Asia Argento dejó atrás el sobrenombre de “hija de” hace
mucho tiempo y es que resulta realmente difícil desprenderte de ello cuando tu
madre es una gran actriz y tu padre es un reputado director consagrado en el
género del terror y el slasher. Pese a entrar en el mundo de la interpretación
con tan sólo 10 años, las inquietudes por experimentar tras las cámaras no se
hicieron esperar. “DeGenerazione” (1994) le dio la oportunidad de crear
una pequeña pieza, “Prospettive”, junto a otros jóvenes actores que se
iniciaban en la realización. Tras su ópera prima, “Scarlet Diva” (2000), y
varios cortometrajes que pasaron a engrosar su trayectoria, la polifacética
artista se lanzó sin miramientos, junto al también actor Alessandro Magania, a
la adaptación de la novela de un tal J.T. Leroy, que narraba sus trágicas y
desgarradoras vivencias durante su infancia. Un guion realmente suculento que,
a pesar de ser tan perverso, tenía la categoría de basarse en hechos reales.
Así es como surgió “El Corazón Es Mentiroso”, una obra que
bebía directamente del cine independiente norteamericano, con trabajos como “Mi
Idaho Privado” (Gus Van Sant, 2001) como bandera. Sin embargo, Argento se vio
en la tesitura de descubrir, dos años después, que su escritor no era más que un
fraude. Tras el seudónimo de J.T. Leroy se encontraba Laura Albert, quien acabó
sentándose en el banquillo tras engañar, durante casi una década, a todo el
universo artístico y literario estadounidense. Independientemente de ello y de
que sea una truculenta historia como pocas, el segundo largometraje de la
italiana nos lleva a Jeremiah (Jimmy Bennett), un niño de 7 años que, tras
vivir cierta estabilidad con sus abuelos (Ornella Muti y Peter Fonda), debe
abandonarles para comenzar una nueva etapa junto a su madre biológica, Sarah
(Asia Argento), que ha conseguido la custodia. El alcohol, las drogas y la
prostitución llevarán al pequeño por un camino lleno de maltratos, abusos de
todo tipo e inestabilidad.
