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jueves, 30 de junio de 2022

AQUELLOS QUE TIENEN LIBERTAD (1989)

Aunque han pasado los años, la pieza documental “La isla de las flores”, del director y guionista de cine y televisión brasileño Jorge Furtado, está considerado como uno de los mejores cortometrajes de la historia precisamente por su visión crítica ante un drama social que cada vez está más presente. Con tres pequeños metrajes que anteceden a esta obra, la alocada comedia “Tormenta” (1984) y el drama carcelario “El día que Dorival se enfrentó a la guardia” (1986), ambos realizados en colaboración con el productor José Pedro Goulart; y la comedia fantástica “Barbosa” (1988), no fue hasta “La isla de las flores” que Furtado ganaría un destacado reconocimiento a escala global. Premiado en 1989 con el Oso de Plata en el Festival de Berlín, este trabajo se ha convertido en un visionado indispensable para todo cinéfilo. El que fuera director del Museo de Comunicación Social Hipólito José da Costa en Porto Alegre y productor en Luz Produções, saltó de lleno al mundo de la publicidad, fundó la Casa de Cinema de Porto Alegre y comenzó una carrera paralela como guionista en la televisión nacional. Su imparable trayectoria profesional le ha valido un gran número de galardones, muy especialmente dentro de Brasil.

En apenas 13 minutos de metraje, “La isla de las flores” consigue remover al espectador desde lo más profundo con una crítica extensible a toda la humanidad. Las imágenes que recoge son, simplemente, la cruda realidad que nos rodea y de la que permanecemos distantes. Con toques satíricos, Furtado parte de un metraje que a primera vista parece corresponder a un collage a buen ritmo, pero que en realidad presenta, inicialmente, la evolución de nuestro comportamiento, conectando datos, hechos, evidencias que explican las dinámicas habituales del capitalismo, pero que poco a poco se torna más oscuro, especialmente desde el punto de vista sociológico. A veces, hace falta una palabra para rescatar la memoria histórica o las conductas que solemos tomar a través de pequeños y sencillos ejemplos. Al final, esos 13 minutos de cortometraje se transforman en un mensaje poderoso, directo, más actual que nunca, apenas sin darnos cuenta gracias al fabuloso ingenio con el que trabaja el cineasta.

martes, 28 de diciembre de 2021

UNA VENTANA AL INFINITO (2020)

De vez en cuando, podemos tener el privilegio de seguir explorando el cine de Azerbaiyán, muy comprometido con su realidad, cultura y memoria histórica. Para algunos, ofrece una mirada exótica totalmente desconocida, una ventana a un contexto social y político muy distante, mientras que otros aprecian la frescura técnica de cineastas aún por descubrir con un potencial irresistible. Este es el caso del director y guionista Hilal Baydarov, que debutó en 2018 con el magnético largometraje “Hills Without Names”, en el que se podían apreciar los primeros elementos autorales que poco a poco van distinguiendo su filmografía. Esa visión poética del mundo, en esta ocasión, a través de la figura de un errante que regresa a su país en un viaje que supone un antes y después, invita a saborear las mieles de una imagen impecable e impactante a partes iguales.

Tras su primer trabajo en la ficción, Baydarov se volcó por completo con el género documental de forma prácticamente paralela a su ópera prima. Así surge “Birthday” (2018), en donde se aprecia muy claramente la fuerte influencia que ejerció el reconocido autor húngaro Béla Tarr, uno de sus profesores en la Academia de Cine de Sarajevo. Ese blanco y negro de fuerte contraste encierra una historia sobre la soledad, la viudedad y la esperanza. Muy poco después llegaría “One Day in Selimpasha” (2018), un trabajo realmente intimista e introspectivo que se desarrolla en el interior de un pequeño apartamento. No fue hasta su siguiente obra documental, “Mother and Son” (2019) cuando el cineasta saltó a la red de certámenes de cine internacionales, en donde recibió dos nominaciones con su participación en el Festival de Cine Documental de Ámsterdam y el Festival de Trieste. Su título revela, ya de por sí, un entrañable metraje sobre los lazos maternales en la vida rural de Azerbaiyán.

miércoles, 6 de octubre de 2021

LA CULPABILIDAD ANTE LA OPRESIÓN (2021)

Desde 2014, el nombre de Ferit Karahan ya no suena tan desconocido dentro del circuito internacional de festivales de cine. El director y guionista turco, que cuenta con gran experiencia en el mundo de la publicidad, saltó al panorama global a través de su primer largometraje, “Cennetten Kovulmak” (2014), una película que llegó tras probar suerte en la ficción con los cortometrajes “Berîya Tofanê” (2010) y “Xewna Yûsiv” (2012) y que le aportó cierto reconocimiento en los festivales de Ankara, en donde obtuvo tres premios; y Pesaro, en el que logró una mención especial. Este drama social sobre el pueblo kurdo y la violencia en la que conviven en ciertas zonas impulsó totalmente su trayectoria profesional, llevándole a una segunda obra un tanto fallida, “Eski köye yeni adet” (2018), que le permitió trabajar con la comedia a cambio de permanecer dentro del mercado local.

