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martes, 1 de marzo de 2022

LAS VOCES QUE HAN SIDO SILENCIADAS (2020)

La directora y guionista Yukiko Sode inició su andadura con el cortometraje “Cosplayer” (2004), seleccionado por el Festival de PIA. Sin embargo, saltó al panorama internacional a través del Festival de Vancouver gracias a su premiado primer largometraje “Mime-Mime” (2008), un relato que nos introduce en el seno de una familia por medio de las vivencias de Makoto, una joven que necesita experimentar un cambio en su vida tras el segundo matrimonio de su madre, tener una fuerte discusión con su hermana y escuchar los sermones de su cuñado. Esta obra se ha convertido en una pieza clave en su autoría, puesto que, desde el primer momento, Sode comenzó a trabajar con retratos femeninos muy personales que, a su vez, presentan el contexto actual de la mujer japonesa contemporánea. Su segundo cortometraje, “Underwear Affair” (2010), nos puso en la piel de un ama de casa con un hijo de cinco años a cargo que trata de salir adelante tras separarse de su marido. La cineasta se ha volcado cada vez más en retratar ese ancla social con el que deben cargar las mujeres en una sociedad excesivamente conservadora.

Por su parte, su segundo largometraje, “Good Stripes” (2015), indagaba en el camino tomado por una pareja joven dominados por la inercia. En este sentido, es la primera vez que Sode experimenta con la maternidad, aunque, como excepción, no le llevara a recorrer el circuito de festivales. Pero, sin duda, es con “Aristocrats” con la que observamos una mirada más madura de la autora. Este tercer trabajo se divide en las vivencias de dos mujeres unidas por un hombre. Hanako (Mugi Kadowaki) se ha criado en el seno de una familia acomodada. Como mujer, debe casarse antes de perder su juventud, pero sus relaciones no han funcionado. Sus amigas ya celebran sus embarazos cuando tanto ella como su mejor amiga Itsuko (Shizuka Ishibashi) siguen siendo solteras. Por ello, su familia busca al mejor candidato, aquel que provenga de una familia con buena reputación. Sin embargo, Hanako no siente atracción por ninguno de ellos hasta que, por medio de su cuñado, conoce a Koichiro Aoki (Kengo Kôra), un joven que proviene de una larga saga de reputados políticos. Desde el primer momento, Hanako y Koichiro mantienen una buena relación hasta que ella descubre un mensaje de Miki Tokioka (Kiko Mizuhara) en el móvil de su futuro marido.

miércoles, 6 de octubre de 2021

LA CULPABILIDAD ANTE LA OPRESIÓN (2021)

Desde 2014, el nombre de Ferit Karahan ya no suena tan desconocido dentro del circuito internacional de festivales de cine. El director y guionista turco, que cuenta con gran experiencia en el mundo de la publicidad, saltó al panorama global a través de su primer largometraje, “Cennetten Kovulmak” (2014), una película que llegó tras probar suerte en la ficción con los cortometrajes “Berîya Tofanê” (2010) y “Xewna Yûsiv” (2012) y que le aportó cierto reconocimiento en los festivales de Ankara, en donde obtuvo tres premios; y Pesaro, en el que logró una mención especial. Este drama social sobre el pueblo kurdo y la violencia en la que conviven en ciertas zonas impulsó totalmente su trayectoria profesional, llevándole a una segunda obra un tanto fallida, “Eski köye yeni adet” (2018), que le permitió trabajar con la comedia a cambio de permanecer dentro del mercado local.

