miércoles, 9 de junio de 2021

LA DESAPARICIÓN Y EL OLVIDO DE LA IMAGEN (2016)

Aproximarse a la filmografía del artista audiovisual mexicano Bruno Valera es entrar de lleno en el activismo visual e, incluso, la milicia del videoarte. Su experimentalidad aboga, en muchos de los casos, por la revisión de la memoria histórica de México desde la propia materia, el folclore o, en un paso más allá, la misma verdad. Cada una de sus obras generan una profunda incertidumbre que deja sin aliento, piezas que trabajan con diferentes formatos, sustratos y soportes siempre en la línea del found footage más inclasificable, pero en constante evolución. Es, por ello, que Varela se erige como un autor cambiante, sumamente activo en su labor y capaz de sorprender a sus espectadores con cada uno de sus trabajos, obligando a reflexionar, a verse envuelto de cuestiones sociales y políticas dirigidas bajo la batuta del mismo arte audiovisual.

Una de sus muchas piezas experimentales es “Materia oscura”, que supone una profundización en el archivo de los recuerdos a través de un ejercicio de sentido común, cuya esencia, en cambio, ha sido relegada al olvido por diversos intereses. El metraje nos avisa de la metodología utilizada, que parte de la excavación de 54 mil fojas, divididas en 85 tomos y 13 anexos, del “caso Iguala”, también conocido como “caso Ayotzinapa”. Durante la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014, la ciudad de Iguala fue testigo de importantes episodios de violencia contra los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa. El ataque impulsado por policías y militares desembocó, según las fuentes oficiales, en la desaparición de 43 personas, 9 asesinatos y 27 heridos entre alumnos, periodistas y otros civiles. No se trató de un único ataque y las incongruencias en los posteriores informes obligaron a la creación de la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia en 2019.

miércoles, 19 de mayo de 2021

ENTRE LAS CENIZAS DEL FUEGO (1912)

Segundo de Chomón pasó a la historia del cine como la primera figura internacional de la cinematografía española y, al mismo tiempo, el precursor de las bases de la industria del cine en Barcelona. Natural de Teruel, el reconocido cineasta está a la altura de los padres del cine narrativo como Georges Méliès o Alice Guy gracias a su talento técnico, que desplegó en todos los sentidos a través del gran número de piezas que nos ha dejado como herencia. Tras descubrir en París el invento que cambió por completo su vida, el cinematógrafo; y crear una patente con el “Pathécolor” para precisar mejor el coloreado de los fotogramas, Chomón se lanzó a trabajar tras las cámaras con obras documentales como “Bajada de Monserrat” (1901) o el retrato de una inolvidable cineasta en “Loie Fuller” (1902), pero no tardaría en realizar una inmersión también en la ficción con los célebres primeros metrajes como “El hada primavera” (1902), “Gulliver en el país de los gigantes” (1904) o su especialmente reconocido “El hotel eléctrico” (1908)

A su vez, Chomón combinó inteligentemente las tendencias cinematográficas parisinas con los avances narrativos de la brillante Escuela de Brighton, adoptando toda novedad, mientras seguía ejerciendo como operador de cámara para Pathé. Entre los trabajos que recordamos hoy, podemos encontrar “Metamorfosis” (1912). No se trata de una de sus obras maestras ni tampoco una de sus piezas menores, pero estamos ante un metraje que facilita acercarse a la figura de Chomón. Esa magia creada a partir de los trucajes, nos revela la destrucción de varios objetos que, al mismo tiempo, vuelven a formarse, forjando un escenario fantástico e inesperado, que tan solo es presentado por una especie bruja o maestra de ceremonias, encarnada por la actriz France Mathieu, a la que pocas veces hemos tenido la oportunidad de ver, salvo muy escasas piezas del cineasta, como “Transformations amusantes” (1909), “Jeux de fées” (1909) y “El iris fantástico” (1912).

jueves, 6 de mayo de 2021

LA NOSTALGIA DEL BRITPOP (2016)

Por todos es sabido que los británicos se enorgullecen de la gran aportación que han hecho y siguen haciendo a la historia de la música. Pasear por las calles de Londres y mirar los escaparates de muchas tiendas es el claro reflejo de este sentimiento y es que el merchandising de bandas como The Beatles, The Who, Queen, Pink Floyd, Led Zeppelin o The Rolling Stones abunda por todas partes, convertidos en símbolos de gran valía que marcaron a varias generaciones y aglutinaron a miles de seguidores por todo el mundo. Sus canciones son himnos, forman parte de nuestros recuerdos y así seguirá siendo por mucho tiempo que transcurra. Son talentos únicos, surgidos siempre en complicados contextos culturales, que han expandido su influencia por toda Europa, creando, incluso, nuevos estilos musicales.

