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martes, 9 de febrero de 2021

EN LO MÁS PROFUNDO DE LA RABIA Y EL DOLOR (2013)

La trayectoria profesional del productor, director y guionista David Gordon Green es bastante interesante, todo un “habitual” en ciertos círculos independientes. Sus inicios en el cine parten de una experimentación con los géneros, llegando a pasar del drama social con su primer largometraje, “George Washington” (2000), que se llevó cierto reconocimiento en el festival de Atlanta; al drama romántico con “All the Real Girls” (2003), con el que se alzó con el premio especial del jurado en Sundance; al thriller con “Undertow” (2004); a la comedia de acción con “Superfumados” (2008); o al fantástico de aventuras con “Caballeros, princesas y otras bestias” (2011). Este variopinto conjunto de películas, con proyectos en cierta manera arriesgados y siempre desde el punto de vista de esa parte de la industria que es más independiente, le llevaron a convertirse en su propio productor. Sin embargo, el punto de inflexión más importante de su carrera llegaría con “Prince Avalanche” (2013), el remake del largometraje islandés “Either Way” (Hafsteinn Gunnar Sigurðsson, 2011), que el cineasta transformó en un drama que se acercaba de forma evidente al estilo sureño.

Ese mismo año, llegaría al Festival de Venecia “Joe”, película con la que se alzó con el premio al mejor intérprete novel por la labor realizada por Tye Sheridan junto al galardón especial otorgado por la Fundación Christopher D. Smithers dentro del certamen. Con este trabajo, Gordon Green entra de lleno en esa estética sureña sin tentativas a partir de una historia contextualizada en un pequeño pueblo de Mississippi, en donde coinciden fortuitamente Joe (Nicolas Cage), un expresidiario; y Gary (Tye Sheridan), un adolescente de quince años que pretende huir de su hogar debido a la inestabilidad familiar en la que vive. Su hermana traumatizada es testigo de los malos hábitos de su padre (Gary Poulter), quien además somete a Gary a un constante maltrato tras el fallecimiento de su madre.

martes, 7 de mayo de 2019

LA IRREALIDAD DE LOS DÍAS FUTUROS (2013)


El director, guionista y compositor israelí Ari Folman llamó la atención en 2008 con "Vals con Bashir", por la que obtuvo un Globo de Oro a mejor película de habla no inglesa, aunque en los Oscars sólo pudiera conformarse con la nominación. Esta entrada por la puerta grande al panorama del cine mundial fue gracias a esa peculiar fusión de géneros cinematográficos, que convierte a sus obras en llamativos híbridos en los que el documental, la animación, la denuncia política y el ensayo autobiográfico se combinan con maestría en lo que ya supone una parte muy importante de su autoría. Es cierto que no es la primera cinta que utiliza técnicas realidad/animación y, obviamente, tampoco será la última, pues este tipo de contrastes siempre captan la atención del espectador.

Cinco años después de este claro triunfo, nos haría llegar su siguiente cinta, la coproducción franco-israelí  "El Congreso". Dos horas de metraje que se inician con la actriz Robin Wright interpretándose a sí misma. Ante nosotros aparece llorando, siendo prácticamente maltratada de forma verbal por su agente Al (Harvey Keitel) en una escena que define parte de su personalidad, esa inestabilidad emocional en la que veremos a la aztriz desenvolverse. La falta de dinero le ha llevado a firmar un acuerdo con los estudios para realizar una copia de sí misma con el fin de que su cuerpo sea utilizado para su explotación. Transcurridos 20 años, en su regreso a los escenarios, será invitada a un congreso en donde la realidad se ha convertido en irrealidad con la presentación de una nueva tecnología. En el plano personal, Wright posee una vida privada alejada del estrellato, con una hija adolescente, Sarah (Sami Gayle) y un hijo, Aaron (Kodi Smit-McPhee), que posee un extraño síndrome diagnosticado por el doctor Barker (Paul Giamatti) por el que, poco a poco y sin remedio, el joven pierde visión y audición.

martes, 17 de abril de 2018

13 RUE DE HONG KONG (2013)


El cine de terror hongkonés no suele llegar a nuestras manos, pero aquellas que logran conquistar en los circuitos de festivales, al menos, permiten disfrutar de un tipo de cine que sorprende por el propio desconocimiento occidental de aquellas leyendas asiáticas que son capaces de poner nuestro bello de punta. Un ejemplo de ello bien podría ser la ópera prima del revolucionario director hongkonés Juno Mak, “Rigor Mortis”, que vio la luz por primera vez en la sección oficial del Festival de Sitges de 2013. Desde ese momento, no había espectador que no elogiara la gran labor técnica de la película por encima de ciertas deficiencias a nivel narrativo con una historia que, en realidad, ni siquiera intenta tomar el pulso con otras cintas de similares características. Precisamente, es en este aspecto donde más desconcierta que la obra de Mak falle, puesto que las expectativas, cuanto menos, eran bastante altas al ser conscientes de la calidad del anterior y primer trabajo como guionista del cineasta, “Revenge: A Love Story” (Wong Ching-Po, 2010), en el que participaba junto a sus compañeros, algo menos destacados, Lai-Yin Leung y Ching-Po Wong. En esta ocasión, Mak vuelve a contar con uno de ellos, Lai-Yun Leung, que firma como Jill Leung; y con Philip Yung.

