jueves, 19 de enero de 2017

EL MECANISMO DEL CINE (1924)



No fueron muchos los artistas que se interesaron por las novedades tecnológicas en los principios del siglo XX. Pocos se atrevieron a crear imágenes en movimiento y, aún menos, trasladar el arte a la estética del cine. Precisamente, hablamos de la época de las vanguardias, cuando el futuro séptimo arte recibió las coqueterías de algunos artistas que no se consideraron, en ningún instante, cineastas. Esta curiosa familia veía el cine como parte de la modernidad, del encanto de una evolución que se prestaba a su servicio. La fascinación por un artilugio que les permitía hacer volar su imaginación y dar rienda suelta a su creatividad les llevó a admirar el cine desde su capa más externa.

“Ballet Mécanique” es un pequeño metraje realizado por Fernand Léger y Dudley Murphy, a quienes se les puede ver junto a la embriagadora estética que muestran Katherine Murphy y la maravillosa musa europea Alice Prin, popularmente conocida como Kiki de Montparnasse. El cortometraje es una de las piezas más importantes de la historia del cine, aunque todavía no se ha llegado a un acuerdo en cuanto a su catalogación. Sin embargo, de lo que no cabe duda es de que posee un planteamiento abstracto absolutamente radical para su época. Concebida para ser la antesala de una película de corte dadaísta que compartía título, en la que el inigualable artista modernista Man Ray también participaba, experimenta en su tratamiento de las formas, las cuales son transformadas, desplazadas.

jueves, 29 de diciembre de 2016

LA IMAGEN DE LA INDIFERENCIA (1942)



“Listen to Britain” parece un simple documental sobre la rutina de la población y el ejército inglés durante la Segunda Guerra Mundial, aunque, en realidad, fue encargado oficialmente por el Ministerio de Información del Gobierno británico a los directores Humphrey Jennings y Stewart McAllister. Nominado, un año más tarde, por la Academia de Cine de Reino Unido, se trata más bien de una de las piezas propagandísticas más importante de la época, aunque posea una mayor sutileza que otras obras más conocidas. A diferencia de éstas, en esta curiosa cinta no se desarrolla una historia, tal y como se realizaba en el cine clásico hollywoodiense, sino que más bien despliega una idea, un concepto, que lleva a cabo de principio a fin.

De los dos autores, Jennings se convirtió en todo un referente para movimientos cinematográficos como el Free Cinema, que comenzaría a dar sus primeros pasos una década después, aportando una estética realista a los metrajes de ficción y promoviendo, en definitiva, esa visión antihollywoodiense tan reaccionaria y propia de Europa, que no hace sino enriquecer la historia del cine y su experiencia. Igualmente, este trabajo se ganó cierta consideración poética, aunque, en verdad, ambos cineastas hagan uso del toque experimental y artístico únicamente para calar más hondo en sus conciudadanos y evitar, por tanto, que detecten fácilmente cualquier motivo ideológico que se esconda en su interior. Simplemente, a través del simbólico montaje no lineal se nos muestra un mensaje persuasivo como tal, pero, a su vez, representa la modernidad del cine, apoyada por la introducción del sonido, en lugar de una voz en off como estamos acostumbrados a ver en este género documental. Precisamente, éste aporta un toque atípico comparado con otros metrajes de la década, puesto que identifica cada imagen con su propio sonido o canción, como si la voz de la cultura fuera acallada constantemente por los gritos de la guerra.

jueves, 22 de diciembre de 2016

UNA ENSOÑACIÓN DISTORSIONADA (1928)



Dentro del expresionismo más experimental, pocos conocen uno de los cortos más indispensables del cine no narrativo, “La Caída de la Casa Usher”, de los cineastas estadounidenses James Sibley Watson y Melville Webber. Esta vanguardia clásica, que engloba, además, corrientes tan exquisitas como el surrealismo, el dadaísmo o el impresionismo, entre otras, es un pilar fundamental para estudiar la evolución de la estética cinematográfica y artística. Por el contrario, aún siguen existiendo metrajes que son todo un misterio para el público convencional, a pesar de su esencial labor para crear el cine tal y como hoy lo conocemos, como es el caso de este cortometraje.

