jueves, 9 de febrero de 2017

LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD (2015)



Hay ciertas películas que se deben enfrentar sin conocer demasiado su historia, permitiendo disfrutar de cada sorpresa que nos depare el trayecto. Un tráiler mal elaborado, una crítica que presume de hablar más de la cuenta como si diera la exclusiva de la temporada o un allegado que no puede controlar su lengua viperina puede hacer que la experiencia no sea tan especial como en un principio pudo ser. Perder la oportunidad de “esa primera vez” ya es irrecuperable, un sentimiento acentuado si, para colmo, es algo que nos han arrebatado. Esto es lo que ocurre con el simpático drama “Salut d’Amour”, del director surcoreano Kang Je-Gyu, en el que es necesario partir de la mínima información para lograr descubrir el encanto de una narración mucho más cercana de lo que aparenta ser.

Supuestamente inofensiva, esta obra, que comparte título por su visión romántica con la pieza musical creada por el compositor Edward Elgar en 1888, esconde cuestiones de gran dramatismo social y actual tras una imagen entrañable y divertida. Kim Sung-Chil (Park Geun-Hyung) es un anciano de 70 años un tanto gruñón que trabaja de reponedor en un supermercado y vive solo en una gran casa. Su barrio aún conserva el tradicionalismo de décadas atrás con pequeñas tiendas y restaurantes entre vecinos de toda la vida, pero éstos desean adentrarse en la modernidad, por lo que esperan que Sung-Chil firme los papeles junto a ellos para comenzar la remodelación de la zona, de la que se espera que en un futuro haya grandes rascacielos y un aumento en las ganancias de los empresarios. Sin embargo, el anciano se niega en rotundo a ello. Un día, una mujer mayor, Im Geum-Nim (Yoon Yeo-Jeong), se instala en la casa de al lado junto a su hija Min-Jung (Han Ji-Min), una madre soltera. Los vecinos del barrio, capitaneados por el jefe de Sung-Chil, Jang Soo (Cho Jin-Woong), piensan que la llegada de la nueva vecina puede hacer que deje de ser tan obstinado.

jueves, 2 de febrero de 2017

LOS QUE NO QUIEREN VER (2013)

El afamado director canadiense Xavier Dolan necesita, a estas alturas, pocas presentaciones. Su inserción en el largometraje con “Yo Maté a mi Madre” auguraba un gran porvenir tras colarse en la programación oficial del Festival de Cannes de 2009 y ser nominada a mejor película extranjera en certámenes tan importantes como los Premios César o los Satellite Awards de la International Press Academy de Los Ángeles. Pero, dentro de su escala imparable al estrellato, el cineasta también ha coqueteado con el mundo del videoclip y no sólo con el popular trabajo realizado en “Hello” (2015), de la cantante y compositora británica Adele.

El famoso grupo francés de pop/rock y new wave Indochine le encargó una tarea que posteriormente sería la más polémica de su carrera: filmar un vídeo que acompañara a la canción “College Boy”, uno de los temas incluidos en su álbum “Black City Parade”. Sin embargo, el Consejo Superior de lo Audiovisual (CSA) de Francia decidió que su visualización no era recomendada para menores de 18 años, abriendo, así, un debate infinito en cuanto al uso de la violencia para denunciar precisamente esto, la violencia y el abuso; sin mencionar las más que evidentes duras críticas a la sociedad, la justicia y la religión.

jueves, 26 de enero de 2017

LA RADICALIZACIÓN DEL DESEO (1947)



Kenneth Anger es uno de los directores de mayor influencia en el cine y el mundo del videoclip. Sus polémicas obras no han dejado indiferente a todo amante del séptimo arte, pero, hasta la fecha, no ha recibido la atención y el interés que se merece. Precursor del cine underground en una época en la que comenzaba a dar sus primeros pasos, decidió grabar durante un fin de semana en la casa de sus padres, en California, lo que hoy conocemos como “Fireworks”, un simbólico metraje sobre cuestiones que han sido tabú en la sociedad durante demasiado tiempo. La homosexualidad, el erotismo y el sadomasoquismo se erigen como hilos conductores en una pieza experimental que recrea una fantasía masculina, un trance propio del cine onírico que plasma las preocupaciones de la juventud y la represión social.