“Rigor Mortis”  ofrece detalles realmente viscelares y sangrientos en una atmósfera de lo más horripilante dentro de una narración situada en la China de los años 80. Chin Siu-Ho (Chin Siu-Ho) fue toda una estrella del género de terror en la industria cinematográfica del país que, en la actualidad, ha caído en desgracia. Distanciado de su familia y prácticamente arruinado, decide poner fin a su mala racha en el interior de un viejo edificio abandonado. Sin embargo, su plan se ve interrumpido por extrañas fuerzas del mal que habitan en el interior de esta construcción. El trabajo de Mak, muy enfocado para el espectador internacional, plasma un choque entre géneros, el drama y el terror, que, para muchos, puede suponer otro de los grandes errores de la cinta, puesto que el riesgo de combinar ambos puede restar bien el efecto siniestro esperado, bien la emotividad que se intenta trasladar. A pesar de ello, la obra es, cuanto menos, digna de ser visualizada y, por supuesto, altamente disfrutable por el espectáculo visual con el que cineasta intenta captar nuestra atención.

martes, 20 de febrero de 2018

EL MUNDO DE LOS JUGUETES ROTOS (2013)



A través de “Arirang” (2011), el primer documental del popular autor surcoreano Kim Ki-Duk, se desató la polémica. En el metraje, plasmaba su retiro a las montañas tras verse inundado por una profunda crisis. La traición por parte de su equipo de confianza le llevó a perderse en sí mismo, siendo muestra de ello su fallida obra “Amén” (2013). Aquel cineasta que eclipsó a la crítica y público occidental con obras maestras como “Primavera, Verano, Otoño, Invierno… y Primavera” (2003), “Hierro 3” (2004) o “El Arco” (2005) sentía que su carrera comenzaba a descender sin poder impedirlo y lo evidenciaba a través de sus lágrimas, mientras visualizaba su filmografía delante de sus propios ojos. Ese dolor le ha llevado a la controversia con sus siguientes cintas, “Pietà” (2012) y “Moebius” (2013), dominadas por sus mayores miedos y traumas, pero su depresión no logró retirarle del circuito de festivales internacionales más importantes.

Al mismo tiempo, su faceta como guionista se ha visto más desarrollada, contando con la colaboración de sus pupilos y otros realizadores de menor recorrido, como es el caso del director Shin Yeon-Shick, a quien entregó la historia de “Rough Play” (“Actor Is An Actor”). Oh Young (Lee Joon) es un joven actor que arrastra viejos problemas del pasado que alimentan su inseguridad. Sin embargo, sus ansias de triunfar en el mundo de la interpretación le llevan a aceptar papeles denigrantes que, en cambio, le reportan, poco a poco, un gran éxito. La fama comienza a consumirle, desatando un alter ego incapaz de dominar, un lado oscuro que atenta contra otros y contra sí mismo, hundiéndose en el fango de lo que un día pudiera construir. Con ciertas similitudes a lo que ocurrió en la vida profesional de Kim Ki-Duk, probablemente nunca sepamos si se trata de la realidad o de simples casualidades.

lunes, 23 de octubre de 2017

TIERRA, AGUA, SANGRE Y VÍSCERAS (2013)



Es irremediable pensar en el exotismo que puede ofrecer un cine al que pocas veces hemos tenido el gusto de recibir en la cartelera. En plena era de la globalización, esos otros cines que permanecen en la periferia de lo que comúnmente conocemos están cada vez más al alcance de nuestras manos. Ya no sirve ningún tipo de excusa para no ampliar horizontes y dejarnos llevar por cinematografías de gran riqueza narrativa y estética. Este es el caso del cine islandés, que cada vez más forma parte de las programaciones de los mejores festivales internacionales, como sucedió con “De Caballos y Hombres”, una cinta de lo más peculiar que supone una grata experiencia para los más exigentes con el séptimo arte. Su director y guionista, Benedikt Erlingsson, sigue siendo un gran desconocido a nivel popular tras esta ópera prima y una segunda obra de tipo documental, “The Show of Shows” (2015), pero, al menos, ha logrado alzarse con un gran número de premios en los certámenes de San Sebastián, Tokio o Göteborg, entre otros muchos.

En esta ocasión, la película trata de enmarcar la relación existente entre un hombre y su caballo, la percepción de ambos ante la misma realidad, ante el amor y la muerte presentes en cada impactante y solitario paraje. Los sentimientos e instintos más primitivos afloran entre historias cruzadas con igualdad de protagonismo para el ser humano y el animal. Conductas que, a veces, superan la racionalidad propia, creando una especie de manada que embriaga a la naturaleza, cruel, hipnótica e, incluso, irreal. Los aires de libertad salpican cada instante para presentar un relato por momentos impactante, seductor, que busca cierto equilibrio en las historias de quienes pisan tan lejanas tierras.

Una extraña comedia en clave trágica que emana, ante todo, experiencia y un aroma experimental al partir de la llegada de un extraño, un foráneo de origen latino, Juan (Juan Camillo Roman Estrada), con el que surgirá la inestabilidad en una población autóctona. El brillante debut de Erlingsson clama originalidad durante sus apenas 80 minutos de metraje, en los que las diversas tramas son presentadas a través de la mirada de un caballo. Sobre el exótico paisaje del campo volcánico de Islandia, el punto caliente con la mayor actividad volcánica y un enclave único e impactante; nace la rivalidad, la desconfianza entre los vecinos, pero también la atracción y el enamoramiento. Precisamente, las emociones a flor de piel provocan una fuerte erupción capaz de arrastrar todo a su paso hasta culminar en lo más destructivo. 

jueves, 1 de junio de 2017

MÁS ALLÁ DE LA PROSTITUCIÓN (2013)



