Existen muchos títulos centrados en el constante deseo del hombre por jugar a ser Dios, una cuestión cada vez más actual. El género de ciencia ficción recoge asombrosas construcciones de androides, que, con el tiempo, son más cercanas a nuestra imagen o, incluso, llegan a superarla. Más allá de la apariencia física, el género nos trae una inteligencia casi sobrenatural con personajes humanos que ansían poder, dotar de independencia emocional a sus pequeñas creaciones. Apenas existen diferencias entre nosotros y las nuevas máquinas que se nos presentan, revolucionando un género que necesitaba una fuerte inyección para volver a la vida. Por supuesto, todo este avance no puede evitar calmar ciertos miedos que el cine nos ha inyectado desde hace décadas, como el hecho de que posiblemente este tipo de tecnología no sólo nos supere, sino que, además, pueda provocar nuestra autodestrucción.
Jugar a ser Dios puede facilitarnos nuestro día a día, pero el séptimo arte nunca olvida que también puede ser algo arriesgado. Esto nos lleva a revisar el largometraje "Ex Machina", la ópera prima del director británico Alex Garland, un inicio en la dirección casi por todo lo alto y recompensado como tal, puesto que la obra se alzó con múltiples premios, desde el Oscar a mejores efectos visuales en 2015 hasta el gran reconocimiento de la crítica a través de galardones de diversas asociaciones. Precisamente, a pesar de su gran debut, Garland era más conocido por su faceta de guionista, respaldando títulos indispensables como la adaptación cinematográfica de "Nunca Me Abandones" (Mark Romanek, 2010), la novela del escritor Kazuo Ishiguro; o "28 Días Después" (Danny Boyle, 2002), en cuya secuela dejó atrás la escritura para convertirse por primera vez en productor. Sin duda, el autor acierta totalmente en sus proyectos, demostrando una gran debilidad por el género de ciencia ficción, como se demuestra en su segunda cinta, "Aniquilación" (2018), una coproducción británico-estadounidense más para la que volvió a rodearse de un reparto sobradamente reconocido como Natalie Portman, Oscar Isaac o Jennifer Jason Leigh.

