Mostrando entradas con la etiqueta George Hickenlooper. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta George Hickenlooper. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de septiembre de 2015

LAS CENIZAS DE LA FAMA (2006)



Independientemente de la imagen que el tiempo ha dejado de Andy Warhol, resulta más que innegable su faceta de artista, a quien se le atribuye todo el mérito del nacimiento de la corriente Pop Art de la década de los 60. Su aportación a la historia también viene empañada por el círculo que él mismo creó alrededor de su figura. Venerado por la popularidad que adquirió gracias a su gran carisma, pronto surgiría una especie de club social que él mismo manejaba y es que sólo los bohemios que buscaban un hueco en el mundo de la fama, podían encerrarse en el codiciado Factory, el estudio en el que Warhol daba rienda suelta a su creatividad. Allí dentro, desbordados por el consumo de drogas y por la magia que la controvertida estrella desprendía, se dejaban manipular por el artista para las creaciones de sus obras plásticas o para los coqueteos que tuvo con el séptimo arte a cambio de poder ser parte de la multitud de fiestas y actos sociales exclusivos a los que él decidía acudir junto a este grupo de elegidos. Para él, todos merecían unos minutos de notoriedad, pero, una vez que los exprimía, ya de nada le servían y pasaba a desecharlos. La caída sonaba estrepitosa y un ejemplo de ello fue el de la muñeca rota Edie Sedgwick, musa que pasó de ser idolatrada a ignorada, de celebridad a mito en cuestión de escaso tiempo. La amistad entre ambos se esfumó de la misma forma en que surgió, de forma rápida e interesada.

Precisamente, su retrato queda plasmado a través de la penúltima película de ficción del desaparecido director estadounidense George Hickenlooper, “Factory Girl”. El biopic de Sedgwick viene protagonizado por la actriz Sienna Miller, que da vida a una mujer criada en el seno de una familia rica que decide abandonar su casa para evitar confrontaciones con un autoritario padre y dejar atrás un desafortunado pasado. Su traslado a Nueva York hace acrecentar su esperanza por vivir en la cúpula más bohemia de la ciudad, esperando que, al menos, cambie su destino y se convierta en una más de esa élite. Así es cómo conoce a Warhol (Guy Pearce), con quien entablará una amistad fuertemente hermanada en apariencia, al igual que se relacionará con artistas del momento, como The Velvet Underground o Bob Dylan (Hayden Christensen), y entrará en un círculo vicioso de sustancias ilegales, derroche, sexo y abusos sin retorno.