A pesar de este pequeño bache, Karahan dio a conocer su nombre dentro de Turquía, preparándose para su tercera película, “Mi mejor amigo” (2021), un drama que le encaminó nuevamente a la competición internacional a través de uno de los escaparates cinematográficos más importantes del mundo: el Festival de Berlín. Así es, la capital alemana le premió dentro de su sección Panorama, seguido de galardones muy variados en Cinema Jove Valencia, Fajr, Haifa, Ourense, Palic, Kazan e, incluso, el premio de la crítica del Atlántida Film Fest. En esta ocasión, su conmovedora historia nos traslada a un lugar remoto, las montañas del este de Anatolia. Allí, en un internado, Yusuf (Samet Yildiz) y su mejor amigo Memo (Nurullah Alaca), dos niños de apenas 12 años de edad, tratan de sobrevivir a la dura, opresiva y autoritaria rutina a la que son sometidos los estudiantes. Tras recibir un duro castigo por parte del profesor Hamza (Cansu Firinci), según el cual deben ducharse con agua fría, los amigos se marchan a dormir. A la mañana siguiente, Memo amanece enfermo, prácticamente inconsciente, por lo que Yusuf trata de avisar a los profesores. Una vez que le acompaña a la enfermería del centro, el tiempo se ralentiza ante la desesperación. Memo no mejora y los adultos no saben qué hacer con la fuerte y repentina nevada que les ha bloqueado el paso hasta el pueblo. Sin capacidad para actuar, las culpas supuran antiguos rencores, secretos ocultos y silencios incómodos, mientras Memo yace en una triste camilla.

miércoles, 27 de mayo de 2020

EN LAS REDES DEL MAR (2014)


Ciertas cinematografías suelen colapsar nuestra agenda casi de forma irremediable, nublando nuestra vista sin posibilidad de mirar más allá de los límites. Por suerte, en estos días que vivimos, Internet nos ofrece un mundo de posibilidades que explorar. Ahora más que nunca, las distancias se acortan para disfrutar de cinematografías que con anterioridad eran prácticamente inaccesibles, tan solo por vías tradicionales como la red internacional de festivales de cine. Ya no hay excusas frente a ello, por lo que si uno no ha descubierto nuevos parajes es por falta de curiosidad o apetencia. Tomando un caso concreto, en pocas ocasiones hemos podido disfrutar en nuestra cartelera de algún ejemplar de cine maltés, pese a que los certámenes se encargan de difundir algunas de sus producciones más reseñables. 

Nada menos que doce premios se llevó la directora y guionista maltesa Rebecca Cremona con su primer largometraje, “Simshar”. Chipre, Edmonton, Nápoles o California recibieron en sus respectivas programaciones este drama social basado en hechos reales, concretamente, en el incidente que tuvo lugar el 11 de julio de 2008 en la costa oriental de Malta. La historia parte de la dificultad que supone tener los papeles en regla para que los pescadores puedan salir a navegar. De hecho, no todos se atreven, pero Simon (Lotfi Abdelli) decide embarcar en el Simshar dejando atrás a su mujer Sharin (Clare Agius). Su única compañía será la de su hijo mayor Theo (Adrian Farrugia), su suegro Karmenu (Jimi Busuttil) y Moussa (Sékouba Doucouré), un inmigrante africano que suele trabajar con ellos. A poca distancia de su embarcación se encuentra un carguero de mercancías que transporta a un grupo de inmigrantes africanos, confinados para evitar ser vistos por las autoridades. Una tragedia humanitaria sucede al mismo tiempo que el barco de Simon se incendia para dejarlos a la deriva.

miércoles, 13 de mayo de 2020

LA ESCLAVITUD DEL DINERO (1909)


David Wark Griffith fue uno de los primeros directores y guionistas que siempre sembraba controversia con cada uno de sus trabajos. A lo largo de la historia del cine, siempre le han acompañado términos como racismo, xenofobia o misoginia, pero, a pesar de ello, sus obras se han convertido en piezas indispensables en la evolución del séptimo arte. 

Independientemente de sus obras más reconocidas, como “El Nacimiento de una Nación” (1915) y su elegante montaje paralelo, “Intolerancia” (1916) y la injusticia religiosa y social o “Lirios Rojos” (1919) y el trágico romance entre un inmigrante chino y una inocente joven maltratada; nos queda un valioso legado con un gran número de pequeños metrajes que desarrolló a lo largo de su fulgurante carrera, entre los que cabe recordar “Los Mosqueteros de Pig Alley” (1912), considerada a día de hoy como una de las primeras piezas de cine de gángsteres; “La Telegrafista de Lonedale” (1911), el perfecto ejemplo de cine narrativo primitivo; o “El Valor del Trigo” (1909), un drama especialmente crítico con las diferencias entre las clases sociales.