Como es obvio, es uno de los precedentes más importantes del queer cinema, promoviendo todo un discurso de la identidad, a través del cual, se refleja cómo la persona es simplemente materia con sus propias manías, fobias, obsesiones, deseos, etc., como ocurre en este caso. En todo momento se puede observar la gran complejidad fluctuante entre dos realidades, una que fluye en un plano surrealista y otra que se encuentra anclada en la realidad. Anger encarna el papel protagónico de un joven de 17 años que sueña con ser violado y sodomizado por dos marineros, la figura clásica del fetichismo gay. Las imágenes entre penes, fuegos artificiales, sangre, provocación y homoerotismo se suceden hasta confluir en un proyecto sumamente arriesgado para ser exhibido ante la censura del Código Hays. El dolor y el placer se recrudecen y se funden en fascinación, posesión y violencia durante un hipnótico viaje en el que la luz toma un inusitado protagonismo, puesto que el autor hace uso de ésta desde un punto de vista técnico a la par que metafórico.

jueves, 19 de enero de 2017

EL MECANISMO DEL CINE (1924)



No fueron muchos los artistas que se interesaron por las novedades tecnológicas en los principios del siglo XX. Pocos se atrevieron a crear imágenes en movimiento y, aún menos, trasladar el arte a la estética del cine. Precisamente, hablamos de la época de las vanguardias, cuando el futuro séptimo arte recibió las coqueterías de algunos artistas que no se consideraron, en ningún instante, cineastas. Esta curiosa familia veía el cine como parte de la modernidad, del encanto de una evolución que se prestaba a su servicio. La fascinación por un artilugio que les permitía hacer volar su imaginación y dar rienda suelta a su creatividad les llevó a admirar el cine desde su capa más externa.

“Ballet Mécanique” es un pequeño metraje realizado por Fernand Léger y Dudley Murphy, a quienes se les puede ver junto a la embriagadora estética que muestran Katherine Murphy y la maravillosa musa europea Alice Prin, popularmente conocida como Kiki de Montparnasse. El cortometraje es una de las piezas más importantes de la historia del cine, aunque todavía no se ha llegado a un acuerdo en cuanto a su catalogación. Sin embargo, de lo que no cabe duda es de que posee un planteamiento abstracto absolutamente radical para su época. Concebida para ser la antesala de una película de corte dadaísta que compartía título, en la que el inigualable artista modernista Man Ray también participaba, experimenta en su tratamiento de las formas, las cuales son transformadas, desplazadas.

jueves, 29 de diciembre de 2016

LA IMAGEN DE LA INDIFERENCIA (1942)



“Listen to Britain” parece un simple documental sobre la rutina de la población y el ejército inglés durante la Segunda Guerra Mundial, aunque, en realidad, fue encargado oficialmente por el Ministerio de Información del Gobierno británico a los directores Humphrey Jennings y Stewart McAllister. Nominado, un año más tarde, por la Academia de Cine de Reino Unido, se trata más bien de una de las piezas propagandísticas más importante de la época, aunque posea una mayor sutileza que otras obras más conocidas. A diferencia de éstas, en esta curiosa cinta no se desarrolla una historia, tal y como se realizaba en el cine clásico hollywoodiense, sino que más bien despliega una idea, un concepto, que lleva a cabo de principio a fin.

De los dos autores, Jennings se convirtió en todo un referente para movimientos cinematográficos como el Free Cinema, que comenzaría a dar sus primeros pasos una década después, aportando una estética realista a los metrajes de ficción y promoviendo, en definitiva, esa visión antihollywoodiense tan reaccionaria y propia de Europa, que no hace sino enriquecer la historia del cine y su experiencia. Igualmente, este trabajo se ganó cierta consideración poética, aunque, en verdad, ambos cineastas hagan uso del toque experimental y artístico únicamente para calar más hondo en sus conciudadanos y evitar, por tanto, que detecten fácilmente cualquier motivo ideológico que se esconda en su interior. Simplemente, a través del simbólico montaje no lineal se nos muestra un mensaje persuasivo como tal, pero, a su vez, representa la modernidad del cine, apoyada por la introducción del sonido, en lugar de una voz en off como estamos acostumbrados a ver en este género documental. Precisamente, éste aporta un toque atípico comparado con otros metrajes de la década, puesto que identifica cada imagen con su propio sonido o canción, como si la voz de la cultura fuera acallada constantemente por los gritos de la guerra.

