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miércoles, 24 de enero de 2018

LA DERIVA DE UN ETERNO CAFÉ (2012)



El primer largometraje de ficción del director alemán Jan Ole Gerster no pudo tener mejor suerte en su desfile por el circuito de festivales internacionales más importantes, saliendo victorioso en Munich, Zurich, São Pablo, Hawai, Sydney o Sofia. A su paso, recogió un sinfín de estatuillas en los Chlotrudis Awards, German Film Awards o, incluso, los European Film Awards con una ópera prima muy propia del movimiento mumblecore por su bajo presupuesto y su corte realista. Precisamente, “Oh Boy” forma parte de esos nuevos aires del cine alemán gracias a una joven generación de cineastas que aporta una perspectiva narrativa algo diferente de lo que esta cinematografía nos tiene acostumbrados.

Sus escasos 83 minutos de metraje retratan 24 horas de un día cualquiera en la vida de Niko (Tom Schilling), un acomodado veinteañero que ni estudia ni trabaja. Abandonó la universidad, pero no es capaz de encarar su presente, ni siquiera para comentárselo a su padre, que aún le costea, incluso, el alquiler de su piso en pleno Berlín. Sus peculiares amigos, las chicas, los imprevistos, las nuevas caras, la soledad, los extraños vecinos, las estúpidas entrevistas de trabajo, la apatía o los paseos sin un mechero en el bolsillo acaban por sumir a Niko en la oscuridad de la noche. Desubicado, termina vagando por la ciudad, tratando de posicionarse en la vida, de encontrar un rincón que le ayude a reconocer su verdadero propósito, su ser. 

Presentada en un sombrío blanco y negro de fuerte contraste, “Oh Boy” es la pura imagen de la resistencia pasiva de toda una generación desorientada. Con más que evidentes referencias al modernismo de la Nouvelle Vague francesa a través de ciertos guiños al mítico director franco-suizo Jean-Luc Godard, la película trata de enmarcar una evolución personal, una transformación en la que Niko se enfrenta, por fin, a la madurez y que desemboca en la deriva en plena capital alemana. Estamos ante un recorrido sin meta en el que el personaje puede apartarse o desviarse en cualquier momento, tomando atajos que le permiten tener encuentros e, incluso, aferrarse a la viveza que le aportan algunas sorpresas en momentos muy puntuales. Por tanto, en la obra de Jan Ole Gerster, la ciudad se erige como un personaje en sí mismo, desempeñando un papel narrativo que se nutre de encuentros e incidentes que sirven para definir y contextualizar al protagonista. 

lunes, 25 de abril de 2016

CERVEZA Y TENSIÓN SEXUAL (2013)



A veces, en la sencillez radica el gusto y no en la excesiva parafernalia que muchos utilizan para encubrir un producto demasiado mediocre. Es cierto que ésta fórmula puede funcionar con algunos de los taquillazos que inundan la cartelera, pero produce un mayor placer poder disfrutar de simples historias que se acercan a nuestra realidad o que nos recuerdan capítulos de nuestra vida. Posiblemente, el director estadounidense Joe Swanberg tuvo esta idea en mente a la hora de comenzar su carrera.

El joven cineasta cuenta con un gran número de largometrajes que engrosan las filas del cine indie norteamericano, una colaboración en la producción “V/H/S” (2012), para la que creó el episodio “The Sick Thing That Happened to Emily When She Was Younger”, aparte de tímidos coqueteos con series de televisión como la reciente “Love” (Judd Apatow, 2016), “Looking” (Michael Lannan, 2014) o “Young American Bodies” (2006), en la que además de interpretar a uno de los personajes principales, Ben, comparte dirección junto a su esposa, Kris Williams. Porque sí, también es un polifacético actor, editor, productor, guionista y un largo etcétera.

Su trabajo “Colegas de Copas” suena a otras tantas cintas como la saga de “Resacón en Las Vegas” (Todd Phillips, 2009), “Noche de Marcha” (Jon Lucas y Scott Moore, 2012) o similares títulos en los que la típica juerga entre amigos acaba siendo toda una inesperada aventura. Nada más lejos de la realidad, ya que, en esta ocasión, se trata de un relato que profundiza en las complicadas relaciones de pareja y el eterno dilema sobre la amistad entre hombres y mujeres. Luke (Jake Johnson) y Kate (Olivia Wilde) son dos grandes amigos que trabajan en la misma empresa, una cervecería. Cuando terminan sus jornadas, suelen beber cerveza mientras comparten risas, conversaciones, coqueteos y mucha complicidad. Sin embargo, todo se volverá más confuso cuando se conozcan las parejas de cada uno, Jill (Anna Kendrick) y Chris (Ron Livingston).