Antes de presentar “Una Nueva Amiga” (2014), un relato sobre el duelo, el libre albedrío y la transexualidad; el director y guionista francés François Ozon se embarcó en un proyecto no exento de polémica. “Joven y Bonita” eclipsó a más de uno por su lado más superficial que por lo que realmente escondía y, por más que el cineasta trató de traspasar los límites que a simple vista se presentaban en el largometraje, cierta parte de la crítica y del público se encontró escandalizado por una historia que parecía llamar más por su lado efectista, pero que, además, parecía impropia de un autor como él. Con una parte de su filmografía dedicada a la mujer como objeto de culto, lo cierto es que Ozon ha trabajado con temas de lo más diversos y atractivos, desde el deseo o el trabajo de duelo hasta la identidad femenina o la impostura, por ejemplo, vinculada con la creación literaria en una de sus cintas más reconocidas, “En la Casa” (2012), en la que las fronteras entre la literatura y la realidad se diluían en favor de una divertida trama de anhelos y supuestas inmoralidades. Sin embargo, todas estas cuestiones acabarían siendo recogidas en “Frantz” (2016), una narración muy diferente a lo que nos tiene acostumbrados, pero convertida en la que posiblemente sea una de sus obras maestras.

“Joven y Bonita” parte de un fenómeno social de gran popularidad, enfocado en estudiantes de buena familia que se prostituían para pagar sus estudios. Un asunto que se convirtió en debate público hace pocos años y con el que se llegaron a investigar hasta 40.000 casos. Ozon no fue el único director en tratar esta cuestión, puesto que otros también se vieron seducidos por la "novedad", como Larry Clark, muy cercano a la conducta juvenil en su carrera, reflejó una situación muy parecida en “The Smell of Us” (2014). Sin embargo, en esta ocasión, el largometraje del francés se centra más en el terreno de la exploración identitaria a través del cuerpo. Un ritual muy propio de la adolescencia en el que prima la búsqueda de sí mismo. Isabelle (Marine Vacth) es una joven de 17 años que pertenece a una familia parisina de alto poder adquisitivo. Durante el verano pasado, coqueteó con un chico con el que acabó perdiendo la virginidad de forma decepcionante. Con la llegada del otoño, Isabelle inicia el nuevo curso y, con él, una segunda vida que le lleva a prostituirse por las tardes bajo el apodo de Lea. 

jueves, 27 de abril de 2017

LA FALLIDA IMPERFECCIÓN (2013)



Afirmar que existe el crimen perfecto prácticamente suena a una peligrosa utopía que sólo puede llevarnos por el camino de la locura y la obsesión, pero los hermanos y directores franceses Arnaud y Jean-Marie Larrieu, no contentos con este planteamiento, arriesgaron en dar un paso más allá con “El Amor es un Crimen Perfecto”. Ya de por sí, el título genera toda clase de expectativas, a las que se suma la fantástica trayectoria del film noir francés que tantos éxitos ha cosechado. Sin embargo, esta adaptación de la novela “Incidences” (2010) del escritor Philippe Djian pasó sin pena ni gloria entre la crítica, que la calificó, sobre todo, de una producción un tanto mediocre que apelaba a una morbosidad fallida y a un género al que apenas se acercaba.

Presentada en el Festival de Toronto de 2013, la cinta nos traslada a una región montañosa entre Suiza y Francia, en donde Marc (Mathieu Amalric), un carismático hombre de mediana edad, trabaja dando clases como profesor de Literatura en la Universidad de Lausana, mientras convive con su posesiva hermana Marianne (Karin Viard). Con una vida aparentemente tranquila, esconde un seductor lado oscuro que le lleva a mantener relaciones sexuales con varias de sus alumnas. Con el fin del invierno, una de sus estudiantes, Bárbara, desaparece de repente, por lo que su madrastra Anna (Maïwenn) decide hablar con Marc al mismo tiempo que la policía inicia las investigaciones para esclarecer lo sucedido y poder encontrarla. En esta situación de tensión, el protagonista también debe hacer frente a Annie (Sara Forestier), otra de sus pupilas que despliega su obsesivo deseo por el profesor en forma de acoso, poniendo en peligro su propio empleo. 

El principal encanto de la película, sin duda, es la presencia del veterano Mathieu Amalric. El actor posee una trayectoria más que envidiable y, sobre todo, trasnacional, en la que ha colaborado con directores de la talla de Arnaud Desplechin, Alain Resnais, Luc Besson, François Ozon, Raoul Ruiz, Tsai Ming-liang, Wes Anderson, Steven Spielberg, David Cronenberg o Roman Polanski, entre otros muchos; al igual que también se ha colocado tras la cámara en más de una quincena de proyectos, en su mayoría cortometrajes. La experiencia le avala y, en este caso, no es una excepción. Con una muy notable actuación, la cual supone el punto fuerte de la producción, saca el máximo partido a un personaje realmente complicado, con una gran carga de matices que nadan en las ambigüedades y una profundidad psicológica que evidencia cómo él mismo es su principal enemigo pese a las adversidades. Un hombre inmerso en plena crisis identitaria, embargado por la rutinaria seducción que le ofrecen las jóvenes más cercanas, que marcha a la deriva arrastrado ciertos problemas para socializar con su alrededor y que posee una imposibilidad por exteriorizar sus emociones. 

jueves, 23 de marzo de 2017

UN RESPIRO PARA SENTIR (2013)



A veces, resulta inexplicable cómo una película puede pasar desapercibida en cartelera cuando su historia es de lo más llamativa. Siendo cine de autor podemos esperar que bien sea porque su estreno coincidió con otras cintas más atractivas para el público o bien porque su autor aún no sea conocido (y reconocido). Uno de tantos casos que suceden cada semana es el de “El Tiempo de los Amantes”, del director francés Jérôme Bonnell, a quien algunos descubrieron con su debut en el largometraje con “Le Chignon d'Olga” en 2002 y otros tantos supieron de su existencia con la posterior “All About Them” (2015), que logró una nominación a los premios César al mejor actor revelación gracias a la interpretación realizada por el joven parisino Félix Moati.