En este último caso, encontramos la adaptación de la novela “The Pit” (1903), escrita por el novelista estadounidense Frank Norris. Griffith y Frank E. Woods construyen una narración que viene iniciada por un agricultor (James Kirkwood) que trabaja en el campo realizando sus labores de siembra. Aún no es consciente de la estrategia que tiene pensado llevar a cabo “el rey del trigo” (Frank Powell). El pueblo disfruta de los bajos precios del trigo hasta que decide subir el coste a su antojo, provocando que muchos de ellos ni siquiera puedan adquirir una barra de pan para comer. Es curioso que la crítica que inserta Griffith en su obra sigue estando de plena actualidad. De hecho, su ambientación corresponde a décadas anteriores, aunque su trama parezca un reflejo de nuestra actualidad en el ámbito de la agricultura, por lo que bien se podría decir que estamos ante una pequeña aproximación a una situación perpetuada en el tiempo.

martes, 3 de septiembre de 2019

EL SÍMBOLO DE LA ESPERANZA (1946)


Hay cinematografías en el mundo que han perdido un gran material de valor incuestionable a lo largo de su historia debido a diversos conflictos o políticas dictatoriales. Aún a día de hoy muchas sociedades siguen viéndose censuradas, incapacitadas para expresar sus ideas con libertad a través de las artes, restringiendo sus obras a la sombra ilegal de las autoridades de turno. Para Corea del Sur ha sido así durante la primera mitad del siglo XX. No se puede contabilizar la cantidad de películas que se han perdido por el camino, ya sea por la conocida guerra que terminó por dividir la península como por las décadas anteriores, en las que, bajo el colonialismo japonés, se prohibió la producción coreana de metrajes para permitir la única circulación de cine japonés en el país. Pese a ello, la resistencia logró distribuir de forma ilegal algunas cintas de contenido político que fomentaban el sentimiento patriótico de aquellos que se sentían oprimidos. Sin embargo, la historia no nos ha permitido volver a visualizar muchas de ellas, las cuales terminaron confiscadas y quemadas, desapareciendo en el olvido con el paso de los años.

En ese periodo convulso de la memoria coreana surgió un título enormemente significativo. “Hurrah! For Freedom”, el hasta ahora cuarto metraje del recordado director coreano Choi In-Kyu, apareció a la luz pública en el momento indicado, cuando la independencia ya era real y justo antes de la guerra civil que marcaría su destino hasta la actualidad. Un periodo de 5 años en los que se volcaron grandes esperanzas, las cuales quedan fielmente reflejadas en esta joya en bruto, nunca mejor dicho. La narración nos lleva hasta un patriota coreano (Jeon Chang-Geun), que lucha por la resistencia de su pueblo frente a las autoridades japonesas en 1945, un año clave en la historia de esta población. No obstante, la persecución del ejército resulta incansable y sin piedad, capaz de acabar con todo aquel que se niegue a mostrar el paradero del famoso agitador.

martes, 23 de abril de 2019

ESCAPANDO DE LA VIDA (2017)


Desde los años 90, es bastante común encontrar obras independientes en las que principalmente se trata la deriva que muchas veces caracteriza tanto a nuestra sociedad actual. Ese retrato del mal-estar tan generalizado que rebusca en el existencialismo para desnudar y que obliga a confrontarse con uno mismo sin defensa alguna. Aún a día de hoy sigue siendo un tema recurrente que despierta una inevitable empatía entre los espectadores y que descubre realidades urbanas que, de alguna u otra manera, resultan irremediablemente cercanas. A este tipo de narrativas, en las que todo parece evanescente entre no lugares e impedimentos para vivir, se suma el primer largometraje de la directora, productora y guionista Cati González. “Ekaj”, proyectado en un gran número de festivales, logró alzarse con varios premios principales que funcionan a modo de sello de calidad cuanto menos. Pero, ¿quién es la persona que da título a esta obra?

Ekaj (Jake Mestre) es un joven inocente y solitario, forzado a vagar por las calles debido a que su padre no ha sido capaz de aceptar su homosexualidad. Perdido entre la muchedumbre de Nueva York, es víctima de múltiples infortunios hasta que conoce a Mecca (Badd Idea), con el que termina compartiendo un cigarro. Su nueva amistad le protege, divierte, aconseja y apoya. Es una persona especial entre todo lo que le rodea. Él le enseña a robar, a prostituirse, a ser independiente, a mantenerse en una vida de constantes tropiezos. Ambos salen a trabajar por la noche, mientras que, por el día, se cuelan en el piso del primo de Mecca o buscan refugio entre extraños conocidos. Ekaj crece, descubre un amor erróneo, un negocio para el que sirve, una nueva excusa para consumir drogas que le hagan soportar su día a día. Sin embargo, la salud de Mecca se deteriora demasiado rápido. El SIDA pretende interponerse entre lo más verdadero que tiene Ekaj, su amistad con Mecca.

