“Eros”
rinde homenaje a uno de los cineastas europeos más importantes a nivel mundial, el italiano
Michelangelo Antonioni. Una obra compuesta por tres mediometrajes en los que,
como es de esperar, no puede faltar la mano del autor, que une fuerzas a otros
grandes directores del cine más actual, como el estadounidense Steven
Soderbergh y el chino Wong Kar-Wai, pesos pesados del séptimo arte que funden
su creatividad para presentar tres piezas que giran en torno a un único tema:
el erotismo. Tan sólo esta condición rige los parámetros de una cinta nada estricta, que respeta, por encima de todo, la libertad de sus artistas.
Con
su visión personal, construyen una original producción que expone y confronta las influencias
cinematográficas y narrativas de América, Europa y Asia para formar un todo de notable
calidad, pero con serios altibajos, puesto que, por desgracia, resultan
inevitables las comparaciones, aunque nos enfrentemos a diferentes estilos y
enfoques a cada cual más dispar. Reflexiones silenciadas, humor absurdo entre
inseguridades y un dramático romanticismo presentado con suma delicadeza hacen
de “Eros” un proyecto realmente atractivo, no por los nombres que lo respaldan,
sino por la maestría con la que cada uno se desenvuelve, imponiendo, por supuesto, su propia autoría, sus experiencias e inquietudes y todo su conocimiento profesional sobre el terreno.