A pesar de este pequeño bache, Karahan dio a conocer su nombre dentro de Turquía, preparándose para su tercera película, “Mi mejor amigo” (2021), un drama que le encaminó nuevamente a la competición internacional a través de uno de los escaparates cinematográficos más importantes del mundo: el Festival de Berlín. Así es, la capital alemana le premió dentro de su sección Panorama, seguido de galardones muy variados en Cinema Jove Valencia, Fajr, Haifa, Ourense, Palic, Kazan e, incluso, el premio de la crítica del Atlántida Film Fest. En esta ocasión, su conmovedora historia nos traslada a un lugar remoto, las montañas del este de Anatolia. Allí, en un internado, Yusuf (Samet Yildiz) y su mejor amigo Memo (Nurullah Alaca), dos niños de apenas 12 años de edad, tratan de sobrevivir a la dura, opresiva y autoritaria rutina a la que son sometidos los estudiantes. Tras recibir un duro castigo por parte del profesor Hamza (Cansu Firinci), según el cual deben ducharse con agua fría, los amigos se marchan a dormir. A la mañana siguiente, Memo amanece enfermo, prácticamente inconsciente, por lo que Yusuf trata de avisar a los profesores. Una vez que le acompaña a la enfermería del centro, el tiempo se ralentiza ante la desesperación. Memo no mejora y los adultos no saben qué hacer con la fuerte y repentina nevada que les ha bloqueado el paso hasta el pueblo. Sin capacidad para actuar, las culpas supuran antiguos rencores, secretos ocultos y silencios incómodos, mientras Memo yace en una triste camilla.

miércoles, 7 de abril de 2021

EL INICIO DE UNA NUEVA VIDA (2018)

La directora, productora, guionista y actriz iraní-estadounidense Desiree Akhavan es toda una activista LGBTIQ+ dentro de la industria cinematográfica independiente, destacando especialmente su trabajo en “The Miseducation of Cameron Post” (2018), que recibió toda la atención en el Festival de Sundance de 2018 hasta el punto de llegar a alzarse con el Gran Premio del Jurado a la mejor película. En España, también hemos recibido la que supone su obra más popular y reconocida dentro su filmografía, que nos permitió ver a la actriz Chloë Grace Moretz en el papel de una adolescente sometida a ideas conservadoras y religiosas sobre su propia sexualidad. Este drama tan personal se pudo disfrutar a través de la programación del Festival de Valladolid, el cual también premió su mérito con la Espiga de Plata. Sin embargo, a pesar de tal caluroso recibimiento, la cinta tuvo problemas para encontrar un distribuidor en Estados Unidos, pese a que los tiempos están cambiando. Es el momento de impulsar las historias femeninas y la sexualidad, pero parece que no todos están preparados para ello, al menos, dentro de la industria.

Hemos podido ver que, para Akhavan, no existen límites en su carrera y que puede saltar del cine a la televisión y a internet con una facilidad pasmosa, sorprendiéndonos a cada paso, pero, sin duda, el año 2018 se convirtió en una fecha importante tanto para ella como para cinéfilos y activistas. La cineasta se embarcó en un proyecto encargado por Channel 4 en clave de comedia dramática. Hablamos de “The Bisexual”, una miniserie de tan solo 6 episodios, que conquistó por completo a la crítica y al público. Su historia nos lleva a conocer a Leila (Desiree Akhavan) y Sadie (Maxine Peake), una pareja joven que llevan prácticamente una década de relación. Ambas han creado una empresa virtual que visibiliza blogs de jóvenes prometedores. Sin embargo, Leila plantea a su novia tomar un descanso para explorar su propia sexualidad, puesto que se encuentra en un momento importante de su vida. Ni siquiera ha podido confesar a sus mejores amigos que Leila es, en realidad, su pareja, la cual, gracias al apoyo de su amiga Deniz (Saskia Chana), encuentra alojamiento junto a Gabe (Brian Gleeson), un escritor que vive del único éxito que ha logrado y que trata de encajar en el mundo femenino que le rodea.

lunes, 24 de agosto de 2020

LA CLAVE ESTÁ EN LOS RECUERDOS (2019)