martes, 7 de agosto de 2018

10 CLÁSICOS INDISPENSABLES DEL CINE ESPAÑOL


La historia del cine español está compuesta por un gran número de títulos inolvidables. Cintas que, por mucho que pasen los años, siguen siendo recordadas con el cariño que se merece cualquier obra maestra que se precie. La lista podría ser interminable con la riqueza de este cine clásico, pilar fundamental del que disfrutamos hoy en día y que, por supuesto, engrandece una cinematografía que sigue reinventándose y adaptándose a los nuevos tiempos. Creadores de una marca nacional con la popular “españolada”, surgida de aquella comedia costumbrista y que arrastramos después de tanto tiempo, lo cierto es que seguimos redescubriendo un cine clásico español de gran valor, aunque, por desgracia, una gran parte de él se perdiera durante la Guerra Civil.



1. “EL MISTERIO DE LA PUERTA DEL SOL”, de Francisco Elías (1930)

No es sencillo disfrutar del cine español de las primeras décadas, puesto que, como ya hemos indicado, parte del material se perdió con la Guerra Civil. Sin embargo, el caso de “El Misterio de la Puerta del Sol” es algo realmente relevante. Estamos ante la primera película sonora española y, tan sólo por este hecho, merece la pena su visionado, aunque lo cierto es que su estreno en la época fue todo un fracaso por falta de medios. El productor y director catalán Francisco Elías comenzó su andadura laboral bajo la protección de un Paris puntero a nivel cinematográfico. Aprovechando tales conocimientos, no tardó en crear su primer largometraje, “Los Oficios de Rafael Arcos” (1914) y unas cuantas piezas más de cine mudo de incalculable valor. En este caso, la historia, curiosamente a cargo del empresario Feliciano M. Vitóres, nos presenta a Pompeyo Pimpollo (Juan de Orduña) y Rodolfo Bambolino (Antonio Barber), dos jóvenes linotipistas empleados por el periódico El Heraldo de Madrid. Su sueño siempre ha sido convertirse en grandes estrellas del cine, así que, en cuanto se enteran de que el cineasta norteamericano Edward S. Carawa (Jack Castello) está haciendo pruebas para su próxima película, no dudan ni un momento en presentarse al casting. Sin embargo, nada sale como ellos creían, por lo que, desesperados por participar en su filme a toda costa, deciden planificar un falso asesinato que se complica demasiado. Un drama con toques de humor absurdo que obviamente resulta de gran simpleza narrativa, pero que, en cambio, y siempre desde nuestra propia perspectiva, nos atrapa en los años 30 de una capital en plena ebullición entre fragmentos mudos y otros sonoros. Un archivo histórico digno de admirar que pudo rescatarse, por suerte, en 1995 y que supuso todo un experimento cinematográfico para comprender las grandes posibilidades que podía ofrecer el sonido.

miércoles, 18 de julio de 2018

EL GERMEN DE LA MALDAD (2017)


El director y guionista turco Onur Saylak es más conocido por su faceta de actor en series de televisión que disfrutan de gran popularidad en Turquía. Tras el cortometraje “The Jungle” (2012), que codirigía junto al cineasta Dogu Yasar Akal y con el que logró dos premios, uno en el Festival de Cine Independiente de Berlín y otro en el International Filmmaker Festival of World Cinema de Londres en 2016, se lanzó de lleno a su primer largometraje, “Daha”, un drama basado en la novela del escritor griego Hakan Günday, que trata en profundidad cuestiones como el tráfico de personas y las consecuencias psicológicas que atañe. Tras habiéndose alzado con galardones del East End Film Festival de Reino Unido, del Festival de Cine de Valladolid e, incluso, del Festival Karlovy Vary, la cinta desarrolla una compleja historia que resulta apasionante y perturbadora a partes iguales.

Gaza (Hayat Van Eck) es un joven de 14 años que vive con su padre, Ahad (Ahmet Mümtaz Taylan), en una vieja casa cercana al mar Egeo. Pese a que le gustaría salir de la zona y poder ir a Estambul para continuar sus estudios con el apoyo de los propios profesores, Gaza está sometido a la presión de su padre, quien cree que no necesita seguir en el colegio y que debería unirse a él para formar una empresa. Pero, ¿qué tipo de empresa? Ahad se dedica a recoger a inmigrantes con su furgoneta en plena madrugada, ubicarlos durante varios días en el frío sótano de su casa y guiarlos nuevamente para que entren sin problemas en el país. Gaza se encuentra en una gran encrucijada, forzado a decidir cuanto antes qué futuro desea tener, distanciarse de todo lo que le rodea o convertirse en una víctima más de las circunstancias que han determinado una parte de él.

miércoles, 24 de enero de 2018

LA DERIVA DE UN ETERNO CAFÉ (2012)



El primer largometraje de ficción del director alemán Jan Ole Gerster no pudo tener mejor suerte en su desfile por el circuito de festivales internacionales más importantes, saliendo victorioso en Munich, Zurich, São Pablo, Hawai, Sydney o Sofia. A su paso, recogió un sinfín de estatuillas en los Chlotrudis Awards, German Film Awards o, incluso, los European Film Awards con una ópera prima muy propia del movimiento mumblecore por su bajo presupuesto y su corte realista. Precisamente, “Oh Boy” forma parte de esos nuevos aires del cine alemán gracias a una joven generación de cineastas que aporta una perspectiva narrativa algo diferente de lo que esta cinematografía nos tiene acostumbrados.