Centrándonos en el tema que nos atañe, nos enfrentamos a un minúsculo capítulo de la vida de Alix (Emmanuelle Devos). Un único día de respiro en la estresada vida de una mujer que trabaja como actriz en Calais, representando “La Dama del Mar”, la obra del dramaturgo noruego Henrik Ibsen. Con un apabullante horario, decide regresar a París por la mañana para resolver algunos asuntos de su vida y volver al trabajo ese mismo día. En pleno trayecto en tren, su mirada se fija en un enigmático hombre, Doug (Gabriel Byrne). Desde ese mágico instante, comienza un extraño, pero valiente juego de identidades, de búsqueda en uno mismo y, sobre todo, de replanteamientos existenciales. En esa visión posmoderna, ya no existe la idea de seducción clásica, de caza hacia el otro, sino que toda clase de estrategias tradicionales quedan relegadas al pasado para presentar la simple presencia de la pulsión humana. 

La conexión entre ambos personajes es fuerte, intensa, deliberada, pero, ante todo, efímera. El azar, el encuentro fortuito les ha llevado a rendirse a la conexión y a apartarse de su camino habitual. Ese paréntesis que se toma Alix es un completo descanso ante la tensión que vive. Se ha dejado el móvil en el hotel y debe recurrir constantemente a las cabinas de teléfono para poder comunicarse, en especial, con su pareja, alguien que se muestra siempre ausente y con el que mantiene una unión a través del dichoso contestador. Debe asistir a un casting, ver a su madre, con quien ha quedado para comer; a su hermana, con la que no parece tener una relación demasiado estrecha; y, sobre todo, debe volver a subirse al tren para regresar a su trabajo. 

jueves, 9 de marzo de 2017

UN REFRESCANTE ENCUENTRO CON LA "HOME INVASION" (2013)


“Borgman” es de esas películas que, a pesar de trabajar con un punto de partida más que tratado en el cine, posee un gran valor y atractivo por los constantes y sorpresivos giros argumentales. Precisamente este curioso juego nos atrapa desde el inicio, intentando captar cada detalle para poder desenmarañar parte del laberíntico retrato que nos ofrece la obra del director y guionista holandés Alex van Warmerdam. Sin embargo, esta extraña telaraña produce cualquier tipo de emoción menos confusión y es que no podemos evitar sentir curiosidad y dejarnos llevar por una narración perfectamente tejida. Tras participar en el Festival de Cannes de 2013 y recibir el premio a mejor película en el Festival de Sitges del mismo año, el largometraje se convirtió en toda una sensación para los amantes del cine europeo y las nuevas experiencias.

Esta percepción es fácilmente evidente desde sus primeras imágenes, en donde podemos observar una plácida casa de campo rodeada de un profundo bosque. Pero, frente a esa apacible estancia, encontramos a unos hombres armados (incluido un párroco) que intentan buscar a otros bajo tierra. Así es como empieza una acción que, aun desarrollándose a fuego lento, no permite respiro alguno. Por tanto, el suspense se eleva lentamente y sin decaer, pero las cosas no suceden como podría esperarse, sino que el director nos desubica a la menor oportunidad. “Borgman” es un masoquista juego que se inmiscuye en nuestra realidad, nos roba nuestra mente y nos traslada al interior de una trama como si, aun siendo testigos de lo que sucede, nos sintamos como una especie de invasores de forma indirecta. Un escenario desconocido que no nos permite mirar más allá del bosque y que, aun después de casi 115 minutos, nos hace sentir cada vez más extrañeza e inquietud. 

jueves, 2 de marzo de 2017

CIENCIA FICCIÓN "MADE IN SCHRÖDINGER" (2013)


El cineasta norteamericano James Ward Byrkit trabajó en una historia real para crear “Coherence”, una producción realmente atractiva que partió de lo acontecido en Finlandia en 1923. La desorientación que sufrió todo un pueblo entero con el paso de un extraño cometa por sus cielos alarmó a la policía local, la cual recibió un gran número de llamadas con denuncias de insólitos casos en los que los familiares no reconocían a sus propios seres queridos o, incluso, que quienes fallecieron en su día, parecían haber regresado a la vida. Y aunque dé la impresión de ser un relato recién salido de Cuarto Milenio y narrado por el mismísimo Iker Jiménez, lo cierto es que casi un siglo después ha quedado registrado en una película que bien podría llevar el sello del popular autor David Lynch.

Esta generación de “nuevo cine de ciencia ficción” no termina de despuntar, pero la cinta de Ward Byrkit consigue refrescar un panorama que empezaba a quedarse estancado en los mismos temas. Es indudable que el cineasta nos invita a la continua reflexión, dejando un poso a la búsqueda de algún atisbo racional que genere este hecho. El largometraje cumple su cometido y se convierte a la par en un thriller imprevisible que ya quisieran crear las grandes superproducciones. Y así es, señoras y señores, este filme se realizó con tan sólo dos cámaras reflex (Canon V, MarkIII supongo), en un tiempo récord y con un presupuesto de chiste. Se puede decir ampliamente que ha logrado salir con la cabeza muy alta. 