Las cintas de VHS, las primeras videocámaras digitales, los videoclubs, la primera Playstation o la Súper Nintendo, el “Street Fighter”, el discman, el casette recalentado dentro de la radio del coche, el grunge, el brit pop… los 90. Vivimos en tiempos de nostalgia, de ver que las películas con las que crecimos se han convertido en “clásicos”. Muchos nos negamos a volver a ver aquellas cintas caseras que grabábamos con la pesada cámara de nuestros padres. Quizás ya ha pasado demasiado tiempo o no ha llegado el momento adecuado para revivir el pasado. Sin embargo, para Max (Max Boublil) sí es la hora. Aún conserva una cantidad ingente de cintas de VHS en donde guarda las memorias de cada año desde una temprana edad. De hecho, a los 13 años, sus padres le regalaron una cámara último modelo y, desde entonces, no se ha separado de ella. Más de dos décadas después, puede revivir sus mejores momentos y encontrar el sentido de su existencia.

Una vez que nos adentramos en sus grabaciones, vemos a un adolescente Max (Mathias Barthélémy) junto a sus mejores amigos, Mathias (Jules Porier) y Arnaud (Thomas Aprahamian) y cómo conocieron a Olivia (Marie Narbonne) y Emma (Camille Richeux), la chica a la que jamás le había confesado sus sentimientos. ¡Cómo es la vida! Tantos años juntos y nunca había sentido la necesidad de explicar nada ni de mostrar sus emociones. Los bonitos recuerdos a veces se ensombrecen con algunos episodios que le han marcado para siempre, pero al menos quedan las bromas, las risas, las fiestas, su viaje a Barcelona, que marcaría un punto de inflexión en su juventud; las borracheras, las drogas, la música, las parejas, los compromisos, etc. En todo este tiempo han sucedido demasiadas cosas como para recordar cada detalle y, sin embargo, todo ha quedado registrado en cintas para que un día Max pudiera revivir todo aquellos emblemáticos instantes.

lunes, 3 de agosto de 2020

LOS LÍMITES DEL VACÍO (2019)


No son pocas las películas sobre la Segunda Guerra Mundial y el holocausto nazi. Todas recuerdan una de las mayores tragedias de la historia, pero pocas realizan un homenaje tanto a los que después regresaron a sus casas como a los que no estaban y deberían haber estado. Ese es el objetivo del director, guionista, actor y productor independiente Barnabás Tóth. Aunque nació en Francia, lo cierto es que ha crecido en Hungría, en donde ha desarrollado también toda su carrera profesional. Iniciada en el mundo del cortometraje con la comedia “Az ember, akit kihagytak” (2000), codirigida junto al cineasta húngaro Gergely Litkai; aterrizó en la televisión a través de “Született lúzer” (2007), una serie compuesta por pequeñas piezas en la que colaboraría con tres trabajos. Desde entonces, Tóth ha combinado ambos mundos hasta la llegada de su ópera prima “Rózsaszín sajt” (2009), una comedia dramática en torno a las relaciones paternofiliales que logró una nominación en el Festival de Cine de India en 2010.

Su semilla en la red de festivales ya estaba plantada, por lo que no es de extrañar que su segundo largometraje, “Those Who Remained”, cinta presentada a los Oscar; se alzara con varios reconocimientos destacados en Hungría al igual que algunos premios internacionales más en los certámenes de Sofía o Jerusalén. Y no es para menos, puesto que este drama de época centrado en los primeros instantes de la posguerra húngara guarda en su interior una revisión de la memoria histórica del país a través de la mirada íntima de un ginecólogo, Aladár Körner (Károly Hajduk) y una adolescente de 16 años, Klára Wiener (Abigél Szõke). La joven, que vive con su tía Olgi (Mari Nagy), con la que no logra entenderse, ha perdido a unos padres que supuestamente siguen siendo prisioneros de guerra. Su sentimiento de abandono le lleva directamente a Aladár, quien ahora guarda en su interior el recuerdo de una familia mientras debe vivir solo en un pequeño apartamento. Casi de forma inevitable, Klára se marcha a vivir con él bajo el consentimiento de su tía como si de una adopción se tratase, pero los límites resultan ambiguos y la relación entre ambos se presenta cuanto menos difusa.