Sus escasos 83 minutos de metraje retratan 24 horas de un día cualquiera en la vida de Niko (Tom Schilling), un acomodado veinteañero que ni estudia ni trabaja. Abandonó la universidad, pero no es capaz de encarar su presente, ni siquiera para comentárselo a su padre, que aún le costea, incluso, el alquiler de su piso en pleno Berlín. Sus peculiares amigos, las chicas, los imprevistos, las nuevas caras, la soledad, los extraños vecinos, las estúpidas entrevistas de trabajo, la apatía o los paseos sin un mechero en el bolsillo acaban por sumir a Niko en la oscuridad de la noche. Desubicado, termina vagando por la ciudad, tratando de posicionarse en la vida, de encontrar un rincón que le ayude a reconocer su verdadero propósito, su ser. 

Presentada en un sombrío blanco y negro de fuerte contraste, “Oh Boy” es la pura imagen de la resistencia pasiva de toda una generación desorientada. Con más que evidentes referencias al modernismo de la Nouvelle Vague francesa a través de ciertos guiños al mítico director franco-suizo Jean-Luc Godard, la película trata de enmarcar una evolución personal, una transformación en la que Niko se enfrenta, por fin, a la madurez y que desemboca en la deriva en plena capital alemana. Estamos ante un recorrido sin meta en el que el personaje puede apartarse o desviarse en cualquier momento, tomando atajos que le permiten tener encuentros e, incluso, aferrarse a la viveza que le aportan algunas sorpresas en momentos muy puntuales. Por tanto, en la obra de Jan Ole Gerster, la ciudad se erige como un personaje en sí mismo, desempeñando un papel narrativo que se nutre de encuentros e incidentes que sirven para definir y contextualizar al protagonista. 

viernes, 15 de julio de 2016

MEMORIA E IDENTIDAD (2015)



Una de las misiones que posee el género documental y que, por tanto, le convierten en un tipo de cine más cercano y especial, es la de dar voz a quienes no la poseen, hacer visible todo lo que desconocemos, las realidades que se esconden tras la información generalizada de los medios de comunicación. Una plataforma que sigue conquistando lentamente, a pesar de merecer un mayor espacio en las carteleras nacionales. “District Zero” es un ejemplo más de ello, una pequeña ventana que nos ofrece una mirada a lugares que siguen resultando lejanos, pero que guarda una meta de gran valor. La pieza, estrenada en el Festival de San Sebastián en 2015 y realizada por los directores Jorge Fernández Mayoral, Pablo Tosco y Pablo Iraburu, forma parte de “EUsaveLIVES-You Save Lives”, una iniciativa llevada a cabo por la Dirección General de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea y Oxfam Intermón en la que se muestra el día a día del segundo campo de refugiados más grande, el de Zaatari, situado en Jordania.

Maamun Al Wadi es un refugiado sirio que posee una pequeña tienda dentro de la zona. En ella vende móviles, tarjetas de memoria, baterías, hace recargas, repara los dispositivos y lleva a cabo todo lo necesario para que esas 82.000 personas puedan estar en contacto con el exterior. Ahora, se plantea la posibilidad de salir del campo y comprar en la ciudad más próxima una impresora fotográfica para que los recuerdos de sus paisanos puedan estar más cerca de ellos. A través de sus ojos, se registran las historias de quienes dejaron atrás a sus seres queridos y se encuentran en una especie de limbo del que sienten no formar parte, pero que necesitan para poner a sus familias a salvo de la propia codicia y odio que el ser humano ha generado.

lunes, 28 de diciembre de 2015

GUERRA SIN POSO (2015)

Tuvieron que pasar nada menos que 5 años para que el director madrileño Fernando León de Aranoa, se animara con su siguiente ficción, dejando a un lado su faceta de documentalista. “Un Día Perfecto”, producción española filmada en inglés, mantiene ese toque terrenal del autor al igual que en sus anteriores obras. “Familia” (1996), “Barrio” (1998), “Los Lunes Al Sol” (2002), “Princesas” (2005) o “Amador” (2010) se centraban en el drama social, en historias sencillas de alma crítica y personajes intensamente emotivos, aunque no todas ellas tuvieron igual impacto en el espectador, siendo ésta última la más irregular.