Pocos autores están capacitados para hurgar en este tipo de cuestiones con tal presupuesto y salir airosos de ello. “Coherence” se sirve de bucles temporales, realidades paralelas y dimensiones abiertas, de todo aquello que hoy en día sigue siendo una incógnita y, a la par, de máximo interés para quienes se sientan motivados por saber más allá de lo que a simple vista se puede observar. No existe una salida fácil para ello y el director parece ser consciente de ello, por lo que, con el riesgo que supone plantear una teoría sumamente atractiva, desarrolla una narración compleja de la forma más simple y fascinante, desvelando un guion repleto de paradojas sin necesidad de grandes efectos especiales, sino regalando al espectador prácticamente 90 minutos de un metraje que conduce con seguridad un suspense para nada manejable.

jueves, 23 de febrero de 2017

BANGKOK, DRAMA Y VENGANZAS (2013)


La cinta del director y guionista danés Nicolas Winding Refn, “Sólo Dios Perdona”, es uno de esos trabajos que no permite dejar indiferente a nadie. Presentada a concurso en el Festival de Cannes de 2013, tanto el público como la crítica expresó opiniones dispares. Unos salieron totalmente decepcionados de la sala tras guardar grandes expectativas de aquel cineasta que creó una de las producciones más populares e indispensables de la última década, “Drive” (2011); mientras que otros quedaron fascinados por la fuerza embriagadora de todo un inigualable sello de autor. Es más que evidente que Refn sigue siendo único a la hora de plasmar ciertos imaginarios que favorecen esas pulsiones más instintivas, esa ambivalencia casi irreal surgida en un extraño juego entre límites.

En esta ocasión, nos trasladamos a la exótica metrópolis de Bangkok, en donde Julian (Ryan Gosling) trata de evadir a la justicia estadounidense. En su permanente estado de fuga, aprovecha su tiempo para traficar con estupefacientes por medio de su trabajo oficial como jefe en un club de boxeo tailandés. Detrás de todo esto se encuentra su propia madre, Crystal (Kristin Scott Thomas), que lidera una organización criminal de gran extensión y cuyo principal deseo es repatriar el cuerpo de su hijo predilecto, Billy (Tom Burke), el cual ha sido asesinado. Sin embargo, y pese a que su muerte se produjo como un acto de venganza por masacrar violentamente a una joven prostituta, Crystal desea complacer su odio, por lo que exige a Julian que busque a los asesinos de su hijo y les mate, enfrentándose a un policía ya jubilado, Chang (Yithaya Pansringarm), quien se ha ganado el favor de los demás agentes.

No existe novedad en el motor de esta historia, puesto que, con gran influencia del cine oriental, el director se adentra en el impactante y cautivador mundo de la representación cinematográfica de la venganza, llevando implícitas cuestiones como el honor y la culpa. Una apuesta sobre seguro y de lo más atractiva que muestra las mayores vilezas del ser humano. El juego sobre el que gira la fascinación ante la violencia, sea cual sea su justificación, es uno de los encantos que nos relata “Sólo Dios Perdona”, en la que principalmente continua ese hito postmoderno del héroe antihéroe, del protagonista ambivalente que se mantiene entre el límite del bien y del mal y que adereza la jugosidad de un acto de venganza que mantiene al espectador a la espera de grandes escenas de acción.

jueves, 2 de febrero de 2017

LOS QUE NO QUIEREN VER (2013)

El afamado director canadiense Xavier Dolan necesita, a estas alturas, pocas presentaciones. Su inserción en el largometraje con “Yo Maté a mi Madre” auguraba un gran porvenir tras colarse en la programación oficial del Festival de Cannes de 2009 y ser nominada a mejor película extranjera en certámenes tan importantes como los Premios César o los Satellite Awards de la International Press Academy de Los Ángeles. Pero, dentro de su escala imparable al estrellato, el cineasta también ha coqueteado con el mundo del videoclip y no sólo con el popular trabajo realizado en “Hello” (2015), de la cantante y compositora británica Adele.

El famoso grupo francés de pop/rock y new wave Indochine le encargó una tarea que posteriormente sería la más polémica de su carrera: filmar un vídeo que acompañara a la canción “College Boy”, uno de los temas incluidos en su álbum “Black City Parade”. Sin embargo, el Consejo Superior de lo Audiovisual (CSA) de Francia decidió que su visualización no era recomendada para menores de 18 años, abriendo, así, un debate infinito en cuanto al uso de la violencia para denunciar precisamente esto, la violencia y el abuso; sin mencionar las más que evidentes duras críticas a la sociedad, la justicia y la religión.

jueves, 15 de septiembre de 2016

EL REFUGIO DEL PUNK Y LA NEW WAVE (2013)



Mucho antes de que “CBGB”, la película del director y guionista norteamericano Randall Miller, viera la luz, ya se habían generado un sinfín de expectativas difíciles de cumplir. Sin duda, se trataba de un proyecto realmente peliagudo que recibiría todo tipo de críticas. Y es que, hasta entonces, no había suficientes homenajes a un hombre que marcaría un antes y un después en la historia de la música sin proponérselo. Hilly Kristal fue todo un visionario en el campo, precisamente en plena década de los 70, una época bañada por una crisis económica mundial. Con muchos problemas económicos, constantemente endeudado, abrió un bar en Bowery, una de las zonas neoyorquinas con mayor índice de criminalidad. Un tugurio que, con el paso del tiempo, reuniría a los músicos más influyentes del panorama, favoreciendo una especie de cobijo para quienes, tarde o temprano, saltarían a la fama y serían recordados hasta nuestros días.

