeGenerazione” (1994) le dio la oportunidad de crear una pequeña pieza, “Prospettive”, junto a otros jóvenes actores que se iniciaban en la realización. Tras su ópera prima, “Scarlet Diva” (2000), y varios cortometrajes que pasaron a engrosar su trayectoria, la polifacética artista se lanzó sin miramientos, junto al también actor Alessandro Magania, a la adaptación de la novela de un tal J.T. Leroy, que narraba sus trágicas y desgarradoras vivencias durante su infancia. Un guion realmente suculento que, a pesar de ser tan perverso, tenía la categoría de basarse en hechos reales.

Así es como surgió “El Corazón Es Mentiroso”, una obra que bebía directamente del cine independiente norteamericano, con trabajos como “Mi Idaho Privado” (Gus Van Sant, 2001) como bandera. Sin embargo, Argento se vio en la tesitura de descubrir, dos años después, que su escritor no era más que un fraude. Tras el seudónimo de J.T. Leroy se encontraba Laura Albert, quien acabó sentándose en el banquillo tras engañar, durante casi una década, a todo el universo artístico y literario estadounidense. Independientemente de ello y de que sea una truculenta historia como pocas, el segundo largometraje de la italiana nos lleva a Jeremiah (Jimmy Bennett), un niño de 7 años que, tras vivir cierta estabilidad con sus abuelos (Ornella Muti y Peter Fonda), debe abandonarles para comenzar una nueva etapa junto a su madre biológica, Sarah (Asia Argento), que ha conseguido la custodia. El alcohol, las drogas y la prostitución llevarán al pequeño por un camino lleno de maltratos, abusos de todo tipo e inestabilidad.

lunes, 4 de abril de 2016

HERIDAS DEL PASADO (2015)

Cualquier obra del director y guionista japonés Hirokazu Kore-eda consigue quedarse en nuestras retinas de forma indefinida. Tal vez sea por la cercanía con la que relata la cotidianidad de una cultura que nos es lejana, pero que aún sigue asombrándonos; o bien por la pasmosa sencillez con la que construye historias que nos permiten reflexionar sobre nuestras propias vidas y experiencias. Todo ello le ha llevado a ser considerado el perfecto heredero del maestro Yasujirō Ozu y uno de los grandes poetas cinematográficos de nuestro tiempo. El cineasta continúa explorando en cuestiones como la soledad, el amor, los lazos familiares, la vida y la muerte como si se tratase de una tesis sobre lo más profundo del ser humano.

Indispensable en los festivales internacionales más importantes, Kore-eda se ha convertido en uno de los autores nipones más populares. Ya desde sus comienzos con “Maborosi” (1995) logró deslizarse en sus programaciones, alzándose inesperadamente con el León de Plata en el Festival de Venecia. Tan sólo fue el primer paso para ganarse unos fieles seguidores que, sin duda, quedaron atrapados en el curioso universo de “After Life” (“Wandafuru Raifu”, 1998). Desde entonces su carrera ha sido imparable y no es que posea un sinfín de títulos que resuman sus altibajos a nivel profesional, sino que, en su lugar, encontramos pocas cintas, pero todas ellas de una inmensa calidad.