Para esta ocasión, nos trasladamos a la zona de los Balcanes en plena década de los años noventa. El conflicto armado ha dejado a la población viviendo en la más extrema pobreza, luchando por la supervivencia del día a día. La película acompaña a un grupo de cooperantes internacionales durante 24 horas, en las que intentarán mejorar las circunstancias de un pueblo que ve cómo el suministro de agua potable es cortado. Un cuerpo sin vida yace en el interior de un pozo, por lo que el equipo sufrirá grandes dificultades para poder sacarlo y devolver cierta normalidad a los habitantes del pequeño pueblo. 

Mambrú (Benicio del Toro), un veterano que desea regresar a su hogar, está al frente de la misión. Mujeriego sin remedio, debe hacer frente también a la presencia de su exnovia, Katya (Olga Kurylenko), una supervisora que debe controlar el servicio humanitario y si es necesario que siga su presencia en la región. Junto a ellos, colaboran el alocado B (Tim Ribbins), Damir (Fedja Stukan), un traductor veterano, Sophie (Mélanie Thierry), una nueva cooperante,  y el pequeño Nikola (Eldar Residovic), un niño que representa a todas las víctimas de este tipo de calamidades provocadas por el propio ser humano.

viernes, 27 de noviembre de 2015

LOCURAS EN PLENA CRISIS (2013)

Imaginemos por un momento que el gobierno español decide recortar las vacaciones de verano a causa de la crisis y sólo se permitiera descansar unos pocos días al año. El caos que se produciría sería insostenible y, aunque es una medida impensable, el director y guionista francés Antonin Peretjatko se toma a risa esta situación al presentar una divertida ópera prima bajo el título de “La Chica del 14 de Julio”. Nominada a dos premios César como mejor debut y actor revelación, la cinta desarrolla esta hipotética circunstancia en una Francia hastiada por tan difíciles momentos.

En clave de comedia romántica, comienza una historia en la que Héctor (Grégorie Tachnakian), un empleado del Museo del Louvre, se enamora de la joven Truquette (Vimala Pons), que, curiosamente, vende pequeñas guillotinas a modo de souvenir por las calles y es amiga de la compañera de trabajo de Héctor, Charlotte (Marie-Lorna Vaconsin). Junto a ellos, el cómico Pator (Vicent Macaigne) intenta huir de París al ser perseguido por la policía por tratar de ejercer la medicina sin una titulación. Para no marcharse solo, convence a sus amigos para ir todos juntos a la playa. Héctor aprovechará esta ocasión para declararse a la chica que le gusta, pero el sinfín de aventuras que vivirán, le harán las cosas más difíciles, poniendo a prueba los sentimientos que tienen el uno por el otro.

Bajo la eterna sombra de la Nouvelle Vague, la gran época del cine revolucionario, la película comienza recuperando imágenes de archivo del desfile del 14 de julio de diferentes años, en los que estaban presentes tanto Nicolas Sarkozy como François Hollande. Peretjatko otorga cierto aire slapstick al aumentar progresivamente la velocidad de los fotogramas, mientras escuchamos una música burlona y ácida para remarca la crítica política a la que asistiremos a lo largo de la casi hora y media de metraje. Toda una declaración de intenciones fácil de asimilar que funciona como pilar para el sustento de la narración.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

VOCES ANÓNIMAS (2014)

Si pensamos en cine coreano, probablemente nos vengan a la cabeza algunos nombres de directores con gran presencia a nivel internacional, como Kim Ki-Duk, Park Chan-Wook o Hong Sang-Soo, pero ¿cuántos de ellos son de mujeres? El mundo cinematográfico en Corea del Sur es mayormente terreno de hombres, pero un pequeño foco de autoras está consiguiendo hacerse un hueco en tan masculino universo. Precisamente, una de ellas es la cineasta Boo Ji Young. Tras su ópera prima “Sisters on the Road” (2008), regresó en 2014 con una producción mucho más reivindicativa, “Cart”, en la que las mujeres tienen mucho que denunciar.

Basada en hechos reales, la cinta se centra en el incidente ocurrido en un supermercado en 2007. Desde la directiva, se decidió despedir a gran parte de los trabajadores, en su mayoría, amas de casa que mantienen a sus familias. Para colmo, sus puestos fueron reemplazados por contratos temporales, evitando ciertas en leyes coreanas en las que se indica que, transcurrido un año en un trabajo, se tiene derecho a exigir un contrato fijo. Este tipo de irregularidades empujaron a crear un sindicato para luchar por los derechos de todos ellos y manifestarse para concienciar a los clientes. No indicaremos cómo terminó este caso para no desvelar el final del largometraje, puesto que, en este caso, sigue al pie de la letra lo ocurrido en la realidad. 