Webber y Watson prácticamente han permanecido a la sombra en la historia del cine a causa de una misma versión de la siniestra obra de Edgar Allan Poe realizada por el francés Jean Epstein, “La Caída de la Casa Usher (El Hundimiento de la Casa Usher)” (1928), que contó con la colaboración de Luis Buñuel como ayudante de dirección. Una corta participación la de éste, ya que se marchó un tanto airado del rodaje por desavenencias con el realizador. Webber y Watson llevaron a cabo muy dignamente su propia visión de tan atormentada historia, en la que, recordemos, Allan (Melville Webber), un viajero, visita la mansión de su amigo, Usher (Herbert Stern), el cual está realizando un retrato de su esposa, Madelaine (Hildegarde Watson). Sin embargo, cuanto más avanza el lienzo, más desfallecida se encuentra su mujer. Bien es cierto que, en pleno 1928, este trabajo podría parecer un tanto anticuado en su presentación y, quizá, ésta fuese una de las causas por las que el metraje cayó en el olvido frente a la presencia del de Epstein. No obstante, hay que tener en cuenta que ambos cineastas fueron quienes introdujeron en Estados Unidos las corrientes estilísticas de vanguardia que habían dominado Europa por completo.

jueves, 15 de diciembre de 2016

LAS PEORES BAJEZAS DEL SER HUMANO (2016)



Con varios premios a sus espaldas en los festivales de Fantasia de Montreal, de Melbourne y de Sitges, entre otros, “Train To Busan” se convertió en una de las sensaciones del año 2016 y todo un perfecto embajador del potencial cinematográfico de Corea del Sur. El director Yeon Sang-Ho logró labrarse un merecido hueco en la industria del país, sobre todo, tras sus anteriores trabajos de animación, “The Kings of Pigs” (2011), “The Fake” (2013) y, especialmente, “Seoul Station” (2016), en la que podemos visualizar los hechos acontecidos en la céntrica estación de la capital como una especie de preámbulo de lo que nos espera en “Train To Busan”. La fría crueldad que narran sus obras se mantiene como hilo conductor de su trayectoria, en donde prima una sociedad prácticamente apocalíptica, que provoca e invoca constantemente a las peores bajezas del ser humano.

Es más que evidente el buen estado en el que se encuentran las películas de infestados, no sólo por su revisión en cuanto a narrativa y estética, que, obviamente, acompaña a las mejoras tecnológicas que el séptimo arte pone a disposición, sino que, además, su notable inserción en el circuito de festivales internacionales lleva a pensar que el género de zombies sigue latente y con fuerza. En esta ocasión, Seok Woo (Yoo Gong) es un ocupado empresario que apenas tiene tiempo para dedicárselo a su hija Soo-An (Kim Soo-An). Recién separado, su mente se encuentra totalmente inmersa en los negocios, pero, como regalo de cumpleaños de la pequeña, deciden tomar un tren de alta velocidad para visitar a la madre de ésta en Busan, al sur del país. Lo que bien pudiera haber sido un viaje tranquilo en el que, por desgracia, tener que ver a su exmujer, se convierte en un día decisivo en sus vidas, en una lucha por la supervivencia más descarnada por culpa de un extraño virus que se expande a gran velocidad por Corea del Sur.

viernes, 25 de noviembre de 2016

LA LUCHA POR LA INDEPENDENCIA (2015)



El director y guionista surcoreano Choi Dong-Hoon se ha convertido en uno de los cineastas más populares del país gracias la cinta “The Thieves” (2012), que logró revolucionar la taquilla nacional con más de 13 millones de espectadores, rompiendo con el récord obtenido por otro de los pilares de la industria cinematográfica de Corea del Sur, el monstruoso thriller “The Host” (2006), del afamado Bong Joon-Ho. Con un triunfo de tal envergadura, su siguiente trabajo, “Asesinos”, partía de expectativas prácticamente imposibles de alcanzar. Presentado en la sección oficial del Festival de Sitges de 2015, llegó a España tras sembrar una fuerte polémica. En agosto de ese mismo año, el autor era demandado por plagio junto a la productora Caper Film y la distribuidora Showbox. El novelista Choi Jong-Rim encontró demasiadas similitudes con respecto a su libro “Korean Memories”, publicado en 2003. Por suerte, en poco más de una semana se rechazó la solicitud del escritor, alegando que tanto los protagonistas como la trama son totalmente diferentes y que, en concreto, los personajes de Kim Koo y Kim Won-Bong no pueden ser comparados en ambas obras, puesto que son figuras históricas reales.

