Pocas series son capaces de concentrar tanta intensidad
dramática y dejar al espectador con la sensación de haber visto una de las
mejores narraciones en mucho tiempo. Precisamente esto es lo que ocurre con
“Signal”, un thriller policíaco diseminado en apenas 16 capítulos en los que se
produce una hibridación de géneros magnífica como pocas veces hemos
presenciado. Suspense, fantasía, drama y romance se fusionan para crear un
producto redondo bajo las órdenes del director surcoreano Kim Won-Suk, que,
aunque en un principio sólo captó a una pequeña audiencia, las cifras se
dispararon hasta convertirse en una de las series más vistas de la historia de
la televisión por cable en Corea del Sur.
Park Hae-Young (Kim Hyun-Bin) era apenas un niño cuando
intentó ayudar a la policía en un caso de asesinato, pero nadie le prestó atención. Por pura casualidad, se convirtió en un testigo de cómo su compañero de clase Yoon-Jung fue
secuestrado por una mujer que le tomaba de la mano y se le llevaba. Sin
embargo, los oficiales tenían el foco puesto en otro sospechoso. No tardaría en
salir la noticia de que el pequeño había muerto y el caso se convirtió en un
callejón sin salida. Años más tarde, Park Hae-Young (Lee Je-Hoon), que trabaja para
la policía como psiquiatra, es destinado a un nuevo departamento sobre
casos sin resolver junto a la detective Cha Soo-Hyun (Kim Hye-Soo). Su destino
cambia cuando escucha una voz dentro de un camión aparcado en la comisaría que
procede de un walkie-talkie enterrado entre bolsas de basura. Así es como
recibirá la ayuda del desaparecido agente Lee Jae-Han (Cho Jin-Woong), que
participó en la antigua investigación de la que Park Hae-Young fue testigo y
que en días aleatorios, siempre a las 23:23 horas, se manifiesta
misteriosamente tan sólo durante un escaso minuto.