jueves, 9 de julio de 2020

MAPA DE UNA AMISTAD A PRUEBA (2015)


A caballo entre el documental y la ficción, la filmografía del director y guionista japonés Ryûsuke Hamaguchi ofrece una gran variedad de experiencias cinematográficas, entre las que bien podría destacarse la realización de un arriesgado remake del “Solaris” (1972) del célebre cineasta, actor, poeta y escritor soviético Andrei Tarkovsky. Su propuesta permaneció como una puesta a prueba durante sus años universitarios, pero el primer éxito de su carrera no llegaría hasta el largometraje, “Passion” (2008), un drama romántico sobre la infidelidad y el compromiso en una pareja joven, que le permitió entrar en los Tokyo FILMeX con una nominación. Después de este, llegarían los dramas “The Depths” en 2010 e “Intimacies” (“Shinmitsusa”) en 2012, año en el que también se estrenaría en el terreno documental con “The Sound of Waves” (“Nami no oto”), sobre el terremoto del 11 de marzo de 2011 en Japón y el posterior tsunami que atacó las costas de Tohoku. 

Solo un año después, en 2013, Hamaguchi recibió un nuevo reconocimiento, el premio Sky Perfect IDEKA del Festival Internacional de Cine Documental de Yamagata con la obra “Storytellers”. Otro año fructífero en el que también pudo ver la luz “Touching the Skin of Eeriness” (“Bukimi na mono no hada ni sawaru”), un drama en forma de mediometraje que versa sobre la pérdida de un ser querido. Y de esta forma, el cineasta ha seguido combinando el documental y la ficción a lo largo de su trayectoria cinematográfica, siendo 2014 un año vital en su andadura. No solo logró terminar el documental “Nami no koe”, dividido en dos partes, “Shinchimachi” y “Kesennuma”, sino que, mientras residía como artista en el Centro KIITO Design and Creative de Kobe, se aventuró a continuar con el rodaje de “Happy Hour” (“Happî awâ”), una cuenta pendiente en su camino tras comenzar a trabajar en esta nueva propuesta un año atrás. La cinta no tardó en entrar en el circuito de festivales internacionales en 2015, revirtiéndole más de una alegría en los Premios Asia Pacífico y los certámenes de Locarno, Nantes y Singapur. 

lunes, 13 de abril de 2020

MIRADAS, ROMANCES, PREJUICIOS Y OLORES


El futuro está en manos del talento más joven, de quienes comienzan a experimentar para ofrecer nuevas miradas a nuevas generaciones. Marc Vadillo es uno de ellos. Cosecha de la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Catalunya, cuenta ya con varios cortometrajes a sus espaldas, trabajos que han sido premiados en diversos festivales de cine y que, poco a poco, adquieren el reconocimiento debido. Con este reportaje especial queremos rescatar tres obras simbólicas en su incipiente filmografía, “Miradas que hablan”, “El gran día” y “Huele a ti”.



“MIRADAS QUE HABLAN” (2018)

Solo hacen falta 4 minutos para presentar una historia sobre el enamoramiento fugaz de cualquier persona en el transporte público. Vadillo trabaja una narración que, en sí misma, supone un extraño flechazo que le tendió una pasarela al Seoul Metro International Subway Film Festival, en Corea del Sur, gracias a su galardón en Subtravelling, el Festival Internacional de Cine Corto de Transportes Metropolitanos de Barcelona, organizado por la Fundación TMB. Pocas veces resulta tan emocionante viajar en el metro como para sus protagonistas, dos jóvenes que, en su rutina, se adentran en un vagón a la espera de llegar a su destino de siempre. Pero en su camino se topa la aventura, un pequeño desvío de todo hábito. En el silencio, queda una historia que se repite cada día cientos de veces, un vuelco al corazón que se escapa con el paso de los minutos y que nos deja un poso frustrante. Las miradas delatan el deseo a través de un imaginario que comparten solo ellos dos, los protagonistas de un amor entorpecido por el tiempo, pero capaz de transmitir los más intensos sentimientos.