Así pues, y aunque su premisa posee cierto matiz real en cuanto a su contexto, hay que puntualizar que el largometraje no está basado en hechos reales. La trama nos remite al año 1933, cuando la península coreana se convirtió en una colonia del imperio japonés en una época turbulenta de la historia de Asia. La resistencia planea atentar contra el comandante Mamoru Kawaguchi (Shim Cheol-Jong) y su subordinado Kang In-Gook (Lee Geung-Young). Para ello, Yeom Seok-Jin (Lee Jung-Jae) debe crear un equipo con dos coreanos apresados en una cárcel japonesa, Sok-Sapo (Cho Jin-Woong), conocido como Big Gun, y Hwang Deok-Sam (Choi Deok-Moon). A ellos se une An Ok-Yun (Jun Ji-Hyun), la mejor francotiradora coreana que lucha en favor de la independencia, pero la misión se complica entre conspiraciones, traiciones, intereses y un pasado demasiado truculento.

jueves, 17 de noviembre de 2016

TRILOGÍA DE LA MUERTE, TRILOGÍA DE LA VIDA (1990-1998)


Como pionero del "nuevo género de terror-fantástico" en España, el director y guionista catalán Nacho Cerdá reunió en tres cortometrajes lo que ahora son el referente para muchos autores del género. Tres obras monumentales, rodadas con mucha dificultad y con escaso presupuesto, pero que vieron la luz en grandes festivales, en donde su esfuerzo fue merecidamente reconocido. Y, en esta ocasión, recordamos aquí estas tres grandes historias.



THE AWAKENING (1990):


El tiempo se detiene tras quedarse dormido, pero las cosas no resultan tan sencillas como parece y, en ese más allá, “The Awakening” nos despierta en lo que sería una experiencia extracorporal. Sin pretensiones ni rodeos, nos traslada al instante en el que una indolora muerte hace su presencia desde un punto de vista espiritual, con la incomprensión que esto podría generar a cualquiera. Al respecto, hay que destacar que Nacho Cerdá comenzaba esta trilogía con cierto aire amateur bastante irremediable debido, principalmente, a esa escasez de medios. Su sencillez y originalidad narrativa no obvia ciertos fallos más evidentes de lo deseado, pero en su intención se transforma un buen hacer al crear una dosificada atmósfera altamente opresiva que se incrementa durante el transcurso de sus escasos 8 minutos de duración. Un primer cortometraje de corte surrealista y expuesto en un simple blanco y negro, que en su esencia aguarda una gran idea, un estupendo argumento y un trabajo sobradamente sólido que logra captar nuestra atención por los méritos que el director se ha ganado. Alma y cuerpo se despojan de su sentido más amplio para forjar un ejercicio de estilo de lo más interesante, sobre todo, a nivel sugestivo. Su uso de la intriga y el terror en un ambiente surrealista hacen de esta obra un metraje indispensable para todos los amantes del género.


jueves, 10 de noviembre de 2016

TRAS LA PSIQUE DEL ALMA (1997)



Es indiscutible que el director estadounidense Martin Scorsese es uno de los realizadores más importantes de la postmodernidad cinematográfica y que sus obras más indispensables permanecen en la retina de muchas generaciones, un logro que muy pocos consiguen. “Taxi Driver” (1976), “Toro Salvaje” (1980), “Uno de los Nuestros” (1990), “El Cabo del Miedo” (1991), “Casino” (1995), “Gangs of New York” (2002) o “Shutter Island” (2010), entre otros muchos títulos que podrían venir a la mente de cualquier en tan sólo un instante. Sin embargo, algunos de sus trabajos han quedado ensombrecidos con la popularidad de otros. Probablemente, “Kundun” sea una de las obras que menor protagonismo adquiere en una filmografía repleta de éxitos, a pesar del interés del autor por crear una resumida biografía de una de las personas más emblemáticas de nuestra historia contemporánea, el Dalai Lama. Contando con la presencia y supervisión de éste, el autor nos traslada al exotismo oriental de la mano de una figura clave, de sus deseos, esperanzas y tragedias adornadas por anécdotas que él mismo aportó al cineasta.

Scorsese inicia su retrato desde la infancia para realizar un recorrido por un contexto realmente conflictivo como supuso la invasión del Tíbet por parte de la China comunista gobernada por el dirigente Mao Tse Tung. En 1937, nacía el futuro líder espiritual en el seno de una familia rural. Tras diversas comprobaciones a lo largo de un profundo proceso de carácter divino, resulta irrefutable que el Buda de la Compasión se ha reencarnado por decimocuarta vez en el pequeño, el cual será educado para convertirse en fuente de inspiración y consuelo de un pueblo al que espera un trágico destino. Sin embargo, en 1950, sin apoyos internacionales ante la ocupación china y teniendo siempre presente su labor pacifista, abandonó el país que le vio crecer para mantenerse en el exilio de por vida.