Con los años, el director parece haber perdonado ciertas luchas internas para reconciliarse con su propia mente. “Nuestra Hermana Pequeña” (“Umimachi Diary”) supone cierta dulcificación en sus reflexiones con una historia sumamente agradable y cálida. La película, que recibió el Premio del Público en la 63ª edición del Festival de San Sebastián, se suma al resto de trabajos del director en cuanto al retrato de la familia que éste desarrolla en ellos. Resulta inevitable recordar el drama social “Nobody Knows” (“Dare Mo Shiranai”, 2004), cuyos jóvenes protagonistas forman parte de una familia totalmente desestructurada; o “Milagro” (“Kiseki”, 2011), en donde se mantiene esa jovialidad desde un punto de vista cómico y esperanzador. Kore-eda disfruta profundizando en los lazos parentales, en los cambios que llevan a la inestabilidad psicológica de una casa y en cómo se desenvuelven sus personajes ante un contratiempo de gran magnitud, tal y como ocurría en “De Tal Padre, Tal Hijo” (“Soshite Chichi Ni Naru”, 2013), en la que unos padres se enteraban de cómo su hijo había sido intercambiado al nacer por un error del hospital; o, principalmente, por causa de la muerte de algún familiar, como en el caso de “Still Waiting” (“Aruitemo, Aruitemo”, 2008). Una cuestión que ahora retoma, de nuevo, como excusa, no para el distanciamiento entre quienes se quieren, sino para unir a quienes no han establecido una relación aún, pero comparten un punto en común, como la presencia del mismo padre en sus vidas.

jueves, 18 de febrero de 2016

EL AMOR DE UN PADRE (2015)


Sin duda, la figura del padre ejerce un poderoso efecto sobre la vida de las hijas. Esa primera presencia masculina en su más tierna infancia resulta de lo más importante y crucial, puesto que su relación determinará cómo será su futuro amoroso y cómo se enfrentará al hecho de tener parejas. El director italiano Gabriele Muccino se aproxima a esta conexión paternofilial con su trabajo “De Padres a Hijas”, en donde explora sus consecuencias psicológicas y los miedos y traumas que implica el abandono.

En el Nueva York de los 80, Jake Davis (Russell Crowe) es un escritor ganador de un Pullitzer y padre de una niña, Katie (Kylie Rogers), a la que intenta apoyar y proteger tras la inesperada pérdida de su esposa. La salud de Jake comienza a deteriorarse por una enfermedad mental, por lo que decide ingresar en el hospital durante unos meses, dejando a la hija al cuidado de sus cuñados, Elizabeth (Diane Kruger) y William (Bruce Greenwood). 25 años después, presenciamos cómo ha cambiado la vida de Katie (Amanda Seyfried), estudiante de Psicología que comienza una tormentosa relación con Cameron (Aaron Paul).

Brad Desch se encarga de la construcción de un guion que combina ambas perspectivas, la de Jake en el pasado y la de Katie en el presente. Una historia de lo más convencional y sin efectos sorpresivos que, en cambio, logra captar nuestra atención durante las dos horas de duración gracias a la constante mezcla de secuencias entre las dos épocas. Una técnica que, en este caso, funciona a la perfección al no generar confusión entre los espectadores y dar explicación a los comportamientos y psicología de los personajes. Su halo intrigante despoja de cierto dramatismo que, una narración de este tipo, podría provocar de forma irremediable. No obstante, la trama sigue respirando emotividad a su paso y es que cada sacrificio que hace Jake por mantener a su lado a su hija, hace que se desprenda ese trágico cariño que tanto les une. El escritor debe luchar y ser comprensivo con la fatídica situación que le rodea, pero los peligrosos brotes psicóticos que desembocan en convulsiones y que cada vez son más graves hacen que se sienta cada vez más imposibilitado en su día a día. Crowe asume un papel complicado, pero que humaniza y hace suyo de forma asombrosa. Sin exageraciones de ningún tipo, el actor consigue atrapar con sus indiscutibles dotes interpretativas, aunque “De Padres a Hijas” nunca será un trabajo que destaque en su amplia carrera.

lunes, 8 de febrero de 2016

LA NOSTALGIA DEL PASADO (2002)


“¿Es sorda? ¿Puede hablar? Entonces, no me molestará como tú” así comienza “Sang Woo y Su Abuela” con las palabras del pequeño Sang Woo (Yoo Seung-Ho) a su madre (Dong Hyo-Hee) al hacer referencia a su desconocida abuela (Kim Eul-Boon) que vive en la Corea más rural. Sang Woo es un niño criado en Seúl, mimado y un poco maleducado, al que su madre decide dejar en casa de su abuela durante todo el verano por motivos de trabajo. En cambio, la abuela es una mujer bastante mayor que no puede emitir ninguna palabra, además de ser sorda y sufrir de ceguera parcial.

