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lunes, 7 de mayo de 2018

TECNOLOGÍA PARA EL BIENESTAR (1991)

No solo "Los Simpsons" predicen el futuro. Llegada a nuestro país gracias a Manga Video, esta cinta nos muestra una situación que nunca ha podido ser más veraz, sincera y humana. "Roujin-Z" la obra del director Hiroyuki Kitakubo, no es el clásico telefilm dramático-social de la hora del café ni pretende sacarle la lágrima fácil a nadie. Es una excelente mezcla de drama y comedia, con mucha acción y un ritmo trepidante a medida que arranca la trama. El guionista japonés Katsuhiro Ôtomo realiza una mordiente crítica a la sociedad, centrada en dos aspectos. Por un lado, la dejadez de las familias y el gobierno hacia la tercera edad, siendo los abuelos vistos como un estorbo, sin apreciar todo aquello que la cultura tradicional (en este caso, la nipona) veneraba en las personas mayores; por otro, la escalada tecnológica que, con el pretexto de facilitar la vida de sus ciudadanos mediante la tecnología y la robótica, no hace sino alejar a las personas, obligándolas cada vez más a necesitar de un medio tecnológico para comunicarse con otra gente o simplemente dejándolas a merced de máquinas.

Durante sus escasos 80 minutos de metraje, asistimos a una historia protagonizada por el señor Takazawa, un anciano que desconoce totalmente que ha sido reclutado por el Ministerio de Sanidad. La finalidad de esta acción es la de formar parte de un experimento que, supuestamente, busca el bienestar de la tercera edad y mejores en su asistencia. Para ello, se crea el proyecto Z-001, una cama mecánica que viene equipada por una supercomputadora gubernamental y que debe conectarse al cerebro del paciente para conocer cuáles son sus necesidades. De tal forma que, con esta información, pueda proporcionarle todo lo que requiera al momento. Todo un revolucionario sistema que ha terminado por conquistar a la sociedad, pero del que, en cambio, desconfía Haruko, la enfermera del señor Takazawa.

martes, 6 de febrero de 2018

CEGADOS POR LA OBSESIÓN (1991)



El director y guionista surcoreano Jang Sun-Woo no gozaba de gran popularidad a nivel internacional a pesar de recibir importantes reconocimientos por sus obras, como el Premio Alfred Bauer por “Passage to Buddha” (1993), en el Festival de Berlín; o la mención especial en el Premio KNF por “A Petal” (1996), en el Festival de Rotterdam, siendo ambos de los primeros largometrajes que dieron pie a la nueva ola de cine en el país.  A nivel nacional, Jang Sun-Woo es todo un reputado crítico de cine que, sin embargo, detuvo su carrera tras las cámaras en 2002, con el estreno de la que fue su última película, “Resurrection: Empieza el Juego”, una comedia de acción con toques de ciencia ficción que no pasó más allá de las fronteras de Corea del Sur. Con una trayectoria nacida al albor del movimiento realista de la década de los 80, su influencia es obvia en su escasa filmografía, con historias realmente cercanas y cuestiones globales tratadas con gran respeto y distancia.

Primero fue la enfermedad psicológica de un hombre que se creía ser Jesús y debía salvar la ciudad de Seúl en “Seoul Jesus” (1986), después llegaron las ansias de éxito y venganza en “The Age of Success” (1988) y, más tarde, en “The Lovers of Woomuk-Baemi” (1990), el autor se dejaba llegar por un sufrido romance que, plasmaría, de una forma bien distinta en su siguiente cinta, “The Road to the Racetrack” (1991). R (Mun Seong-Kun) es un hombre que regresa de Francia tras finalizar sus años de doctorado. Ya es hora de enfrentarse a la realidad, a una familia que dejó atrás y a la que hace tiempo que no ve. Los sentimientos son bien distintos, ya que su anhelo por volver no es por reencontrarse con sus padres, esposa e hijos, sino por J (Kang Soo-Yeon), una de sus compañeras de estudios con la que tuvo un romance que espera retomar a su llegada. Sin embargo, J ya no es la mujer que él creía conocer y su idilio parece tener los días contados.

martes, 7 de abril de 2015

UN PAJARO ENJAULADO (1991)



Es innegable que el director chino Zhang Yimou utiliza las técnicas cinematográficas con total maestría. Integrante de la conocida Quinta Generación de cineastas chinos, el autor ha visto cómo algunas de sus obras han sufrido la represión en su propio país, pero eso no ha impedido que su carrera despegara incluso en el paraíso comercial de Hollywood. Sus inicios en la fotografía de cine han marcado toda su trayectoria, puesto que no hay duda de que toda imagen que pasa por sus manos, está detalladamente realizada con una arquitectura cuidada de forma minuciosa. Todo un ejemplo de cómo el cine puede asombrar visualmente y descubrir mundos inimaginables.

“La Linterna Roja” fue su cuarta película y, por desgracia, la segunda que caía en manos de la censura tras el estreno de “Semilla de Crisantemo” (1990). Inspirada en la China de los años 20, la historia se centra en Songlian (Li Gong), una joven de buena familia que debe abandonar su carrera académica tras el fallecimiento de su padre. Su destino ya está escrito y, como mujer, debe casarse. En vez de escoger a un hombre corriente y vivir en pareja por siempre, decide entregar su vida a Chen Zouqian (Jingwu Ma), señor de gran poder adquisitivo que reside en su palacio con tres esposas más. Recluida entre las cuatro paredes de su habitación, empieza a comprender que la elegida por el maestro recibe favores y cuidados mejores que las demás. Por eso, ser la primera dama le lleva a emprender una lucha competitiva, alimentada por la envidia, el odio y los juegos sucios, con las otras tres mujeres para conseguir que el patio de sus aposentos sea iluminado por linternas rojas como señal de que es la favorita y que los sirvientes marcan a través de una orden militar gritada a voces.