Blondie, The Clash, The Misfits, Joan Jett, Patti Smith, The Ramones, The Police, Iggy Pop, The Jam, The Dead Kennedys, The Runaways, Television, Talking Heads, The Damned, Sex Pistols y un largo etcétera, una lista inmensa de bandas imprescindibles que pisaron el suelo de uno de los núcleos que favorecieron el desarrollo de la escena punk y new wave en Estados Unidos. Kristal ni siquiera pretendía dar cabida a esos nuevos estilos, sino que su antro, en un principio, se iba a centrar en el Country, Bluegrass y Blues, de ahí el nombre que acabaría dando a su negocio, CBGB. Sin embargo, los grupos que se presentaban a tocar en su minúsculo escenario formaban parte de una nueva ola musical, por lo que decidió agregar el sobrenombre de OMFUG, Other Music For Uplifting Gormandizers (Otra Música Para Nacientes Consumidores).

viernes, 2 de septiembre de 2016

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN (2013)



Las leyendas son una fuente más para nutrir historias con ciertos toques de fantasía. Si, además, provienen de Asia Oriental, muy probablemente nos enfrentemos a un terrorífico mundo de mujeres fantasmas martirizadas en vida. Siguiendo, en cierta medida, esta base, el director tailandés Banjong Pisanthanakun recupera una de las creencias más extendida del país para crear “Pee Mak”, una simpática comedia de terror que proyecta pocas expectativas en su inicio, pero que consigue entretener de principio a fin con asombrosa facilidad. No es la primera vez que se pretende adaptar el tradicional mito de “Mae Nak Phra Khanong”, ya sea siguiendo al pie de la letra el cuento popular o bien proporcionando dosis de modernidad y experimentación para completarlo, pero lo que es cierto es que, en esta ocasión, el cineasta aporta una mayor diversión en los que, en un principio, aparentan ser 115 excesivos minutos de metraje.

Mak (Mario Maurer) es un soldado que ha sido herido en un combate al comienzo de la dinastía Rattanakosin y que decide regresar a su casa junto a su esposa, Nak (Davika Hoorne), y su hijo recién nacido. Junto a él, sus compañeros de batalla Ter (Nattapong Chartpong), Puak (Pongsatorn Jongwilak), Shin (Wiwat Kongrasri) y Aey (Kantapat Permpoonpatcharasuk) deciden acompañarle en su camino y pasar unos días en el pueblo natal de Mak. Todo resulta más que idílico, pero los amigos se percatan de que algo extraño está sucediendo. ¿Es posible que Nak esté realmente muerta tal y como los rumores dicen o son ellos los verdaderos fantasmas?

El autor recupera ciertas pinceladas del género que le vio nacer y que le ha ensalzado como uno de los cineastas más populares de Tailandia. Su prolífico debut con la famosa cinta de terror “Shutter” (2004), que llegó incluso a hacerse hueco en la cartelera española, marcó una trayectoria de tintes sobrenaturales en la que únicamente existe una sola excepción, “Hello Stranger”, una comedia romántica que tampoco salió mal parada. Sin embargo, y pese a su estable éxito, “Pee Mak” le ha reportado grandes alegrías convirtiéndose en una de las películas nacionales de mayor recaudación. A pesar de ello, se trata de una producción no tan exportable como aparenta ser, ya que el tradicionalismo que posee su historia hace que, a ojos occidentales, se convierta en un largometraje entretenido que, por desgracia, apenas destacaría entre la oferta cinematográfica. 

viernes, 1 de julio de 2016

YAKUZAS, VIOLENCIA Y CINTAS DE VIDEO (2013)


Bien es sabido que el cine asiático siempre nos ha mostrado algo diferente. Ese toque de bella rareza que hace pensar que no sabes si estás viendo una comedia, un drama o gore. El famoso director japonés Sion Sono resulta ser de esos viejos cineastas que hace lo que les da la real gana independientemente del género en el que se embarque y, a pesar de ello, consigue valiosos premios y una gran atención. Después de todo, ¿quién no ha tenido la tentación de tomar una cámara y hacer películas, tal y como hacen los protagonistas de "Why Don't You Play In Hell?", trabajo con el que el autor logró alzarse con el premio del público en el Festival de Toronto.

Desde hace muchos años existe una gran rivalidad entre Ikegami (Sinichi Tsutsumi) y Muto (Jun Kunimura), pero todo se complica aún más desde que Ikegami se enamoró de la hija de su enemigo, Himizu (Fumi Nikaido). El enredo no se hace esperar, viéndose involucrados el tímido Kouji (Gen Hochino) y Hirata (Hiroki Hasegawa), un director de cine bastante peculiar. Un simple entretenimiento que, con grandes dosis de humor, contiene una mordaz crítica a la industria cinematográfica independiente y todo lo que gira a su alrededor. El autor, que ha tardado nada menos que 20 años en llevar a cabo este proyecto, inicia esta historia con un anuncio publicitario para preparar una premisa trepidante que gira en torno a la comedia, el drama y el romance, pero que contiene litros y litros de sangre y emocionantes peleas con pistolas y katanas en mano que, cómo no, recuerdan al cine ligero de épocas anteriores. 

