miércoles, 8 de abril de 2015

LA MAGIA DE LA ECOLOGÍA (1992)



Disney y Pixar son las compañías que acaparan la mayor parte del público que gusta de la animación, eso es un hecho. Pocos son los que se arriesgan a ver más allá y, no nos engañemos, es un género del cine muy fructífero del que podemos disfrutar cada vez más. 

Exactamente, han pasado 13 años del estreno de la fantástica película de dibujos animados “FernGully: Las Aventuras de Zak y Crysta”, del cineasta Bill Kroyer. Para él, fue su primera y última labor en la dirección, en cuanto a largometrajes se refiere, pero continuó su carrera artística de una forma más anónima. Basado en los cuentos de Diana Young, la historia nos traslada a una naturaleza mágica y en todo su esplendor, en la selva tropical cercana a Monte Peligro. La crueldad del hombre y sus ansias de ganar dinero harán que el hada Crysta, su amigo Pips, los Beetle Boys equipados con sus escarabajos voladores, el cariñoso y entrañable murciélago Vampi y Zack, un humano, lucharán por la protección de la tierra de las manos del tenebroso Hexxus, un ser formado por todas las vilezas que esta sociedad promueve, como el petróleo o la basura.

Una obra que, en su momento, fue totalmente infravalorada a nivel de taquilla, desplazada por la sombra de las compañías más poderosas, que siempre han acechado a proyectos así. Su trama, sustentada en una cuestión excesivamente conocida y utilizada, nos recuerda a las posteriores “Pocahontas” (Mike Gabriel y Eric Goldberg, 1995), “Tarzán” (Kevin Lima y Chris Buck, 1999) o, la más espectacular, “Avatar” (James Cameron, 2009). 

EL PESO DE LA SOCIEDAD (1985)



Para la cineasta belga Nicole Van Goethem, “Una Tragedia Griega” fue su obra más importante, aunque su papel como directora ha sido verdaderamente escaso, dedicándose, en su mayoría, al departamento de animación de otros proyectos. Con pocos años de trayectoria cinematográfica, este cortometraje le llevó a conseguir el Gran Premio del Festival de Annecy en 1985 y, de mayor repercusión, el Oscar al Mejor Cortometraje de Animación tan sólo un año después, galardones con los que la autora consiguió darse a conocer.

En clave de comedia, nos presenta a tres entrañables mujeres que, sustituyendo a unas columnas, sujetan un clásico templo de corte griego que ya está prácticamente en ruinas. Apenas pueden moverse porque, cualquier movimiento en falso, hará que inevitablemente se derrumbe el edificio. El metraje es humilde y sencillo tanto en narración como en trabajo artístico, con colores neutros, que remarcan los pequeños detalles; y un gran contraste entre sombras y luces.

martes, 7 de abril de 2015

UN PAJARO ENJAULADO (1991)



Es innegable que el director chino Zhang Yimou utiliza las técnicas cinematográficas con total maestría. Integrante de la conocida Quinta Generación de cineastas chinos, el autor ha visto cómo algunas de sus obras han sufrido la represión en su propio país, pero eso no ha impedido que su carrera despegara incluso en el paraíso comercial de Hollywood. Sus inicios en la fotografía de cine han marcado toda su trayectoria, puesto que no hay duda de que toda imagen que pasa por sus manos, está detalladamente realizada con una arquitectura cuidada de forma minuciosa. Todo un ejemplo de cómo el cine puede asombrar visualmente y descubrir mundos inimaginables.

“La Linterna Roja” fue su cuarta película y, por desgracia, la segunda que caía en manos de la censura tras el estreno de “Semilla de Crisantemo” (1990). Inspirada en la China de los años 20, la historia se centra en Songlian (Li Gong), una joven de buena familia que debe abandonar su carrera académica tras el fallecimiento de su padre. Su destino ya está escrito y, como mujer, debe casarse. En vez de escoger a un hombre corriente y vivir en pareja por siempre, decide entregar su vida a Chen Zouqian (Jingwu Ma), señor de gran poder adquisitivo que reside en su palacio con tres esposas más. Recluida entre las cuatro paredes de su habitación, empieza a comprender que la elegida por el maestro recibe favores y cuidados mejores que las demás. Por eso, ser la primera dama le lleva a emprender una lucha competitiva, alimentada por la envidia, el odio y los juegos sucios, con las otras tres mujeres para conseguir que el patio de sus aposentos sea iluminado por linternas rojas como señal de que es la favorita y que los sirvientes marcan a través de una orden militar gritada a voces.