martes, 13 de marzo de 2018

MELANCOLÍA BUSCA AMIGO, RAZÓN AQUÍ (2009)


"Mary and Max", del director, productor y guionista australiano Adam Elliot, cuenta la historia de dos almas incomprendidas, llenas de defectos y virtudes que entran en una espiral de sentimientos y de miedos para mantener una amistad que ni el tiempo ni la distancia parece que pueda acabar con ella. Parecería la típica película para los más pequeños de la casa, por aquella falsa, pero popular idea de que una animación claymotion no suele estar enfocada a un público adulto. Sin embargo, resultó ser todo lo contrario. Estamos ante una cinta con un sentido del humor muy refinado, en el que no todo son bromas que pueda entender un infante.

Después de 5 años y más de 8 millones de dólares gastados, el primer largometraje de Elliot consiguió ver la luz. Es lo que tiene el cine independiente, que, en parte, también es uno de sus encantos. Obras creadas con sumo mimo y cuidado siempre al servicio de relatos magnéticos que desvelan más de lo que a simple vista parece. "Mary and Max" se construye con este mismo mecanismo. Si como comedia funciona, como drama resalta aún más. En su narración quedan plasmados grandes pensamientos e ideas que a todos nos persiguen como una constante en la vida. La felicidad o la soledad son algunas de las cuestiones que se muestran en pantalla, pero requiere más de un incansable visionado para llegar a comprender la profundidad que encierra el metraje del cineasta.

Uno de los personajes que forman parte de su título es Mary, una niña australiana que posee una pequeña marca de nacimiento en la frente a la que no solo odia, sino que además, a su edad, es la principal causa de sus problemas. Precisamente, ese dichoso "ser" provoca las burlas de sus compañeros de colegio, que no se cansan de reírse a su costa, provocando una gran impotencia en la joven. Por eso mismo, decide que lo mejor que puede hacer es dar la espalda a ese mundo que decidió ser cruel con ella a tan tierna edad, aislándose en un rincón del que pretende no saber nada de una vida social que le ha sido arrebatada.

viernes, 30 de septiembre de 2016

SUEÑOS SIN FRONTERAS (2016)



La moda de los 80 continúa con su estela atravesando, sin piedad, todo ámbito cultural. Para toda una extensa generación de espectadores, esta nueva ola estética y narrativa supone casi un lujo a la hora de volver a disfrutar con la esencia de una infancia que siempre se mira desde la lejanía. Parece que la fórmula funciona sobradamente y sólo hay que ver el furor causado por la serie creada por Netflix, “Stranger Things” (Matt y Ross Duffer, 2016),  que maneja todos los elementos más representativos de la década para profundizar en la emoción de un público que tiene el poder de convertir este tipo de producciones en viral. De la misma manera se vio impulsado el mediometraje “Kung Fury” (David Sandberg, 2015), realizado por y para nostálgicos que, a través del boca a boca, llego a ser todo un fenómeno social que, según su autor, acabará siendo transformado en un largometraje.

No es de extrañar que otros apliquen esta aparentemente "fórmula mágica incansable" para sus trabajos, como es el caso del director irlandés John Carney, que tras saborear las mieles del éxito con lo que bien podría ser ya su sello de identidad, el género musical, vuelve a explotar lo que mejor sabe hacer para crear “Sing Street”, una comedia romántica de lo más fresca y juvenil que recuerda a sus más populares obras, como la premiada “Once” (2006) o su primera producción estadounidense “Begin Again” (2013). Atrás quedan los tiempos del mundo televisivo y el drama, género con el que debutó, siendo indudable que el que fuera bajista de The Frames tiene un talento innato para hacer cantar a sus personajes para quitarse sus pesares de encima.

