Mostrando entradas con la etiqueta Kim Ki-Duk. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kim Ki-Duk. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de febrero de 2018

EL MUNDO DE LOS JUGUETES ROTOS (2013)



A través de “Arirang” (2011), el primer documental del popular autor surcoreano Kim Ki-Duk, se desató la polémica. En el metraje, plasmaba su retiro a las montañas tras verse inundado por una profunda crisis. La traición por parte de su equipo de confianza le llevó a perderse en sí mismo, siendo muestra de ello su fallida obra “Amén” (2013). Aquel cineasta que eclipsó a la crítica y público occidental con obras maestras como “Primavera, Verano, Otoño, Invierno… y Primavera” (2003), “Hierro 3” (2004) o “El Arco” (2005) sentía que su carrera comenzaba a descender sin poder impedirlo y lo evidenciaba a través de sus lágrimas, mientras visualizaba su filmografía delante de sus propios ojos. Ese dolor le ha llevado a la controversia con sus siguientes cintas, “Pietà” (2012) y “Moebius” (2013), dominadas por sus mayores miedos y traumas, pero su depresión no logró retirarle del circuito de festivales internacionales más importantes.

Al mismo tiempo, su faceta como guionista se ha visto más desarrollada, contando con la colaboración de sus pupilos y otros realizadores de menor recorrido, como es el caso del director Shin Yeon-Shick, a quien entregó la historia de “Rough Play” (“Actor Is An Actor”). Oh Young (Lee Joon) es un joven actor que arrastra viejos problemas del pasado que alimentan su inseguridad. Sin embargo, sus ansias de triunfar en el mundo de la interpretación le llevan a aceptar papeles denigrantes que, en cambio, le reportan, poco a poco, un gran éxito. La fama comienza a consumirle, desatando un alter ego incapaz de dominar, un lado oscuro que atenta contra otros y contra sí mismo, hundiéndose en el fango de lo que un día pudiera construir. Con ciertas similitudes a lo que ocurrió en la vida profesional de Kim Ki-Duk, probablemente nunca sepamos si se trata de la realidad o de simples casualidades.

martes, 15 de septiembre de 2015

NO CIERRES LOS OJOS (2008)



El famoso director surcoreano Kim Ki-Duk nos traslada al mundo onírico gracias a “Dream”. La que es su obra número 15 se ve claramente afectada por la crisis en la que el autor se encontraba inmerso. Y es que, como comentábamos a través de la crítica de otra de sus cintas, “Amén” (2011), el propio realizador se percató de cómo todo el esplendor de su creatividad empezaba a ir cuesta abajo para verse sumergido en una creciente depresión que llegaría a plasmar en su única pieza documental, “Arirang” (2011) y que, pos desgracia, se vería acrecentada por el accidente que tuvo la actriz principal de este filme, Lee Na-Young, que casi muere ahogada al realizar una de las escenas.

Independientemente de sus éxitos y fracasos, el cineasta es difícil que pase desapercibido haga lo que haga, puesto que cada una de sus producciones siempre contienen ese toque personal lleno de poesía visual sin grandes recursos ni extravagancias y su bella sensibilidad en la forma de tratar las historias que pasan por sus manos, ya sean sumamente delicadas o extrañamente bizarras, como estamos viendo en los últimos tiempos y en su nueva etapa profesional.

Sin embargo, “Dream” quedó relegada a ser una obra menor en su filmografía y no porque su premisa no fuese interesante, sino porque el trato de ésta resulta más que disperso, llegando a extenderse demasiado a lo largo de unos innecesarios 95 minutos de duración. La percepción entre la realidad ficticia y el mundo de los sueños encuentra su hueco en la relación entre Jin (Jô Odagiri) y Ran (Lee Na-Young). La cinta comienza con la fantasía del protagonista, un hombre de procedencia japonesa que, mientras duerme, ve cómo se causa un accidente. Tal suceso resulta haberse producido de verdad, pero desconoce quién conducía el coche. Poco a poco descubre que, durante sus descansos y constantes pesadillas, la joven Ran, que es sonámbula, los lleva a cabo. Su conexión les obliga a unir sus fuerzas, pero el pasado no deja de ser el causante de su presente. Jin no es capaz de olvidar a su expareja, pero Ran, tras su ruptura, intenta dejar atrás a su exnovio a pesar de que los sueños le impiden cortar con él definitivamente.