Son infundadas las comparaciones con otros cineastas contemporáneos como Quentin Tarantino o Takashi Miike porque los trabajos de Sono hace tiempo que tienen un estilo original y eso se aprecia claramente en esos diálogos tan inteligentes en situaciones irreales, con los cuales es imposible no reír. Aunque en algunos momentos no lo parezca, ésta no es una tragedia, porque hacer cine nunca debe de ser un sufrimiento. "Why Don't You Play In Hell?" es un sentido homenaje al séptimo arte por parte de un director imprescindible que es capaz de recrear diferentes texturas, generar vueltas de tuerca constantemente y plasmar los delirios del gore más desenfrenado. 

martes, 28 de junio de 2016

LA DULZURA DEL TALENTO (2013)



La popular figura del samurái siempre ha estado relacionada con historias en las que el honor es el eje principal y lo que subsiste por encima de cualquier aspecto de su vida. No obstante, es realmente curioso ver la gran variedad de guerreros que existían durante la época feudal de Japón. A través del cine, hemos podido disfrutar de su vertiente más dramática para, posteriormente, ser el protagonista de miles de cintas de acción con personajes que mostraban un matiz mucho menos humano y más cruel. La violencia insertada en este tipo de películas acabó por estilizar a los personajes, llegando, incluso, hasta la exageración. Resulta inevitable pensar en el mítico director nipón Akira Kurosawa como uno de los grandes cineastas que, a lo largo de su extensa trayectoria, retrataron con mayor cercanía a estos luchadores. La inquietud que despierta se extiende hasta nuestros días sin pronóstico de agotarse, pero también surgen otro tipo de obras que se centran en otros aspectos menos conocidos, como es el caso de “A Tale of Samurai Cooking: A True Love Story” (“Bushi No Kondate”), el largometraje del realizador Yuzo Asahara que, a pesar de haber pasado desapercibido tras su paso por festivales internacionales como el de Berlín, Hawai y su estreno mundial en el de San Sebastián, desata cuanto menos la curiosidad de quien se encuentra con él.

Junto al guionista Michio Kashiwada, el autor crea una narración que nos traslada al Japón feudal del siglo XVIII. Haru (Aya Ueto) es una joven sirvienta con un don especial para la cocina, que, tras un matrimonio fallido que tan sólo duro apenas un año, recibe la visita de un chef samurái que proviene de una importante saga familiar en la región de Kaga. Sin dudarlo ni un momento, el hombre le propone matrimonio en nombre de su hijo, Yasunobu Funaki (Kengo Kôra), de quien espera que reflexione y ocupe el lugar de su hermano mayor al hacerse cargo del legado en lugar de continuar su carrera luchando como samurái. Considerada como secuela de la historia creada por Michifumi Isoda y el propio Michio Kashiwada para el director Yoshimitsu Morita, “El Ábaco y la Espada” (“Bushi No Kakeibo”, 2010), en el que un guerrero reflexiona sobre la razón trascendental de su existencia, la cinta de Ashara se refugia en un romance aparentemente imposible y en el sacrificio que acarrea su éxito para desvelar la rigidez de antiguas costumbres sociales que, incluso, en más de un caso, se han mantenido en la actualidad.

martes, 7 de junio de 2016

JUSTICIA SIN CASTIGO (2013)



En la última década, Corea del Sur ha estado haciendo revisiones de los errores cometidos en el pasado, algo que se hizo aún más evidente con el gran éxito que el drama televisivo “Respond 1997 (Reply/Answer Me 1997)” (Shin Won-Ho, 2013) cosechó en el canal nacional y que propició dos secuelas más, situadas en los años 1994 y 1988, cada una de ellas profundizando aún más en hechos históricos que marcaron la sociedad de la época. Por supuesto, el cine no iba a ser menos, destacando una fulgurante corriente que ahonda en este tipo de cuestiones y que cobra aún más peso en su formato documental. Las reflexiones sobre ciertos episodios devastadores confluyen en el vertiginoso desarrollo que ha experimentado el país en los últimos tiempos, pero no todas logran abstraer al espectador y cautivarle hasta dejar ese poso necesario para recordar este tipo de calamidades e impedir que se repitan en un futuro.

Tras sufrir diversas invasiones, una guerra civil devastadora que dividió a su pueblo en dos, diversos regímenes militares a cuál más opresivo y una democracia que abogaba por la libertad de quienes han soñado con ella desde hacía demasiados años, el país se vio envuelto en una época de inestabilidad que desembocó en una fuerte crisis económica solventada rápidamente a duras penas. Más de un siglo de constante lucha y de capítulos que se han querido olvidar pero que, en cambio, cineastas como el debutante Jung Yoon-Suk, reclaman una revisión de un pasado que se debe tener presente en todo momento para evitar caer en los mismos fracasos. “Non Fiction Diary” es un fascinante ensayo sobre graves sucesos que han asolado a la historia moderna de Corea del Sur y las consecuencias que se desprendieron de ellos, que, en alguna ocasión, llegaron a ser extrañamente bondadosas. Cuando se trata de la pérdida de un incontable número de víctimas, a veces, su final puede llegar a ser muy distinto al esperado.

lunes, 25 de abril de 2016

CERVEZA Y TENSIÓN SEXUAL (2013)



A veces, en la sencillez radica el gusto y no en la excesiva parafernalia que muchos utilizan para encubrir un producto demasiado mediocre. Es cierto que ésta fórmula puede funcionar con algunos de los taquillazos que inundan la cartelera, pero produce un mayor placer poder disfrutar de simples historias que se acercan a nuestra realidad o que nos recuerdan capítulos de nuestra vida. Posiblemente, el director estadounidense Joe Swanberg tuvo esta idea en mente a la hora de comenzar su carrera.