La década de los 90 nos descubrió el grunge desde Estados Unidos, pero en Europa llegó enseguida el britpop entre el oleaje de música electrónica y los hits momentáneos del eurodance. Desde los primeros años, el movimiento de la “Cool Britannia”, como solían denominar a este fenómeno los medios de comunicación ingleses, se nutrió de grupos como Suede, Elastica, The Verve, Pulp o Supergrass, entre otros muchos. De hecho, tanta popularidad y oferta no podía traer más que rivalidad entre legiones de fans. Los recuerdos nos conducen inmediatamente a la conexión entre Blur y Oasis, ampliamente recogida por el sensacionalismo de la época. Las dos formaciones lideraron el panorama musical durante los últimos coletazos del siglo XX. Es, precisamente, esta nostalgia la que lleva al director, editor y guionista inglés Mat Whitecross a dedicar su trayectoria al mundo del videoclip y el documental musical, mientras permanecía como aprendiz del popular cineasta británico Michael Winterbottom, con el que ha compartido obras como “Camino a Guantánamo” (2006) o “La doctrina del shock” (2009).

miércoles, 21 de abril de 2021

LA REFORMA DE LOS IDEALES (1935)

Esta era digital nos permite disfrutar de piezas que, de otra manera, estarían limitadas a determinadas filmotecas mundiales o su acceso sería muy restringido e, incluso, inaccesible. Estamos viviendo una época de privilegios cinematográficos que nos facilita un aprendizaje vertiginoso y que nos hace valorar aún más la historia de nuestro cine mundial. La llegada a nuestras vidas de piezas sumamente valiosas digitalizadas por los archivos cinematográficos nos lleva a tener cada vez más presente la magnífica labor que realizan con obras como “Nuevas mujeres”, la célebre película muda que el director y guionista chino Cae Chusheng realizó en 1935 y que hace pocos años pasó por el proceso de restauración y digitalización llevado a cabo por el Archivo de Cine de China.

Precisamente, esta obra posee un valor incalculable para esta cinematografía debido, no solo a su contexto, sino también a los hechos que acontecieron tras su rodaje. “Nuevas mujeres” vio la luz cuando Chusheng había pasado a formar parte de la Lianhua Film Company, lo que supuso también una nueva etapa en su trayectoria al inclinarse hacia un cine progresista que ya se comenzaría a percibir en sus anteriores cintas “Dawn Over the Metropolis” (1933) o “Song of the Fishermen” (1934), convirtiéndose, así, en uno de los cineastas más importantes del país al contar con el favor del público. Su carrera despegó también a nivel global, puesto que la historia le señala como el primer director chino en ganar un premio en un certamen internacional, concretamente en el Festival de Moscú. No obstante, con el estallido de la revolución cultural china, estas décadas de éxitos terminaron. Chusheng fue perseguido y torturado al igual que otros artistas e intelectuales, falleciendo en 1968 y dejando como legado más de una docena de títulos populares, los cuales han sido reconocidos hasta nuestros días.

miércoles, 7 de abril de 2021

EL INICIO DE UNA NUEVA VIDA (2018)

La directora, productora, guionista y actriz iraní-estadounidense Desiree Akhavan es toda una activista LGBTIQ+ dentro de la industria cinematográfica independiente, destacando especialmente su trabajo en “The Miseducation of Cameron Post” (2018), que recibió toda la atención en el Festival de Sundance de 2018 hasta el punto de llegar a alzarse con el Gran Premio del Jurado a la mejor película. En España, también hemos recibido la que supone su obra más popular y reconocida dentro su filmografía, que nos permitió ver a la actriz Chloë Grace Moretz en el papel de una adolescente sometida a ideas conservadoras y religiosas sobre su propia sexualidad. Este drama tan personal se pudo disfrutar a través de la programación del Festival de Valladolid, el cual también premió su mérito con la Espiga de Plata. Sin embargo, a pesar de tal caluroso recibimiento, la cinta tuvo problemas para encontrar un distribuidor en Estados Unidos, pese a que los tiempos están cambiando. Es el momento de impulsar las historias femeninas y la sexualidad, pero parece que no todos están preparados para ello, al menos, dentro de la industria.

Hemos podido ver que, para Akhavan, no existen límites en su carrera y que puede saltar del cine a la televisión y a internet con una facilidad pasmosa, sorprendiéndonos a cada paso, pero, sin duda, el año 2018 se convirtió en una fecha importante tanto para ella como para cinéfilos y activistas. La cineasta se embarcó en un proyecto encargado por Channel 4 en clave de comedia dramática. Hablamos de “The Bisexual”, una miniserie de tan solo 6 episodios, que conquistó por completo a la crítica y al público. Su historia nos lleva a conocer a Leila (Desiree Akhavan) y Sadie (Maxine Peake), una pareja joven que llevan prácticamente una década de relación. Ambas han creado una empresa virtual que visibiliza blogs de jóvenes prometedores. Sin embargo, Leila plantea a su novia tomar un descanso para explorar su propia sexualidad, puesto que se encuentra en un momento importante de su vida. Ni siquiera ha podido confesar a sus mejores amigos que Leila es, en realidad, su pareja, la cual, gracias al apoyo de su amiga Deniz (Saskia Chana), encuentra alojamiento junto a Gabe (Brian Gleeson), un escritor que vive del único éxito que ha logrado y que trata de encajar en el mundo femenino que le rodea.