En plena década de los 80, Irlanda se encontraba inmersa en una crisis económica que obligó a muchos de sus ciudadanos a coger sus pocos ahorros y lanzarse al mar para buscar un futuro mejor en Gran Bretaña, aunque no en todos los casos fue la solución. Connor (Ferdia Walsh-Peelo) es un adolescente que ve cómo su familia se desmorona a pasos agigantados. Sus padres, Penny (Maria Doyle Kennedy) y Robert (Aidan Gillen) discuten constantemente por los problemas económicos que les ahogan y, como primera medida para ahorrar, deciden que su hijo se traslade a un instituto católico. Comienza así con una nueva etapa de nuevas amistades, abusones como Larry (Conor Hamilton) y, en definitiva, supervivencia escolar. No tardará en conocer a Raphina (Lucy Boynton), una joven adolescente de la que se enamora y a la que trata de convencer para que trabaje en el videoclip de su banda. Así es como Connor corre a formar un grupo de pop junto al pelirrojo Darren (Ben Carolan), su mano derecha Eamon (Mark McKenna), Ngig (Percy Chamburuka) y Garry (Karl Rice), siempre bajo la influencia y los consejos de su hermano mayor Brendan (Jack Reynor). 

martes, 31 de mayo de 2016

UNA RELACIÓN ESPECIAL (2015)



No hace mucho tiempo que la sociedad consideraba que un matrimonio sólo podía ser bendecido con la llegada de un hijo varón. Según muchas culturas, la supervivencia del apellido estaba y sigue estando por encima de todo. La llegada de una hija al seno de una familia no era motivo de alegría alguna, tan sólo el comienzo de demasiados quebraderos de cabeza, de problemas que únicamente se solventaban el día en que la niña se convertía en mujer y se entregaba a otra familia para cumplir con su deber en la vida: cuidar de su marido, de la casa y tener un niño. Con esta exigencia de por medio, muchas parejas se veían en la obligación de recurrir a otro tipo de medidas para ser socialmente aceptados, mientras que las esposas debían soportar una gran carga psicológica para mantener su honor. Cosas así son impensables en pleno siglo XXI, pero, sin embargo, siguen sucediendo todavía en algunos lugares.

España no ha sido una excepción, pero, si nos desplazamos a 10.000 km, encontramos que este tipo de creencias también suceden y han sucedido en Corea del Sur, un país en el que el peso de la tradición sigue estando presente en el día a día de su población. El director Park Hyuck-Jee se centra en una generación que confronta fuertemente con los nuevos tiempos a través de su primer documental para la gran pantalla, “With or Without You”. Con gran experiencia en el género, pero hasta ahora en formato televisivo, el autor ha realizado numerosas cintas para los canales más importantes del país, siendo algunas de las cuales premiadas de forma destacada.

El metraje nos remite a dos ancianas que viven juntas bajo el mismo techo desde hace casi medio siglo, manteniendo una relación de absoluta dependencia. El matrimonio de Mak-Yi se complicó con la muerte de sus dos hijos por el sarampión y un tifón, por lo que decidió comprar y traer a su hogar a una joven de 24 años, Choon-Hee, que no pareciera demasiado inteligente. De esta forma, podía cumplir con su cometido en la vida, proporcionándole a su marido varones con los que perpetuar el apellido. Con el fallecimiento del cabeza de familia, ambas unieron fuerzas para cuidar de su descendencia. Ahora, ya ancianas, recuerdan sus vivencias y muestran su fuerte complicidad, pero Mak-Yi sabe que sus últimos días se acercan y necesita preparar a Choon-Hee para que sea más independiente y, así, poder marchar en paz.

lunes, 25 de abril de 2016

CERVEZA Y TENSIÓN SEXUAL (2013)



A veces, en la sencillez radica el gusto y no en la excesiva parafernalia que muchos utilizan para encubrir un producto demasiado mediocre. Es cierto que ésta fórmula puede funcionar con algunos de los taquillazos que inundan la cartelera, pero produce un mayor placer poder disfrutar de simples historias que se acercan a nuestra realidad o que nos recuerdan capítulos de nuestra vida. Posiblemente, el director estadounidense Joe Swanberg tuvo esta idea en mente a la hora de comenzar su carrera.