El título de la película en coreano es “집으로” (“Jibeuro”), formada por la palabra “집” (casa) y la partícula de dirección “으로” (a, hacía). La traducción anglosajona es “The Way Home”, que hace referencia a dicho significado, el de ir hacía el hogar, hacía casa. Nos explica ya como Sang Woo llevará a cabo una vuelta a sus raíces durante dicho verano. El niño pasa de ser un infante mal criado en la sociedad moderna de Seúl para encontrarse de frente con la realidad rural que vive su abuela. En ese nuevo entorno, el protagonista cambiará su forma de pensar y valorar a las personas gracias a la amabilidad y disposición que le demuestra su abuela en cada momento. Sin embargo, la traducción española del título se toma la acertada libertad de centrarse más en la relación de Sang Woo con su abuela.

La dirección y el guion de esta película están supervisados y realizados por Lee Jeong-Hyang. cuya trayectoria es bastante corta, ya que su filmografía se limita a tres películas grabadas respectivamente en las tres últimas décadas. Su debut llegó en 1998 con “Art Museum by the Zoo”, una de las películas que mejor funcionó en la taquilla coreana. A “Sang Woo y Su Abuela” le precedería “A Reason To Live” en 2011, con la famosa actriz de melodramas Song Hye-Kyo y con una trama que gira entorno a la muerte de Sang Woo, un universitario asesinado tras ser atropellado en Seúl. ¿Es casualidad la elección de dicho nombre? Si Sang Woo de “Sang Woo y Su Abuela” existiera de verdad, probablemente, en el año de estreno de esta película tendría la edad del chico asesinado. Parece ser un homenaje “macabro” a su anterior película, donde la directora coreana nos muestra el otro punto de vista de la familia con temas más duros como el maltrato infantil en el ámbito doméstico, el suicidio, cómo viven el día a día los familiares de personas asesinada o cómo llevan otras familias la noticia de haber vivido con asesinos o violadores de menores.

jueves, 29 de octubre de 2015

DILEMAS UNIVERSALES (2012)

Poco a poco vamos descubriendo cómo es la industria cinematográfica israelí. Muy de vez en cuando recibimos en nuestra cartelera algunos títulos de interés que han pasado por varios festivales internacionales, pero lo más importante de todo esto es que, con mayor asiduidad, llegan grandes títulos a nuestras manos. Precisamente, uno de ellos es “Llenar el Vacío”, la ópera prima de la directora norteamericana, de origen judío, Rama Burshtein. 

Tardamos más de dos años en tenerla en nuestros cines, pero, al menos, tuvimos la posibilidad de disfrutar de una historia situada en el seno de una comunidad ultraortodoxa judía de Tel Aviv. Shira Medelman (Hadas Yaron), una joven de 18 años que pertenece a una familia ortodoxa jasídica, celebra su propuesta de matrimonio. Su futuro esposo es de buena familia, pero ha sido escogido por sus padres y ella no puede negarse. La alegría de congregación se tiñe de luto con el fallecimiento de la hermana mayor de la protagonista, Esther (Renana Raz) que, tras dar a luz a su hijo, dejó totalmente solo al cuñado de Shira, Yochay (Yiftach Klein). Pese a la desgraciada situación, él decide volver a casarse para, sobre todo, buscar una madre para su bebé. Desde Bélgica aparece una candidata perfecta para él, pero la familia Medelman no quiere que se marche, puesto que dejarían de tener contacto con su nieto. Ante tales circunstancias, deciden entregar a Shira, que se verá en un intenso dilema entre su deber y sus sentimientos, entre lo impuesto y lo que su corazón realmente desea.

