El cine de terror hongkonés no suele llegar a nuestras manos, pero aquellas que logran conquistar en los circuitos de festivales, al menos, permiten disfrutar de un tipo de cine que sorprende por el propio desconocimiento occidental de aquellas leyendas asiáticas que son capaces de poner nuestro bello de punta. Un ejemplo de ello bien podría ser la ópera prima del revolucionario director hongkonés Juno Mak, “Rigor Mortis”, que vio la luz por primera vez en la
sección oficial del Festival de Sitges de 2013. Desde ese momento, no había espectador que no elogiara la gran labor técnica de la película por encima de ciertas deficiencias a nivel narrativo con una historia que, en realidad, ni siquiera intenta tomar el pulso con otras cintas de similares características. Precisamente, es en este aspecto donde más desconcierta que la obra de Mak falle, puesto que las expectativas, cuanto menos, eran bastante altas al ser conscientes de la calidad del anterior y primer trabajo como guionista del cineasta, “Revenge: A Love Story” (Wong Ching-Po,
2010), en el que participaba junto a sus compañeros, algo menos destacados, Lai-Yin Leung y Ching-Po Wong. En esta ocasión, Mak vuelve a contar con uno de ellos, Lai-Yun Leung, que firma como Jill Leung; y con Philip Yung.
“Rigor Mortis” ofrece detalles realmente viscelares y sangrientos en una atmósfera de lo más horripilante dentro de una narración situada en la China de los años 80. Chin Siu-Ho (Chin Siu-Ho) fue toda una estrella del género de terror en la industria cinematográfica del país que, en la actualidad, ha caído en desgracia. Distanciado de su familia y prácticamente arruinado, decide poner fin a su mala racha en el interior de un viejo edificio abandonado. Sin embargo, su plan se ve interrumpido por extrañas fuerzas del mal que habitan en el interior de esta construcción. El trabajo de Mak, muy enfocado para el espectador internacional, plasma un choque entre géneros, el drama y el terror, que, para muchos, puede suponer otro de los grandes errores de la cinta, puesto que el riesgo de combinar ambos puede restar bien el efecto siniestro esperado, bien la emotividad que se intenta trasladar. A pesar de ello, la obra es, cuanto menos, digna de ser visualizada y, por supuesto, altamente disfrutable por el espectáculo visual con el que cineasta intenta captar nuestra atención.
“Rigor Mortis” ofrece detalles realmente viscelares y sangrientos en una atmósfera de lo más horripilante dentro de una narración situada en la China de los años 80. Chin Siu-Ho (Chin Siu-Ho) fue toda una estrella del género de terror en la industria cinematográfica del país que, en la actualidad, ha caído en desgracia. Distanciado de su familia y prácticamente arruinado, decide poner fin a su mala racha en el interior de un viejo edificio abandonado. Sin embargo, su plan se ve interrumpido por extrañas fuerzas del mal que habitan en el interior de esta construcción. El trabajo de Mak, muy enfocado para el espectador internacional, plasma un choque entre géneros, el drama y el terror, que, para muchos, puede suponer otro de los grandes errores de la cinta, puesto que el riesgo de combinar ambos puede restar bien el efecto siniestro esperado, bien la emotividad que se intenta trasladar. A pesar de ello, la obra es, cuanto menos, digna de ser visualizada y, por supuesto, altamente disfrutable por el espectáculo visual con el que cineasta intenta captar nuestra atención.