viernes, 4 de septiembre de 2015

EN BUSCA DE RESPUESTAS (2011)



Cuando hablamos de cine de autor asiático, es inevitable que la mente nos remita enseguida al realizador surcoreano Kim Ki-Duk. Un director que supo meterse en el bolsillo tanto a crítica como a cinéfilos gracias a las emotivas e íntimas historias que nos hacía llegar a partir de unas obras de puro preciosismo técnico. Su sello de identidad es inigualable y su popularidad internacional se hizo notoria a través de las sobresalientes “Primavera, Verano, Otoño, Invierno… Primavera” (2003) y “Hierro 3” (2004). A través de su trayectoria, le hemos visto crecer y conseguir el clímax de su intachable carrera, pero, como buen artista que se precie, fue inevitable verle nadar entre las aguas de la depresión. En su único documental hasta la fecha, “Arirang”, nos explicó las causas de su retiro del ámbito laboral, mientras que le veíamos encerrarse en la soledad más profunda de las montañas, en una cabaña donde dedicó su tiempo nada más que a sobrevivir y a reflexionar sobre los últimos acontecimientos que habían llegado a su vida. Parte de su equipo le traicionó y, sin querer, su regreso al séptimo arte, a pesar de tomar un gran impulso, se vio negativamente afectado.

Poco tiempo antes de esta película tan personal, llegaba “Amén”, el primer largometraje que recibimos tras su periodo de ausencia de dos años y que logró que tanto el público como la crítica se vieran asombrados por algo tan extraño e impropio de él. Más de uno tuvo la sensación de que Ki-Duk trataba, por primera vez, de reírse de sus seguidores cuando en realidad la pieza simplemente supone un nuevo comienzo en su peculiar recorrido profesional, una especie de renovación que el cineasta ha ido depositando en sus últimas cintas y que ha conseguido dar un nuevo giro al despertar cierta morbosidad con el interesante patrón de las extremas relaciones entre la figura de la madre y del hijo, tal y como vimos en la posterior “Pietà” (2012) o, más evidenciado, en “Moebius” (2013), pero claro, tan sólo pudimos entender sus razones y el fracaso estrepitoso de “Amén” una vez que visualizamos “Arirang”.

martes, 3 de marzo de 2015

UNA TRÁGICA MORBOSIDAD (2013)

Mucho se puede hablar de la trayectoria profesional del director surcoreano Kim Ki-Duk, que se dió a conocer a nivel internacional y de forma más grandilocuente con su sorprendente para muchos e insulsa para otros tantos, "Hierro 3". Es sabido que su cine se caracteriza por ser pausado, sin demasiadas pretensiones y algo simple en cuanto argumento, al contrario de lo que ocurre con muchas de sus impactantes imágenes y la extraordinaria puesta en escena de la mayoría de sus obras.

Con "Moebius", ha rizado el rizo. Ya fue censurada en su país de origen y se dice, se comenta (vaya usted a saber si por darle más publicidad al tema o no), que provocó desmayos, vómitos y diarreas en más de un festival por lo truculento y mórbido de algunas de sus escenas. Y ya de por sí, la historia es controvertida.

La cinta se centra en el personaje de un padre de familia (Jo Jae-Hyeon), que evita quedarse sin pene por un ataque de celos de su mujer (Lee Eun-Woo). Ésta, al no poder cortarlo, la paga con su pobre hijo (Seo Young-Ju), que acaba perdiendo el miembro. Y así es como la familia termina desmoronándose, con la mujer dándose a la fuga, y el padre intentando ayudar a un malogrado hijo que no encuentra consuelo. A partir de aquí todo es una espiral de sexo frustrado, palizas, vejaciones e incestuosas situaciones entre padre, madre e hijo.