EL BENEFICIO PROPIO (2008)



Una de las críticas más habituales que solemos recibir es la alineación a la que nuestra sociedad se somete, una idea que queda fielmente reflejada a través de la mejor obra del director e ilustrador argentino Santiago Bou Grasso, “El Empleo”. Un cortometraje que recibió el Gran Premio del Jurado en el Festival ANIMA y el Premio FIPRESCI del Festival de Annecy hace seis años. Todo un orgullo para el cineasta, que, a pesar de contar con cuatro metrajes, tan sólo éste ha recibido atención.

El protagonista forma parte de un universo en el que las personas son utilizadas como objetos. Así es como podremos ver a hombres-lámpara, hombres-espejo, hombres-semáforo, etc. Un sinfín de elementos cotidianos que expresan una reflexión verdaderamente contundente y es que el ser humano utiliza a sus iguales con el objetivo de sacar provecho y prosperar; y como símbolo del propio sistema en el que convivimos. Una vida rutinaria en la que el trabajo es lo más importante.

La cinta está construída por el mismo autor, con dibujos animados artesanales, es decir, realizados sobre papel como aquellas clásicas animaciones de las que disfrutábamos de pequeños. Los toques de acuarela en los fondos ayudan a centrarse más en los personajes, mientras que la elección de colores neutros y suaves proporcionan un mayor énfasis en la trama, que es lo que realmente adquiere mayor interés.

Dentro de su imaginario, “El Empleo” nos presenta un mundo más real de lo que nos gustaría, a través de nuestras debilidades y nuestro lado más oscuro, desesperanzado y desolador. Una triste verdad que no solemos apreciar debido a la frenética y estresante vida en la que nos encontramos y que, tras esa máscara de abstracción de nuestros propios problemas, rebela una tétrica existencia que demuestra estar por encima de todo.

lunes, 6 de abril de 2015

UNA ILUSIÓN DELIRANTE (1928)



El nazismo se encargó de destruir muchas obras artísticas antes de su caída y, entre ellas, se encuentra “Fantasmas Antes del Desayuno” (“Vormittagsspuk”), un cortometraje cuya versión sonora original, por desgracia, también desapareció. No obstante, en estos últimos años se ha intentado recrear esa esencia a través de nuevos audios por parte de los músicos Ian Gardiner y Jean Hasse.

Unas imágenes verdaderamente entretenidas en las que los personajes interactúan con objetos que cobran vida, alzándose y rebelándose contra ellos. Sombreros, corbatas, mangueras, piezas cotidianas en movimiento, una cuestión que, por entonces, era bastante recurrente en los primeros coqueteos con el cine de ciencia ficción. Elementos inanimados que tienen actividad, lo que nos lleva a la fantástica cinta del austríaco Fritz Lang, “Metrópolis”, que un año antes daba muestras de ello de una forma más extensa.

Como ejemplo del movimiento dadaísta, resulta toda una provocación para el séptimo arte visto hasta aquel momento. El propio autor, Hans Richter, comparte protagonismo con el compositor francés Darius Milhaud, la esposa de éste y actriz, Madeleine; y el violinista alemán Paul Hindemith, que además contribuyó con la composición de la banda sonora.

Con ausencia de una narrativa de cierto sentido, trabajo del artista Werner Graeff, se suceden las escenas una tras otra sin un orden establecido, mientras que la fotografía viene a cargo del cineasta Reimar Kuntze, que lograría atesorar una carrera verdaderamente extensa en cuanto a metrajes, pero no en cuanto a años de vida.