La película va más allá de cualquier interés cinematográfico y es que su trama despierta un sinfín de curiosidades en torno a la religión y el comportamiento humano, puesto que estamos ante una comunidad excesivamente hermética. El costumbrismo de ésta queda perfectamente reflejado, con una rutina entorno a una ideología que establece el día a día de la vida sefardí más estricta. A través de Shira percibimos el papel que posee la mujer, un detalle que no sorprendería si estuviéramos ante de una cinta de época, pero que, en esta ocasión, recoge el presente de quienes poseen estas creencias. Prácticamente a la sombra, el mundo femenino apenas tiene presencia en su realidad, puesto que queda más que evidente el tradicionalismo machista imperante en el colectivo. No obstante y evitando ciertas polémicas y sorpresas, la autora realiza un fiel retrato de un mundo muy diferente al que conocemos. 

viernes, 23 de octubre de 2015

LA MAGIA DE LA LUNA (2011)

La luna es el eje de multitud de leyendas, un recurso sin igual para los relatos fantásticos y, por supuesto, un elemento clásico en el mundo del séptimo arte. Romance, ciencia ficción, aventuras, terror o comedia, es indiferente el género en el que no se haya aprovechado su presencia para dar rienda suelta a historias que nos han atrapado, que nos han trasladado a otros mundos. La compañía Pixar tampoco podía resistirse ante las oportunidades que brinda tan mágica estrella para dar nombre al elogiado cortometraje animado del prestigioso cineasta y artista italiano Enrico Casarosa. 

Encargado de los storyboards de grandes largometrajes como “Ice Age. La Edad de Hielo” (Chris Wedge y Carlos Saldanha, 2002), “Ratatouille” (Brad Bird, 2007) o la brillante “Up” (Pete Docter y Bob Peterson, 2009), presentó su ópera prima “La Luna” en el Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy en 2011 y logró que formara parte de la exhibición en cines de la cinta “Brave (Indomable)” (Mark Andrews, Brenda Chapman y Steve Purcell, 2012), la exitosa coproducción de Pixar y Walt Disney Pictures.

Las nominaciones a los Premios Annie y los Oscars le otorgaron una mayor consideración a esta especie de sencillo cuento de ensoñación, que es protagonizado por un niño que acompaña a trabajar, por primera vez, a su padre y a su abuelo. Surcan el mar en una antigua barca de madera para llegar a descubrir el empleo familiar en el que el pequeño colaborará. Una actividad secreta con la que él saciará su curiosidad y reflexionará sobre cómo deberá enfrentarla, si desde la tradicional forma que llevan a cabo sus parientes o desde su peculiar y moderna visión.

jueves, 22 de octubre de 2015

EL PESO DE LA TRADICIÓN (2015)

Es inevitable que nuestra evolución choque de forma directa con esas tradiciones que vamos arrastrando generación tras generación y que, en algunos casos, deben ser revisadas. Esa especie de rivalidad frente a la modernidad desemboca en un distanciamiento imparable entre el mundo rural y urbano, que cada vez se muestra con una mayor separación, con unas diferencias que parecen ser insalvables. Esta cuestión sirve de pilar para construir el relato de “Amama”, el trabajo del director y guionista vasco Asier Altuna. La película, que sorprendió gratamente en la 63ª edición del Festival de San Sebastián, en donde se alzó con el Premio Irizar al Cine Vasco, está narrada íntegramente en euskera, mientras abre un debate que permanece intacto con el paso del tiempo.

Situando la acción en un típico caserío vasco, la historia se centra en una familia con viejas costumbres. Amama (Amparo Badiola), que pone título a la cinta, es una preciosa y entrañable anciana de pelo largo canoso y ojos de un intenso azul claro. Ella es la matriarca, la encargada de que cada tradición siga intacta, de que los viejos hábitos se sigan cumpliendo. Con el nacimiento de un nuevo miembro, se planta un bonito árbol que le acompañará durante el transcurso de su vida, mientras que la abuela es quien pinta el tronco del color con el que se identificarán a los hijos. Así es como los tres nietos tienen asignados el color rojo, símbolo de la pasión que el heredero de las tierras posee; el negro, para el más rebelde, el representante del mal; y el blanco, para el más vago de todos.