jueves, 18 de marzo de 2021

EL CUERPO Y LA LIBERTAD CREATIVA (1964)

Sin duda, Jonas Mekas es una de las grandes figuras de las vanguardias estadounidenses, ese cine más underground ligado a la experimentalidad, libertad, creatividad y puro arte hasta límites nunca vistos. Todo un floreciente despliegue que nos ha permitido disfrutar de una herencia de lo más amplia y de la que aún se siguen descubriendo grandes sorpresas, especialmente en torno al papel de la mujer dentro de este cine no narrativo. Así pues, Mekas es de los autores más estudiados al respecto, pensador, escritor y cineasta lituano que llegó a Estados Unidos en 1949 para revolucionar un escenario que ya comenzaba a dar sus primeros pasos de independencia. Fue compañero de estudios del alemán Hans Richter y se mantuvo en constante contacto con el círculo más influyente del país que le recibió, como Andy Warhol, Maya Deren, Stan Brakhage, Allen Ginsberg, Kenneth Anger o Shirley Clarke, entre otros. Pero, ante todo, destaca su amistad con Salvador Dalí, al que dedicó uno de sus primeros trabajos cinematográficos.

“Salvador Dali at Work” forma parte de su legado, una compilación de innumerables metrajes que engrosó especialmente en 2007 con su inesperada colaboración con Apple Inc. Se trata de una pieza documental rodada en 16 mm. que mantiene su mirada poética de la realidad. Escenificada y un tanto artificial, la obra surgió a petición del mismísimo Dalí, que se ofreció a aparecer delante de la cámara en uno de sus viajes a Nueva York. Nos situamos en el 18 de abril de 1964, un plano detalle del rostro del artista nos conduce a las calles del East River, mientras una voz en off nos narra esa llegada tan especial a la ciudad. Mekas muestra su lado más divertido y creativo, sumergido en las posibilidades que ofrece el propio cuerpo, en este caso, de la modelo, actriz y artista alemana Veruschka von Lehndorff; y esa libertad de representación tan propia, mientras el público sonríe ante una locura inexplicable. La cámara se deleita observando a Dalí, cuya mirada perdida nos conduce inesperadamente al sonido de la guitarra española y las castañuelas. Pero este es tan solo el inicio de la obra, que supone una representación más del imaginario de aquellos genios que formaron parte de la historia cultural del siglo XX.

miércoles, 3 de marzo de 2021

RETRATO DE ESOS GRANDES INCOMPRENDIDOS (2016)

A estas alturas, es imposible no haber visto alguna película del popular director y guionista estadounidense Jim Jarmusch, un profesional imparable que se ha convertido en uno de los autores indispensables para disfrutar y comprender el cine independiente de Estados Unidos. Con una treintena de premios a sus espaldas, su reconocimiento comenzó desde el primer instante con su ópera prima, “Permanent Vacation” (1980), por la que recibió un galardón en el Festival Internacional de Cine de Mannheim-Heidelberg. Su sello único nos ha dejado grandes títulos, desde la comedia dramática “Extraños en el paraíso” (1984), su reseñable estudio estilístico “Dead Man” (1995) o su coqueteo con el cine de acción de artes marciales en “Ghost Dog, el camino del samurái” (1999) hasta las hipnóticas conversaciones de “Coffee and Cigarettes” (2003), el drama de Bill Murray en “Flores rotas” (2005),  la brillante revisión de la figura del vampiro en “Sólo los amantes sobreviven” (2013) o “Paterson” (2016), la cinta que le llevó directamente a la 69ª edición del Festival de Cannes. Su creatividad no tiene límites y, más allá de esta variedad de experimentos cinematográficos, también se ha visto seducido por el mundo del videoclip, que le llevó a trabajar con estrellas míticas como el compositor californiano Tom Waits, el músico canadiense Neil Young o grupos alternativos como la banda de new wave y post-punk Talking Heads o los fascinantes The Raconteurs.

Precisamente, ese interés por el universo musical le llevó a recordar una de sus principales influencias en su vida, The Stooges. La formación marcó un punto de inflexión en la historia al ser considerada como un referente en el desarrollo de la subcultura punk y del garage rock entre finales de la década de los 60 y principios de los 70. Por ello, el cineasta rindió homenaje a este fenómeno con el documental “Gimme Danger”, que fue estrenado fuera de concurso en Cannes y que contó con la presencia del líder, nada menos que un conmovido Iggy Pop que volvía a reencontrarse con su viejo amigo Jarmusch para revivir el pasado. El título, que toma prestado el nombre de una de las canciones más populares de la banda, es claramente un homenaje a aquellos tiempos, a los grandes seguidores y, cómo no, a The Stooges.