Una difícil e irregular situación que es humanizada a través de la figura de Sun Hee (Yum Jung-Ah), una cajera y madre de dos hijos que espera ser fija en poco tiempo. Junto a ella, Hye Mi (Moon Jung-Hee), una madre soltera, Soon Rye (Kim Young-Ae), la señora de la limpieza que está a punto de jubilarse, o la más joven de todas, Mi Jin (Chun Woo-Hee), y otras muchas compañeras, reciben un mensaje en el que simplemente se les especifica que su contrato ha cesado. Sin explicaciones y con carácter inmediato, las trabajadoras se encuentran con un problema al que no saben hacer frente, a excepción de Hye Mi, que propone formar un sindicato para empezar a luchar contra la empresa. Así es cómo su diligencia es mal pagada e ignorada, dando paso a casi dos años de enfrentamientos, huelgas, golpes y sufrimiento para intentar concienciar. A ellas no tardarán en unirse más empleados, como Dong Joon (Kim Kang-Woo), uno de los encargados del supermercado que siente gran impotencia por sus subordinadas. Sun Hee, además, tendrá que hacerse cargo de su casa, mientras que su hijo mayor, Tae Young (Doh Kyung-Soo) siente total rechazo hacia ella hasta que se ve en la misma situación laboral.

jueves, 15 de octubre de 2015

POR UNA VIDA DIGNA (2015)

Pensar en la idea de que todos somos iguales no es más que una triste utopía, al igual que criticar las injusticias que en siglos pasados se han venido produciendo, ya que, a día de hoy, siguen sucediendo, eso sí, con un disfraz diferente. Las diferencias entre países acaban desembocando en la construcción de grandes muros o vallas que se alzan hasta casi el mismísimo cielo y que, de forma no tan simbólica, separan poblaciones e impiden cualquier tipo de acceso que no funcione bajo ciertas normas. No hay piedad para quienes nacen en lugares más desfavorecidos y que poseen un destino escrito a manos del primer mundo, el mismo que les niega una oportunidad y que les encierra en la pobreza como si de un callejón sin salida se tratase.

Con una mención especial el Festival de San Sebastián de 2015, el documental español “Muros”, de los directores Pablo Iraburu y Migueltxo Molina recoge testimonios llenos de sueños, deseos, miedos, obstáculos, realismo e idealismo a partes iguales. Con tan sólo tres personas formando equipo, la cinta recoge algunas historias reales a ambos lados de las fronteras de Estados Unidos y México, Marruecos y Melilla, y Sudáfrica y Zimbabue. También se hacen referencias a otras divisiones imposibles de olvidar por ser puntos cadentes de conflictos violentos, como Israel y Palestina o La India y Bangladesh, acompañadas por imágenes de archivo de una de las murallas más simbólicas, la de Berlín.

Separaciones entre pueblos a través de imponentes estructuras, monstruos de púas o dobles y triples barreras que se alzan poderosos, respaldados por cámaras de seguridad y un despliegue de hombres que los salvaguardan y que impiden el acceso a toda costa. Así es cómo conocemos a Jaime, uno de los guardias civiles que vigilan el paso entre el norte de África y Melilla y que se muestra disconforme con las medidas tomadas tras conocer de cerca la vida de quienes se encuentran tras la doble alambrada. Igualmente, Izak supervisa en Sudáfrica la endeble valla para que, según él, quienes lleguen de forma ilegal regresen a su tierra para que no causen más problemas. Una visión que choca con la de Al, un jubilado que siente la necesidad de ayudar a los recién llegados a Estados Unidos, por lo que deposita pequeños bidones de agua en las diferentes rutas que se extienden a lo largo de un caluroso desierto, el mismo que da la bienvenida a quienes ya han pasado las suficientes calamidades para poder buscar un futuro mejor.

miércoles, 14 de octubre de 2015

DE PASEO POR TEHERÁN (2015)

Parece que, cuanto más se limita al ser humano, más ingenio y creatividad irradia. Esto es lo que le ocurre al director iraní Jafar Panahi, autor de grandes obras que muestran la realidad social de su país y que, en cambio, le han llevado a ser censurado por el propio gobierno. Un duro golpe que ha sabido hacer frente en todo momento, pese a los problemas que supone realizar una película de forma clandestina y querer presentarla fuera de las fronteras. Así es cómo decidió enviar el material bruto de “Taxi Teherán” a París para que, desde allí, se realizara el montaje y la correspondiente distribución por los festivales más importantes de Europa.

Ganadora del Oso de Oro y el premio de la crítica en el Festival de Berlín en 2015, la cinta aprovecha este falso documental para, en clave de humor, mostrar las irregularidades y excesos de un régimen que dice seguir el camino de la democracia. Por ello, el realizador se convierte en taxista para, a través de un dispositivo situado en la guantera del coche que simula una especie de cámara de seguridad, grabar las conversaciones entre sus clientes, intentando participar lo mínimo. Pura perspicacia para poder sacar adelante una nueva película con la que exponer la situación real de Irán.