Las primeras imágenes del largometraje dan impulso al relato de Amaia (Iraia Elias), la nieta mediana, artista de profesión, a la que se adjudicó el color negro. Sus hermanos también cargan con el peso de sus destinos. Gaizka (Manu Uranga) decidió emigrar decepcionando a un padre que necesita delegar el trabajo de mantenimiento del caserío, mientras que Xabi (Ander Lipus) ha formado su propia familia en la ciudad. Los tres representan una nueva generación bañada por la modernidad y las oportunidades que les ofrece la urbe frente a Tomas (Kandido Uranga), un padre incapaz de mostrar sus sentimientos y mucho menos de expresar sus pensamientos a través del lenguaje. Ganadero y agricultor, se desvive por labores que realiza cada día para sacar no sólo a su familia adelante, sino también una casa que sus antepasados alzaron. Más parca en palabras es la madre, Isabel (Klara Badiola), una casi invisible ama de casa que permanece a la sombra de su marido y que, en principio, apenas tiene voz ni voto.

martes, 6 de octubre de 2015

EL SACRIFICIO DE UNA PROMESA (2014)


Dicen que “tiempos pasados siempre fueron mejores”, pero, aunque sintamos cierta nostalgia por épocas vividas, hay que recordar que el ser humano ha tenido que pasar por un sinfín de calamidades para llegar a la actualidad. Guerras e injusticias, un incontable número de muertes y destrucción a su paso, nuestra memoria histórica nos impide desprendernos de los hechos más importantes de nuestra civilización. 

Por eso mismo, el director JK Youn recupera los recuerdos de su pueblo con la obra, “Oda a mi Padre”, el sexto largometraje de una trayectoria que ha llegado indudablemente a la cúspide. Aunque los inicios del cineasta se centraron en el género de la comedia, en 2009, decidiría dar un giro completo con su quinta cinta, la producción “Tsunami (Tidal Wave)”, que inundó la pantalla de acción y catástrofes para, posteriormente, volcarse de lleno en un melodrama de fuerte intensidad. Cinco años de espera para mostrar una gran película que rinde homenaje a su tierra y que ha conseguido atraer a millones de espectadores al cine, convirtiéndola en una de las películas más taquilleras de su historia, superando, incluso, a grandes superproducciones hollywoodienses.

En 1950, estalla la guerra en Corea, por lo que el pequeño Deok-Su (Eom Ji-Seong) y su familia deciden emprender un éxodo hacia el puerto de Hungnam. Allí se encuentra el SS Meredith Victoria, una embarcación estadounidense que acabará transportando, durante la semana antes de navidad, a 14.000 refugiados desesperados por salir de un país que ha quedado devastado. Entre el tumulto, Deok-Su pierde a su hermana, por lo que el padre decide dejar a salvo a su mujer y sus otros tres hijos para ir a buscar a la niña. Divididos y con la incógnita de saber cuándo se volverán a reunir, el joven protagonista se hará cargo del mantenimiento familiar, lo que le llevará a buscar un trabajo explotador como minero en Alemania durante los años 60, asistir a la guerra de Vietnam a lo largo de los 70 y a buscar a su padre y hermana en los 80. Un fantástico recorrido a su vida que evoca, en gran medida, al protagonista de la oscarizada “Forrest Gump” (Robert Zemeckis, 1994) y que nos lleva por un completo viaje de esperanzas, lucha, promesas, desolación, amor, supervivencia, obligaciones morales y, sobre todo, recuerdos de un pasado sacrificado, de una parte de la historia del siglo XX en Asia.