EL CASTIGO DE LA INMORTALIDAD (1983)


El vampiro es el ser sobrenatural sobre el que más se ha hablado. El séptimo arte siempre le ha incluido en películas de terror que, además, suelen poseer una trama paralela de romance o drama y, posiblemente, ese sea el mayor de sus poderes, si somos realistas. Ciertos actores también se han visto “encadenados” a su presencia y, sin querer, automáticamente les relacionamos con este ser mítico. Así es como Bela Lugosi, Christopher Lee o Gary Oldman son los más conocidos gracias a su personal interpretación de Drácula.

La mujer, en cambio, siempre suele ser la compañera, víctima o el objetivo romántico del protagonista. En este caso, tenemos uno de los pocos casos en los que ésto no se cumple. “El Ansia” fue la obra con la que el director británico Tony Scott (sí, el hermano de Ridley) lanzó su carrera en Hollywood. Inspirado estéticamente en el famoso libro de la escritora Anne Rice, “Entrevista con el Vampiro”; y basado en la novela homónima del escritor norteamericano Whitley Strieber, la protagonista, Miriam Blaylock (Catherine Deneuve), se alimenta de almas y amantes bajo la identidad de una coleccionista de reliquias del Renacimiento y el Antiguo Egipto. John (David Bowie), su romance actual, comienza a ver las consecuencias de jugar con el tiempo y la inmortalidad.

Con este modesto proyecto, aunque no por su fabuloso casting, el autor se lanzaba a los brazos del comercio cinematográfico estadounidense, de un público que no supo valorar su esfuerzo y de una crítica que no vio con buenos ojos su estreno. Como ya sabemos, no es la primera cinta independiente que se revaloriza con el paso de los años, convirtiéndose, a día de hoy, en toda una película de culto, sobre todo, para los fans de Bowie, quienes han premiado, con el paso del tiempo, la auténtica actuación del cantante, cuya vampirizada estética está en maravillosa sintonía con la narración. Igualmente, Deneuve hace un despliegue de todos sus elegantes y sensuales encantos, como cabía esperar. La actriz es impecable en sus trabajos y fue todo un acierto entregarle el papel protagonista. 

miércoles, 1 de abril de 2015

UN CUENTO EXCESIVAMENTE DULCE (2015)



A estas alturas, es raro que alguien no conozca mínimamente la historia de “Cenicienta”. El clásico de Disney cobra vida (como muchos otros) de la mano del respetado director irlandés Kenneth Branagh, un amante del cine y el teatro a partes iguales y es que sólo hay que ver su filmografía para darnos cuenta de que al autor le apasionan los grandes literatos. Como cabía esperar, el famoso cuento viene cargado por un exceso de dramatismo que pone histérico al más calmado.

Con alguna que otra variación con respecto a la trama de dibujos animados, encontramos ciertos detalles que nos evocan a otras películas de la compañía, como “La Bella Durmiente”. Unos pequeños guiños que refrescan la archiconocida vida de la protagonista y que, al menos, consiguen mantener el hilo de una narración que aprueba por los pelos. La princesa, que había sido olvidada por las nuevas generaciones con corona, tiene una imagen más fresca y renovada gracias a la interpretación de una cándida Lily James, Ella, que cumple con el arquetipo de belleza y con el papel de mujer con excesiva fragilidad psicológica que se rige por valores idealistas de bondad y valor, aunque la última cualidad no salga a relucir hasta los últimos minutos. Igualmente, su facilidad para perdonar (en cuestión de segundos), nos hace mostrar una extraña mueca que no dejaríamos pasar en otros trabajos, pero que, en esta ocasión, teniendo en cuenta que se trata de una producción de corte infantil, no nos queda más remedio que aceptar.

Inigualable es, sin duda, la actuación de una Cate Blanchett malvada como pocas y que resulta ser todo un acierto en cuanto al casting escogido. Por otro lado, una edulcorada Helena Bonham Carter como Hada Madrina choca en demasía con las anteriores facetas adoptadas a lo largo de su carrera. Más bien, nos recordaría a sus comienzos con aquellos papeles de época de una jovencísima e inocente actriz. Por su parte, poco queda por decir de un correcto Richard Madden encarnando al típico príncipe ideal que busca el amor verdadero y no un matrimonio concertado (el eterno dilema de siempre).