La ciudad de Teherán desfila por las ventanillas del vehículo, mientras escuchamos las opiniones de unos personajes anónimos que son un simple ejemplo de la sociedad. Un hombre que no duda en confesar que es ladrón, pero que, en cambio y de forma contradictoria, prefiere reclamar la pena de muerte para los que cometen ese tipo de delitos, mientras que una mujer le rebate con el gran número de ejecuciones que se llevan a cabo en el país, un vendedor de películas que reconoce perfectamente al director y protagoniza los momentos más hilarantes o dos mujeres histéricas con una pecera a cuestas. Sin embargo, quien nos llama la atención es la pequeña sobrina de Panahi, que le espera a la salida del colegio bastante enfadada. El cineasta llega a tarde a recogerla y ella no ha podido fardar de tío delante de sus compañeros. Su simpática intervención, además, nos otorga un segundo punto de vista, puesto que, entre sus manos, se encuentra un segundo dispositivo con el que juguetea, que servirá para ver lo que ocurre en los últimos momentos del metraje en los que el autor toma un papel más activo. Todos ellos son actores no profesionales, intérpretes con gran encanto y espontaneidad que protagonizan una crítica sutil, clara, sencilla y amena, y que no son incluidos en los créditos por su seguridad.

lunes, 18 de mayo de 2015

A CAMBIO DE MADURAR (2015)


Primero fue ganadora de la 19ª edición del Festival de Málaga y después recibió nada menos que 6 nominaciones a los Goya, recibiendo el premio a mejor director novel y mejor actor reveleación por la estupenda interpretación de Miguel Herrán. “A Cambio de Nada” trajo un pan bajo el brazo para el actor Daniel Guzmán, que debutaba en el mundo del largometraje. El cineasta nos trae la historia de un joven con ganas de comerse el mundo y dejar los problemas atrás. Un fantástico argumento que nos recuerda lo complicado que es la adolescencia, cómo, al ir madurando, vamos sumando problemas a nuestra espalda. Hay quienes tardan en darse cuenta de ello, por suerte, pero muchos otros tienen que enfrentarse a la realidad desde una edad muy temprana. Éste es el caso de Darío (Miguel Herrán), que vive en una familia desestructurada. Sus padres (Luis Tosar y María Miguel) quieren utilizarle como prueba en el juicio para demostrar que el contrario no ejerce correctamente su papel de progenitor. Ante tal tesitura, busca consuelo en otros personajes, como su vecino y mejor amigo, Luismi (Antonio Bachiller), Caralimpia (Felipe García Vélez), un viejo delincuente aparentemente reformado, o una entrañable anciana (Antonia Guzmán), que recoge muebles por las calles.

Con tintes autobiográficos y habiendo recibido los premios de mejor película, director, actor secundario y el especial del jurado y la crítica, la cinta combina drama y comedia a partes iguales entre divertidas anécdotas y conflictos provocados por la rebeldía de Darío, por sus ganas de libertad, de crecer lo más deprisa posible, de dejar las responsabilidades a un lado. La frescura que nos traen los dos jóvenes actores noveles se hace notar en el ritmo de la narración. Herrán, que se alzó con el Goya al actor revelación, encaja perfectamente con su personaje, que para unas cosas todavía es un niño, pero para otras parece haber madurado antes de la cuenta. Junto a la labor del carismático Bachiller, encontramos la historia llena de realismo, naturalidad y magnetismo. Por su parte, García Vélez nos desvela una cara verdaderamente simpática de la vida, intentando ser un ejemplo para el protagonista, haciéndole ver el éxito que ha cosechado con su propio taller mecánico y a pesar de tener un destino en contra. Caralimpia adquiere peso con el paso de los minutos, pero su presencia se esfuma como por arte de magia y no volveremos a saber más de él.

viernes, 27 de febrero de 2015

LA FALSA TIERRA PROMETIDA (2014)


Hay quienes se detienen ante el miedo a lo desconocido y otros que no tienen nada que perder y se lanzan de lleno al vacío con aquella afirmación de que “a peor ya no se puede ir”. Y con este pequeño hilo argumental, desembocamos en “Samba”, trabajo con el que los directores y guionistas franceses Olivier Nakache y Eric Toledano vuelven a colaborar juntos.

En España no tienen el reconocimiento que se merecen, pero si recordamos su anterior producción, “Intocable” (2011), muchos conocerán la fantástica historia del millonario Philippe que, al encontrarse postrado en una silla de ruedas, decide contratar a Driss como su cuidador, desarrollando con cariño una relación de amistad que llevó de paseo a sus autores por varios festivales de cine.

Pues bien, la inmigración sigue estando presente en “Samba”, título en honor al protagonista, encarnado por Omar Sy, un senegalés que vive en Francia desde hace 10 años, pero que continúa buscando un trabajo estable que le ayude conseguir, por fin, los papeles de residencia. Por su parte, Alice (Charlotte Gainsbourg) es una ejecutiva que, tras un brote de cólera en la oficina, se ve sancionada y relegada a trabajadora social durante unos meses hasta que consiga tranquilizarse psicológicamente. Pese a que su compañera Manu (Izïa Higelin) le aconseja intentar saber lo mínimo de las personas que acuden al centro, Alice no puede evitar fijarse en Samba y sentir la necesidad de ayudarle, pero, a su vez, desea volver a su puesto de trabajo, es decir, a la rutina.