No fueron muchos los artistas que se interesaron por las
novedades tecnológicas en los principios del siglo XX. Pocos se atrevieron a
crear imágenes en movimiento y, aún menos, trasladar el arte a la estética
del cine. Precisamente, hablamos de la época de las vanguardias, cuando el
futuro séptimo arte recibió las coqueterías de algunos artistas que no se
consideraron, en ningún instante, cineastas. Esta curiosa familia veía el cine
como parte de la modernidad, del encanto de una evolución que se prestaba a su
servicio. La fascinación por un artilugio que les permitía hacer volar su
imaginación y dar rienda suelta a su creatividad les llevó a admirar el cine
desde su capa más externa.
“Ballet Mécanique” es un pequeño metraje realizado por
Fernand Léger y Dudley Murphy, a quienes se les puede ver junto a la
embriagadora estética que muestran Katherine Murphy y la maravillosa musa europea Alice Prin, popularmente conocida como Kiki de Montparnasse. El
cortometraje es una de las piezas más importantes de la historia del cine,
aunque todavía no se ha llegado a un acuerdo en cuanto a su catalogación. Sin
embargo, de lo que no cabe duda es de que posee un planteamiento abstracto
absolutamente radical para su época. Concebida para ser la antesala de una
película de corte dadaísta que compartía título, en la que el inigualable
artista modernista Man Ray también participaba, experimenta en su tratamiento
de las formas, las cuales son transformadas, desplazadas.