El joven cineasta cuenta con un gran número de largometrajes que engrosan las filas del cine indie norteamericano, una colaboración en la producción “V/H/S” (2012), para la que creó el episodio “The Sick Thing That Happened to Emily When She Was Younger”, aparte de tímidos coqueteos con series de televisión como la reciente “Love” (Judd Apatow, 2016), “Looking” (Michael Lannan, 2014) o “Young American Bodies” (2006), en la que además de interpretar a uno de los personajes principales, Ben, comparte dirección junto a su esposa, Kris Williams. Porque sí, también es un polifacético actor, editor, productor, guionista y un largo etcétera.

Su trabajo “Colegas de Copas” suena a otras tantas cintas como la saga de “Resacón en Las Vegas” (Todd Phillips, 2009), “Noche de Marcha” (Jon Lucas y Scott Moore, 2012) o similares títulos en los que la típica juerga entre amigos acaba siendo toda una inesperada aventura. Nada más lejos de la realidad, ya que, en esta ocasión, se trata de un relato que profundiza en las complicadas relaciones de pareja y el eterno dilema sobre la amistad entre hombres y mujeres. Luke (Jake Johnson) y Kate (Olivia Wilde) son dos grandes amigos que trabajan en la misma empresa, una cervecería. Cuando terminan sus jornadas, suelen beber cerveza mientras comparten risas, conversaciones, coqueteos y mucha complicidad. Sin embargo, todo se volverá más confuso cuando se conozcan las parejas de cada uno, Jill (Anna Kendrick) y Chris (Ron Livingston).

jueves, 21 de abril de 2016

EL ENCANTO DE LA LLUVIA (2013)



Pixar siempre cuida sus trabajos hasta el más mínimo detalle y quizá sea ésta una de las razones por las que logre conquistar a todo tipo de público independientemente de su edad. Tanto en largos como en cortometrajes, se presenta un universo mágico que siempre nos deja con ganas de más. Esas historias de fantasía que arrancan millones de sonrisas y de las que siempre se puede extraer todo tipo de enseñanzas para los más pequeños, aunque a los adultos nunca les viene mal refrescar ciertas cuestiones que parecen olvidarse con la madurez.

“Azulado (The Blue Umbrella)” es una de esas piezas que suelen acompañar al metraje principal en su exhibición en salas de cine, siendo, en esta ocasión, “Monstruos University” (San Scanlon, 2013), la secuela de “Monstruos S.A” (Pete Docter, Lee Unkrich y David Silverman, 2001). Este quinto cortometraje del realizador y guionista alemán Saschka Unseld se presenta en forma de cuento encantado, en apenas 6 minutos, con dos paraguas de diferentes colores que, al cruzarse en el camino, se enamoran instantáneamente.

Su debut en la dirección bajo la batuta de Pixar posee una trama de lo más sencilla y con el mismo estilo que uno de sus antecesores, “Paperman” (John Kahrs, 2012). El amor es el sentimiento clave para humanizar, ya sea a personas ahogadas en la rutina o, como en este caso, objetos inanimados. Llega de forma inesperada a sus destinos y los cambia sin retorno, instante en el que entran en juego otras variables como el azar y la ilusión que se genera de tal encuentro. A su vez, recrea un universo urbanita, situando la acción en calles desconocidas, demasiado transitadas. Precisamente, un espacio en el que puede ocurrir cualquier cosa en cualquier momento, en el que todos podemos ser diana de multitud de emociones en cuestión de poco tiempo. No obstante, el metraje deja en evidencia en qué partes Unseld ha querido centrarse y, efectivamente, el apartado narrativo no ha sido el elegido, puesto que, a pesar de su efecto edulcorado y de una sensación cálida que transmite, la historia está demasiado explotada y apenas se arriesga.

jueves, 25 de febrero de 2016

BALANCES DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA (2013)


Anunciar que un metraje es de 4 horas de duración hace que muchos espectadores prefieran alguna que otra alternativa antes de arriesgarse a “perder el tiempo”, mientras que, para otros tantos, la realidad es diferente y siguen negándose a dar una oportunidad a un género demasiado castigado por el público. Por desgracia, ésta es la realidad ante un género totalmente minoritario que posee el maravilloso encanto de ofrecernos una pequeña ventana para mirar a través de ella y observar todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Es realmente sencillo obviar trabajos de gran calidad, como es el del veterano director norteamericano Frederick Wiseman, “At Berkeley”, título que, obviamente, representa la experiencia del cineasta en el interior de la prestigiosa Universidad de Berkeley, en California (Estados Unidos). En total, 12 semanas de rodaje y 250 horas de material resumidos para presentar y defender la educación pública de calidad. Estudiantes, profesores y directivos ponen voz a una época inestable para el centro debido a las constantes protestas, pero idónea para repasar las causas de esta situación, hacer balances y ajustar presupuestos.

No es la primera vez que el autor dedica su tiempo al sistema educativo del país. En una primera cinta, “High School” (1968), se enfocaba en las universidades y en los abusos de poder que en ellas se ejercían para, posteriormente y como segunda parte, en “High School II” (1994), retratar los métodos de enseñanza utilizados en la exitosa Escuela Secundaria de Central Park East, Por su parte, “Blind” (1987) participaba en el programa educativo de un jardín de infantes en la Escuela Para Ciegos de Alabama, por lo que, con estos antecedentes, es sencillo vislumbrar que Wiseman ha sido siempre testigo directo de la educación impartida a su alrededor desde hace décadas.