El joven cineasta cuenta con un gran número de largometrajes que engrosan las filas del cine indie norteamericano, una colaboración en la producción “V/H/S” (2012), para la que creó el episodio “The Sick Thing That Happened to Emily When She Was Younger”, aparte de tímidos coqueteos con series de televisión como la reciente “Love” (Judd Apatow, 2016), “Looking” (Michael Lannan, 2014) o “Young American Bodies” (2006), en la que además de interpretar a uno de los personajes principales, Ben, comparte dirección junto a su esposa, Kris Williams. Porque sí, también es un polifacético actor, editor, productor, guionista y un largo etcétera.

Su trabajo “Colegas de Copas” suena a otras tantas cintas como la saga de “Resacón en Las Vegas” (Todd Phillips, 2009), “Noche de Marcha” (Jon Lucas y Scott Moore, 2012) o similares títulos en los que la típica juerga entre amigos acaba siendo toda una inesperada aventura. Nada más lejos de la realidad, ya que, en esta ocasión, se trata de un relato que profundiza en las complicadas relaciones de pareja y el eterno dilema sobre la amistad entre hombres y mujeres. Luke (Jake Johnson) y Kate (Olivia Wilde) son dos grandes amigos que trabajan en la misma empresa, una cervecería. Cuando terminan sus jornadas, suelen beber cerveza mientras comparten risas, conversaciones, coqueteos y mucha complicidad. Sin embargo, todo se volverá más confuso cuando se conozcan las parejas de cada uno, Jill (Anna Kendrick) y Chris (Ron Livingston).

miércoles, 4 de marzo de 2015

LOS AMIGOS DE TODA LA VIDA (2011)


La amistad es uno de los aspectos que más se valoran en nuestra vida y en la que pocos están a la altura. Desde que surgieron las redes sociales, el número de conocidos que tenemos ha aumentado considerablemente, pero los incondicionales son siempre los mismos. Con el paso del tiempo, uno cada vez tiene menos personas a su alrededor, pero menos aún son quienes se mantienen a tu lado pase lo que pase. Hay quien dice que los amigos que se consiguen durante la infancia y la adolescencia son los verdaderos, quizá porque son los que más te conocen, incluso más que a ti mismo.

“Sunny”, del director y guionista surcoreano Kang Hyeong-Cheol, nos viene a explicar precisamente esto. La estudiante Na-Mi (Shim Eun-Kyung) conoce a un grupo de amigas muy peculiar allá por los años 80, que la defenderán de las burlas de otras chicas de la clase. 25 años después, la protagonista (Yu Ho-Jeong) decide reunirlas de nuevo por un motivo muy importante y es que la líder de su banda, Choon-Hwa (Jin Hee-Kyung), se encuentra ingresada en el hospital por un cáncer terminal. No todas han pasado por buenos momentos y la amistad trata de eso, de ayudar y apoyarse unas a otras. Así es como se verán en una búsqueda a contrarreloj para encontrar a Jang-Mi (Go Su-Hee), Geum-Ok (Lee Yeon-Kyeong), Bok-Hee (Kim Sun-Kyung), Jin-Hee (Hong Jin-Hee) y Young Soo-Ji (Min Hyo-Rin).

La película no nos descubre nada nuevo, pero en su sencillez radica su encanto, con una historia emotiva y divertida a partes iguales y con escenas que despiertan nuestra sonrisa y un irremediablemente aplauso ensordecedor. A través de constantes flashbacks muy bien integrados, que nos sitúan en un contexto y nos hacen ver lo unidas que estaban en su etapa adolescente, acompañamos a los personajes por sus aventuras, primeros amores, fiestas y disputas. Todo lo habitual que puede darse entre grupos de amigos, pero siempre haciéndonos recordar lo dulces que fueron nuestros años de colegio e instituto. Un recuerdo agridulce entre el drama y la comedia, que representa la vida misma y que en ningún momento cae en el recurso fácil ni nos despierta la sensación de inverosimilitud.