jueves, 22 de diciembre de 2016

UNA ENSOÑACIÓN DISTORSIONADA (1928)



Dentro del expresionismo más experimental, pocos conocen uno de los cortos más indispensables del cine no narrativo, “La Caída de la Casa Usher”, de los cineastas estadounidenses James Sibley Watson y Melville Webber. Esta vanguardia clásica, que engloba, además, corrientes tan exquisitas como el surrealismo, el dadaísmo o el impresionismo, entre otras, es un pilar fundamental para estudiar la evolución de la estética cinematográfica y artística. Por el contrario, aún siguen existiendo metrajes que son todo un misterio para el público convencional, a pesar de su esencial labor para crear el cine tal y como hoy lo conocemos, como es el caso de este cortometraje.

Webber y Watson prácticamente han permanecido a la sombra en la historia del cine a causa de una misma versión de la siniestra obra de Edgar Allan Poe realizada por el francés Jean Epstein, “La Caída de la Casa Usher (El Hundimiento de la Casa Usher)” (1928), que contó con la colaboración de Luis Buñuel como ayudante de dirección. Una corta participación la de éste, ya que se marchó un tanto airado del rodaje por desavenencias con el realizador. Webber y Watson llevaron a cabo muy dignamente su propia visión de tan atormentada historia, en la que, recordemos, Allan (Melville Webber), un viajero, visita la mansión de su amigo, Usher (Herbert Stern), el cual está realizando un retrato de su esposa, Madelaine (Hildegarde Watson). Sin embargo, cuanto más avanza el lienzo, más desfallecida se encuentra su mujer. Bien es cierto que, en pleno 1928, este trabajo podría parecer un tanto anticuado en su presentación y, quizá, ésta fuese una de las causas por las que el metraje cayó en el olvido frente a la presencia del de Epstein. No obstante, hay que tener en cuenta que ambos cineastas fueron quienes introdujeron en Estados Unidos las corrientes estilísticas de vanguardia que habían dominado Europa por completo.

jueves, 15 de diciembre de 2016

LAS PEORES BAJEZAS DEL SER HUMANO (2016)



Con varios premios a sus espaldas en los festivales de Fantasia de Montreal, de Melbourne y de Sitges, entre otros, “Train To Busan” se convertió en una de las sensaciones del año 2016 y todo un perfecto embajador del potencial cinematográfico de Corea del Sur. El director Yeon Sang-Ho logró labrarse un merecido hueco en la industria del país, sobre todo, tras sus anteriores trabajos de animación, “The Kings of Pigs” (2011), “The Fake” (2013) y, especialmente, “Seoul Station” (2016), en la que podemos visualizar los hechos acontecidos en la céntrica estación de la capital como una especie de preámbulo de lo que nos espera en “Train To Busan”. La fría crueldad que narran sus obras se mantiene como hilo conductor de su trayectoria, en donde prima una sociedad prácticamente apocalíptica, que provoca e invoca constantemente a las peores bajezas del ser humano.

Es más que evidente el buen estado en el que se encuentran las películas de infestados, no sólo por su revisión en cuanto a narrativa y estética, que, obviamente, acompaña a las mejoras tecnológicas que el séptimo arte pone a disposición, sino que, además, su notable inserción en el circuito de festivales internacionales lleva a pensar que el género de zombies sigue latente y con fuerza. En esta ocasión, Seok Woo (Yoo Gong) es un ocupado empresario que apenas tiene tiempo para dedicárselo a su hija Soo-An (Kim Soo-An). Recién separado, su mente se encuentra totalmente inmersa en los negocios, pero, como regalo de cumpleaños de la pequeña, deciden tomar un tren de alta velocidad para visitar a la madre de ésta en Busan, al sur del país. Lo que bien pudiera haber sido un viaje tranquilo en el que, por desgracia, tener que ver a su exmujer, se convierte en un día decisivo en sus vidas, en una lucha por la supervivencia más descarnada por culpa de un extraño virus que se expande a gran velocidad por Corea del Sur.