Que
el famoso actor japonés Takeshi Kitano llegara a situarse tras las cámaras, en realidad, fue resultado de un gran cúmulo de casualidades. Precisamente, “Violent Cop” fue la
obra con la que se estrenaría en esta nueva faceta de su carrera, pero, sin
embargo, el plan inicial no era éste. El cineasta Kinji Fukasaku, autor de
cintas de culto como “Tora! Tora! Tora!” (1970), que recibió cinco nominaciones
a los Oscar, alzándose finalmente con el premio a mejores efectos visuales; o
la siniestra “Battle Royale” (2000); iba a encargarse de dirigir el
largometraje que protagonizaría Kitano, pero una enfermedad le llevó a desistir
en su empeño y ceder su batuta a quien iniciaría una de las trayectorias más destacadas
del thriller asiático de los 90. Ciertamente, su autoría se ve reflejada desde
su inesperado debut, aunque posteriormente se desarrollaría a conciencia en
“Hana-Bi: Flores de Fuego” (1997) o “Brother” (2000), entre otras.
Azuma
(Takeshi Kitano) es un policía que se deja llevar por sus impulsos de
agresividad en el trabajo. Centrado en algunos casos relacionados con el
narcotráfico, descubre que uno de sus compañeros, Iwaki (Sei Hiraizumi), da
salida en el mercado negro a ciertas sustancias confiscadas en la comisaría. Sin
darse cuenta, un pequeño suceso provoca que se enfrente a la yakuza, poniendo
en peligro, incluso, la vida de su hermana, Akari (Maiko Kawakami). Algunos retoques en
el texto del guionista Hisashi Nozawa, a quien hemos visto más en el mundo
televisivo durante los últimos años, provocaron que la película adquiriera esos
matices tan particulares del universo Kitano, otorgando un mayor peso a la
violencia no sólo en el comportamiento de sus personajes, sino también en su
difícil contexto.
El
cine asiático comenzó a poner en tela de juicio el discurso universal propio
del thriller durante la década de los 90, proyectando una fuerte ambivalencia,
especialmente, en la psicología de los personajes, los cuales se mantienen
entre los límites del bien y del mal como muy bien se puede apreciar en el cine
hongkonés de la época y que sirvió de referente para las futuras
cinematografías de Japón y Corea del Sur. Sin embargo, la filmografía de Kitano
es una de esas pequeñas excepciones, una joya en bruto que sirvió para ganarse
miles de seguidores por todo el mundo a partir de sus posteriores obras, puesto
que “Violent Cop”, por desgracia, llegó a Occidente con más retraso.
